Miami
Estados Unidos
Año V

 Nº 25/26

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos


Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 



 

SELECCIÓN VARIADA DE

POESÍA LATINOAMERICANA

 

HÉCTOR CARRETO


Nació en la Ciudad de México, D.F. en 1953. Estudió la carrera de Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Ha publicado siete volúmenes de poesía: ¿Volver a Ítaca? (UNAM, 1979), Naturaleza muerta (Universidad Autónoma Metropolitana-Azcapotzalco, 1980), La espada de san Jorge (Premiá, 1983), Habitante de los parques públicos (CNCA, 1992), Incubus (UAM, 1993), Antología desordenada (CNCA-Instituto Cultural de Aguascalientes, 1996) y Coliseo (Joaquín Mortiz, 2002). Es autor de diversas antologías: Los poetas de Tierra Adentro I y II, Los cuentistas de Tierra Adentro I y II, editadas por el Fondo Editorial Tierra Adentro del CNCA; Espacio, de Juan Ramón Jiménez y de la poesía de Jorge Ruiz Dueñas (materiales de Lectura, UNAM,), de Cuenta regresiva 1995-1962, antología poética de Roberto Arizmendi (Universidad de Sonora, 1995), de los Poemas mexicanos (que tradujo del portugués) de Fernando Ferreira de Loanda (Universidad Metropolitana, 1982) y de los poemas de Ledo Ivo (que tradujo del portugués (Material de Lectura, UNAM, 1988). Es autor de La región menos transparente, antología poética de la ciudad de México, editada por Colibrí y la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, 2003. Además de publicar poemas, traducciones, cuentos y reseñas en los principales medios nacionales, su poesía se ha publicado en  antologías y revistas norteamericanas, como Anthology of Contemporary Latin American Literature 1960-1984, El último vuelo, New Writting from Mexico, Noise of Dreams, Northwest Review, International Quarterly y Great River Review. Algunos de sus poemas, traducidos al francés, forman parte de una antología publicada en Canadá: Poétes mexicains contemporains (Écrits de Forges-PHI-UNAM, Aldus, Quebéc, 1996).       Ha obtenido los siguientes premios de poesía: “Efraín Huerta” (Gobierno de Guanajuato, |979), “Raúl Garduño” (Asociación Romualdo Moguel, Chiapas, 1981), “Carlos Pellicer,” para obra publicada (INBA-Instituto de Cultura de Tabasco, 1983), “X Premio de Poesía Luis Cernuda” (Sevilla, España, 1991) y “Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2002” (CNCA-INBA-Patronato de la Feria de San Marcos-Instituto Cultural de Aguascalientes, 2002). Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA).


 

 

De La espada de san Jorge

                        (1983)

Premio Nacional de Poesía “Carlos Pellicer” para obra publicada,

Instituto de Cultura de Tabasco-Instituto Nacional de Bellas Artes

 

VANIDAD DE VANIDADES

 

Farrah Fawcett, la de dorados bucles,

Bo Derek, la rubia de trenzas africanas,

Linda Carter, la Mujer Maravilla,

y todas las diosas de Hollywood

están sumamente indignadas

porque Héctor, el poeta,

prefiere cantarte a ti, oh dulce Lesbia,

modesta secretaria de banco.

 

 

TENTACIONES DE SAN HÉCTOR

 

Señor:

He pecado.

La culpa la tiene Santa Dionisia,

la secretaria de mi devoción,

quien día a día

                                    me exhibía sus piernas

–la más fina cristalería–

tras la vitrina de seda.

Pero cierta vez

Santa Dionisia llegó sin medias,

dejando el vivo cristal al alcance de la mano.

Entonces las niñas de mis ojos

–desobedeciendo la ley divina–

tomaron una copa,

quedando ebrias en el acto.

¡Qué ardor sentí

al beber

con la mirada

el vino de esas piernas!

Por eso, Señor,

no merezco tu paraíso.

Castígame; ordena que me ahogue

en el fondo de una copa.

  

 

RESPUESTA DE DIOS A LA CONFESIÓN DE SAN HÉCTOR

 

San Héctor, hijo:

tu pecado es grande

pero no tan grave como el mío.

¿Qué voy a hacer ahora, san Héctor?

