Miami
Estados Unidos
Año VI

 Nº  31/32

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Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

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Directora de Redacción

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Boletín Informativo

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Y EL MAR SIGUE BATIENDO

 por

Norma Pérez Martín


 

 

Rita Geada: Y el mar sigue batiendo,

 Editorial Vinciguerra, Buenos Aires, 2004

ISBN: 950-843-555-0


     Rita Geada nos ofrece un nuevo poemario, Y EL MAR SIGUE BATIENDO, que lanza la editorial Vinciguerra, en una cuidada edición editorial, con tapa ilustrada por la pintora argentina Marta Olsen, quien desde la imagen visual interpreta e ilumina los poemas. En su totalidad un conjunto de exquisito gusto artístico.

     Rita Geada, nacida en la ciudad de Pinar del Río, Cuba, salió muy joven de su país y por dos años asistió como becada de la O.E.A. a la Facultad de Letras de Buenos Aires realizando investigaciones literarias de post grado. Luego de radicarse por décadas como profesora, en el estado de Connecticut, vive ahora en Miami. Tiene ensayos y también cuentos publicados. Sus numerosos poemarios dicen de una inquebrantable vocación iniciada desde muy temprano en La Habana, con Desvelado silencio, 1959 y proseguida en el exilio con otros ocho libros, entre ellos Cuando cantan las pisadas, publicado en Buenos Aires (1967), Mascarada (1970), ganador en Barcelona del premio “Carabela de Oro”, Esa lluvia de fuego que nos quema (1988) y Espejo de la Tierra, ganador en Murcia, España del  premio “Luys Santamarina-Ciudad de Cieza” en el 2001.

     A propósito de otro de sus libros, Vertizonte, 1977 y 1980, la poeta y crítica argentina Nélida Salvador señaló: “En este libro de Rita Geada se acentúa  el equilibrio de su cosmovisión creadora mediante una armónica correlación entre sus experiencias personales y las proyecciones imaginarias objetivadas en cada poema”. Palabras  que  también pueden aplicarse al libro que nos ocupa.  En Vertizonte, el mar constituye una entrañable rememoración y combina expresiones afectivas con  los dolores del destierro.      Como señala la editora en la contratapa de Y EL MAR SIGUE BATIENDO: “las corrientes poéticas universales no le son ajenas a nuestra poeta, ya que como un tatuaje, como un cuerpo vivo, inciden en su propia voz.”  Nostalgia y reflexión, expresiones intimistas, axiológicas, nacidas entre contextualizaciones inequívocamente subjetivas, se suceden en esta obra donde, a partir del gerundio enunciado en el título del libro, se enfatiza la continuidad incesante de las olas, como símbolo milenario del fluir temporal. El espacio marino, como trasfondo o escenografía, parece testimoniar y resumir todos los espacios vivenciales de la autora. “En la arena/ los castillos se deshacen/ mientras, / el mar sigue cantando.” nos dice. Sinfonía musical ésta que no cesa y  subyuga.

     Rita Geada, quien ha obtenido premios internacionales, que aparece en múltiples antologías y que muchos de sus textos han sido traducidos a varios idiomas, no abandona su cubanidad. Su mirada universalista se tiñe con el color cautivante de su isla caribeña. Mar y escritura cobran sentido esencial. La multiplicidad de sentidos convergen  hacia polisemias entrañables: “La piel es agua/ clarísima transparencia/ de ilimitado asombro”, en la página 25. En el poema I de “Incidencias”, la autora acude, como excepción del conjunto, a octosílabos de clara reminiscencia española. Con ajustado ritmo, insistirá en su permanente alusión a ese entramado íntimo entre vida y escritura: “Miramos como un reflejo/ toda idea en la escritura/ así es como su figura/ plasma vida en lo que dejo”.  Preguntas y clamores se ahondan en estas páginas donde la autora se vuelca entre la magia y el hechizo de la realidad y la fantasía.

     Entre el “yo” y el “tú” el juego especular se convierte en fluir metafórico incesante: “El otro lado trasponemos/ haciendo del tú el yo/ el yo tuyo/ tu yo/ ya yo/ tuya”. Los mensajes trascienden lo puramente referencial y las consideraciones metafísicas se instalan desde los opuestos. Las proyecciones ahondan, a partir de lo intimista, para alcanzar la trascendencia filosófica del ser. Apela también al gozo lúdico entre “los peces que juegan en las aguas” donde los besos se vuelven saltarines como los peces y “trazan en signos un poema de amor”.  Memorias, olvidos, goces, tristezas, lejanías y presencias  se convierten, como Lidia Vinciguerra los ha calificado acertadamente, en imágenes: “estéticas, plásticas y sensuales” que alcanzan “plenos significantes metafísicos”. Bueno es subrayar que los trazos descriptivos diseñados por Rita Geada no sólo instalan el mar, sino un ir y venir dialógico intenso.  Luz y oscuridad recorren su escritura: son ejes que impulsan la concepción del universo y están movidos por una inquietud filosófica que aspira a descubrir el misterio, sin nunca perder la capacidad auroral del asombro. La prosa poética titulada “Formas del mundo cambiante” es un ejemplo de meditación lírico-reflexiva acerca del “torbellino de la vida”.  La poeta reconoce que “los únicos caminos que vale la pena recorrer son los que tienen corazón”.

     Esta poeta, incansable viajera, registra en este libro, espacios geográficos de sol y de nieve. Desde la rememoración de la belleza del Egeo corporizada, pasando por Toledo, Canadá, Nueva Inglaterra, la Galicia de su padre, la milenaria Alejandría y Egipto hasta la playa del Atlántico donde vive, son lugares atrapados en su paleta lírica.  No es casual que en este periplo la autora nos lleve a su suelo natal. En “Imaginario retorno a Itaca”, como Ulises, ella también remontará mares y vivencias, hasta recalar en su Pinar del Río querido. La alusión sobre el héroe griego se conjuga en dicho poema con el mensaje histórico implícito de esta cubana que, desde afuera de la Isla, canta herida por el exilio. Así llega hasta el mar bien al Sur. Tierra y fuego estremecen el juego aéreo de los delfines y los albatros, que no sólo escoltan a los navíos sino que nos invitan al vuelo. Ese vuelo que la autora le deja al lector como invitación para alcanzar la Belleza.

 

(Extracto de la presentación del libro, por la autora de esta nota, en Buenos Aires el 10 de mayo del 2004).

 


Norma Pérez Martín nació en Buenos Aires, Argentina. Se graduó en la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires -UBA- donde ha sido profesora. Es poeta, narradora, ensayista e investigadora. Ha obtenido varios premios en su país y en el exterior, entre ellos el Premio a la Investigación otorgado por la UBA. Participa permanentemente en Congresos y Encuentros de Escritores. Es colaboradora en los Suplementos Culturales de  La Nación y de La Prensa de Buenos Aires, así como en revistas literarias de prestigio, tales como Alba de América (EE.UU.) y Letras de Buenos Aires. Su libro, bajo el título  Poesía, recientemente publicado por la editorial Vinciguerra, compendia sus poemarios publicados entre 1965 y 2003. Como narradora dio a la luz  la colección de cuentos La Búsqueda (1962) y las novelas Los peregrinos de la luz (1988) y La tercera ciudad (2003). De su labor ensayística e investigadora ha publicado en 1997, un libro sobre Horacio Quiroga y otro sobre creadores latinoamericanos contemporáneos, titulado Escrito en América.