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Rafael
Alberti, nace el 16 de Diciembre de 1902 en el Puerto de
Santamaría (Cádiz), en el seno de una familia burguesa y católica.
Ingresa a los 10 años de edad en el colegio de los Jesuitas, donde
cursa tan solo tres años porque al parecer fue expulsado. En 1917,
la familia se traslada a Madrid y él empieza a interesarse por la
pintura, exponiendo por vez primera en el Ateneo. Como ya todos
sabemos, muere el 28 de Octubre de 1999 a los 96 años de edad en
el Puerto de Santamaría, su ciudad natal.
Con
Rafael Alberti desaparece la última voz del 27, una de las cumbres
de la Poesía española de todos los tiempos, que seguramente quedará
al lado de la poesía española del siglo de Oro, como así lo
reconocen algunas personalidades del mundo de la cultura, la
política y la sociedad. Sabemos que Generación del 27, debe su
nombre a la conmemoración en 1927 del tercer centenario de la muerte
del gran poeta barroco Luis de Góngora, y a su reivindicación frente
a una tradición constante de desprecio y acusaciones de
extravagancia y oscuridad. En dicho homenaje la tarea teórica y
filológica estuvo a cargo de Dámaso Alonso.
A LA BÚSQUEDA
DEL PARAÍSO PERDIDO. Alberti arranca aquí con Marinero en tierra, un
bello libro, un texto que causa sensación en el mundo literario
cuando se publica en 1925, y que a mi entender es uno de los que más
popularidad alcanzaron. La amante en 1926 y El alba del alhelí en
1927, formaron claramente un conjunto, un todo dentro de otro todo,
poemas andaluces impregnados de luz, bañados de mar y que como
manifiesta el propio Alberti en 1929 “cierran el periodo inicial de
su poesía”. La búsqueda del paraíso perdido, evoca el paraíso de la
niñez, se vale de una poesía popular que tiene resonancias
intemporales. Se canta machadianamente lo que se pierde y lo que se
pierde siempre es un paraíso. Marinero en tierra, para mí fue uno de
sus más populares y mejores libros.
Es tanto memoria de la propia infancia como un ejercicio literario
de primera calidad. Alberti, que no tuvo estudios universitarios,
fue expulsado a los 14 años, buscó su justificación en un aplicado
estudio de los clásicos.
Aquí se
plantea el dilema del ser “desterrado del mar”. Muchas veces los
límites de mar y tierra se borran y son la misma cosa. Así, se
pregunta a sí mismo:
-¿Adónde vas, marinero,
por las calles de la tierra?
-!Voy por las calles del mar!, contesta
O en Pregón
submarino”
!Tan bien como yo estaría
en una huerta del mar,
contigo, hortelana mía.
En un carrito, tirado
por un salmón, qué alegría
vender bajo el mar salado,
amor, tu mercadería!
-Algas frescas de la mar,
algas, algas!
O también: Si
yo nací campesino/ si yo nací marinero/ ¿Porqué me tenéis aquí/ si
este aquí yo no lo quiero?/ El mejor día, ciudad/ a quien jamás he
querido/ el mejor día, !silencio!/ habré desaparecido.
Y
quizás uno de los más populares:
Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.
Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra.
Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón, un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento, la vela.
Aunque quizá
vea con más fuerza, la canción número 20, titulada Funerales.
Daremos
un gran salto para pasar, a lo que podríamos llamar la segunda etapa
en la poesía de Alberti: “Sobre los ángeles”. Este libro ya lleva la
influencia de lo que algunos llaman el superrealismo, que ya había -
invadido a Lorca, a Cernuda, a Aleixandre. La influencia de esta
corriente fue muy fuerte.: Alguien barre/ y canta/ y barre/ zuecos
en la madrugada. La poesía de Alberti es muy variada en temas y
también en formas métricas:
Si alguien llamara a la puerta!
!Si se apareciera padre
con su túnica telar
chorreando...!
!Qué horror,
madre!
En
este contexto, el mar, siempre el mar, cobra un valor distinto, es
mas real o por lo menos responde a un entendimiento más compartido.
Veamos ahora:
EL ÁNGEL TONTO
Ese ángel,
ese que niega el limbo de su fotografía
y hace pájaro muerto
su mano.