Escucha:

tú deseaste

los labios de una hembra,

pero mi pequeño cardenal deseó a mi madre,

la Virgen;

y la culpa la tiene ese Freud, mal amigo,

ahora en el infierno:

                                                me obligó a espiar

por el ojo de la puerta:

                                                            en su altar

mi madre se ajustaba una media

con lujo de detalles.

¡Qué espectáculo, san Héctor,

qué delicia!

Pero, ¿qué voy a hacer ahora

si se enteran los discípulos?

¿Qué diría Juana Inés?

Cuando lo sepa el diablo, ese Marx,

se morirá de la risa.

Ayúdame, san Héctor,

te lo suplico,

reza por mí,

y no te preocupes, hijo mío,

                                                                        estás absuelto.

 

 

 

De habitante de los parques públicos

                                    (1992)

X Premio de Poesía “Luis Cernuda” 1990, Sevilla, España

 

 

LA CIERVA

 

Soñé que el ciervo herido pedía perdón

al cazador frustrado.

                                    Nemen Ibn el Barud

 

De pronto tú

recostada en un claro del bosque

manjar sereno

¿Intacto?

 

Tensé el arco

y disparé

sobre ti

rápidas palabras

red para cazar lo inasible.

Pero ninguna letra

fue salpicada por tu sangre:

entre un adjetivo y otro

saltaste

más veloz que la luz de la flecha.

 

Una vez más

mi palabra no alcanzó a la Poesía.

 

Ilesa

sobre la rama de un árbol

pero con lágrimas en los ojos

me suplicas:

“inténtalo de nuevo,

inténtalo de nuevo.”

 

 

ALCANCÍA

 

Cada domingo, arrojaba al mar

la moneda que recibía

de la mano paterna.

 

Y cuando aquellos peces de plata

desbordaban su continente,

mis manos, como una red,

levantaban la pesca.

 

La Tierra, con sus islas calcadas a mano,

carabelas y tritones, era mi alcancía.

El dinero jamás alcanzó para un viaje.

 

Para surcar las aguas

del globo que giraba

dentro de cuatro paredes

bastaba con lanzar al aire

una moneda imaginaria.

 

 

De Coliseo

(2002)

Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2002, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Instituto Nacional de Bellas Artes, Instituto Cultural de Aguascalientes, Patronato de la Feria Nacional de San Marcos

 

 

LA OVEJA DESCARRIADA

 

Señor:

Déjame besar los labios de esa joven romana.

 

No soy tu cordero más blanco,

no soy tu daga más pulcra

pero no falto a misa,

no olvido el ayuno

ni repartir el pan entre los mendigos.

Déjame besar los labios de esa joven romana.

 

Déjame ser Uno con ella,

dame la forma del áspid

para enroscarme en su cuello

senos

vientre

muslos

tobillos

bajo el frondoso manzano.

 

Señor:

El vino de consagrar es exquisito

pero el que brota

de sus intimidades

me abre las puertas del éxtasis.

 

Ella no habla la lengua de tu iglesia;

cultivada por Venus y Minerva,

otorga Placer

sin culpa ni castigo.

Déjame besar los labios de esa joven romana.

 

Señor:

Si me permites palpar su húmeda belleza,

lamer los dedos de sus pies,

quizás me permitirías subirla a un altar,

pero no es una virgen, Señor:

es la pantera que triunfal ensaliva

mi cuerpo.

 

Señor:

No soy tu cordero más blanco,

no soy tu daga más pulcra:

tal vez no merezca tu edén,

pero deja que ponga mi pez en esa boca.

           

Cierra los ojos, y por piedad

déjame besar los labios de esa joven romana.

 

 

  

 

BEATRÍZ E. MENDOZA


Nació en Barranquilla, Colombia (1973). Poeta, narradora y guionista de televisión y cine. Estudió Comunicación Social en la Universidad Javeriana en Bogotá. Participó en Talleres de la Casa  de Poesía Silva y publicó una revista universitaria con dos amigas. Desde hace seis años vive en Miami donde trabaja como periodista para la televisión en español. Tomó cursos de cine y realizó varios cortometrajes. Tiene un libro de poesía que se titula Esa Parte que se esconde.  Varios de sus poemas han sido publicados en la revista literaria "La casa del Hada". Uno de sus cuentos fue incluido en la antología de nuevas escritoras colombianas Rompiendo el Silencio de la Editorial Planeta en Colombia. Actualmente prepara un libro de cuentos.


