Miami
Estados Unidos
Año VI

 Nº31/32

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos


Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias


 



 

POETAS ESPAÑOLES

 

 

JUAN JOSÉ CANTÓN


Nació en Madrid, España (1960). Poeta y profesor. Es licenciado en Filología Francesa por la Universidad Complutense de Madrid, ciudad donde reside. Sus libros de poesía han participado en varias ediciones de la Feria del Libro de Madrid y en distintas ferias y ediciones internacionales: Marché de la Poésie (París, Francia), Feria del Libro Latinoamericano (Nueva York, Estados Unidos), Feria Internacional del Libro (Miami, Estados Unidos), Feria del Libro de Buenos Aires (Buenos Aires, Argentina). Tiene publicados los siguientes libros de poesía: Caos (Madrid: Ed. Libertarias, 1998) Psicalgia (Madrid: Ed. Betania, 1994, ed. bilingüe español-francés), Tromba (Madrid: Ed. Devenir, 1990) y Delirio del desarraigo (Madrid: Ed. Betania, 1990). También es autor del cuaderno Poemas a Cózar (Málaga: Ed. Corona del Sur, 1998) y coautor del poemario Caminantes de esquinas (Madrid, 1982). Ha sido incluido en diversidad de antologías, las más recientes:  Suplemento antológico Torre Tavira nº 58 (Cádiz: Ed. Torre Tavira, 1998), Libro de Bitácora (Buenos Aires: El Editor Interamericano, 1996), Expoesía 2000 (Buenos Aires: El Editor Interamericano, 1995) Trayecto contiguo (Ultima poesía) (Madrid: Betania, 1993), Cuadernos de Selección Caín nº 12 (Madrid: Trazos Literarios, 1993) y Los rostros de la gloria (Buenos Aires: El Editor Interamericano, 1993). Sus versos han aparecido en gran número de revistas, entre las que se destacan: Alabastro (Madrid), Ánfora Nova (Rute, Córdoba), Arena y Cal (San Fernando, Cádiz), El Cocodrilo Poeta (México), Cuaderno Gris (Madrid), Cuadernos del Matemático (Madrid), Los Cuadernos del sornabique (Béjar, Salamanca), Escribir y Publicar (Barcelona), L'Etrave (París, Francia), Jointure (París, Francia), Linden Lane Magazine (Princeton, Nueva Jersey), Manxa (Ciudad Real), La nuez (Nueva York), La Ortiga (Santander), Ovación (Santafé de Bogotá, Colombia),  Poetas contra el sida (Barcelona), Ruptures (Montreal, Quebec), Sin embargo (Huelva-Sevilla), Tambor (Sto. Domingo, República Dominicana) y La Urpila (Montevideo, Uruguay).


 

LA LUZ TAMBIÉN HABITA LA NOCHE

 

La luz también habita la noche,
hay perceptibles brillos en los filos,
existen confines desconocidos,
unos sueños sustituyen a otros.

 

La noche llegó de puntillas, bella,
extendió sus alas inmensas, negras,
cuajó de estrellas los desnudos cielos
y pobló los árboles de misterio.

 

El vacío de las húmedas sombras
crece dentro del cuerpo como vértigo
pasajero, sentir el universo
y la lucidez de pensarse uno.
En un papel, el poeta escribe:
"La luz también habita la noche..."

 

 

 

LA ÚLTIMA CARTA

 

Cuando los sueños se vienen abajo
queda perdida dentro del silencio
la última carta, la que no se escribe,
donde las palabras, coches de choque
en la cabeza, crecen en la noche.

 

Morir un poco más: ser tu pasado.

 

Un dolor prendido, escritos rotos,
el insomnio voraz entre las lágrimas,
así lo vivido, por no vivido,
la puerta abierta, cerrada y obscura,
y por decir todo cuanto se dijo.

 

Tanto sin sentido como amor hubo.

 

 

 

EL HOMBRE MÁS TRISTE DEL MUNDO

 

El hombre más triste del mundo
tal vez sea un niño camboyano
refugiado en un campo de Tailandia
o una niña desnuda prostituida
en un mueble de París.