Ese ángel que teme que le pidan las alas,
que le besen el pico,
seriamente,
sin contrario.
Si es del cielo, y tan tonto,
¿por qué en la tierra, dime.
Decidme.
No en las calles, en todo,
indiferente, necio,
me lo encuentro.
¡El ángel tonto!
¡Si será de la tierra!
-si, de la tierra sólo.
Y hasta
aquí diríamos que es la primera fase de la evolución del poeta hasta
el momento de la preguerra. Conoce a María Teresa León, una - mujer
que además de bella, se dice con ideas muy claras y muy avanzadas.
Ella conduce al poeta hacia una ideología concreta y hacia un
partido. Aquí es donde se empieza a disminuir la calidad de su obra.
Escribe: “Bajo nuevas banderas”, y descubre la revolución, el
partido Comunista. Empieza a hacer una obra cargada de ideologías
con libros como: “Primavera de los pueblos”, aunque más tarde vuelve
a la poesía de corte tradicional con libros como: “A la pintura” o,
“Retornos de lo vivo lejano”, que aún siendo buenos libros, no
añaden nada a su poética. Hay poetas, por
ejemplo, Neruda, que rectificaron en su
actitud, al final de su vida repetía continuamente: “Yo soy, sobre
todo, un poeta amoroso”. Pero Alberti jamás pudo hacer esa
diferenciación, ni gozó de ese arrepentimiento como hizo Neruda, él
siguió siendo fiel al partido Comunista y a sus autoridades legales.
Yo no digo que una persona no sea fiel a una ideología, para mí
puede ser Comunista, Demócrata, de Izquierdas o de Derechas, como se
dice, que hable de la guerra en los momentos más vivos de la
historia, - eso es normal porque el poeta, como persona está
viviendo una experiencia fuerte y le sale de dentro, lo que si veo
mal es mezclar la política con el arte y además valerse de ella
durante tanto tiempo . En 1939 parte al exilio en compañía de su
esposa. Tras una larga estancia en París, fija su residencia en
Buenos Aires, donde nace su hija Aitana. Libros significativos de
aquella época son: “Poeta en la calle”, “Entre el clavel y la
espada” (1941) “A la pintura”(1948) “Balada y canciones del Paraná”
(1954), donde se encuentra la nostalgia de su patria y la inmensidad
del paisaje americano. En 1959 publicó la primera parte de sus
memorias “La arboleda perdida”, para mí una gran obra. En 1962, se
traslada a Roma, donde permanece hasta 1977; de esta nueva etapa
son:” Roma, peligro de caminante” (1968), de donde vemos un ejemplo
en el número 3, de la Pájara Pinta que edita la -- Asociación
Prometeo de Poesía así como “Canciones del alto valle del - Aniene”
(1972), sarcástico el primero y en la mejor línea intimista el
segundo. En los años 70 escribe:
“Elogio de
Stalin” de una tozudez ideológica tremenda. El exilio y su relación
con España desde fuera tiene un peso específico.
No obstante Alberti poetizó el
cine, el billete de tranvía, el fútbol y los toros, el cuerpo
femenino y la sensualidad, veamos:
Rubios, pulidos senos de Amaranta/ por una lengua de
lebrel
limados/. Pórtico de limones desviados/ por el canal que asciende a
la garganta./ Rojo, un puente de rizos se adelanta/ o incendia tus
marfiles ondulados/. Muerde, heridor , tus dientes desangrados/ y
corvo, en vilo, al viento te levanta./ La soledad, dormida en la
espesura/ calza su pie de céfiro y enciende,/ y gladiadora como un
ascua impura/ entre Amaranta y su Amador se tiende. Esto sería de
“Cal y canto”.
Y la
siguiente sixtina, de “Amor incierto”
Tú, mi vida, esta noche me has borrado
del corazón y hasta del pensamiento,
y tal vez, sin saberlo, me has negado
dándome por perdido ya en el viento.
Mas luego, vida, vi como llorabas,
entre mis brazos, y que me besabas.
Alberti, regresó del exilio en 1977, y fue Diputado por Cádiz. Su
obra en este largo periodo, se dedica unas veces a mantener la llama
del compromiso y la ideología de los vencidos, y otras a temas y
sentimientos de mayor alcance, donde está lo más valioso de su
última época, en la que no debemos olvidar el teatro, como: “El
adefesio”, “Noche de guerra en el - Museo del Prado” ni “La arboleda
perdida”., La gallarda” o “La pájara pinta”, etc.
