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DULCE
MARÍA LOYNAZ
Cien
años después
Madrid,
España, Editorial Hispano Cubana,
2004, 279 págs.
ISBN 84-609-0333-8

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Dulce María Loynaz, esa cubana
universal, supo ganarse por sí misma, con su obra, el
lugar que merece en la literatura hispanoamericana.
Pero existe un libro-homenaje que vino a sumarse al
indiscutible derecho de esta mujer ejemplar, de
figurar en el batallón de avanzada de la lírica
femenina en Hispanoamérica durante el siglo XX. Ese
título es Dulce María Loynaz, Cien años después,
de la Editorial Hispano Cubana (Madrid, 2004).
A lo largo de sus 279 páginas, 14
críticas (recordar que, criticar es ejercer el
criterio, y no lo que comúnmente se cree: señalar lo
negativo de alguien o de algo), nos vienen a exponer
la grandiosidad de toda la trayectoria literaria de
esa Ave Fénix de la literatura cubana.
Una cubana universal –repito— y para
saber por qué se le ha calificado de esa forma, hay
que leer estos trabajos, caracterizados por un
acucioso análisis de su poesía y su prosa lírica y
acompañado de un profuso desfile de referencias de
quienes han estudiado su obra.
No es exagerado decir que pocas
veces se han reunido en un mismo libro tantos
excelentes estudios y enfoques sobre la obra de algún
literato. Pletórico de citas de otros expertos en el
tema, Dulce María Loynaz, Cien años después,
constituye una explosión de puntos de vista y
opiniones convergentes y divergentes, que permiten al
lector calar hondo en el mundo personal y en la obra
de esta mujer excepcional. Cada uno de los ensayos
–prefiero llamarlos así— nos remite a muchos otros,
para darnos una idea de la profundidad de cada
análisis. Estamos en presencia de una fructífera
indagación sobre la obra de Dulce María Loynaz.
Tal y como dice Madeline Cámara en uno de los ensayos
de este volumen (Dulce María Loynaz: vivencias,
historia y escritura. Estudio de Fe de vida),
“comencemos pues a interrogar el texto”, los autores
efectuaron un interrogatorio colectivo y multitemático
que aporta un caudal de respuestas. En su
multiplicidad discursiva se nos muestra la
versatilidad de su obra en cuanto a géneros y su
probada calidad en todos ellos (poesía, ensayos,
novela, diarios de viaje).
Rigor investigativo fue el
denominador común de Humberto López Cruz, Luis A.
Jiménez, María A. Salgado, Kevin Sedeño Guillén, Jorge
Chen Sham, Julio E. Hernández-Miyares, Alberto
Villanueva, María Amoretti Hurtado, Elba D.
Birmingham-Pokorny, Miguel Ángel De Feo, Antonio A.
Hernández-Vazquez, Clementina R. Admas, Elizabeth
Tolman y Madeline Cámara, a la hora de transitar por
este sendero que subraya el valor estético y artístico
del quehacer literario de Dulce María Loynaz.
Si el otorgamiento del Premio Cervantes
a la Loynaz en 1992 coadyuvó a que ella saliera de un
extenso letargo, este libro sella, por su profundidad
y versatilidad investigativa, el homenaje a la autora,
a cien años de su nacimiento en 1902.
Dulce María Loynaz, Cien años
después, tiene la misma pujanza que acompañó
siempre a la excelsa cubana, a pesar de que se le
mantuvo al margen de la cultura de su país, durante
aquellos años amargos, cuando se instauró la
intolerancia que invadió el sector del arte y la
literatura en su isla antillana. Esa fuerza viva está
presente en los tres diferentes prismas sobre su única
novela (Jardín), en el análisis sobre su relato
--¿biográfico-autobiográfico?-- Fe de vida, en la
indagación sobre el diario de viaje Un verano en
Tenerife (que, como dice Luis A. Jiménez en uno de
los trabajos “está cargado de fino calibre
autobiográfico”) y a todo lo largo de los muchos
poemas que desfilan ante los ojos del lector.
