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Miami Estados Unidos Año
V
Nº
27/28
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| Publicada por
Ediciones Baquiana
| | Director Ejecutivo Patricio E. Palacios | | Directora de Redacción Maricel Mayor Marsán | |
Asesores Técnicos Daniel Berdeguer
Luis H. Beltran | | Asesor de Arte Carlos Quevedo |
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POR LOS CAMINOS DEL MONTE
por
Madeline Cámara
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Mariela A. Gutiérrez.
El Monte y las Aguas.
Editorial
Hispano Cubana, Madrid, España,
2003
El último libro de la profesora e investigadora Mariela A. Gutiérrez,
El monte y las aguas: ensayos afrocubanos (editorial Hispano Cubana:
Madrid, 2003), con portada del pintor Leandro Soto, con su pieza “Ochún en
el río Toa”, también se suma a la prole de Ochún, a los lúcidos iniciados
en el rescate de nuestras raíces afrocubanas.
Pero, adentrémonos en
este “Monte”: el libro de Gutiérrez recoge un contenido que contiene y
rebasa al mito de Ochún, abarcando amplios tópicos con perspectivas que
revisan los estudios afrocubanos desde lo antropológico a lo
literario-lingüístico. Su contenido es familiar a quienes han seguido la
trayectoria de esta investigadora cubana quien, paradójicamente, vive en
las frías tierras de Ontario, Canadá, donde enseña en la Universidad de
Waterloo. Sus conocidos aportes se relacionan con la obra de Lydia
Cabrera y con el análisis semiótico y simbólico de su cuentística. La
ventaja de esta entrega más reciente de Gutiérrez es que, sin exigir la
especialización del lector, éste recibe el beneficio de una esmerada
investigación realizada en el área por parte de la autora.
Claridad en la
estructura es indispensable en un libro como éste, donde se mezclan
variados temas y enfoques. En este aspecto, celebro la cuidadosa edición
hecha por Grace Piney, coordinadora de la Editorial Hispano Cubana que,
bajo el patrocinio de la Fundación Hispano Cubana con sede en Madrid,
publica la obra.
Comienzan los ensayos
con una indispensable “Introducción a la cultura afrocubana”, cuyo
objetivo es explícito y se cumple a través de un panorama que va desde los
dioses del panteón yoruba hasta una explicación sobre el uso de los
tambores en su música religiosa. El aspecto didáctico y académico de este
texto se complementa con la sección final del libro, el acucioso “Glosario
de afrocubanismos selectos” que cumple la función de “iniciar” al lector
en el conocimiento de un vocabulario especializado.
La segunda parte del
libro está dedicada a la literatura y la lingüística y recoge, entre
otros, un texto sobre Sab de la Avellaneda, consideraciones sobre
el impacto de las lenguas africanas en el español hablado en Cuba, un
análisis sobre la “poesía negra” de José Sánchez Boudy y un sugestivo
texto de orientación psicoanalítica y mítico-simbólica dedicado a La
navaja de Olofé, obra dramática de temática afro de Matías
Montes Huidobro. El complejo contenido de la misma da oportunidad a
Gutiérrez de demostrar el excelente manejo que posee de las teorías de Freud, Jung y Lacan las que, convenientemente para el público común, se
encuentran condensadas en notas al pie de página. Rigor y didactismo no
se excluyen.
Cierra esta entrega de
Gutiérrez con una sección titulada “Ensayos de Monte y Agua” dedicados a
la obra de Lydia Cabrera. Los ensayos sobre la presencia del agua,
elemento vital y ritual en la obra de Lydia, la “Yyaloricha mayor” (187),
madre fundadora de los estudios afrocubanos, son un verdadero regalo para
los estudiosos de la obra de Cabrera.
Volviendo sobre una
idea que Gutiérrez ha expresado ya en sus anteriores trabajos, en éste
reafirma que “La narrativa mítica de Cabrera está saturada de lo
sobrenatural de aparentes raíces africanas; sin embargo, el cosmos mítico
de la autora tiene, en realidad, una base mucho más compleja, más
universal que la mera fuente africana” (183). Las exploraciones que
emanan de esta idea se basan, entre otros argumentos, en el tratamiento
del mito del agua en la obra de la autora cubana, quien además de usarlo
en relación con su personaje favorito africano, Jicotea, o los dioses
yoruba, entre ellos la fluvial
Ochún y la oceánica Yemayá, también
emparenta “el agua como elemento primordial versus la sequía universal a
través del mito de la tierra baldía” (187).
Recomiendo pues este
libro de consulta y de iniciación en el viaje a la semilla de nuestra
cultura. Conocernos mejor es un privilegio que Mariela A. Gutiérrez ha
querido compartir con sus lectores.
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Madeline
Cámara
(La Habana, 1957). Ensayista, investigadora, crítica
literaria y profesora de literatura hispanoamericana en South
Florida State University en Tampa, Florida, EE.UU. Previamente fue
profesora en San
Diego State University en el Estado de California. Realizó estudios en la Universidad de
la Habana, el Colegio de México y obtuvo su doctorado en SUNY
at Stony Brook, Nueva York, EE.UU. Reside en los Estados
Unidos desde
1992. Escribe una columna semanal en El nuevo Herald. Ha
editado las antologías : Cuentos cubanos contemporáneos
(Xalapa, 1989) Cuentos de amor de Dostoyevsky (La
Habana,
1987), Por una nueva crítica (La Habana,
1987) y
ha coeditado Cuba: the Elusive Nation (Florida, 2000).
Es autora de los libros
de ensayos:
Diálogos al pie de la letra
(La Habana,
1989),
Vocación de Casandra
(Nueva
York, 2001)
y
La letra
rebelde por Ediciones Universal
(Miami, 2002). Su investigación
actual es sobre las imágenes de la mulata en la cultura
cubana.
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