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“Francisco Brines es uno de nuestros máximos poetas: un
poeta que resume
en él la tradición y que la reconvierte y reactualiza en lo
que la tradición siempre es:
modernidad. Un poeta, reconocido y admirado por las
generaciones anteriores a él, por la
suya propia
y
por todas las siguientes.”
Jaime Siles
Nueva Revista de
Política, Cultura y Arte
Madrid, España
Marzo de 2002
“Brines se acoge solo a la vigilia de su corazón, que le
advierte que no elija nada para amar
o creer más allá de lo que le ofrezca el instante, pues
ello
lo
pondría en desventaja frente a una realidad
fundamentalmente sin significado
alguno. Lo único de verdad extraño en
el mundo,
concluye,
es la necesidad humana de creer en algo que lo
rebase
o sustente, que esté más allá precisamente
de
ese mundo.”
Jorge Fernández
Granados
Fractal / Revista
Trimestral de Literatura
Número 24 / Enero-Marzo
de 2002
México, D.F.
“Brines se emociona con la presencia, hecho y memoria, del
cuerpo del otro.
Como
en Gil de Biedma, el erotismo es el fierro candente del
sufrimiento
y el
tema donde logrará sus mejores poemas.”
Harold
Alvarado Tenorio
Revista
Enfocarte
Número 19
Medellín,
Colombia
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Leer la poesía de Francisco Brines
es comenzar a reflexionar sobre temas que en una u otra etapa de
nuestras vidas nos hemos planteado, pero que por pereza, por miedo a
enfrentar las respuestas que no deseamos descubrir o por un sentido
de la auto protección inconsciente, los dejamos de lado por la
gravedad que ellos envuelven. El poeta que habla en sus versos
conoce la seriedad del asunto, pero él lo toma con calma y toda la
conformidad que la vida le ha regalado. Hablar con Francisco Brines
es una experiencia similar. En las varias ocasiones que he tenido la
oportunidad de compartir con él, siempre denota la misma
personalidad afable y sencilla, gozoso de compartir con los amigos,
de establecer una buena conversación a cualquier hora del día o de
la noche, de disfrutar la vida, ese regalo misterioso, como él le
llama.
MMM
¿Cómo se origina el llamado Grupo de los años 50?
FB.
Bueno, el grupo de los cincuenta se origina por relaciones
personales de unos poetas de una misma edad y eso ocurre en lo
grueso del grupo en Barcelona. Me estoy refiriendo a Jaime Gil de
Biedma, Carlos Barral, José Agustín Goytisolo, lateralmente un poco
Costafreda, también y luego hay ahí también un poeta importante
catalán que se llama Gabriel Serraté, y después algunos otros poetas,
que alguno murió y algún otro pues no continuó con la poesía y a
este grupo inicial se fueron añadiendo por encuentros o por
conocimiento personal de ellos otros poetas como Ángel González,
Caballero Bonald, Valente y algún otro ha sido adscrito al grupo sin
haber tenido una relación permanente con ellos como, por ejemplo, es
el caso de Claudio Rodríguez o el mío.
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Francisco Brines y Luis
Antonio de Villena
en
Cosmopoética (Córdoba, España) 2004 |
MMM
¿Cuando se habla de los poetas del Grupo de los años 50, algunos
críticos no dudan en definirlos como “Exiliados en casa propia”. ¿A
qué atribuye Ud. esa valoración?
FB
Bueno puedo pensar que esto obedece a que la mayoría de estos poetas,
sobre todo el grupo nuclear, estaban en la oposición al régimen
político español de aquel momento y en ese sentido no se sentían en
el mundo cultural y en el mundo económico y laboral del momento
aquel, eran disidentes y en ese sentido se puede considerar que
exiliados por hablar de alguna manera, pero yo creo que en la poesía
sí se ha dado siempre esa caracterización del poeta como rebelde
ante la sociedad en su marcha normal. En ese sentido pienso que,
además, como eran todos ellos en general pertenecientes a la clase
burguesa, no comulgaban con los principios y las creencias de la
burguesía y en ese sentido se marginaban de ella y eran críticos con
ella. Es decir, de alguna manera el nombre de exiliados les podría
corresponder si lo matizamos de esta manera.
MMM ¿Se puede
hablar de amistad, de admiración por la poesía o de un sentimiento
antifranquista común entre los miembros del Grupo?
FB
No son incompatibles ambas cosas. Lo que los unía era la poesía y la
necesidad que tenían de expresarse por mediación de ella. El
conocimiento de la expresión vendría dado por la expresión poética y
a su vez podían tener lazos de cercanía personal por el hecho de
haber tomado una postura contraria a la del régimen oficial.
MMM
¿Nos podría hablar de su relación en general con sus compañeros
poetas del Grupo de los años 50 y en lo particular con Claudio
Rodríguez, José Ángel Valente, Jaime Gil de Biedma y Carlos Barral?
