Miami
Estados Unidos
Año V 

Nº 25/26

Escríbanos    

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos

Daniel Berdeguer

Luis H Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

[FrontPage Save Results Component]

Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias


 

 

 

SENCILLO ACTO DE ENTREGA

 

por

 

Marcelo Mallea Hernández

 

PERSONAJES:

Uno

Dos

Tres

 

Escenario despojado de utilerías. Todo el espacio debe estar cubierto por telas y telones blancos donde son proyectadas con algún medio lumínico escenas, colores, sombras, rostros. “Uno” está  sobre una plataforma o cubo y “Dos” en el piso (escenario).  Ambos visten iguales.  Al abrir la escena hacerlo con un ligero “fade-out”.

 

Uno:

Este, un simple acto de entrega me mueve a pensar que poco a poco puedo jugar con el equilibrio, raspar el horizonte y hasta quedarme quieto planeando en forma autónoma y deliberada. Por los cielos, los innumerables cielos aparecidos en tonos y colores amorfos e infinitos. Rajando la vestidura de las nubes, pasando por continentes de masas cálidas y frías, como simple labriego unificando su arado.

 

Dos:

Ese simple acto que mencionas no está en ningún libro, sólo aparece demediado en tu cabeza. No puedes hacerlo. Es todo.

 

Uno:

Demediado o no, estos huesos míos pesan más que cualquier montón de fierros, pero con mi carne el equilibrio puede ser perfecto.

 

Dos:

Vives entre enjambres y morirás así. No lo intentes, te romperás la cabeza. El silabario lo dice.

 

Uno:

Puedo estampar con sangre el suelo pero nada impedirá que el aterrizaje se produzca. Quítate de en medio, estorbas con tu sombra.

 

Dos:

Apernado a la tierra es como debemos estar. La gravedad con lleva hasta sus mantas, acercándonos rutinariamente.

Uno:

Lo que dices es invisible, entorpece mi visión, más sólo quiero ver, necesito elevarme como extranjero.

 

Dos:

Ni en dos siglos.

 

Uno:

El tiempo ha sido agredido una y otra vez por tontos e inútiles que nunca despegaron.

 

Dos:

Algunos despegaron, no aterrizaron.

 

Uno:

¡¡Quitarse, dejar vacío en plenitud el cielo que lo romperé...romperé...!!

 

Dos:

Entonces no tendremos atardeceres para involucrarnos.

 

Uno:

¡¡Paciencia...paciencia...pronto pájaros inmortalizarán sus prendas con mis vuelos, me crecerán alas, seré como ustedes quieran o puedan entender!!

 

Dos:

No estamos diseñados, apenas hemos sido dibujados en estos suelos. Tu morfología crece en lo ridículo. Ven, baja.

 

Uno:

Mortal eres.

 

Dos:

Mortales somos

 

Uno:

Mortales con alas

 

Dos:

Circulantes, atroces, peligrosos y engañados.

 

Uno:

Ven, sube, desde arriba los edificios parecen cajas de cartón. Es una escena acribillada, solitaria e inhumana.

 

Dos:

Cállate. Estás lleno de peligro, puedes contaminar al resto. Calla por favor, todos duermen, es tarde. Mañana trabajarán, se unirán al ruido incesante y violento, ten piedad, no vociferes.

Uno:

¡¡Van a estallar, despierten todos...su cuerpos se esparcirán por las cuadras y kilómetros, atravesarán su filosas ventanas, escupirán el relieve de su metamorfosis pálida...!!

 

Dos:

¡¡Shhhhhh!!!...despertarán hambrientos como lobos, no molestes, sus garras penetrarán primero en mi carne y luego en la tuya, subirán y te matarán...

 

Uno:

¡¡Que vengan...que suban porque de aquí no bajarán intactos!! Traigan sus voces, sus bocinas, sus chirridos y bombas, sus cruces y pedazos de camas...¡¡todo...!!

 

Dos:

Es la última oportunidad...están cargando sus armas, acechan en las esquinas... ¡¡Shhhhh!!

 

Uno:

Cajas...cajas y sombras. No veo a  distancia tal arsenal.

 

Dos:

¡Lo dije!...vienen abriéndose paso entre hombros y piernas, en minutos nos rodearán y entonces... ¡atacarán!

 

Uno:

¡¡Shhhhh!! Calla tú, que tienes mejores armas para defenderte. Reluce tu escopeta y dispara simplemente. Coge al azar, apunta y mata. Yo, puedo hacerlo desde el aire con dagas inundando con mostos lluviosos de filos.

 

Dos:

Muy tarde, lo propones muy tarde.

 

 

Se escuchan ruidos emergentes y paulatinos de pasos y multitudes ruidosas que avanzan cautelosas con bocinas, motores, marchas. Uno y Dos escuchan asombrados y al acecho.

 

 

Uno:

Pelearán hasta sangrar, sube antes que te maten. Volar es la solución... (Estirando sus brazos).

 

Dos:

Es fácil decirlo.

 

Uno:

Rápido, no te postergues, quiero salvarte. No seas animal; de qué te sirve el honor si no limpias tus recuerdos en vida. ¡Sube maldito, elévate!

