Nació en Palma Soriano, Cuba (1940). En 1959 fija su
residencia en Nueva York y allí funda y dirige
la Revista Vanguardia. Cofunda y dirige la revista
Nueva Sangre, también de poesía.
Ha publicado los poemarios:
Vecindario, Zarauz, España (1966),
ganador del Premio CEPI de Nueva York;
Sonsonero Mulato, Nueva York (1969),
premio Ateneo de Bellas Artes de la ciudad de Nueva York;
Habitanta de toda esperanza, Palencia, España (1969);
y Árbol sin paraíso (Las tribulaciones y los
sueños), Madrid, España (1971),
premio del Instituto Nacional del Libro, en Madrid. Desde 1974
reside en Las Palmas de Gran Canaria, donde ha publicado
los fascículos: El iniciado
(1977), Heredad de no olvidos (1982), Hundimiento del
agua (1983), Estudio (1984), Visita
(1985), Buscada (1986), Abuela Luisa (1987).
Ha sido antologado por Ediciones Aguilar: Poesía Hispánica,
Madrid, 1967, de Luis Jiménez Martos;
Poesía en éxodo, Miami, 1970, de Ana Rosa Núñez;
Ultima Poesía Cubana, Madrid, 1973, de Orlando Rodríguez
Sardiñas; y en Poetas Cubanos en
España, Madrid, 1988, de Felipe Lázaro.
UN FRÍO
Qué nieve negra que no hiere.
Qué hielo vivo y blando
y seco
Que frío de planeta frío.
Frío,
bajo un sol de ciudad quemando
pájaros;
como de muerte viva que
halla vida
en mis riñones. Frío
ardiendo, sudando...
Ay, tragarme las manos
y recorrer mis huesos
uno a uno
por frotarme este frío.
Qué frío de ceniza,
que frío aquí, que...
y que no es amargura ni tristeza;
ni frío.
LOS VIEJOS
Los
viejos
se parecen en que olvidan.
Tantos recuerdos tienen que olvidan.
Se
parecen en hábitos y reumas, en temores,
en ese aire de miradas viejas,
lejanas,
en
ese estar presente sin estar.
Se han comenzado a despedir.
Dobladitos de haber sufrido lo suyo,
por las mañanas tosen
con cuidado,
y en las noches,
ni duermen ni sueñan,
arrebujados
en sus mantas dobles
para
que no se les enfríe
la muerte.
EL AGUA
Tú la escuchas caer y luego la oyes
subir por las
habitaciones
piso tras piso,
tras,
con su cloro sonando
por los tubos
antigua nube
resabiosa
el agua.
Vamos a ver qué pasa
con estos alambres
viejos de la lluvia,
qué lengua se
alambró de tan reseca
en esta
lluvia;
qué lluvia pasa.
El agua...
la hueles, la conoces, es el agua,
es el río volando en mi
cabeza,
estos murciélagos
-he visto luz-
tantos
colores vivos, tantos peces...
El agua...
la sueltas bocarriba y salta;
le abres el ombligo
iluminado
y veo un chorro de alucinaciones.
Mira cómo da vuelta,
cómo da lástima,
cómo levanta al mar y lo
sacude,
y lo
exprime
... como una gran camisa negra.
MEDIODÍA
Al mediodía regresaba,
aseándose;
y empijamado como cualquier honesto
de familia
comía. Se
retiraba.
Nadie se atrevía a
ruidos si él dormía,
aunque a veces le
iban a dar quejas
de mí, y me
decía:
"No quiero
saber lo que pasó
pero siéntate
ahí, sin lloriqueos!
...si interrumpes la siesta
vas a oler
el fuete!"
Pequeño, ante sus ojos azuleantes
yo me achicaba,
quietecito, brusco;
y me sentaba
"ahí", junto a
su cama,
y oía a los que pasan
apurados
a esa hora de sol
alucinante.
Me contaba los dientes con la
lengua;
descubría figuras en el
techo,
o perseguía el vuelo de una mosca
que se coló
en la habitación...
entonces, a escondidas,
lo espiaba,
hasta que
se dormía sin rencores, sin sudores,
y parecía un ángel derribado
su cuerpo
esplendoroso sobre el lecho.
