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ANA MARÍA ALCARAZ ROCA
Nació en Los Nietos, Murcia, España (1960).
Poeta, narradora y maestra de enseñanza primaria. Ha recibido varios
premios regionales tanto en la modalidad de poesía como en la de
prosa. Ha publicado poemas, artículos y narraciones en la revista
“Mal Menor” (Los Belones, Cartagena), Ayuntamiento de Benferri (II
ciclo de Poesía Temática Alicante-Murcia, 2002) y en la colección
“Relatos para la Historia de Cartagena” Vol. V. Ed. Corbalán (2002).
Ha publicado el poemario: Entre el cielo y el agua
(Cartagena, 2001). Es miembro de la Asociación de Amigos de las
Bellas Artes y las Letras (ABAL). Ha participado como poeta, en el
“I Encuentro Literario sobre El Mar” Cabo de Palos, 2001; en el
“Homenaje al Cartagenero Ausente” Cartagena, 2002; en la “Fiesta de
la Exaltación de la Primavera” Cartagena, 2003; y en el programa de
TV Mar Menor “Gente de Gentes” en noviembre de 2002 y febrero de
2003.
PASEANTE ANÓNIMO
Olvidad el lugar
donde habita la dicha.
Depositad en el
viento
todas las esperanzas.
Fijaos en aquel hombre
que pasea
lento como una nube
solitaria
por la escollera del
puerto.
Está solo, vive solo,
muere solo, aunque lo
ignora.
Deja impasible que el
mar lo fascine,
que lo atrape con su
hechizo antiguo
de fábulas milenarias
narradas despacio en
una tarde de lluvia,
deja impasible que el
mar lo ciña,
que lo haga su esclavo
, con ajorcas de agua.
Pero está sólo. No es
nadie. Es humo.
y su vida no importa.
Es niebla. Es hoja.
Sabe que existe, que
respira y pasea
y siente el mar
salpicarlo
como a un ave marina
agonizante en la
playa..
Cree que existe, como
si estas acciones cotidianas
fueran garantías de la
existencia.
No sabe que es un
punto en la Historia,
un grano de polen que
el viento vapulea.
y que su devenir está
sujeto
a las leyes absurdas
del azar.
AUSENCIAS
“No temas a la muerte
pues es el mismo sueño que la vida
y en ninguno somos nunca.”
José Mª Álvarez
He dejado mis mejores
días ya consumidos,
abandonados como
harapos inservibles
por todos los rincones
de la casa que ya no
existe.
Quisiera levantarme
como entonces
con el trajín afanoso
de las limpias mañanas
del estío.
Abrir al mar las
ventanas
para inundar de azul y
agua
las blancas almohadas
Quisiera al levantarme
contemplar los mismos
rostros,
escuchar idénticas
voces,
arenas cernidas por un
viento presuroso
que el suceder ha
definitivamente dispersado.
Mas sólo encuentro
presencias,
vidas que fueron
y que tercamente se
me ocultan.
TRIBUTO
Nos desterraron los
símbolos.
arriaron nuestras
banderas
aquellas que gozosos
enarbolábamos
henchidos de ilusión,
de juventud primera.
Proscribieron las
palabras,
las canciones, los
poemas
-pueden ser más
peligrosos
que las armas-
mientras con su
estulticia
impúdicamente nos
cercaban
pretendiendo hacer de
nuestra derrota
grandiosa victoria
Devolvednos todo
aquello
que rapazmente
sustrajisteis;
Devolvednos la
claridad del cielo
en el plenilunio de
enero,
la música, las
palabras robadas.
Devolvednos nuestro
tesoro más preciado,
ajeno a la prisa,
vuestra servil mercenaria.
Devolvednos la calma,
la mansedumbre, la
sonrisa
perdida tras el rictus
amargo.
Restituirnos el
esplendor del estío
y la luz caduca del
otoño.
Nos habéis convertido
en máquinas
que con esmero
programáis
para usarnos en
vuestro provecho.
Mas vuestra impostura
no durará más
que la onda de una
piedra en el agua.
NOCHE ESTIVAL
“Deja que tenga ensueños,
que piense aproximadamente
una situación idílica futura.”
Soren Peñalver
Fue una noche de julio
de esas que estremecen
por su calidez y su
belleza.
Fue una noche de julio
ya remotísima,
una luna de agua
asomada tras las
nubes,
por oriente
su pálida claridad
como una fuente
derramaba.
