La primera novela de Mercedes Arias, Enlazando gallotes es
una que ha sido recién publicada en Panamá. Arias, periodista de
profesión, ha sentido la necesidad de escribir. La literatura
latinoamericana contemporánea ha visto una infusión de jóvenes escritoras
que aportan su esfuerzo para enriquecer el amplio abanico de una
literatura no sólo moderna sino agresiva. Esta novela no es una excepción
y un lector aguzado se percatará que la autora se nutre de varias técnicas
y corrientes discursivas que se funden en su texto para crear, de este
modo, una narrativa que también responde a la realidad del continente. Es
fundamental destacar que la nación de Panamá, en sus primeros cien años
republicanos, desempeña un papel significativo.
En su función unificadora entre América
Central y América del Sur y como paso obligado entre dos océanos, Panamá
ha experimentado situaciones muy diversas durante su primer centenario
como república; la realidad panameña ha sido objeto de una narrativa
numerosa y Arias quiere también aportar su parte al quehacer literario.
De ahí la autenticidad de esta literatura y el compromiso que han
adquirido sus autores no tan sólo con la nación, sino con ellos mismos.
La autora es una escritora que proviene de una familia que ha estado
involucrada en el gobierno de la nación; de ahí que el tema político no
sólo la apasione, sino que comprenda que es esencial su inclusión como
parte de su novela.
Efectivamente, Enlazando gallotes
refleja maquinaciones políticas y dictaduras militares que de una forma u
otra afectaron el destino de la nación. La lucha por el poder vuelve a
ocupar a un escritor hispano en los umbrales del tercer milenio; la
realidad del continente y de las jóvenes repúblicas involucradas no puede
apartarse del devenir literario de sus autores ya que erigen su fantasía
literaria a partir de su propia realidad social.
No obstante, el espacio recreado en la
novela no se circunscribe solamente al terreno panameño. Las coordenadas
narrativas se internacionalizan para conducir al lector a otras latitudes
que conllevarán a una unificación del individuo demostrando así la
homogeneidad de un continente. Esto es, sin lugar a dudas, un éxito que
se apunta Arias. La trama se desenvuelve en Panamá, pero de allí nos
conduce a Cuba, a Perú y a Miami. Sin embargo, debido a una latente
universalidad, todo lector hispano podrá ver reflejada una parte de su
realidad en la ficción de Arias.
La autora recurre a diversos subterfugios
literarios que enriquecen la narrativa. El toque de realismo mágico no se
hace esperar en uno de los personajes mejor logrados de la novela. Maruca,
sin apellido y sin equipaje, precede lo que se conocería en la historia
como el éxodo cubano hacia los Estados Unidos. Es significativo que la
mujer, experta en natación y que no toleraba el agua salada por haberse
entrenado en agua dulce, nadara desde su Cuba natal hasta una playa de Key
West. Arias parece sugerir que el cubano promedio quizás no se hubiera
aventurado a lo desconocido de no haber sido por la inesperada situación
política que afecta la Isla. El juego simbólico entre las aguas dulce y
salada limita el radio de acción del personaje que vendría a alterarse por
causas ajenas a su voluntad.
Los diversos personajes que se presentan
ante el lector y los espacios donde se desenvuelve la trama pudieran, en
algún momento, confundir el entendimiento de la lectura. Sin embargo, la
autora parece haberse adelantado a los hechos y ofrece como epílogo una
tabla genealógica que unifica a los personajes y señala el parentesco
entre ellos. Queda de parte del lector seguir estas pautas y
compenetrarse con el discurso narrativo. Es notable apuntar que el hecho
de que todos formen parte de la misma familia, asumiendo todas sus
ramificaciones, subraya la homogeneidad continental antes comentada.
La nación de Panamá ha
celebrado, en noviembre de 2003, su primer centenario como entidad
independiente. El país ha logrado obtener completamente las operaciones
del canal; el istmo asume sus responsabilidades ante sus individuos y ante
el mundo. La literatura panameña no ha estado al margen de los
acontecimientos y se ha incorporado al crecimiento de la nación. Es
indiscutible que el lector tiene que identificarse con el texto y dejarse
conducir por la multiplicidad de personajes que aparecen en el mismo. De
hecho, tiene que ser un lector activo el que enfrente Enlazando
gallotes. Metafóricamente, la novela se convierte en un gallote y es
el lector el encargado de enlazarla en pleno vuelo. El reto es agudo,
pero factible.