 

El hombre más triste del mundo
tal vez sea una madre muerta
de hambre en Uganda
o un niño colombiano trabajando
en la ciudad de Bogotá.

 

En sus ojos tristes, triste el mundo.

 

 

 

¿CUÁNTAS VECES...?

 

¿Cuántas veces esta habitación
sólo fue una sombra devoradora?

 

¿Cuántas veces esta habitación
sólo fue un frío insoportable?

 

¿Cuántas veces esta habitación
sólo fue una botella de alcohol?

 

¿Cuántas veces esta habitación
sólo fue el recuerdo de un pasado?

 

 

 

 

JUANA CASTRO


Nació en Villanueva de Córdoba, España (1945). Poeta, articulista, crítica literaria y profesora especialista en Educación Infantil. Colabora en diversos medios como articulista y crítica literaria. Reside en Córdoba y es autora de una docena de libros de poesía, entre los que se encuentran: Cóncava mujer (1978); Del dolor y las alas (1982); Paranoia en otoño (Premio Juan Alcaide, Valdepeñas, 1985); Narcisia (1986); Arte de cetrería (Premio Juan Ramón Jiménez, 1989); Fisterra (1992); No temerás (Premio Carmen Conde, 1994); Del color de los ríos (2000); El extranjero (Premio San Juan de la Cruz, 2000) y Pañuelos del aire (Publicaciones Obra Social y Cultural Cajasur, 2004). Su libro de artículos periodísticos resultó ganador del premio "Carmen de Burgos" y ha recibido también los premios "Periodismo" del Instituto de la Mujer, Ministerio de Cultura (Madrid 1984) y "Meridiana", del Instituto Andaluz de la Mujer (1998), por su trayectoria. Unos versos suyos se encuentran grabados en un azulejo situado en el Patio de la Cancela del Palacio de Viana de Córdoba. Es cotraductora de una antología de poesía italiana. En 1995 se presentó una tesis doctoral sobre su obra bajo el título Trayectoria poética de Juana Castro (1978-1992), realizada por Encarna Garzón García, catedrática de Literatura de instituto, de la que se ha editado la tercera parte, titulada Temática y pensamiento en la poesía de Juana Castro, Universidad de Córdoba 1996. Es miembro correspondiente de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. Su obra oscila desde el marco del clasicismo, la naturaleza y la mística hasta el romanticismo, el erotismo y su amor por lo andaluz.


 

SER INMÓVIL

 

Vestida de dalias,

al borde de la luz atraviesa los ojos.

Hasta el agua la siguen, y Ella hunde

la nata de sus pies en las miradas.

Evanescente blanca, de las dunas

somnolienta regresa, mientras crecen

violentos los jacintos.

Mil cristales de arena

tintinean violetas en sus brazos,

un espejo la carne, devuelta a su destello,

en Sí misma se hermana y se complace.

Ni la codicia, el miedo o la lisonja

podrían retenerla, ni erizarle siquiera

de su orla, el último hilo de la túnica.

 

 

 

CAUSA INCAUSADA

 

La noche de San Juan,

en la hora más ciega se aparece

coronada de rosas, como una llama blanca.

¿A quién festeja, a quién

busca encendida, a quién,

lasciva y dulce, entregará su boca?

Los que la vieron, sueñan

con camelias azules estallando en las manos,

con bambúes fragantes y caobas y garzas.

Pero Ella, que mana de Sí misma

y a Sí propia regresa,

lleva en Sí todo el vino,

toda la miel, el heno, la salvia y los enjambres

florecidos en ojos y en caricias.

Con el alma en las manos

la Magna, la Dichosa, ferviente sobre atlas

atraviesa la tierra,

porque Ella es el mundo.

 

 

 

GINECEO

 

Amó tanto su cuerpo, que el espejo del mundo

le devolvió su imagen en miríadas.

Como la hora leve de la albizia,

copiosamente alzábase su amor,

inagotable orgasmo en marabú y en rosa.

Lamida de leopardo, su dulce levadura

atravesó los siglos y los trenes,

humedeció las flautas y los salmos

y en las alcobas blancas, los faroles

de cera desleían los cíngulos.

Erógenas pavesas acariciaron Lesbos

y en un horno de estrellas se anegaban las malvas.