Fue una noche de
julio
cuando sonaba una
melodía
interpretada por una
orquestina humilde,
la cantante imitaba
–torpemente-
utilizando un francés
detestable
a Françoise Hardy:
Los ojos en los ojos,
la mano en la mano,
dos enamorados.
Chocaban los hielos
en los vasos
con un tintineo
tristísimo
como chocar de huesos
Me estremecí un
instante
como si un viento
helado
se hubiese levantado
como si hubiese
llegado
de improviso
un prematuro invierno
Sólo tu mirada me
salvó
de entregarme a la
nostalgia
Fue una noche de
julio,
remotísima, que aún
acude
a trastornarme en el
recuerdo.
ESPERA
No hay músicas
ni notas esparcidas
sobre los pentagramas.
No llegan sinfonías
desde remotas
ausencias.
El piano enmudeció
-también los pájaros-
Nadie arranca melodías
de sus teclas quietas.
Sólo esta quietud de
cementerio,
este aguardar
impávidos
los ciclos esperados,
repetidos siempre
en los umbrales vacíos
que los vientos cubren
con triste
podredumbre.
VIVIR
“Tú no tienes que entender la vida
entonces será como una fiesta.”
Reiner M. Rilke
No apreciamos cuanto
de deterioro
es consustancial a
nuestro humano crecimiento.
Como árboles sujetos
al rito anual
de batallas perdidas:
glorias y tragedias,
acumulamos tránsitos
que son colores:
El verde tierno,
infantil,
deja paso a otro más
profundo y sazonado
que se transmuta en
amarillo intenso
para acabar
convertido en ocre , en siena oscuro...
Debemos pagar el
diezmo, el tributo
mientras nuestra
carnal envoltura se resquebraja
como ánfora, cratera o
antigua urna cineraria
que aceite, vino o las
cenizas
de tiernos cuerpos
pubescentes
en otros tiempos
contuviera
y a las que los siglos
craquearon
su brillante textura
primigenia.
Asumir la nueva
pátina y amarnos
comprendiendo que lo
que más se ama
es aquello que, con
nosotros, envejece.
Aceptar que los
cuerpos que amamos
son sombras etéreas
y es su fugacidad
gozoso recuerdo,
melodía gloriosa
que un instante la
memoria asedió
dejando un rescoldo
de íntima alegría,
de plenitud tranquila
y satisfecha.
La vida exige trazar
anchos caminos
desbrozando
angosturas;
cruzar puente tras
puente,
luminosas veredas,
anchas sendas,
estrechos caminos
entre bosques
que la alta claridad
del cielo celan.
Transitar por ellos
sin culpa,
inocentes, crédulos
como niños,
ajenos a todo porque
nada nos daña.
Finalmente, abandonar
la fiesta
a la que no sabes por
quien has sido invitado,
marcharte al alba,
cuando ya las copas
sólo guardan los
restos de los vinos degustados,
y las luces se apagan
sin remedio.
Entonces te das cuenta
que todo, absolutamente todo,
ha terminado, pero,
aún así, fue placentero;
y eres feliz mientras
compruebas
que amigos, placeres,
risas, penas...
todo ese equipaje que
con tanto amor
pacientemente -toda
una vida- atesoraste
tras de ti,
apaciblemente, queda
y es en tu adiós
definitivo
cuando una sonrisa en
tu cara se insinúa.
JUAN RAMÓN
BARAT DOLZ
Nació en Borbotó, Valencia, España (1959). Poeta,
dramaturgo y profesor de
Lengua castellana y literatura en el IES “Ibáñez
Martín” de Lorca (Murcia).
Licenciado en Filología Clásica por la Universidad de
Valencia, y en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna
(Tenerife). Ha publicado los siguientes libros para adultos:
El héroe absurdo. Revista “Abalorio” de Sagunto, Valencia
(1987); Brevísimo temblor. Ayuntamiento de Icod de los Vinos,
Tenerife (1989); La coartada del lobo. Espartaria, Murcia
(2000); Como todos ustedes, Editorial Aguaclara, Colección
“Anaquel”, Alicante (2002). Ha publicado los siguientes libros para
niños: Poesía para gorriones. Ayuntamiento de Lorca, Murcia
(1999 y 2000); Sólo para niños. Diputación de Málaga,
Colección “Caracol”, Málaga (2000); Fábulas del Paraíso
–cinco estampas escénicas- (Teatro para niños), Murcia (2001). Sus
poemas y artículos han aparecido en diversas revistas y antologías
de ámbito nacional. Revistas: “Sol negro”, “Agua”, “Gritos de la
Sierra”, “Pasos”, “Poeta de cabra”, “Papeles de Urs” y Buxía”, entre
otras. Antologías: Antología poética Espartaria (Lorca,
Murcia), Antología Poética Jitanjáfora (Totana, Murcia),
Encuentros con la poesía Ciudad de Águilas (Águilas, Murcia),
Antología poética del Mar (Cartagena, Murcia), Antología de
la poesía Alicante-Murcia (Alicante), II Antología de la
Universidad de Murcia (Murcia), Un siglo de sonetos en
español (Ed. Hiperión, Madrid), Del Haiku y sus orillas
(Murcia), Trazado con hierro –homenaje a José Hierro-, (Ed.
