Nació en
Madrid, España (1960).
Poeta y profesor. Es licenciado en Filología Francesa por la
Universidad Complutense de Madrid, ciudad donde reside. Sus libros de poesía han participado en varias
ediciones de la Feria del Libro de Madrid y en distintas ferias y
ediciones internacionales: Marché de la Poésie (París, Francia),
Feria del Libro Latinoamericano (Nueva York, Estados Unidos),
Feria Internacional del Libro (Miami, Estados Unidos), Feria del
Libro de Buenos Aires (Buenos Aires, Argentina). Tiene publicados
los siguientes libros de poesía:
Caos (Madrid: Ed.
Libertarias, 1998)
Psicalgia (Madrid: Ed. Betania, 1994,
ed. bilingüe español-francés),
Tromba (Madrid: Ed.
Devenir, 1990) y
Delirio del desarraigo (Madrid: Ed.
Betania, 1990). También es autor del cuaderno
Poemas a Cózar (Málaga:
Ed. Corona del Sur, 1998) y coautor del poemario
Caminantes de esquinas
(Madrid, 1982). Ha sido incluido en diversidad de antologías, las
más recientes:
Suplemento antológico Torre Tavira nº 58
(Cádiz: Ed. Torre Tavira, 1998),
Libro de Bitácora (Buenos
Aires: El Editor Interamericano, 1996),
Expoesía 2000
(Buenos Aires: El Editor Interamericano, 1995)
Trayecto contiguo (Ultima poesía)
(Madrid: Betania, 1993),
Cuadernos de Selección Caín nº 12
(Madrid: Trazos Literarios, 1993) y Los
rostros de la gloria (Buenos Aires: El
Editor Interamericano, 1993). Sus versos han aparecido en gran
número de revistas, entre las que se destacan: Alabastro (Madrid), Ánfora Nova (Rute,
Córdoba), Arena y Cal (San Fernando, Cádiz), El Cocodrilo Poeta (México),
Cuaderno Gris (Madrid), Cuadernos del Matemático (Madrid), Los
Cuadernos del sornabique (Béjar, Salamanca), Escribir y Publicar
(Barcelona), L'Etrave (París, Francia), Jointure (París, Francia),
Linden Lane Magazine (Princeton, Nueva Jersey), Manxa (Ciudad
Real), La nuez (Nueva York), La Ortiga (Santander), Ovación (Santafé
de Bogotá, Colombia), Poetas contra
el sida (Barcelona), Ruptures (Montreal, Quebec), Sin embargo (Huelva-Sevilla),
Tambor (Sto. Domingo, República Dominicana) y La Urpila
(Montevideo, Uruguay).
LA LUZ
TAMBIÉN HABITA LA NOCHE
La luz también habita la noche,
hay perceptibles brillos en los filos,
existen confines desconocidos,
unos sueños sustituyen a otros.
La noche llegó de puntillas, bella,
extendió sus alas inmensas, negras,
cuajó de estrellas los desnudos cielos
y pobló los árboles de misterio.
El vacío de las húmedas sombras
crece dentro del cuerpo como vértigo
pasajero, sentir el universo
y la lucidez de pensarse uno.
En un papel, el poeta escribe:
"La luz también habita la noche..."
LA ÚLTIMA CARTA
Cuando los sueños se vienen abajo
queda perdida dentro del silencio
la última carta, la que no se escribe,
donde las palabras, coches de choque
en la cabeza, crecen en la noche.
Morir un poco más: ser tu pasado.
Un dolor prendido, escritos rotos,
el insomnio voraz entre las lágrimas,
así lo vivido, por no vivido,
la puerta abierta, cerrada y obscura,
y por decir todo cuanto se dijo.
Tanto sin sentido como amor hubo.
EL HOMBRE
MÁS TRISTE DEL MUNDO
El hombre más triste del mundo
tal vez sea un niño camboyano
refugiado en un campo de Tailandia
o una niña desnuda prostituida
en un mueble de París.
El hombre más triste del mundo
tal vez sea una madre muerta
de hambre en Uganda
o un niño colombiano trabajando
en la ciudad de Bogotá.
En sus ojos tristes, triste el
mundo.
¿CUÁNTAS
VECES...?
