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“Miles son los detalles reunidos
en cada una de sus obras, sus colores frescos y
brillantes, contrastan con el cielo un tanto gris del otoño
parisino. Los paisajes animados
por el vuelo de mariposas multicolores, o por la tímida
presencia de seres irreales, han hecho que su pintura no
pase desapercibida en esta ciudad donde el arte reina bajo
todas las formas y en cada momento de cada día. Gracias a su
mirada infatigable y curiosa, que desea penetrar todos los
misterios o cosas evidentes que a diario nos rodean,
Giovanni Castro ha sabido plasmar sus múltiples experiencias
con una técnica que solo un trabajo arduo y constante
proporciona, permitiéndonos contemplar un universo que sólo
existe en la imaginación de
artistas y poetas".
Jorge Gómez y Caceres
Musée du
Louvre
Paris,
1983
"Giovanni
Castro tiene también el interés
de que su obra sea un exponente de las cosas bellas de su país,
y ejemplo de las virtudes que caracterizan al pueblo
colombiano,"que se han visto un tanto
empañadas por acontecimientos desagradables, que no
reflejan nuestra verdadera identidad".
Luis Felipe
Marsans
Diario Las Américas
Miami,
1987
“Hay en estos paisajes, en estas
fragmentaciones del paisaje, en las naturalezas muertas,
sean cuales fueran sus dimensiones, un delicado y minucioso
acercamiento al tema. Un propósito de fijación de elementos
básicos a la imagen que se conjuga con una voluntad de
proyección ilimitada del espacio representado".
Armando
Álvarez Bravo
El Nuevo
Herald
Miami, 1988
"El
arte de Giovanni Castro tiene armonía, equilibrio, una
perfecta composición y un trazo preciso, además de un
elevado dominio del color.
Por otro
lado, sus lienzos contienen mensajes humanos muy
especiales... mensajes de amor, de nostalgia, de alegría. Lo
esencial es que Castro
es un
artista en constante evolución, que siempre está dispuesto a
aceptar
nuevos retos, y esto no le resta a sus cuadros ese encanto
que
los ha
hecho famosos".
Mercedes
Scott/Gisell Balido
Revista Marie
Claire
Miami, 1991
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Tras lograr una merecida fama en su
nativa Colombia, Giovanni Castro ha sabido trascender las fronteras.
Sus obras van desde el primitivismo al costumbrismo y del
costumbrismo al realismo, del pequeño formato al gran formato,
gustando a los públicos más variados y a los más exigentes
coleccionistas. A manera de conversación, en el estudio que tiene en
su casa en el sur de la Florida, le
hice la siguiente entrevista:
P.E.P.
¿Cuál es tu formación profesional original?
G.C.V.
Mi formación profesional original está centrada en la antropología.
Me gradué
en la Universidad de los Andes ubicada en la capital de Colombia:
Santa Fé de Bogotá, en el año 1973.
Ejercí
mi profesión por primera vez en una entidad gubernamental llamada:
El Incora (Instituto Colombiano de la Reforma Agraria) por espacio
de tres
años.
Mi
actividad de trabajo estaba centrada en la ayuda al campesino en la
mayoría de sus necesidades.
Estudiaba
las más sentidas; una de ellas y la más importante: la tenencia de
la tierra. Se estudiaba el sitio, las oportunidades de trabajo, las
posibilidades económicas: tanto para obtenerlo, como para explotarlo
en el futuro; en fin se estudiaba el entorno y por medio del
Instituto se le ofrecía un programa para adquirir la tierra y
solucionar en parte su principal problema.
Fue una
actividad sin par, allí viví, aprendí a conocer el campesino, parte
de su idiosincrasia, sus costumbres y su medio ambiente. Fue una
película que quedó grabada en mi subconsciente.
Como dice
Freud: “El subconsciente se manifiesta en los sueños”, yo lo
representé en mis pinturas.
Soñé con el
pueblecillo, el puente, el río, la alcaldía, la plaza central, el
burro, los pájaros, el comedor de la casa más pobre que consistía en
un tablón largo de madera y abajo otro que servía de asiento, la
hoja de plátano que muchas veces sirvió de plato para degustar un
almuerzo especial con unas yucas de 20 centímetros de largo, un
plátano asado, papas y un pedazo de carne asada.
Después de tener esta experiencia, mi actividad cambió un poco y de
obrero raso pase, a burócrata. Me dediqué a la docencia.
Impartía
cátedra en varias Universidades (Javeriana, Los Andes, Santo Tomás,
Rosario, Nacional). Esta experiencia también imborrable en mi vida;
duró tres
años.