Vitruvio, Madrid), entre otras. Ha recibido varios premios
literarios, entre los que se destacan: el Premio Nacional “José
Agustín Goytisolo”, Barcelona (2002) y el Premio Internacional
“Ciudad de Torrevieja”, Alicante (2002). Ha sido durante tres años
presidente del Grupo Poético “Espartaria” de Murcia. Es delegado
regional en Murcia de la Asociación de Escritores y Artistas
Españoles.
CUANDO TODO TERMINE
cuando todo
termine
tú y yo sin nada
amor
para siempre
perdidos
en la oscura
materia
de la muerte
cuando todo
termine
y quede la
substancia
de los dos en la
tierra
desleída
dime entonces
amor
cuando todo
termine
qué será de estas
flores
donde ahora
yacemos
y esta cálida
brisa
y esta luz que
nos ciega
cuando todo
termine
COMO TODOS USTEDES
Seguramente soy
un hombre triste
y gris
como todos
ustedes.
Un hombre
encadenado a los horarios,
con mujer y con
hijos y halitosis,
y problemas de
próstata y de insomnio,
y una cuenta
bancaria
bordeando el
precipicio de los números rojos,
y enemigos
mortales y aficiones pacíficas
y algún sueño
prohibido inconfesable.
Como todos
ustedes,
uno más del
rebaño.
Bufón en la Gran
Corte de la Tecnología.
Desde el punto de
vista de los jefes
una mierda a la
izquierda.
Completamente
solo.
Condenado a
morir. Injustamente.
Un hombre triste
y gris.
Como todos
ustedes.
…del libro
Como todos ustedes
(Premio Internacional de Poesía
“Ciudad de Torrevieja”, Alicante, España)
NOCHE DE VERANO
Una vez, siendo niño,
le pregunté a mi padre
a dónde van los
hombres cuando mueren.
Era una hermosa noche
de verano.
Estábamos sentados a
la puerta
de la casa en dos
sillas
de anea y
contemplábamos el cielo.
El aire nos traía
dulcemente
el olor del jazmín.
Mi padre me miró con
ojos bondadosos
y tras breve silencio
me explicó
que la muerte no
existe y que los hombres
acaban transformándose
en estrellas
que brillan en el
cielo.
Cuando me hice mayor y
consulté los libros
descubrí con sorpresa
que la luz de los
astros no es eterna,
que también su
existencia se consume
con el paso del
tiempo.
Ya hace muchos años
que mi padre murió.
Hoy quisiera tenerlo
junto a mí,
igual que aquella
noche, y poder formularle
la pregunta obsesiva
que me hago
al mirar hacia el
cielo
en mi silla de anea
solitaria:
¿a dónde van los
astros cuando mueren?
LA
ÚLTIMA CENA
Vinieron a por él
unos hombres oscuros
y en silencio
partieron
bajo la espesa lluvia
de la noche.
Eran años difíciles.
El odio
asolaba la tierra
como una interminable
epidemia de sombra.
Dijeron que murió
junto a un olivo,
igual que un perro
abandonado. Nadie
trajo nunca su cuerpo.
Desde entonces,
su madre y yo seguimos
mirando el horizonte
por si esta guerra
inútil finaliza
y él acaso volviera.
Avivamos un fuego de
retamas amargas
y aguardamos aquí,
junto a la mesa, como
aquella última noche,
con el vino y el pan.
Y la esperanza.
…del libro
Poemas desatinados
(Premio Nacional de Poesía
“José Agustín Goytisolo”)
EL POETA CONTEMPLA EL JARDÍN DE SENDEROS
En cada
encrucijada de mi vida
alguien que pude
ser se desvanece.
Un rostro
conocido, siempre el mismo,
me dice adiós
desde la lejanía.