¿Cuántas veces esta habitación
sólo fue una sombra devoradora?
¿Cuántas veces esta habitación
sólo fue un frío insoportable?
¿Cuántas veces esta habitación
sólo fue una botella de alcohol?
¿Cuántas veces esta habitación
sólo fue el recuerdo de un pasado?
JUANA CASTRO
Nació en
Villanueva de Córdoba, España (1945).
Poeta, articulista, crítica literaria y profesora especialista en
Educación Infantil. Colabora en diversos medios como
articulista y crítica literaria. Reside en Córdoba y es autora de una docena de libros de
poesía, entre los que se encuentran: Cóncava
mujer (1978); Del dolor y las alas (1982);
Paranoia en otoño (Premio Juan Alcaide,
Valdepeñas, 1985); Narcisia (1986); Arte de
cetrería (Premio Juan Ramón Jiménez,
1989); Fisterra (1992); No temerás
(Premio Carmen Conde, 1994); Del color de los ríos
(2000); El extranjero (Premio San Juan de la Cruz,
2000) y Pañuelos del aire
(Publicaciones Obra Social y Cultural Cajasur, 2004). Su
libro de artículos periodísticos resultó ganador del premio
"Carmen de Burgos" y ha recibido
también
los premios "Periodismo" del Instituto de la
Mujer, Ministerio de Cultura (Madrid 1984) y "Meridiana",
del Instituto Andaluz de la Mujer (1998), por su trayectoria.
Unos versos suyos se encuentran grabados en un azulejo
situado en el Patio de la Cancela del Palacio de Viana de
Córdoba. Es
cotraductora de una antología de poesía italiana. En 1995 se
presentó una tesis
doctoral sobre su obra bajo el título
Trayectoria poética de Juana Castro (1978-1992),
realizada por Encarna Garzón García, catedrática de
Literatura de instituto, de la que se ha editado la tercera
parte, titulada Temática y pensamiento en la poesía de
Juana Castro, Universidad de Córdoba 1996.
Es miembro correspondiente de la Real Academia de Ciencias,
Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. Su obra oscila desde el marco del clasicismo, la
naturaleza y la mística hasta el romanticismo, el erotismo y su
amor por lo andaluz.
SER INMÓVIL
Vestida de dalias,
al borde de la luz
atraviesa los ojos.
Hasta el agua la
siguen, y Ella hunde
la nata de sus pies
en las miradas.
Evanescente blanca,
de las dunas
somnolienta regresa,
mientras crecen
violentos los
jacintos.
Mil cristales de
arena
tintinean violetas
en sus brazos,
un espejo la carne,
devuelta a su destello,
en Sí misma se
hermana y se complace.
Ni la codicia, el
miedo o la lisonja
podrían retenerla,
ni erizarle siquiera
de su orla, el
último hilo de la túnica.
CAUSA INCAUSADA
La noche de San
Juan,
en la hora más ciega
se aparece
coronada de rosas,
como una llama blanca.
¿A quién
festeja, a quién
busca encendida, a
quién,
lasciva y dulce,
entregará su boca?
Los que la vieron, sueñan
con camelias azules
estallando en las manos,
con bambúes
fragantes y caobas y garzas.
Pero Ella, que mana
de Sí misma
y a Sí propia
regresa,
lleva en Sí todo el
vino,
toda la miel, el
heno, la salvia y los enjambres
florecidos en ojos y
en caricias.
Con el alma en las
manos
la Magna, la
Dichosa, ferviente sobre atlas
atraviesa la tierra,
porque Ella es el
mundo.
GINECEO
Amó tanto su cuerpo,
que el espejo del mundo
le devolvió su
imagen en miríadas.
Como la hora leve de
la albizia,
copiosamente
alzábase su amor,
inagotable orgasmo
en marabú y en rosa.
Lamida de leopardo,
su dulce levadura
atravesó los siglos
y los trenes,
humedeció las
flautas y los salmos
y en las alcobas
blancas, los faroles
de cera desleían los
cíngulos.
Erógenas pavesas
acariciaron Lesbos
y en un horno de
estrellas se anegaban las malvas.
Bajo palio, violetas
las mejillas
de Safo la sagrada,
con aceite y alheña
sobre sus dedos,
unge
las blusas
derramadas de cerezas y nísperos.
