|
Se me echa arriba y me acaricia, no sabe qué monería hacerme, cómo
congraciarse conmigo. Ahora lo miro feliz y en verdad que no me
explico cómo no me di cuenta o no me acordé antes. Ya, tranquilo, le
digo, sácame el plumero de la cara, pero él sigue ahí, en lo mismo,
dale que dale, y no le importa en lo más mínimo que yo esté mirando
el noticiero. A lo mejor es un gesto sabio, amigo, protector, porque
para lo que hay que ver: mataron, violaron, ejecutaron,
asesinaron... Esas gentes no se pierden un accidente, yo no sé cómo
se las ingenian, pero no hace más que estrellarse un carro y allí
están ellos con sus cámaras listos para abrir el noticiero de las
seis –después lo repiten a las once–. Si ya se llevaron al muerto,
pues se conforman a regañadientes con un primerísimo plano del
charco de sangre... La viejita que violaron; los balseros, ahora
rebautizados como inmigrantes ilegales, que tuvieron la desgracia de
que los atraparan en el medio del mar aferrados a las tablas del
bote podrido en que huyeron, porque no tenían los dólares para
pagarle a algún contrabandista, que esos casi siempre tienen mejor
suerte y llegan a tocar tierra. Jamás, dicho sea de paso, a nadie se
le había ocurrido algo tan absolutamente estúpido como eso de los
pies secos, pies mojados. Pero se superan. ¿Quién fue el que dijo
que la sabiduría humana tiene límites, pero la estupidez no? En fin,
lo mismo de todos los días, incluidos sábados, domingos y días
festivos. No descansan. Y yo con el dolor que tengo en la cintura.
Debe ser la ciática otra vez. Ya, estate tranquilo. Quítate, que me
voy a levantar. ¿No me oyes? Me voy a levantar, tengo que preparar
algo de comer. Tú tienes todos tus problemas materiales y
existenciales resueltos, cuando tienes hambre no tienes más que
sentarte al lado del plato y mirarme, pero yo si quiero comer tengo
que preparármelo. Sí, así mismo es. ¿Tú te crees que yo no me
canso de acariciarte la barriga? ¿Que esa es mi única misión en la
vida? Ya quisiera yo poder echarme en la cama y que viniera alguien
y me acariciara la barriga. No, no te estoy haciendo ninguna
insinuación, no solamente paso de eso, sino que a mi edad casi ni me
acuerdo de cómo es o como debió ser. No te burles. El tiempo todo lo
amansa, lo ablanda, lo apacigua. Hasta el deseo, eh. ¿Quién me lo
iba a decir? Mejor apagamos el televisor y a lo que íbamos. Cómo no
me había dado cuenta antes. Vamos a celebrar:
Happy Thanksgiving!*
*Feliz Día de Acción de Gracias: Fiesta tradicional en los Estados Unidos que se celebra el cuarto
jueves de noviembre con una cena entre amigos y familia. Sus
orígenes datan del año 1621, fecha en que los primeros peregrinos que
llegaron de Inglaterra y se asentaron en el área conocida hoy día
como Plymouth, Massachusetts, dieron gracias a Dios por todo lo que
este territorio les había ofrecido en su primer año de permanencia
en el mismo.
|

José Abreu Felippe
Nació en La Habana, Cuba (1947). Es poeta,
narrador, dramaturgo y crítico literario. Se exilió en 1983. Vivió
unos años en Madrid y actualmente reside en Miami. Ha publicado
tres volúmenes de poesía: Orestes de noche (1985),
Cantos y elegías (1992) y El tiempo afuera (Premio
Internacional de Poesía Gastón Baquero 2000). Como dramaturgo ha
dado a conocer: Amar así (1988), Teatro, que reúne
cinco piezas (1998), y Rehenes (2003). Sus novelas
Siempre la lluvia (finalista del concurso Letras de Oro 1993)
y Sabanalamar (2002), forman parte de El olvido y la
calma, una pentalogía que incluye además
Barrio Azul,
El instante y Dile adiós a la Virgen.

|
| |
|
|
|