Bajo palio, violetas las mejillas

de Safo la sagrada, con aceite y alheña

sobre sus dedos, unge

las blusas derramadas de cerezas y nísperos.

Livideces de corzas, amazonas en flor,

como venas de ánades su gloria

vertida en la Vía Láctea

por frutales glicinas, por sedales y clítoris.

 

 

 

EL PARAÍSO

 

Camino de la arena, por el árbol pasaba 

y era hermoso y brillante.

Como de musgo terso, la reciente

verdura de sus hojas,

su delirante tronco, y azulada

de lujuria su sombra o novilunio.

(Todavía sus ojos miraban hacia fuera)

Era el centro del mundo, la gloria del Edén

aquel árbol de fuego, redondeces

lascivas sus pomos entreabiertos

como caobas pálidas o clivias.

Sirena la serpiente, con su canto de trébol

inspiraba aquel sueño detenido en sus ramas.

Más un día de otoño, con azafranes vivos

estallando en la tarde, hubo un mar

de hojas nítidas regalando cristales

en la lluvia.

Como onzas de plata,

los limbos repetidos la copiaban, hermosa.

Y fue Ella, radiante,

la que encendió de espejos su figura,

clara prímula inmensa, devorando

la desnudada imagen de su cuerpo.

Amar, extrema amarse, glauca, con los ojos,

bellamente invertidos, en la endrina

recóndita del vientre,

granada ya la mano, demorada

sobre el húmedo azul de su colmena.

como una palmera, soberbia con sus hombros,

se alejaba en la noche,

las pestañas cuajadas

de alhelíes y dátiles.

(Mientras, flamígero,

eternamente solo, la serpiente

llamaba) 

 

 

 

REGRESO

 

                      Homenaje a Góngora

 

Despacio vengo a ti, noche y despacio 

con mi dolor en puertas entornadas,

porque en quietud acojas, o me añadas

a la sombra que fui sombra y espacio.

 

Desmemoriado y solo, a tu palacio

de quieta soledad van mis ajadas

sienes, las horas de mi voz, tronchadas

en la terca pasión que nunca sacio.

 

Mi pena y mi lugar, de extranjería

regresa Luis de Góngora a tu planta,

memoria de tu luz, oscuro el día

 

del olvido y la música. Quién canta.

Música, luz, color: Córdoba mía.

Despacio y noche tú, violencia tanta. 

 

 

  

1945

 

No hubo berros ni rosas, y el lagar

se agrietaba en la piedra sin un lirio.

Si granó alguna espiga fue milagro

del olvido de un ángel. Sólo nubes

llegaron de langosta, y ni azúcar ni leche

tuvieron otra flor que el estraperlo.

Ni siquiera la lana

pintó la primavera con su esquilo

ni una piel de naranja

rizada desde el techo

fue pan a las avispas.

 

A ti se te ocurrió nacer en aquel año.

Lo llamaron del hambre. Por la lluvia.

Cornadas que ya nunca

cesó de darte el cielo por su gracia. 

 

  

  

 

ANTONIO REDONDO ANDÚJAR


Nació en Almonacid de la Sierra, Zaragoza, España (1966). Poeta, dramaturgo y narrador. Desde 1988 reside en Barcelona. Es licenciado en Filosofía. Ha publicado las obras: Fantasmagorías entre poemas de amor que no deben ser cantados (Premio “Isabel de Portugal” de poesía en su VI convocatoria. Institución Fernando el Católico. Zaragoza, 1991); Tríptico doloroso y otros relatos (Mención al Premio “Isabel de Portugal” de Narrativa 1992. IFC. Zaragoza, 1993);   Nicodemo –tragedia– (Las palabras del pararrayos. Barcelona, 1996; Manuscritos.com -edición digital-, 2001); Memoria de la soledad arrebatada (Puente de la Aurora. Málaga, 1997; Portal de poesía -edición digital-, 2004); Canción del peregrino (En el libro “Poemas 1999”. Finalista del premio “Ciudad de Zaragoza”. Ayuntamiento de Zaragoza, 1999); Sin historia (Vinalia bolsillo. León, 1999); Paráfrasis de «La idea» –una lectura de Frans Masereel– (Separata de  su revista. Iralka. Irún, 1999); Telegramas (En el libro “Poemas 2000”. Finalista del premio “Ciudad de Zaragoza”. Ayuntamiento de Zaragoza, 2000); Fábulas humanas (Manuscritos.com -edición digital-, 2001); Fragmentos de invierno (Cuadernos del mar de Alborán. Málaga, 2002; El Cronista de la red –edición digital-, 2003); Drama sin nombre (Revista Literaria Baquiana. Miami. Edición digital, 2002; edición impresa, 2003); Orfeo desterrado (Islas del recuerdo. Málaga, 2003); La forma obsesionada (El fantasma de la Glorieta –edición digital-, 2004) y El escudriñador (Revista Literaria Baquiana. Miami. Edición digital, 2003; edición impresa, 2004). Tiene en prensa el libro Hacia un nuevo archipiélago (Accésit del Certamen Literario “At Fontes  de la Cueva Negra”. Fortuna, Murcia.