P.E.P.
¿Cómo tomaste la decisión de dedicarte a la pintura y abandonar tu
carrera de antropólogo?
G.C.V.
Sabemos que ciertas cosas son herencias genéticas. Considero que
heredé algo de mi familia y ellos fueron los que empezaron a
incentivar ciertas aptitudes que tenia hacia la pintura. Mi tía
abuela era una excelente pintora, y
un tío por
parte de madre lo hace muy bien.
Nunca
imaginé que mi actividad de Antropólogo cambiaría hacia el arte;
pero una intervención en un premio a nivel latinoamericano en la que
logré el primer premio me llevó a abrigar la disciplina de la
pintura.
El
hecho motivó en una forma drástica que cambiara mis sentimientos
hacia el arte; esos sentimientos se convirtieron en pasión, leo,
observo, ejecuto, vivo; hasta doy conferencias sobre historia del
arte, estoy dentro del ambiente del arte.
P.E.P.
¿Existe alguna relación entre la antropología y tu pintura?
G.C.V.
Es obvio, en mis inicios como artista ingenuo representaba esa serie
de elementos que tengo represados en mi memoria sobre el campo.
Relacioné
directamente todas esas memorias y las representé gráficamente. El
conocimiento que obtuve del campesino como antropólogo, sirvió para
penetrar en ese otro mundo de fantasía que rodea las costumbres del
pueblo y transportar al espectador a un mundo lleno de casitas,
villas, puentes, ríos, montañas; un mundo lleno de orden, de
limpieza, de paz y de belleza.
P.E.P.
Eres considerado un artista primitivista y en algunos casos tu obra
ha sido
denominada como supraprimitivista. ¿Podrías explicar estas
distinciones sobre tu disciplina artística?
G.C.V.
El primitivismo es una disciplina sin academia, libre de ejecución,
que no entra en la categoría de los grandes creadores de forma.
Es una
pintura plana, los elementos aparecen sin ningún orden, el color no
tiene balance, son algo estridentes.
Un gran amigo
me dio la oportunidad de aparecer en la sección que él dirige en el
Nuevo Herald, llamada: GALERÍA; su nombre es Armando Álvarez Bravo y
su concepto sobre el termino Supraprimitivismo nace en el año 1988,
y está basado en el hecho de que en esas obras aparecen: dibujo,
composición, perspectiva y balance del color. En otras palabras,
estaba dejando el Primitivismo.
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"PLAZA Y CALLE"
(Óleo sobre lienzo) |
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P.E.P.
Tus pinturas muestran un gran énfasis en el entorno y en las
dimensiones geográficas y no así en el ser humano, el cual está casi
ausente de tus obras. ¿Tienes alguna razón en específico para
despoblar tus paisajes urbanos o rurales?
G.C.V.
Al comienzo mis cuadros poseían el elemento humano, pero llegué a un
momento en el que me formulé la pregunta.
¿Deben
estar presentes en mis obras?.
Si,
pero de una forma diferente, entonces limité la presencia del ser
Humano a un primer plano; para que me sirviera como barrera, entre
ese mundo casi mágico que existe allá, un mundo lleno de paz y
belleza, y el mundo de acá, un mundo diferente lleno de ruido,
anarquía, suciedad y violencia.
Y al ver
que el elemento humano había desaparecido de mis cuadros llegué a la
conclusión máxima de mi pintura, y me dije, Porqué no integrar al
espectador?. De esa manera aumenté el tamaño de mi obra y el tema
del paisaje urbano me pareció ideal para ese propósito.
El
propósito fue el integrar el espectador a mis pinturas, que se
sintiera dentro del cuadro, así el primer plano perteneció a él, y
ese espectador puede ser Usted.
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"CASERÍO"
(Óleo sobre lienzo) |
P.E.P.
Tu pintura alcanzó un gran prestigio dentro de Colombia y no es
usual ser profeta en su misma tierra. ¿Cómo llegaste a lograr un
lugar prominente en las artes plásticas de tu país?
G.C.V.
Mi obra fue reconocida por personas que tenían un conocimiento
artístico muy formado.
Las
principales columnas de los diarios, de las revistas y las galerías,
la llevaron a un sitio muy distinguido.
Se tuvo
también la fortuna, de que en ese momento el primitivismo era un
movimiento que estaba en todo su apogeo; a eso también atribuyo el
éxito.
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Reportaje en la
revista HOMBRE DE MUNDO
(Octubre de
1987) |
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