El niño que jamás
abandonó la infancia,
el músico que
amaba las mil modulaciones del silencio,
el místico,
cargado de locura,
el joven
futbolista malogrado,
el campesino
pobre que sentía
germinar en su
pecho las simientes,
el hombre que
soñaba con el mar,
el que miraba
embelesado las estrellas.
En cada
encrucijada de mi vida
otros seres
remotos que nunca existirán
me miran con
nostalgia,
como miran los
muertos lo insondable,
con los ojos
quemados por la fría sequía de la nada.
Y yo que siento
el peso de su angustia
flotando en mi
conciencia como sombra
los miro con amor
y a veces lloro
y comparto con
ellos la tristeza.
Escribo versos.
Lo confieso. Versos
de todos los
colores y tamaños.
Indescifrables
como jeroglíficos
egipcios.
Transparentes.
Versos con mala
uva. Versos lapa.
Versos muertos de
amor.
Amasados con
lágrimas.
Rebozados en
sombra. Escribo versos
sometidos a
estricto control métrico.
O indisciplinados
como pájaros.
Versos
hermafroditas.
Para todos los
públicos.
Patológicamente
depresivos.
Económicamente
dolorosos.
Escribo versos.
Lo confieso. Aunque
no sirvan para
nada,
y acaben
devorados como yo
por la tenaz
polilla del olvido.
DIONISIA GARCÍA
Nació en Fuente-Álamo de Albacete, España
(1929). Poeta, narradora y licenciada en Filología Románica. Ha
publicado los siguientes libros de poemas: El vaho en los espejos
(1976); Antífonas (1978); Mnemosine (1981); Voz
perpetua (1982); Interludio – De las palabras y los días –
(1987); Diario abierto (1989); Las palabras lo saben
(1983); Lugares de paso (1999); Aún a oscuras (2001).
Los siete primeros libros han sido recogidos en Tiempos del
cantar (Editora Regional de Murcia, El Bardo, Colección de
poesía, 1995). Entre sus relatos breves y aforismos se encuentran
las siguientes publicaciones: los libros de relatos Antiguo y
mate (Editora Regional de Murcia, 1985) e Imaginaciones y
olvidos (1997); el libro de aforismos Ideario de otoño
(Ediciones Diputación de Albacete, 1994); y la obra en prosa
titulada Larga despedida – Vida y obra de Emma Egea –
(Fundación Emma Egea, 1995). Parte de su poesía ha sido traducida a
varios idiomas. Figura en antologías nacionales e internacionales.
Ha colaborado en diferentes publicaciones con trabajos de crítica
literaria. También ha participado en tareas editoriales en la
Revista de Poesía Tránsito y Begar Ediciones. En el
año 1991 fue nombrada miembro correspondiente de la Real Academia de
Bellas Artes de San Telmo (Málaga). La Universidad de Murcia
instituyó en el año 2000 un premio de poesía que lleva su nombre.
HABRÁ LILAS
Tiemblo
al pensar que,
algún día,
ya no veré las
lilas de los huertos,
ya no oleré la
tierra
en caricia que
esponja
ni cruzaré
palabras
en mañanas de sol
o niebla,
hermosas e
incitantes.
He visto a mis
amigos;
he sentido deseos
de besarlos,
de tenerlos así,
porque más tarde
no habrá besos de ahora.
No me gusta creer
que las lilas
perderán su existencia
tras los telos de
la noche,
de esa
noche;
han de existir,
porque
también
ignoro
si, en alguna
parte, cerca de mí,
hay presencias
que no palpo
y fueron siempre.
DE LA GUERRA
En un brizo de
tierra han ocultado seres
que fueron, en
silencio, el temor a la lucha
y presencias
dormidas después de la batalla.
No sabrán quien
perforó su piel inútilmente,
quién quiso que
cedieran el cuerpo, cedro joven,
al olvido del
tiempo.
Se contaba por
lunas la frágil existencia
cuando les dieron
armas.
Mientras la noche
cubre,
una canción sin
nombre quedará entre los labios
de muchachos que
fueron iniciales de vida
y serán energía
de fértiles besanas.
HUIDA AL AMANECER
No te vio nadie
aquella madrugada;
yo recogí las
margaritas secas
que cayeron del
búcaro al romperse.
Se instalaba la
ausencia en cada instante
desprovista del
halo de retorno.
Ahora me
conmueven tus palabras;
alienta su
grafía, emborronada
sobre las hojas
del viejo calendario:
fueron cándidos
signos, advertencias,
señales en adiós
definitivo.