ROSTROS
Hay rostros que no podemos olvidar,
que están ahí por mucho
tiempo
guardados con recelo del hiriente
ojo diario,
y hay días
en que esos rostros vienen a
buscarnos
sin hacer leve ruido,
dobladitos
de estar en lo
más hondo,
claros;
se nos suben despacio como un éter
hasta posesionarnos,
y abstraídos
nos vamos por un rumbo
desenterrando
fechas, sitios,
rostros,
...rostros queridos y
empolvados.
CONVERSO CON MIS
MUERTOS
Hace rato, abstraído,
en un mirar sin parpadeos
mientras la noche se hunde
en una tarde gris de diciembre,
converso con mis muertos.
Río. Gozo. Recordamos.
Lloro un rato con ellos.
Nació en La Habana, Cuba (1970).
Poeta, narrador periodista y profesor. Graduado de escritor de
radio y televisión en el Centro Cubano de Estudios de Radio y
Televisión. Columnista del suplemento cultural Hoy en
periódicos regionales (Venezuela). Profesor en las Universidades
Monseñor de Talavera y José María Vargas, impartiendo “Lenguaje y
Comunicación”, entre otras materias, durante el período de 1995 a
1999. Ha escrito El Caracol (libro de cuentos), publicado
por Libroline Editores S.L., 2000 (Alicante, España); y los
poemarios: Rostros de mi isla, Formas transparentes,
Palúa, El minuto del ermitaño y El Inestar.
Uno de sus poemas fue seleccionado para la Antología Poética
Contemporánea Las caras del amor, publicada por Editorial
Versal Group, en los EE.UU. (1999) y otro fue seleccionado por el
Centro Poético de Madrid para una antología poética. Es
editor de la revista literaria digital Poetas 2000, que
circula desde enero del 2000.
Neogénesis
Dos
seres inventan ahora el universo,
uno
impulsa al otro, lo arrastra a las alturas imposibles pero ciertas
donde
las musas danzan incansables,
-ese
soy yo-
y el
otro, silencioso, con la oreja abierta en las pupilas,
sentado sobre el trono de la palabra dibujada,
- ese
eres tú, lector mío, sólo por un rato.
Y no
hay nadie más para escucharnos.
Hagamos la luz para crear las sombras,
el mar
para tener la ingrata línea inalcanzable,
el
poema para encontrar la verdad desnuda,
hagamos todo ahora que sabemos que nada más existe,
secretamente estamos inventando el universo
para
olvidarlo luego
como
tantos otros.
Estoy
Llevo
mil siglos aquí,
desde
que fui mono, extraterrestre o árbol,
y aún
me desconoce el vecino,
me
desprecia,
pero
sobrevivo
a las
mil calamidades,
sobrevivo en carne, hueso
y
alma,
como
una muestra de lo que no puede olvidar.
Ya
estoy cansado de ser silencio
evidente
como
toda ausencia,
cansado de usar un traje prestado,
cansado de tener que explicar las mentiras
que
inventan para justificarme ante sus juicios.
No más
respuestas esperadas
ha
llegado el instante de la última gota
ha
caído en la copa junto al mar de insultos
me
desbordo aquí, con letras,
comienza el sonido
soy el
sonido
que
escuchas con asombro
soy lo
que no aceptas de ti
y
estoy aquí, en medio de tus propios temores
Para
abrazarte.
Ni me detengo a pensar por qué
El
agua corre hasta evaporarse
siempre se esfuma el agua
a
pesar de la fuente inagotable.
El
agua es eterna y siempre muere.
Hay un
submundo como el agua
y
quien vive allí muere todos los días
se
evapora y sigue estando
corre
y vuelve
y se
va
y se
renueva.
El
agua se estanca
nace
un charco
orillas tiene más que centro.
El
agua puede tener límites, puede estar presa y secarse llena de
fango
que
molesta al hombre porque lo ensucia, lo mancha, lo ofende
en su
moral de limpio.
El
agua es sin dudas el sesenta porciento de un hombre
cualquier hombre está lleno de agua
todo
hombre
evaporándose
lleno
de agua que se va,
fango.
Como un relámpago sobre sus
montañas
Cuando
te veo, madre, estando así, sentada en esa silla,
no veo
las ruedas
ni
la mirada perdida en mí
buscándome.
Es un
instante de tu vida este tiempo
yo te
veo cercana a la razón que todos olvidamos
y me
avergüenzo de no poder ser como tú
siendo
de ti
Cuando
te veo, tengo que tocarte para creer que es verdad
que
estoy presente
ante
ti
para
siempre.
