Vista parcial del público
asistente al Segundo Diálogo sobre el tema de Español o Espanglish:
Implicaciones sociales, filosóficas y políticas.
| EL NUEVO HERALD (Martes, Julio 5 del 2005)
Olga Connor
Al celebrarse una segunda reunión sobre el tema este año se presentó el libro de las actas del primer diálogo por Maricel Mayor Marsán, directora de Baquiana, propulsora de la idea, que leyó de su prólogo a este libro y presentó a los conferencistas que le siguieron en el podio: el doctor Guillermo Lousteau Heguy, coordinador académico del programa de Maestría en Ciencias Políticas en Español de Florida International University y el doctor Pedro Blas González, profesor de Filosofía del Departamento de Teología y Filosofía de Barry University.
''No nos imaginamos que iba a ser como una pelota de nieve, pero cuando salió la noticia del diálogo recibimos muchas cartas electrónicas'', dijo Mayor Marsán. ``Paquito D'Rivera fue uno de los corresponsales, y propuso a Ilán Stavans; esperemos que pueda venir el año próximo y que se le enfrente alguien de su talla''.
Lo cierto es que Stavans es el defensor del ''espanglish'' y alguien comentó que su opositor debería ser Humberto López Morales, el famoso lingüista cubano, secretario de la Asociación las Academias de la Lengua Española en Madrid.
Mayor Marsán, por su parte, piensa que el ''espanglish'' es un mecanismo de supervivencia que no representa hegemonía, sino que es una jerga disociadora. ''La mayoría de los inmigrantes que proceden de América Latina son de bajos recursos y en muchas ocasiones analfabetos'', por eso, sin saber ni inglés ni buen castellano, mezclan las palabras de ambos idiomas para comunicarse, usando ''un código único de comunicación'', el ``espanglish''.
Ella estableció algo muy importante, que existen diferentes tipos de ''espanglish'', según las comunidades. La solución está en que ''somos unos 50 millones entre ilegales y legales y debemos incrementar el estudio del español en las escuelas'', afirmó. Alabó el bilingüismo como forma de superarse en este país y puntualizó que el préstamo de palabras de un idioma a otro no era necesariamente ``espanglish''.
En franca oposición a Stavans, Blas González acusa de ''hombres masa'', en el concepto orteguiano, a los que le han virado la espalda a la tradición y todo lo que requiere trabajo. Para este profesor el problema del idioma tiene raíces sociopolíticas e ideológicas. Si el ''espanglish'' fuera una forma de puente entre el español y el inglés, ¿cuál sería la mejor forma correcta del ''espanglish'' que escogeríamos? Ve que esta lengua no se sostiene por sus propias reglas, sino que es ''un parásito que se nutre de otros idiomas'', un ''modo de hablar callejero''. Luego, en un arranque sorpresivo adecuó el uso del ''espanglish'' al fenómeno del posmodernismo, que ve como un antihumanismo, la imposición del caos. En ese contexto la lengua no se considera como expresión de ningún conocimiento objetivo, dijo. Esto causó revuelo y discusiones sin fin después de terminadas las ponencias.
Para Blas González, hablar ''espanglish'' se le presenta a los hispanos como fuente de poder, lo que rechaza como una propuesta de crear una clase baja permanente. 'El promover el uso del `espanglish' es como crear un motín sociopolítico a corto y largo plazo'', afirmó. Luego pasó a analizar una serie de aspectos del ''espanglish'' y alentó a la Real Academia de la Lengua a que asumiera un papel más visible y más agresiva en sus decisiones.
Nada más lejos de esta ponencia que la del profesor Lousteau, el cual se remitió en primer lugar a las diferencias esenciales entre el inglés y el español, el primero regido por el uso y el segundo por la Academia. El ''espanglish'' no es un híbrido, afecta solamente a la lengua española, y no influye en el idioma inglés, puntualizó. Hay que darse cuenta de que el ''espanglish'' está aquí para quedarse, no es un fenómeno pasajero, dijo, pero es solamente oral. Lo importante es que el idioma que hablamos es lo que nos configura ''la forma en que pensamos acerca del mundo''. De ahí que nos preocupe el concepto de identidad de los hablantes del ''espanglish'', ya sea individual o grupal, dijo.
¿Qué tenemos en común, qué nos diferencia? La globalización nos lleva al fenómeno migratorio, explicó. La ventaja de los inmigrantes hispanos es la cercanía con su país de origen, el cual visitan y con el que se mantienen en cercano contacto. Se asimilan menos. Por eso el profesor de Harvard Samuel Huntington nos llamó la ''amenaza hispana''. De modo que lo que hay que contemplar, según él, es que vamos hacia un país bilingüe y bicultural. En última instancia el ''espanglish'' incrementaría la marginalización, sería una barrera. El reto es fortalecer el español y aprender bien el inglés. Esa es la mejor de todas las alternativas, concluyó. |
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