 

¡QUÉ LIBRES ME PARECEN HOY LOS HOMBRES

a esta hora temprana, pues no ignoran

el inmediato curso de sus pasos!

Nada les ha obligado a encaminarse

a algún lugar producto de su empeño

y no de los designios del destino.

Porque este dios es ciego. En cambio el hombre

bien puede vislumbrar lo que le aguarda

detrás de cada acto cuando asume

que su vida por fin le pertenece.

 

 

 

EL CALOR Y LA LLUVIA ESTÁN PRESENTES

y ambos se dan la mano. De los árboles

han caído las hojas y parece

que este verano quiere confundirnos

poniéndose la máscara severa

de un renacido otoño. Las contemplo

poco antes de olvidarme de que en ellas

habita entonces lo que llaman muerte

y lo que llamo yo vida cumplida.

 

 


AUNQUE TRANSCURRE EL TIEMPO CON PREMURA

y envejecemos sin notarlo apenas,

en la vida del hombre hay un instante

en el que olvida todos sus anhelos

y recuerda lo grato, hermoso o triste

que conformó la imagen huidiza

de su presente siempre ineludible.

Todo ese sentimiento recreado

conmueve de tal forma nuestro espíritu

que ese gozar gozando lo gozado

y ese sufrir sufriendo lo sufrido

incita, por sí sólo, a amar la vida.

  

 


NO HAY UN LUGAR QUE PUEDA LLAMAR MÍO:

ni el pueblo en que nací ni las ciudades

que me han dado cobijo siempre a cambio

de mi sudor diario. En todos ellos

me siento un extranjero cuando escucho

los patrióticos cantos de algún coro

sin razón orgulloso de sí mismo.

 

 


LA POESÍA NO ES HERMOSA SIEMPRE,

es desgarrada a veces porque habita

en el estrecho margen que separa

la vida del poeta de ese mundo

en el que vive alegre o tristemente.

Si se aparta un momento de ese límite

no será verdadera poesía:

será biografía, mera historia

que no perturbará con su murmullo

el tembloroso cuerpo del vacío.

La poesía no es un atuendo

con el que engalanar nuestra existencia:

es la caricia pura de una madre

sobre la desnudez libre de un niño.

 

 

 

AYER LLEGÓ EL CALOR CON TAL VIOLENCIA

que casi me enemista con la vida.

Fue un día sin vigilia. Lo recuerdo

sin límites precisos, todo niebla.

Sé que viajé en algún vagón de metro

hacinado entre hombres y mujeres

que con ánimo heroico soportaban

mejor que yo nuestra común condena.

He olvidado qué sucedió luego,

como si en esa tarde, en esa noche

hubiera muerto sin notarlo apenas.

 

 

 

A VECES HAS HURGADO EN EL POEMA

hasta encontrar en él su flor más bella.

Le has arrancado sin piedad los pétalos

para que el viento juegue con su polen

sembrándolo después por la ancha tierra.

Toda tu crueldad para con ella

busca un sabio provecho, mas hoy dudas,

sumido en tu dolor, y te preguntas:

¿merece la belleza venidera

olvidar la presente, destruyéndola?