 

 

CÁMARA DE TORTURAS

Átame
Ata mi cuerpo al tuyo
con una sola y extensa caricia
interminable como esta noche

Átame
Encadena mis pies a tus pasos,
mis manos a tu pecho,
amordaza mi boca con tus besos
y venda mis ojos con tu llanto

Tortúrame con el peso implacable
de tu cuerpo sobre el mío
y entierra el filo de tus caderas angulosas
en la carne blanda de mi vientre blanco

Asfíxiame con tu respiración
Abofetéame con tu cabello
Quema mi piel con el contacto de la tuya
y marca mi rostro con la huella de tu lengua al rojo
vivo
Latiga mi espalda con tu saliva ardiente
y doblega mi cuerpo bajo la fuerza de tus manos

Cuando me rinda,
cuando me entregue,
cuando por fin confiese,
recoge mi cuerpo abandonado
y deposítalo en la celda inexpugnable de tu piel
tras los barrotes de tus piernas y tus brazos

Da entonces a mi boca
el alivio de tus líquidas palabras,
a mi frente el descanso del sueño
Se mi salvador y mi verdugo
y espera junto a mí
la llegada del alba,
el arribo de la próxima jornada


ESA PARTE QUE SE ESCONDE

De tu cuerpo intocable sólo reclamo
una muesca del iris de tu ojo izquierdo
que hice mía una noche en que me hundí en tus ojos
hasta que la luz del día los invadió cegándome

De tu cuerpo intocable sólo reclamo
ese centímetro de piel en tu espalda
que bauticé a punta de besos hace ya mucho tiempo
consumida por un amor que ahora sirve de nada

También (se me olvidaba)
un cachito de tu pelo
y el lunar que tienes en el lugar impúdico
Pero sobre todo, sobre todo es mío
esa parte que se esconde a los ojos del mundo


CUANDO VUELVA

Cuando vuelva
estarás esperándome
y sabrás que he llegado
porque una brisa suave
que huele a mar y a río
invadirá tu cuerpo
como en un presagio

Cuando vuelva
tiraré por el suelo las maletas
junto al tiempo de espera
y mi vida con otros
y correré a encontrarme con tus ojos
para ver si aún estoy ahí dentro

Cuando vuelva
nos miraremos como extraños
Estarás ante mí como en un sueño
y no podré creer a mis ojos
que te imaginaron,
que miraron tus fotos
durante todo este tiempo
Mintieron
Sí, claro, ya recuerdo:
el arco de las cejas pobladas,
el verde de los ojos profundos,
el blanco de tu piel suave

Cuando vuelva
besaré tu boca como por primera vez,
me darás tu mano en un contacto tímido
de mariposas volando en el estómago
y temblor bajo los pies
Yo tendré un regalo para ti:
mis senos cargados y el hueco de mi vientre
Tú tendrás para mí
el olor de tu pelo y el sonido de tu voz

Cuando vuelva
pegaré mi cuerpo al tuyo
y te tendré desnudo entre mis brazos
como tanto anhelé
Después  
en un silencio de habitación en calma
y con una sonrisa de placer
te comeré a besos

Cuando vuelva,
si regreso,
será para quedarme


DEL OLVIDO (1)

Deshacerme de tu cuerpo
será una tarea imposible
Como cambiar el color de mis ojos,
el timbre de mi voz
o la forma de mis senos

Deshacerme de ti
será como cortarme un dedo,
como aprender a vivir sin el lenguaje,
como quedarme ciega de repente

Deshacerme de tu cuerpo implica
no sólo perder la memoria,
sino la piel y las entrañas
y la boca que besaste
y por lo tanto ya no es mía
y el fondo de mis pupilas
donde reposa tu imagen

Deshacerme de ti implica
vivir en un insomnio permanente,
inyectarme con mil litros de anestesia,
pisotear el recuerdo de tus caricias,
odiar hasta la muerte tu fantasma

Deshacerme de ti
será como morir poco a poco,
como adquirir una enfermedad incurable,
como enterrar una parte de mi vida

