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Miami Estados Unidos Año
III
Nº
15/16
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Ediciones Baquiana
| | Director Ejecutivo Patricio E. Palacios | | Directora de Redacción Maricel Mayor Marsán | | Asesor Técnico Daniel Berdeguer | | Asesor de Arte Carlos Quevedo |
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URUGUAY
MARTA
DE ARÉVALO
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Nació
en Montevideo,
Uruguay. Edita
las revistas: "B.L.A.N.C.O. , y “LUNITA
DE PAPEL”. Dirige, desde 1988, un Taller Poético.
Su obra, laureada dentro y fuera de su país, abarca
los géneros de poesía, cuento y ensayo; poesía,
cuentos, canciones y teatro para niños. Aparece entre
otras publicaciones
en
"Diccionario Bibliográfico de la Mujer
en Uruguay”, 1983; “Poesía de España y
las Américas”, (Mairena,1992),
Universidad de Puerto Rico; “Historia del
Uruguay”, Tomo II, 1995; “Poetas
Hispanoamericanos para el Tercer Milenio”
Chile-México, 1994; “Muestra de
Literatura Uruguaya”, 1997. Cofundadora
de diversas instituciones socioculturales, integra el
Capítulo Montevideo de la Academia Iberoamericana de
Poesía. Recibió, junto a otros seis poetas el
Premio “José Vasconcelos”,
1994, del Frente de Afirmación Hispanista, de
México.
Y por la totalidad de su obra, el Premio
Internacional de Literatura Latinoamericana y del
Caribe “Gabriela Mistral” 2000, que otorga
la Association Côté-femmes, de París,
“a
escritoras
en lengua española con una obra valiosa en
cualquiera de los géneros de la literatura”. Ha
publicado 29 títulos, entre los cuales se encuentran:
Romances de la villa (1975, Primer Premio
“Violeta
de oro”, Juegos Florales
Hispanoamericanos de Montevideo); Romances
Orientales (1976, Primer Premio Nacional
“Medalla de Oro”),
Ojo de Leopardo
(1981, Premio Ministerio de Educación
y Cultura, y Segundo Premio Intendencia de Montevideo-
2da
edición,
1998); Santa Corazón de Pan
(1992,
cuentos, Premio Ministerio de Educación
y Cultura),
Avisos
Varios
(1982, 4ta edición, España, 1995) Abran todas las puertas
(1988), Espejos (1992),
Tierra América (1992),
Carlitos y el Tiempo
(1999 Premio único en teatro infantil,
Ministerio de Educación y Cultura); 120 años de
Villa Colón
(1992, crónicas históricas);
El arte de guisar amores (1993);
Con
Ojo de Fantasma (1999);
y
La Luz en que vivo
(2000. Ediciones
Índigo,
París). |
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LA
LUZ EN EL POLVO
I
(rima en á)
La Luz azul en el Polvo
no
cesa de repicar.
Sopla
dentro de los huesos
como
campana o compás.
Reverbera,
brasa o bronce,
alondra
o hambre tenaz,
en
las sienes fatigadas
o
en el tacto al concertar.
Mariposa
regia rige
el
azogue zodiacal
y
despierta surtidores
su
voz de tórtola albar.
Almendro
fiel en mi cuerpo
desde
tiempo inmemorial
crece
a sombra del ancestro
como
espiga entre volcán.
Ungida
rosa del Verbo
nacida
en átomo astral,
no
la busco, que la encuentro
en
sueño, lágrima y pan.
II
(rima en é)
Llega la Luz destilada,
de
dónde llega no sé.
Gira
y brilla vigilante,
deslumbra
y no se la ve.
Abre
mi pulso a la brisa,
quema
su silbo mi piel,
me
toma exacta mortaja,
me
resucita en laurel.
Su
origen de Ojo Sapiente
traduce
plena de fe.
Inefable
y fugitiva
gira
en dar y poseer.
¿
Es de mis venas la luz
que
de mis huesos no es?