Subjetivamente yo, de su obra destacaría: “Marinero en tierra”
“Sobre los ángeles” y “La arboleda perdida”. Diría también que fue
un poeta del pueblo y de la calle (como a él gustaba nombrarse). Uno
de los Embajadores de la España Peregrina, gaditano Universal; no
olvidemos que pese a todo es uno de los poetas más conocidos
mundialmente. Nostálgico, como en “Retornos de lo vivo lejano”. El
dibujante. El demiurgo. El de verso a veces demasiado fácil. El
editor de “Octubre”. El que proclama como - pocos, su intenso
fervor por Góngora.
Fue premio
nacional, por Marinero en tierra en 1925. Premio Cervantes
en 1986. Ingresó en la
Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1988. En el mismo
año 1988, muere Maria Teresa León. Casado con su
segunda esposa Asunción Mateo en 199O. Consigue la Medalla de Oro al
Mérito en el Trabajo en 1996 Y muere el 28 de Octubre de 1999, a
los 96 años de edad en el Puerto de Santa María.
Particularmente, me gusta mucho también un texto suyo que se
ha publicado en un Diario, prosa que escribió a sus 94 años, y
que titula:
"Amor, Amor,
Amor, eternamente”, quizá también emulando como decíamos en
principio a Neruda, de cuyo texto expondré algunos párrafos:
Todo es
belleza a mi alrededor, lianas perfumadas me rodean y arrebatan de
los aterradores y oscuros abismos de la vejez, de la muerte. Me voy
con los ojos llenos de los acontecimientos de un siglo. Un siglo de
horrores, de enfrentamientos, de dolorosísimas separaciones, de
hechos que habitan en mis bosques interiores, y en los que, casi a
mis 94 años, aún puedo caminar sin perderme en su frondosidad. Pero
no me quiero ir. No quiero morirme. Sigo sin
querer morirme. ¿Por qué tengo que morirme? Todavía me retienen
muchas cosas, muchos atrayentes sabores que no quiero dejar de
percibir.
...Ahora que
se han ido alejando de mi lado las pequeñas incomprensibles
vanidades de equívocos jóvenes impacientes por desmantelar los
recuerdos de mi memoria, los libros de mis anaqueles y mis
distraídos cuadernos de trabajo. Jóvenes ávidos de llegar a la cima
por el camino más rápido, sin la mínima posibilidad de trascender en
el tiempo poético... Cantan, y cuando cantan parece que están
solos/. Miran, y cuando miran parece que están solos./ Sienten, y
cuando sienten, parece que están solos...
Venid, acudid
todos, enlazaos todos conmigo hacia la eternidad infinita de la
poesía, bebamos el néctar de la misma copa perfumada, de los versos
más escondidos y profundos... Embriaguémonos de amor, de virtud, de
poesía, de vino...Cuidemos, como soñaba Baudelaire, de estar
siempre ebrio
Y a la mujer le dedica un gran párrafo final:
Mujeres que
habéis pasado presurosas por mi vida, cercanas o lejanas ya,
hermosas siempre por encima de los días... Ven, ven. Así.
Te beso. Te arranco. Te arrebato. Te compruebo en lo oscuro,
ardiente oscuridad, abierta, negra, oculta derramada golondrina, o
tan azul, de negra, palpitante. Oh, así, así, ansiados, blandos
labios undosos piel de rosa o corales delicados, tan finos. Así,
así, absorbidos. Más y más succionados. Así por todo el tiempo. Muy
de allá, de lo hondo, dulces ungüentos desprendidos, amados, bebidos
con frenesí, amor hasta desesperados. Mi único, mi solo, solitario
alimento, mi húmedo, lloviznado en mi - boca, resbalado en mi ser.
Amor. Mi Amor. Ay, ay. Me dueles. Me lastimas Ráspame, límame,
jadéame, tú en mí, comienza y recomienza, con dientes y garganta,
muriendo, agonizando, nuevamente volviendo, falleciendo otra - vez,
así por siempre, para siempre, en lo oscuro, quemante oscuridad,
uncida noche, amor, sin morir y muriendo, amor, amor, amor
eternamente.
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