En fin,
será como dejar de amarte
sólo que mucho,
mucho más doloroso


INSTRUCCIONES

Escucha lo que te digo
No me vistas sin antes desvestirme
No me abraces sin abrazarte a mi espalda
No me invites a comer algo que no sea etéreo
No me seas fiel, sino fiel a tus palabras
No me hables sin antes escucharme,
sin antes indagar en el fondo de mis sueños
No vengas sin ambición, sin talento y sin ternura
y ten siempre dispuesta una sonrisa alada
y el hueco que se forma entre tu pecho y tu brazo
o el que habita en el centro de tu espalda
o el que puebla de sombras el valle de tu ombligo

Una noche,
cualquiera de estas noches,
cualquiera de estas cosas
pediré prestadas


TODOS LOS ANIMALES QUE SOY

CUANDO ESTAMOS EN LA CAMA

Caracola dormida,
coral y espuma
Pez ángel
Esponja marina

Cucaracha,
araña, hormiga
Libélula en vuelo
Mariposa vencida

Perrita recien nacida,
loba dormida
Leona hambrienta,
gata en celo

Zorra astuta
Conejo
Ratoncito negro
Ardilla huidiza

Lagartija,
culebra,
rana viscoza,
sapo obsceno

Mujer y hembra

 

 

 

 

 JORGE GUSTAVO PORTELLA


Nació en Lima, Perú (1973). Poeta y novelista. Licenciado en Ciencias Sociales, Especialidad en Relaciones Industriales, Mención Recursos Humanos por la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas (Venezuela), donde actualmente labora en el área de Diseño Institucional. Ha participado en los talleres: Voces de Fin de Siglo (2002) Fundarte, bajo la dirección de Wiliam Osuna; en el Taller de Poesía del Celarg 2001 Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, director: Eleazar León; y 2002 con Teresa Casique; en los Talleres de Literatura (Ucab-1997-1999 y 2001-2002) Poesía: Miguel Marcotrigiano / Narrativa: Eduardo Liendo. También participó en la décima edición de Ardentísima Festival Internacional de Poesía que se realiza en Murcia, España (Marzo, 2003). Ha sido finalista en el Concurso de Novela Teresa de la Parra, Alcaldía Mayor (2002), con la novela No repitas mi nombre; fue ganador en el Premio Nacional de Poesía “Centenario del Maestro Prieto” (2002) con el poemario Ciudad sur; fue finalista en la IV bienal de Literatura “Pedro Buznego”, La Victoria, Mención Poesía (Febrero 2001) con el conjunto de poemas denominado: Ciudad; ganó el Premio Nacional de Poesía Tomás Alfaro Calatrava del Conac (1999) con el poemario: Cruel; recibió el Primer premio en el Segundo Concurso Inter-universitario de Poesía de “Vox Novula” (Julio, 1999) con el poemario: Cómplice del cual había sido finalista en su primera edición (Julio, 1998) con el poemario: Íntimo. Ha publicado: Resquicios, Ucab. Caracas (Mayo, 2002); Ciudad sur, Alcaldía del Municipio Arismendi, Margarita. Caracas (Mayo, 2002); y Sin intensión de oficio, (Plaquette) La espada rota (2000); además de Tres traiciones a imprimirse este año. Ha aparecido en antologías y colaborado con distintas publicaciones como Verbigracia (Diario El Universal), Revista La casa del poeta, Escena cultural.com, Cyberanalitica.com, entre otras muchas.


 

 

NOCHE CON LA MUERTE

Todavía tu voz es un quejido que a nadie atiende

inobjetable  

blanda

como un cojín gastado

 

los ojos alejados en espantoso trance

imposible en los brazos como un último resto

 

toda la noche y apenas aceptarlo

 

difícil de creer

se te oye en los pasillos

en los sitios comunes

como vieja canción con más nostalgia

 

ahora lo sabemos

la muerte es un verdugo de hoja silenciosa

pero rostro feroz.

 

 

FRAGMENTOS DE UN HOMICIDIO

Frágil

un segundo estás

un segundo te disipas

 

te toco

tu cristal se fragmenta

la yema de mis dedos vibra

y mueres

 

en mi boca se hace áspero el llanto

 

débil

distante y próximo: un segundo.