 

 

Disparos, confusión, las luces en el escenario se encienden y se apagan ayudando a conducir el caos. Suenan sirenas antiaéreas. Uno se estira a más no poder, contorsiona el cuerpo, especialmente sus brazos para tratar de alcanzar a Dos. Mientras tanto éste no reacciona y apunta con su escopeta al vacío. Se produce un juego gestual y corporal donde Uno trata de elevar a Dos, provocando tensión. Se escuchan marchas de soldados, sirenas, balas, camiones. Uno logra llevar a Dos hasta las alturas, ambos están exhaustos y jadeantes. En escena hace su aparición “Tres” arrastrándose. Traje verde o gris, casco, botas militares, ametralladora y maletín colgando en su espalda. Cuando Tres esté en el escenario el ruido de balas y sirenas desaparece. Sólo queda efecto de palpitaciones o música incidental oscura.

 

Tres:

Pequeños malandrines desfigurados, deben arrastrar sus elegantes esqueletos hasta tomar forma de humanos. ¡¡Se creen aves y no son más que puercos cenicientos parecidos a estandartes perdidos!! Atascados están, desinformados... ¡¿cómo nos despiertan a estas horas!!

 

Uno:

No es un malentendido, patraña del diablo, obsceno...

 

Tres:

...aumentaré mis garras para marcarlos. ¿Por qué no pelean?...vengan, bajen a defender lo que les pertenece, vuestra tierra, o debo decir “escombros”.

 

Uno:

Podemos ver tu silueta, más, tu alma en el desierto caminando errabunda.

 

Tres:

¿Qué harán?...volar no pueden, queda el camino de bajar para tomar el alimento o perecer.

¿Qué harán desde lo alto sin agua? ¿Son muchas interrogantes?

 

Dos:

Cansados no estamos, veremos la forma.

 

Uno:

No estamos liquidados.

 

Tres:

Entonces, su lucha se hará desde los cielos. Tú... (Apunta a Dos) ¿Acaso el miedo hizo que despegaras los pies del suelo?... El miedo es amigo de la cobardía. Caerás, ángel,  caerás como yo he caído. ¡Déjalo ir, que él tome sus decisiones! O un suicido digno o... O una vida humana larga, entre papeles y tormentas. No podrás estar mucho tiempo al lado de los altares, el pecado  mueve al mundo.

 

 

El escenario es inundado por una luz filtrada de color rojo. Música acorde a esta estética.

 

Uno:

(A Dos) A subir, la gloria nos espera. Eleva tus pies, toma mi mano firme y no te separes. Sólo escucha mi voz y déjate llevar por el impulso.

 

Tres:

¡¡Eres de barro!! No un Icaro dispuesto a sacrificarse. No llegarás a destino...

 

Uno:

(A Dos) Concentra tu atención en mi voz, es ahora cuando podemos rodear el ocaso, ¿estás firme? (Dos se aferra firme a Uno).

 

Dos:

Estás muerto, no existes, vives gracias a mis imágenes, eres producto de nuestras imaginaciones...

 

 

Uno toma impulso para elevarse y al hacerlo Dos cae al suelo. Uno observa callado. Dos yace en el suelo inerte, cansado. Luego de una pausa logra ponerse de pie. Luz de comienzo, sin música.

 

 

Tres:

Mi mano pende de un hilo, conectándose fibra a fibra contigo. El camino es igual, lo conoces.

 

 

Tres abandona la escena y todo queda en penumbras, excepto luz principal hacia Dos. Uno se debilita paulatinamente y desaparece en la penumbra silenciosamente.

 

 

Dos:

(Camina hacia público en ceremonia). A ustedes que han escuchado esta historia, grabarán en sus memorias mis esfuerzos por resistir el destino. Ninguna de ellas me corresponde. (Mira hacia el cielo). Dos visiones luchado entre ellas, mortificándome, peleando por el soplo eterno. Es un simple acto de entrega pugnando por mi alma...

 

 

Fade-In, total oscuridad. Música final. Uno aparece iluminado por luz cruda y direccional desde su posición. Tres luces rojas desde el suelo. Nuevamente Fade y telón.

 

 

FIN

 

 

 


Marcelo Mallea Hernández nació en Santiago de Chile (1972). Poeta, dramaturgo, actor profesional y profesor de teatro. Es integrante de la Compañía Teatro Ludinario que ha montado obras de Italo Calvino (El Barón Rampante) y Von Chamisso (Peter Schemihl). Es escritor de obras de teatro callejeras: El Jardín Gigante, El Reino Feliz de Ciudad Azul, Lala y la Mentira, Cataplum! la Estrellita, Zum Zum!, entre varias. Es fotógrafo profesional, alumno de Bob Borowicz, además de documentalista y productor de videos. Ha participado en numerosos concursos en todas las disciplinas antes mencionadas  y  ha  ganado  varios  certámenes de  video  y poesía. Ha escrito nueve libros       de poesía: Tristeza,  La Locura de  las Hortensias, Uichichiu Uichichiu      de Pichilemu a Los Andes, Palabresía, Arca-dia Calixto,  Semillas  de Lunaria, El  País  de  la  Poesía  la  República   del   Sueño, Poemas  para  Ciegos, Sordos  y Mudos.  Está  presente en  los  portales d Internet: Webalia.com, Webyarte.com, Ulibros.cl, Yoescribo.com y Uned.es.