FB
Sí, yo no pertenecí a ese grupo humanamente hablando, es decir, yo
no tuve esa convivencia que tuvieron entre ellos, ni tampoco la tuvo
Claudio Rodríguez. Mi grupo, por así decir, no propiamente literario,
literario y humano era intergeneracional, en el estaban Vicente
Aleixandre, un poeta de la Generación del 27, Carlos Bousoño y José
Hierro, que eran poetas de la inmediata posguerra, anteriores al 50,
y estaban también poetas de mi propia generación, entre ellos
Claudio Rodríguez. Luego esa relación ha continuado, dándose en mi
caso con los poetas que sucesivamente han venido después. En todas
las generaciones he encontrado grandes amigos e interlocutores
literarios. De entre todos ellos, a quien más traté de los nombrados
es a Claudio Rodríguez, con el cual tuve una convivencia mayor por
la razón que vivíamos en Madrid y que además estuvimos en Inglaterra,
él como Lector en Cambridge y yo en Oxford. Iba a visitarles a su
casa, le hablo en plural porque estoy también pensando en su mujer,
en Clara, y pasaba allí algunos fines de semana. Y esa amistad nunca
se rompió, siempre fue intensa, no tuvo altibajos, iba acompañada de
una gran admiración. El trato con Gil de Biedma fue el más
esporádico, pero también fue de una gran cordialidad y simpatía
personal. Con el que menos tuve contacto fue con Carlos Barral y,
además, tardíamente. Con José Ángel Valente tuve mi primera relación
en Oxford donde él había acudido para trabajar en la Biblioteca
Bodleyana, sobre un embajador de Felipe II en la Corte inglesa, el
Conde de Gondoman, que luego no creo que haya publicado nada sobre
ello, y a partir de ahí, también establecí una amistad cordial con
Pepe Valente, estuve en su casa en Ginebra, él estuvo en la mía en
Madrid y, siempre, aunque él se fue de España, siempre que tuvimos
oportunidad de vernos cuando él volvió, fue un encuentro muy gozoso,
porque todos estos poetas además por mi eran muy admirados.
MMM
En la vida de un poeta hay etapas que dejan un rastro indeleble
en los libros que va publicando. ¿Podría ser ese el caso de sus
libros: Las brasas, Palabras a la oscuridad, El
otoño de las rosas y La última costa?
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FB
Pues sí, yo me he encontrado con sorpresas en este sentido, en
cuanto que unos me hablaban de Las brasas, otros de
Palabras a la oscuridad, otros de Aún no, otros de
Insistencia en Luzbel y El otoño de la rosas. En esto
percibí que obedecía muchas veces a que el encuentro con mi poesía
por la edad de los lectores principalmente se había dado con un
determinado libro, entonces me citaban donde habían conocido mi
poesía por vez primera y claro, que era la sorpresa de encontrar el
mundo expresivo de un poeta. Yo recuerdo que esto mismo me ocurrió
con Vicente Aleixandre que ya por una amistad anudada me preguntó
que libro suyo prefería, y yo le dije que Sombra en el paraíso,
entonces él se quedó un poco extrañado, y dice “hombre, hubiera
preferido que me hubieras dicho tal libro”, y era el último que
había publicado y yo le dije bueno es que yo creo que el lector
cuando llega como en el caso de él y, en el caso de Vicente, un gran
poeta lo descubre con un libro determinado y ese libro ya se
identifica con la voz del poeta y entonces ese es el libro que
prefiere, no es que prefiera porque a lo mejor incluso puede pensar
que hay otros libros que son más plenos, pero si el que tiene más
cerca de sí mismo. Bueno, pero yo creo que en mi caso a partir de la
escritura de El otoño de las rosas, de la publicación de
El otoño de las rosas, si yo tuviera que regalar a alguien un
libro mío que no fuera la obra completa, yo preferiría que fuera
El otoño de las rosas. Yo creo que en mi obra hay dos momentos,
en la juventud un libro Palabras a la oscuridad y en la
madurez El otoño de las rosas, que son además los más amplios
que he escrito y que centra un poco la visión del poeta que soy yo
desde una edad determinada y el poeta que soy yo también desde otra,
la que está más cercana a mi etapa actual que es El otoño de las
rosas.
MMM Hace
treinta años, en el 1974, Ud. publicó su libro Ensayos de una
despedida. ¿Podría explicarme sus motivaciones y vigencia del
mismo en sus planes de vida?
FB
Bueno, Ensayo de una despedida no es un libro nuevo, es una
recopilación que yo hice por vez primera de toda mi obra. Es decir,
el poeta escribe primeras ediciones normalmente, no tiene inmediata
la publicación de una segunda edición aunque tenga éxito el libro.
Ahora ya ocurre más, pero antes ocurría escasamente o muy poco y no
ocurría como con la novela que un gran éxito hace que se reedite el
libro sucesivamente. Entonces, cuando ya el poeta tiene un cierto
nombre y los libros de poesía se han agotado porque las tiradas son
cortas, entonces se hace una segunda edición recopiladora de todos
esos libros y se produce la obra completa. Entonces yo pensé que
había que darle un título, un título si yo le encontraba a mi poesía
una visión del mundo unificadora, en todos los libros, esto es una
enseñanza que a los poetas que han venido después de él les dio
Cernuda.
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Cernuda tuvo
el genial hallazgo de encontrar un titulo para su primera
recopilación de libros que tuvo lugar en el año 1936, dándole el
nombre de La Realidad y el deseo y siendo libros muy
diferentes porque hay allí libros de poesía pura, clasicistas,
surrealistas, etc. La unificación de todos estos libros es el
título que muestra la visión del mundo que tenía Cernuda en
todos sus libros. Pues lo mismo me ocurrió a mi entonces, busqué
un título que centrara la visión unitaria que había en mi obra,
y encontré Ensayo de una despedida.
Y esa |
es la razón por
la que el título ha continuado siendo el que preside toda mi obra
que ha sido sucesivamente agrandada en el sentido de que ha ido
incorporando los libros siguientes que he escrito, siempre aislados,
pero que se recogen en una poesía completa con ese titulo Ensayo
de una despedida.
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