Livideces de corzas,
amazonas en flor,
como venas de ánades
su gloria
vertida en la Vía
Láctea
por frutales
glicinas, por sedales y clítoris.
EL
PARAÍSO
Camino de la arena,
por el árbol
pasaba
y era hermoso y
brillante.
Como de musgo terso,
la reciente
verdura de sus
hojas,
su delirante tronco,
y azulada
de lujuria su sombra
o novilunio.
(Todavía sus ojos
miraban hacia fuera)
Era el centro del
mundo, la gloria del Edén
aquel árbol de
fuego, redondeces
lascivas sus pomos
entreabiertos
como caobas pálidas
o clivias.
Sirena la serpiente,
con su canto de trébol
inspiraba aquel
sueño detenido en sus ramas.
Más un día de otoño,
con azafranes vivos
estallando en la
tarde, hubo un mar
de hojas nítidas
regalando cristales
en la lluvia.
Como onzas de plata,
los limbos repetidos
la copiaban, hermosa.
Y fue Ella,
radiante,
la que encendió de
espejos su figura,
clara prímula
inmensa, devorando
la desnudada imagen
de su cuerpo.
Amar, extrema
amarse, glauca, con los ojos,
bellamente
invertidos, en la endrina
recóndita del
vientre,
granada ya la mano,
demorada
sobre el húmedo azul
de su colmena.
como una palmera,
soberbia con sus hombros,
se alejaba en la
noche,
las pestañas
cuajadas
de alhelíes y
dátiles.
(Mientras,
flamígero,
eternamente solo, la
serpiente
llamaba)
REGRESO
Homenaje a Góngora
Despacio vengo a ti,
noche y despacio
con mi dolor en
puertas entornadas,
porque en quietud
acojas, o me añadas
a la sombra que fui
sombra y espacio.
Desmemoriado y solo,
a tu palacio
de quieta soledad
van mis ajadas
sienes, las horas de
mi voz, tronchadas
en la terca pasión
que nunca sacio.
Mi pena y mi lugar,
de extranjería
regresa Luis de
Góngora a tu planta,
memoria de tu luz,
oscuro el día
del olvido y la
música. Quién canta.
Música, luz, color:
Córdoba mía.
Despacio y noche tú,
violencia tanta.
1945
No hubo berros ni
rosas, y el lagar
se agrietaba en la
piedra sin un lirio.
Si granó alguna
espiga fue milagro
del olvido de un
ángel. Sólo nubes
llegaron de
langosta, y ni azúcar ni leche
tuvieron otra flor
que el estraperlo.
Ni siquiera la lana
pintó la primavera
con su esquilo
ni una piel de
naranja
rizada desde el
techo
fue pan a las
avispas.
A ti se te ocurrió
nacer en aquel año.
Lo llamaron del
hambre. Por la lluvia.
Cornadas que ya
nunca
cesó de darte el
cielo por su gracia.
ANTONIO REDONDO ANDÚJAR
Nació en Almonacid
de la Sierra, Zaragoza, España (1966). Poeta, dramaturgo y
narrador. Desde 1988 reside en Barcelona. Es licenciado en
Filosofía. Ha publicado las obras: Fantasmagorías entre poemas de
amor que no deben ser cantados (Premio “Isabel de Portugal” de
poesía en su VI convocatoria. Institución Fernando el Católico.
Zaragoza, 1991); Tríptico doloroso y otros relatos (Mención al
Premio “Isabel de Portugal” de Narrativa 1992. IFC. Zaragoza,
1993); Nicodemo –tragedia– (Las palabras del pararrayos.
Barcelona, 1996; Manuscritos.com -edición digital-, 2001);
Memoria de la soledad arrebatada (Puente de la Aurora. Málaga,
1997; Portal de poesía -edición digital-, 2004);
Canción del peregrino (En el libro “Poemas 1999”. Finalista del premio
“Ciudad de Zaragoza”. Ayuntamiento de Zaragoza, 1999);
Sin historia (Vinalia bolsillo. León, 1999);
Paráfrasis de «La idea»
–una lectura de Frans Masereel– (Separata de su revista. Iralka.