¿Qué somos?
Sin la
libertad los huesos
rotos
se
curan
después de permanecer quietos un tiempo largo
largo
en la
contradicción de estar callados
sin un
chasquido
un
taconazo
un
teléfono.
Pero
la libertad no está en algún sitio alcanzable
no se
conquista
no se
palpa
no se
comprende
no se
tiene jamás
porque
es la libertad la única condición imprescindible
para
que un ser sepa
que
está definitivamente
solo.
Para ver la tierra hay que romper
la calle
La
superficie fabricada
guarda
muy bien algo grande
lo
guarda como a un hijo
que
sólo ella conoce.
Desde
arriba la veo
pulida
limpia
parece
un ángel que duerme
pero
es un alma despierta
Bajo
su lomo el amor descansa,
tierra
virgen que no ha visto el sol,
¿y me
preguntas tú, ser que se aproxima,
por
qué tengo miedo de amarte?,
porque
sólo hiriendo hondamente a ese ángel
la
tierra se despierta.
Vuelve a ser esperanza
Si se
pudiera regresar a esos años
en los
que la entrega era una necesidad satisfecha
un
paso diario
una
campanada en el reloj de la iglesia;
si se
pudiera tomar una mano en el cine de la esquina
y
besarla con los dedos
imitando labios
palpar
la calidez de aquellos cuerpos tiernos
como
el mío de entonces,
atarme
a sentimientos
en un
ir y retornar de poemas rimados
que
cuentan del sol y la luna
de
corazones y sueños.
Si se
pudiera abrir las ventanas
con
ese latido en el pecho
al ver
que llega por la esquina
caminando
porque
no hay nadie en casa
y
podremos amarnos sobre una cama
con la
ropa escondida en el baño
por si
llegan correr a vestirnos
y sin
lavarnos las manos tener que saludar al vecino
que
llegó a llamar por mi teléfono
el
único de la cuadra.
Si una
guitarra volviera a ser mi amada
para
ir a una base de campismo
y
retomar el último beso hasta la próxima temporada,
aplacar el hambre con un té en aquella casa de la Habana Vieja
diseñada para sentarse a conversar
con un
par de tasas entre cuatro pupilas.
Si se
pudiera aprovechar la oscuridad de un parque apartado
y sin
bancos
para
un apretón de cuerpos
entre
hierbas y algún arbusto,
esperar su día de guardia en la universidad
para
encender el amor sobre su pupitre,
sentarse a que amanezca en el Malecón,
o
regresar caminando en la madrugada desde el túnel de La Habana
hasta
Marianao
y
acompañarle a tomar la guagua a la Lisa
para
felizmente cansado irme a dormir hasta el mediodía del domingo.
Si
pudiera volver a sentir ese impulso irrefrenable
que no
se detenía
reinventar un veinticinco de agosto y reconocerle
en
medio de una fiestecilla de la universidad
llevarle a caminar por esa ciudad descascarada y hermosa,
Celestina nuestra.
Irnos
nuevamente a la Isla de la Juventud
-llena
de pinos -
a
bañarnos en aquella ducha prestada
demorarnos porque el ombligo está sucio
o la
espalda o la rodilla
por
única oportunidad en toda una vida.
Pero
no se puede
nos
llevó el destino lejos
nos
cayeron los años
se
quedó el susto atrás
la
inocencia se ha ido
y
ambos recordamos a veces
como
todos los no adolescentes,
hundidos en una melancolía momentánea
que
poco a poco se consume
y va
su humo al cielo
a la
misma nube que otro adolescente
de
este tiempo
adora.
Salvarse de tu furia
La
Tierra está posada en el cosmos
llena
de tierra y agua
sentada en la impaciencia de repetir
el
mismo movimiento
La
Tierra es una anciana llorando
de
ausencias
-desperdicio de lágrimas de fuego-
La
Tierra está esperando
sin
tiempo
a que
alguien la salve
del
terricidio.
Nació en La Habana, Cuba
(1954). Poeta y escritora.