La
siento rondar conmigo
y
conmigo enmudecer.
Sobre
el trino, estremecida,
destrenza
el ritmo. Y el
Ser
la
sostiene sobre esferas
que
no cesan de crecer.
III (rima en í)
...y el Polvo, azufre y espina,
con
la Luz, rastro sutil,
va
en secreto y en silencio
sin
cerrar y sin abrir.
Nadie
entiende lengua suya,
como
esfinge es su perfil.
Valido
de alba y de flauta
trastorna
daga en jazmín.
El
Polvo absorto impasible
y
la Luz como delfín
por
el mar de los arpegios
son
el arpa de David.
Van
cantando, fino remo.
Los
alumbra un serafín
con
el filo de los astros
y
los ojos de un reptil.
Luz
y Polvo en inviolable
universo
sin confín...
como
un arco con su flecha,
como
el óleo en el ungir.
IV
(rima en ó)
El latido es en la noche
como
la flama de un dios.
Suspendida
flor de fuego
en
un tiempo tornasol.
Entra
al Polvo pensativo
con
la exacta vibración
y
él muriendo en Ella viva,
se
gesta con otro sol.
Calla
el Polvo si Ella nombra,
si
Ella calla él da su voz.
Le
asisten rayo y fragancia,
quema
espíritu y razón.
Sustancia
y clarividencia
que
el habla no definió
conjura
en plural celeste
donde
el Soplo la creció.
En
los genes desolados
del
Polvo ya en arrebol
Ella
desata los salmos,
Ella
va en constelación.
V
(rima en ú)
Y ceñida la Armoniosa
con
cinturas de laúd,
esplende
fiel de alabastro
más
innúmera que Ruth.
Su
palabra intraducible
niega
ciprés y ataúd.
Siembra
en el Polvo asombrado
su
antigua mano garzul.
Despliega
nardos y espiras
en
relámpago y trasluz,
mundos
que el Polvo no ha visto
Ella
alcanza en plenitud.
Ego
en silbo y transparencia,
tacto
mínimo del Tú...
como
arcángel imposible,
como
lámpara y augur.
Sabe
a delirio y centella
a
girasol y algazul.
Tiene
un gusto misterioso
el
manantial de la Luz.
VI
(rima aguda en las 5 vocales)
Obsesión de Luz y Polvo
en
la noche sin umbral,
cantan
los silfos secretos
en
el ritmo circular.
Nada
sabe el Polvo
muerto,
la
Luz conoce el tañer.
Ella
profeta es potencia
él
desfallece en la sed.
Él
crece crecido de Ella,
Ella
agoniza al tangir.
En
los cuadrantes del canto
son
un cirio y son un lis.
Van
en el viento y la lengua,
en
abismo y comunión,
en
el núcleo dual del cosmos
y
en las tres caras de Dios.
Dimensión
es de misterio
y
a través de excelsitud
va
en ceniza el Polvo ciego.
¡Alfa
y Única, es la Luz!
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MARTÍN
MAIRENA
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Nació
en Montevideo, Uruguay. Poeta y abogado de profesión.
Poseedor de una sólida cultura humanística. En 1990 mereció
el Primer Premio en el concurso dedicado a Gabriela Mistral,
por el ATENEO de Valparaíso, Chile. Tiene más de treinta
poemarios
inéditos, todos de excelente calidad. En la revista
B.L.AN.C.O., Nº 1 aparece un extenso estudio sobre su obra Tiempo
de Blasfemia, firmado por Marta de Arévalo; y en el Nº
4, sendos estudios sobre De amor y de Ausencia, y sobre
Los Remos de Caronte, firmados respectivamente por
Rubinstein Moreira y Wilborada Xalambrí de Cobo. En el mismo
número, se edita el artículo: El Maestro de Música,
de su libro de poesía Phonopoemas, 1993, editado
bajo el seudónimo de Merrin Matiana. |
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51
Uno está solo cuando está consigo
y
solo cuando se halla acompañado:
no
os confunda la sombra del amigo,
que
él también está solo por su lado.