 

DETALLE

El que muere

se aferra con ojos tristes

parece que tiene vergüenza de morir

 

siente lastima de perder el sentido lentamente

 

te mira con amor débil

como si fueras su última atadura con la vida

 

deja de ser real

sus ojos vuelven al pasado

 

no regresa.

 

POETA

De improviso tu poesía es débil

usual

 

en los pocos parques

el asombro no es suficiente para permanecer de pie

esperas algo que te libere de esta impaciencia insostenible

de tantos años perdidos

 

se ha ido el afán de crear

 

estás solo.

 

TESTIGO

Los sueños han muerto con Lady Di

se estrellaron en esa maldita curva junto al Senna

se retiraron con Maradona

humillados   débiles

 

se esperaba mucho de este siglo

pero los diarios nos han desengañado

 

cada pocos segundos nace un bar

y otra niña se vende por comida

 

sabemos que la felicidad no corresponde

que aún cuando tratemos

lo único al final será la muerte

 

nadie puede vencerla.

 

TEMAS SENTIMENTALES

La luna es un delirio

que se corrige interminablemente

como un soberbio caracol

 

y vamos descreyendo

y todo se hace aire y destrozarnos

sobreviven los lobos

los aullidos

los ataques fugaces

 

no queremos saber de los celestes cuerpos

los astros o las órbitas

y las palabras son

únicamente nombres y destellos

extraviados fonemas inconclusos

balbuceos

 

ya nunca más decir     la luna

nos hará repetir tanta grandeza

 

anochecer quizás es un castigo.

 

 

  

 

HÉCTOR HERNÁN ZAPATA LONDOÑO


Nació en Itagüí (Antioquia) Colombia en 1964. Escritor, músico, diseñador gráfico, actor y director de teatro. Ha dirigido en dos ocasiones la Casa de la Cultura “La Barquereña” en Sabaneta. Ha participado en el Festival Nacional de Poesía en la ciudad de Manizales en el año 2000, en el  Encuentro Nacional de la Palabra en Riosucio, Caldas en el año 2001, en el FestiArte 2002 en la Universidad de Antioquia, en la Feria del libro de Medellín en 1998 y 2002 y en el II Festival Regional de Poesía en el municipio de Yarumal, 2003. Ha sido Director de los Festivales de Arte Joven del municipio de Sabaneta en los años 1998,1999 y 2000, así como jurado del Premio Nacional de Poesía Porfirio Barba Jacob y actual Presidente de la Casa de Poesía que lleva el mismo nombre. Ha publicado Piel Adentro -poemas-, en 1998 y fue incluido en la I Muestra de Poetas Itagüiseños Ofrendas del día en el año 2001. Sus textos se han publicado en la revista Poética y otras publicaciones nacionales, así como en España. Prepara la publicación de su segundo libro Ritos Antiguos.


 

FUGA

 

Este sutil rencor que desmorona,

este dejarse ir sin mas que mis dientes

anunciando la sangre.

 

Esta colección de huesos.

lamento miserable que se recuesta

en esta página fría y gris

definitivamente gris.

 

Acosado,

hecho blanco y cerbatana

de regreso estoy al relámpago

preso del silencio que se vuelve y me retiene

no soy!

 

Pero es la hora de ser el aire

que sostiene la honda

de ser como el filo latente del dolor

de ser refugio

y pedir asilo en la locura.

 

 

¡ DANZA !

 

¿Quien baila apenas llegado de la lluvia

pisoteado por el miedo

atravesado por los dioses?

 

¿Quien baila apenas tocado por ella

mágica y misteriosa anunciadora de inviernos.

¿Quien sobre la sombra de temores idos?

Desde los pasos de acérrimos

¿Quien?

 

Baila recién llegado.

Baila corazón en ruinas.

El viento tararea su mejor sonrisa.

Baila farol desvencijado

pertinaz y soberano bajo este cielo ácido

que se deja caer sobre mis ojos.

 

Baila recién llegado.

Baila como única sombra.

Con este tímido cansancio

salpica fugitivo todo el silencio.

Baila entre esta noche que asesina,

y canta.


 

LUZ Y LUCIERNAGA

 

Sé que esta en mis ojos,

que lo adviertes en mis manos,

que se cuela en mi silencio.