Recibió el Premio Nacional de Poesía de la Universidad de La
Habana en 1984 por su libro Lluvia de rocío, y el Premio
Nacional de Poesía "Julián de Casal"
de la Union de Escritores y Artistas de Cuba en 1987 por
Sobre un papel mis trenos. Estudió Germanística y Filología en
la Universidad de La Habana y realizó estudios de posgrado en la
Universidad Lomonosov de Moscú y la Universidad Iberoamericana de
la Ciudad de México. Su preocupación por la memoria, sobre todo en
el drama exiliar, la ha llevado a investigar el tema en poetas
como F. Hölderlin (del cual es traductora), Marina Tsvietáieva,
Anna Ajmátova y Juan Gelman. Ha publicado el poemario
Habana tú (México, 2000) y el libro
de texto y crítica Juan Gelman: poesía
de la sombra de la memoria (México, 2000).
HABANA TÚ
Y hoy está crecido el mar
no es que la marea suba por un hecho natural
es que llora Yemayá
Juan Formell
De niña, entre las grietas de la
tierra
buscaba en ti mi aurora
a semejanza mía, a semejanza tuya
cuerpo oscuro y esbelto de mi sueño.
Puras ante la espera las imágenes
emisarias de la tarde que caía
pegada a su horizonte.
Tenías en secreto tu espigón de
metales
inclinada en tu borde busco el ancla
perdida
te busco en el regreso, estás llena
de pájaros
vuelve a secar tus manos y
cuéntamelo todo.
Era esto el abandono y lo sabías.
Óyeme estos lamentos que me salen
ardiendo
yo sólo te deseo.
La sombra de aquel tiempo en ti
misma entrevista
con inútil ternura
y tú me dabas fuerza
rendida y dócil como el mar sabe
serlo.
SINCOPADA O FUERA DE
TIEMPO
Todos los días se matan en La Habana
dos millones de gatos y quinientos
caballos.
Quinientas yeguas solas sostienen el
rencor de su dureza
se abrazan
en la pira arrogante del león
babilónico.
Trasgos de sangre suspenden el azul
y el animal del trópico
se agota.
Diez millones de vacas ya murieron
tres mil palomas agonizan
y el olor de los lirios se deslíe
en un prurito de ácidas hormigas.
Los ciudadanos temblando se
repliegan
a construir el escenario de la nada
si no quedan caballos ni lenguas ni
jazmines
si los trenes de leche detuvieron su
paso
donde cantaba la belleza
y ahora se escuchan los terribles
quejidos de las vacas
si los lirios, los gatos, las
palomas
son animales muertos.
Pero yo no he venido a ver el cielo
cómo voy a ordenar pedazos de
paisajes
ordenar los amores que son
fotografías
y luego tambor tosco, bocanada de
sangre.
Ay, voz lejana
ay, voz de la sordera
estás aquí bebiendo mi humor de niña
muerta
quiero llorar mi talco, como lloran
las niñas
porque yo no soy ni mujer ni poeta
ni azucena
soy el agua y el vino y el aceite
una llaga tal vez que debe al fuego
y me andan buscando.
COMPÁS DE ESPERA
Mi pasado está invadido
y lloro lentamente.
Me ha llenado de miedo una noche en
el Neva
me ha llenado de fe una tarde en
Bakú.
Se quedó Samarcanda como alguna
promesa
y la calle de Arbat para soñar a
eszenin
siempre, siempre.
Erré como torcaz
aplastada en la calle por un caballo
ciego.
me dan miedo mi pueblo y sus hombres
mientras Jesús del Monte se derrumba
en silencio.
Una ciudad de espejos y banderas
y su empinada ronda de tenores.
Yo regreso a mis pájaros
al pequeño amarillo que no canta.
Ya no tengo balcón ni noches junto
al mar
y otra campana traza mis compases de
espera.
Estorbo como estorban los almendros
y en el farol se queman algunas
mariposas.
Ciudad y almendro y yo
ay, qué desgracia.
ALGO DE MENOS
Esta tarde yo olía a una ciudad de
invierno
a vela derretida, a leños en la
estufa.
Esta tarde
todos pasan a echar de menos algo
a consultar mis manos
y en mi reja dejar cosas ajenas.
Quién ha estado esta tarde en el
umbral
que me ha puesto tan triste
sin mi golpe de luz
sin mi santa cruzada de polvo y
desconcierto
de pan fresco y loción.
Que traspase el zaguán de mi
extravío
y me cubra y me ampare
de tanta frialdad
aquel que se ha llevado de mi horno
el alma.