Irún, 1999); Telegramas (En el libro “Poemas 2000”. Finalista
del premio “Ciudad de Zaragoza”. Ayuntamiento de Zaragoza, 2000);
Fábulas humanas (Manuscritos.com -edición digital-, 2001);
Fragmentos de invierno (Cuadernos del mar
de Alborán. Málaga, 2002;
El Cronista de la red –edición digital-,
2003); Drama sin nombre (Revista Literaria Baquiana. Miami.
Edición digital, 2002; edición impresa, 2003); Orfeo desterrado
(Islas del recuerdo. Málaga, 2003);
La forma obsesionada (El fantasma de la Glorieta –edición digital-,
2004) y El escudriñador
(Revista Literaria Baquiana. Miami.
Edición digital, 2003; edición impresa,
2004).
Tiene en prensa el libro
Hacia un nuevo
archipiélago (Accésit del Certamen Literario “At Fontes de la
Cueva Negra”. Fortuna, Murcia.
¡QUÉ LIBRES ME
PARECEN HOY LOS HOMBRES
a esta hora
temprana, pues no ignoran
el inmediato
curso de sus pasos!
Nada les ha
obligado a encaminarse
a algún lugar
producto de su empeño
y no de los
designios del destino.
Porque este
dios es ciego. En cambio el hombre
bien puede
vislumbrar lo que le aguarda
detrás de
cada acto cuando asume
que su vida
por fin le pertenece.
EL
CALOR Y LA LLUVIA ESTÁN PRESENTES
y ambos se
dan la mano. De los árboles
han caído las
hojas y parece
que este
verano quiere confundirnos
poniéndose la
máscara severa
de un
renacido otoño. Las contemplo
poco antes de
olvidarme de que en ellas
habita
entonces lo que llaman muerte
y lo que
llamo yo vida cumplida.
AUNQUE TRANSCURRE EL
TIEMPO CON PREMURA
y envejecemos
sin notarlo apenas,
en la vida
del hombre hay un instante
en el que
olvida todos sus anhelos
y recuerda lo
grato, hermoso o triste
que conformó
la imagen huidiza
de su
presente siempre ineludible.
Todo ese
sentimiento recreado
conmueve de
tal forma nuestro espíritu
que ese gozar
gozando lo gozado
y ese sufrir
sufriendo lo sufrido
incita, por
sí sólo, a amar la vida.
NO HAY UN LUGAR QUE
PUEDA LLAMAR MÍO:
ni el pueblo
en que nací ni las ciudades
que me han
dado cobijo siempre a cambio
de mi sudor
diario. En todos ellos
me siento un
extranjero cuando escucho
los
patrióticos cantos de algún coro
sin razón
orgulloso de sí mismo.
LA POESÍA NO ES
HERMOSA SIEMPRE,
es desgarrada a
veces porque habita
en el estrecho
margen que separa
la vida del
poeta de ese mundo
en el que vive
alegre o tristemente.
Si se aparta un
momento de ese límite
no será
verdadera poesía:
será biografía,
mera historia
que no
perturbará con su murmullo
el tembloroso
cuerpo del vacío.
La poesía no es
un atuendo
con el que
engalanar nuestra existencia:
es la caricia
pura de una madre
sobre la
desnudez libre de un niño.
AYER LLEGÓ EL CALOR CON TAL VIOLENCIA
que casi me
enemista con la vida.
Fue un día sin
vigilia. Lo recuerdo
sin límites
precisos, todo niebla.
Sé que viajé en
algún vagón de metro
hacinado entre
hombres y mujeres
que con ánimo
heroico soportaban
mejor que yo
nuestra común condena.
He olvidado qué
sucedió luego,
como si en esa
tarde, en esa noche
hubiera muerto
sin notarlo apenas.
A VECES HAS HURGADO EN
EL POEMA
hasta encontrar
en él su flor más bella.
Le has
arrancado sin piedad los pétalos
para que el
viento juegue con su polen
sembrándolo
después por la ancha tierra.
Toda tu
crueldad para con ella
busca un sabio
provecho, mas hoy dudas,
sumido en tu
dolor, y te preguntas:
¿merece la
belleza venidera
olvidar la
presente, destruyéndola?