Sé que como ley esta disuelto

en el frágil torrente de mis sueños.

 

Es mi sangre ,

es mi sortilegio danzando a ritmo.

Es mi desesperado impulso

abriendo paso a quimeras.

Es el ir y venir de tu silente figura

siempre inconclusa sobre mi boca.

 

Igual no me pertenece  ahora

tu desventurada sonrisa

como antes eran míos los desiertos

y los gritos de hombres que ya no soy.

Pero llevo en mi boca  sus voces

y el aliento

y el sudor de días y noches

con olor a rutina.

 

Están aquí,

ahora que soy eco y tambor,

luz y luciérnaga.

 

 

BITÁCORA DE UN SUEÑO

 

Súbitamente esta conspiración inconclusa

con sabor a traición,

a urdimbre silenciosa,

imperiosa se recuesta

sobre este itinerario ya vacío,

sobre esta única bandera

que ondea obstinada su identidad sostenida

cual manifiesto de su rojo feroz.

 

Mas no canto clandestino

a la sombra que absoluta me condena

hoy después de declararme asesino de grises nostalgias,

de malgastar un sueño sobre temores fallidos

al fondo de un sórdido recuerdo

que descolgué un día sin aliento.

 

Hoy, aún con esta ausencia que se pasea,

que invade.

Aún con este cielo amurallado,

aún bajo esta sofocante oscuridad:

No emprenderé estoico el voraz vuelo,

No arrastraré furtivo el universo.

No consolaré vencidos.

No derrocharé olvidos ni silencios.

 

Desde aquí,

fustigado,

atrincherado en la húmeda guarida de mis sueños,

apertrechado en el valiente oxigeno

que sacude vital mi corazón:

Proclamo vencedor al intrépido buscador,

al incansable héroe que llevamos siempre.

 

Ahora,

sumergido,

escoltado por estas alas que se niegan al abismo,

advierto la claridad que asoma.

 

Déjame ir simplemente,

sembrando girasoles.

 

  

AUTORETRATO

 

Soy la mitad de un escudo roto

dispuesto en la pared como recuerdo del silencio,

fiel mensajero del arco de la muerte

disparado al azar pero certero.

 

Una leyenda que se mece en el farol

cada noche encendido al compás de la oscuridad

que se yergue feroz y brutal

como la bestia que me asiste.

 

Cartero de un pueblo fantasma

abandonado a la suerte y olvidado por todos.

No hay más espacio aquí que para el tímido gemir del viento

atravesando piadoso los últimos maderos,

o para la niebla que baja poderosa

por techos cansados de un sol solitario.

 

Alquimista de sueños inocentes,

comparto sereno esta pálida condena.

Como alfarero de un destino equivocado

recorro la interminable vía.

Son dos alas como saetas,

dos ojos como relámpagos

y una hipócrita sonrisa acuñada entre mis labios

lo que me acompaña cada mañana

cuando el destino vuelve a regalarme la maravilla.

 

Soy la mitad de un escudo roto,

el alférez vencido,

el innombrable,

el innegable ilusionista

hacedor de farsas y victorias

irreverente y soberano

siempre que se crucen los silencios.

 

 

PAÍS DE LLANTO

 

A este país de llanto nunca le he escrito nada

quizá porque no sé decir del dolor,

de tantos niños muertos,

de tanta sangre olfateando sudor.

 

A este país de llanto nunca le he escrito nada

quizá porque no sé decir de angustias,

de tanto grito buscando asidero

en la misma hoguera en que se retuercen verdades y cuerpos.

A este país de llanto nunca le he escrito nada.

 

En este país de miedo

crece agazapada detrás de los muros la zozobra.

A este país de miedo nunca le escribí

tal vez por no resbalar en las hendijas

de cada masacre,

por evitar que se amontonen  las palabras

que sólo conocen la canción de guerra.

 

A este país de mierda nunca le escribí

para no hundirme en el fango de la desolación,

para no decir torturas,

para no velar la noche,

para no hacer preguntas con respuesta de fusil.

 

A este país que olvida

pertenecen los ropajes del más fino disfraz.

A este país donde sucumben los sueños,

nunca le he escrito nada.