HABANERA YO
Soy otra vez muchacha en el invierno
y nadie me regala una gardenia.
Pero al regreso de mis lunas
ahíjo taciturna del fondo de la
calle
casi feliz, aletargada
bajo esta piedra roja.
Retozo como un campo de caña
florecido
es la herencia adecuada de una mujer
despierta
un sueño desprendido del cuerpo que
lo ha usado.
Los lirios de Rosita
mis únicos testigos
esperan la lechuza
en el silencio mío del oeste.
Vuelvo en la medianoche de este
invierno
acércate a escuchar mi tambor y mi
oboe
acércate con riesgo de hechizarme.
Ciudad, ciudad
no mates mi manía de ser bella
de pasearme desnuda y cepillarme el
pelo.
Ciudad con pajaritos y cisternas
el probable lugar donde acabó una
historia.
Ay, mi ciudad
mi pasto
mi sitio recurrente
a la hora en que duermen las
palomas.
Ciudad que has bendecido mis
vigilias
arrástrame hacia el mar
sin farolas ni víctimas
con algas en mi pelo
y en tu pelo sal.
Nació en Camagüey, Cuba (1952). Poeta y periodista. Desde
1975 a 1992 trabajó en periódicos y revistas culturales cubanas
(Juventud Rebelde, El Caimán Barbudo y Somos Jóvenes). Fue
corresponsal de Guerra en Angola, Nicaragua, Sahara Occidental
(Frente Polisario) con coberturas especiales en Yugoslavia,
Rumania, Argelia, Francia, México, Chile, Argentina, Perú y
Bolivia. Ha publicado los siguientes libros: En
poesía: Historia por si vienen nietos
(La Habana, 1974) y Canción del suicida
(Madrid, 2003). En novela:
No vine a morir (La Habana, 1986). En biografía
histórica: El mejor hombre de la guerrilla
(La Habana, 1980). Y en libros de
reportajes: Y nadie se cansa de pelear y Los cachorros
andan sueltos (coediciones en Cuba y en Nicaragua, 1981 y
1985, respectivamente). Su poesía ha
sido seleccionada en la Antología de Poesía Joven
(La Habana, 1979) y en la Antología de Poesía Social Cubana
(La Habana, 1980). En Cuba obtuvo el Premio de Poesía
"13 de Marzo" (Universidad de La Habana, 1974)
con Eliseo Diego de Presidente del Jurado y como periodista fue
merecedor de siete premios nacionales , entre los que se
encuentran tres otorgados por la Unión
de Periodistas de Cuba (UPEC) 1978, 1980 y 1982
respectivamente, un Premio Casa de las Américas en el género de
testimonio (1988) y el Premio Latinoamericano de Periodismo José
Martí (La Habana, 1988). Desde 1992 vive exiliado en España. En la
actualidad colabora en la Revista Hispano Cubana, La Nueva Cuba,
Cuba Nuestra (Suecia) y con el Centro de Información y Estudios de
Cuba (CENINFEC).
LOS JUEGOS DEL
SUICIDA
Donde menos la imagino
me hace guiños.
Al Acecho,
descubre mi último disfraz
y burlona, señala
las arrugas que no quiero palpar
mientras me afeito.
Con su velo me opaca el horizonte
y hace arrumacos y carantoñas
en esa inmensa soledad que siempre
queda
en los posos del último café.
Ella es la encargada de vestirme de
extranjero
cuando salgo en su busca por calles
y lugares
en donde sueño que alguien me
salude.
A las cartas que recibo
le borra el remitente.
A las fotos le amarilla la frescura
y le apaga a los rostros la sonrisa.
Hora tras hora
toca su preludio con guitarras
marchitas
y se empeña en sumarme a la manada
que sábado tras sábado
apura su noche en un cubata.
La cama es mi último refugio
y aunque tengo sábanas
sedientas por volar,
el sueño aterriza.
-Te amo -me endulza
con tibios ronroneos
y quiere que sea suyo en tierra
ajena.
Hay noches en las que aúllo
y voy hasta su encuentro.
me excita
y quisiera perforarla.
A veces,
galopamos hasta la puerta del alba
y cuando creo que los dos seremos
uno
y uno, será nada,
ella,
invisible y taimada,
se esconde de nuevo en mi interior
y quedo,