Lamento que, al
marchar, no me dijeras
por qué arrojaste
al agua del estanque
la pleita que
tejí mientras dormías.
Tengo miedo de
entrar en tu recinto,
ese lugar que
ocupaban las horas
de aquel tiempo
lejano compartido.
Allí sabré si
volverás un día,
o surgirás
ausencia permanente
cuando mis ojos
busquen tu mirada,
y recoja el
silencio de las noches
la soledad total
que has provocado.
OCASO
A mi padre.
Acaricio tus
sienes, acaricio
los hilos
conductores que transportan la savia,
en discurrir
cansado y sin destino,
bajo la tenue
gasa de su tejido endeble.
No quiero ver tu
única caída,
la que quiebra la
voz y agolpa pulso espeso.
Huiré, más allá
de la estancia del tiempo,
hacia el acre de
tierra que sostuvo mi infancia,
cerca de aquel
estanque de los sauces,
donde poder soñar
regresos nuevos.
Encuéntrame en
tus ojos cuando busques;
habré huido,
incapaz de descubrir el hielo
que tu mirada
yerta me ofreciera.
RETORNOS
Para Isabel y Pedro Luis, mis hermanos.
Llegamos
un agosto de
tierras calcinadas;
lejanía la luz
mediterránea,
el mundo de los
mares.
Retornos a la
casa
donde afanes
crecieron
entre los viejos
muros.
Junto al fuego,
brillaban nuestros ojos
al contemplar la
llama.
Casa y afueras
refugio en frías
estaciones,
y el aire, como
agujas,
temblor en
nuestros cuerpos
proclives al
insomnio
en húmedas
alcobas,
que niños nos
ampararon.
Despertaba los
días
el canto del
pardillo
asomado a las
tejas;
de un hombre el
caminar,
tras su
cabellería.
Nuevamente el
silencio
en la enriscada
calle,
en las afueras.
EL TIEMPO, ESA LEVEDAD
Despiertan las
mañanas de mi ciudad
los sones más
guardados
de un pobre
corazón, ya casi viejo,
casi joven
también, porque se encuentra
el alma dolorida,
y alza su voz
hasta la luz de
un tiempo necesario.
Sueña y vive este
otoño de nuevo regalado,
como otros que ya
fueron, y avivan
al contemplar las
hojas de los árboles,
en estación
proclive a la melancolía.
Mientras el
tiempo, esa levedad,
destruye cuanto a
su paso encuentra,
y no reconocemos
la imagen del amigo,
ni aquella casa
blanca entre los árboles.
Se entrega el
pensamiento a quienes ya vivieron
conmigo van y
vienen en tanto desvarío,
en tanto sueño
inútil intentado
para no perecer
en la desdicha.
NURIA RUIZ DE VIÑASPRE RIPA
Nació en La Rioja, España (1969). Escritora,
redactora y correctora profesional. Ha trabajado para importantes
editoriales españolas, tales como Editorial Anaya, Editorial Anaya
Multimedia, Editorial Lid y Editorial Stanley. Ha publicado los
libros: El mar
de los suicidas y otros poemas, Huerga y Fierro (Madrid, 2000);
Desvaríos subterráneos, Ediciones Devenir, (Madrid, 2001); y
Desvaríos subterráneos, Ediciones Globo, (Gran Canaria,
2001). Sus poemas han aparecido en diversas revistas literarias,
entre las que se destacan: Revista de Cultura Argaya
(Diputación de Valladolid, 1999); Revista Literaria Alambique
(Universidad de Valladolid. Teoría de la Literatura, 1999); Revista
de Literatura Cármenes (Barcelona, 1998); Revista de Cultura
Cuadernos del Lazarillo (Salamanca, 2001); Revista de
Estudios Literarios Espéculo (Universidad Complutense de
Madrid, 2001-2002); Revista de Cultura Müsu (Córdoba 2002); y
la Revista de Literatura El otro Mensual- EOM (Barcelona,
2003). Ha sido guionista y productora ejecutiva del vídeo documental
EL ORGULLO DE SER LIBRE emitido por Telemadrid (LaOtra) en los meses
de Octubre y Noviembre de 2002. Anteriormente, colaboró durante un
año y medio en televisión privada QUIERO TV ubicada en Madrid. Es
colaboradora del programa de radio Océano Pacífico de CADENA
DIAL (CADENA SER MADRID). Ha sido Finalista en el IX PR |