Una de las riquezas del libro radica en
las variadas referencias a las valoraciones que hizo
otro grande de la literatura hispanoamericana, Juan
Ramón Jiménez, que muestran a la poetisa en su total
transparencia. Otra es la bibliografía de y sobre
Dulce María Loynaz, una enjundiosa
relación de textos referidos a su obra, que aparece en
el final del volumen, y que, como señala Humberto
López Cruz, podría servir “para estimular a los
críticos y estudiosos de la obra de Dulce María Loynaz
a continuar el asedio a su importante producción
literaria”.
Cuando el lector se despide de los
autores en la página 279, les queda agradecido de
haberlo paseado a través de temas que formaron parte
de la vida de Dulce María Loynaz, como la insularidad
(Sedeño), la extraordinaria capacidad de la palabra
humana en la poetisa (Hurtado) y la desnuda sencillez
del “hablar” loynaciano (Salgado). Pero también se da
cuenta del calibre de una autora que, gracias a la
calidad de su obra, su nombre quedo fijado con honor
entre los de las más destacadas figuras de la lírica
femenina de Hispanoamérica del siglo XX, como Gabriela
Mistral, Juana de Ibarborou, Alfonsina Storni y
Delmira Agustini (Hernández-Miyares); y aprecia en
toda su extensión “el lirismo simbólico y la temática
universal” de la novela Jardín (Fernández-Vazquez).
Dulce María Loynaz murió en Cuba en
1997...”una nación que ella ayudó a forjar con su
literatura y que por eso mismo no podía abandonar”
(Cámara). Y tal y como se quedó custodiando su
infancia, su casa, su jardín y sus recuerdos, así
mismo se ha quedado dentro del corazón de millones de
lectores en el mundo entero, a lo cual coadyuva mucho
Dulce María Loynaz, Cien años después.
Con sólo dos palabras, nuestro Apóstol,
José Martí, reflejó una de las más contundentes
verdades del acontecer humano: Honrar, honra. Con
Dulce María Loynaz, Cien años después, la
Editorial Hispano Cubana, y todos los autores que
participaron de este homenaje, se honran.
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Ezequiel Pérez Martín
nació en La Habana, Cuba (1944). Periodista, profesor y crítico
teatral, cinematográfico y literario. Licenciado en Periodismo por
la Universidad de La Habana (1978). Ha trabajado por más de 30 años
para diversos órganos de prensa escrita, radial y televisiva en
Cuba, Alemania, Angola, Chile, China, Ecuador, la ex Unión Soviética,
Nicaragua, Panamá, Venezuela y Estados Unidos. Ha sido docente en
cursos regulares y de postgrado en entidades nacionales y
extranjeras. Impartió diez cursos de Redacción en la Sociedad
Argentina de Escritores (SADE). Entre sus publicaciones se
encuentran: prólogos de libros, narrativa, trabajos de investigación
literaria y de política exterior en periódicos de Cuba y América
Latina. Ha recibido diversos premios y menciones en concursos
periodísticos y literarios. En Cuba trabajó como escritor, productor
y director para Radio Internacional, Radio Liberación, Radio Reloj,
Radio Habana Cuba y para la agencia de noticias Prensa Latina.
Residió en Argentina desde febrero de 1995 hasta fines de 2001,
donde trabajó como comentarista del programa cultural “Encuentros”,
de Radio Nacional (Mendoza, 1995), columnista de temas extranjeros
en el programa “De 7 a 9”, de Radio Red 101 FM (Mendoza, 1995),
conductor del programa cultural “La Puerta Abierta”, de Radio FM 2
(Mendoza, 1996), columnista de política internacional para el Diario
UNO (Mendoza, 1997-1999) y como corrector en la agencia de
publicidad EME-EFE (Mendoza, 1995-2001). Desde diciembre de 2001
vive en Estados Unidos, donde trabajó como escritor de noticias para
la cadena Telemundo y traductor del inglés al español para la
Universidad de Miami. En la actualidad realiza trabajos
periodísticos para el sitio web de la Unión Liberal Cubana; las
revistas literarias electrónicas Baquiana y El Ateje; la revista
Ideal, que se edita en Miami; y como escritor de noticias para la
cadena Univisión. |
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