¿Qué
razón os engaña todo el día
con
la ilusión de alguna compañía?
¿Tenéis
temor acaso
de
caminar a solas por la vida?
Solitario
fue el paso de venida,
solitario
será el último paso
y,
entre ambos, los pasos ordinarios
han
de ser igualmente solitarios.
84
No se puede vivir como un cautivo
del
pasado que llama a nuestra puerta.
Uno,
a veces, no sabe si está vivo
o
está viviendo en una vida muerta,
Porque ha dejado su emoción
atada
a
los huecos fantasmas del ayer
y
no le queda nada
para
vivir. Y quiere retener
una emoción que se perdió
en el viento
de
los días, para vivir al día.
Y,
en vez de atesorar un sentimiento,
vive
una vida inútil y vacía.
77
Yo tuve –como todos- una historia cualquiera
y
una memoria larga atada al corazón;
sé
bien lo que se siente al llegar primavera,
cuando
en las venas arden la sangre y la pasión,
pero ya no importa. Casi
todos los hombres
creen
que su propia historia es única quizás,
y
sin embargo basta cambiar los
nombres
para
contar la historia de todos los demás.
No os agobien las penas
ni os exalten los goces.
La
vida baja y sube y sube y baja luego.
¿No
recordáis acaso vuestros juegos precoces?
Pues
bien, la vida es eso: no mucho más que un juego.
89
No le pidáis pujanza a los sobrevivientes
que
guardan indeleble la visión del desastre,
porque
llevan consigo tan angustioso lastre,
que
viven, pero viven como los malvivientes.
Así, cuando la mano de
uno de ellos parece
contener
su arrebato por atrapar la vida,
ved
cómo, por instinto, hacia la antigua herida
se
lleva la otra mano, como si le doliese.
Felices los que viven sin
historia, felices
-y
mucho más felices- aquéllos que han podido
naufragar
sus naufragios en el mar del olvido
y
nunca han aprendido
que
hay heridas que duelen hasta en sus cicatrices.
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ROMEO
ZINA FERNÁNDEZ
Nació
en Flores, Uruguay. Poeta, narrador y docente de profesión. Ha
publicado libros de textos escolares y obras de ensayo sobre geopolítica.
Sobre este tema,
ha dictado recientemente conferencias en los Estados Unidos.
Mereció honrosas distinciones en certámenes literarios por cuento
y poesía. (Certamen Zola
Berreta Galli, del Grupo de los 9; Concurso Internacional "Premio
Juana de Ibarbourou", Distrito J-1, y Concurso “Melvin
Jones”, Distrito J-3 de Clubes de Leones. Colabora en LUNITA
DE PAPEL y en B.L.A.N.C.O. Ha publicado Luna Amarilla (poemario,
1980); Desde la quietud de la silla (poemario, 1989), y Mi
amigo silencioso (narrativa, 1992). Recientemente, una serie de
cuentos suyos aparecieron en el “Almanaque del Banco de Seguros
del Estado”, año 2001, prestigiosa publicación de esta
entidad que se
viene
editando anualmente desde hace más de cinco décadas.
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HOY
PODRÍA
Hoy
podría
escribir
un
laberinto de palabras
y
caer pausadamente
en
un pozo
de
locura.
Abrir
miles
de
ojos muertos
para
escudriñar
sepulturas
de pensamientos.
Y
en lo irracional
de
la búsqueda,
descubrir
que todo
ya
está escrito
y
no lo sabemos leer.
***
Se
fueron
y
quedé solo
en
mi isla.
Arboles
desnudos
trazan
sombras
en
un suelo árido
sin
el surco
de
las palabras.
Una
lágrima
hace
fuente en mí.
Giro
para ofrecerla
y
trazo un círculo
en
mi soledad.
No
hay palabras,
¿para
qué oídos?
no
hay imágenes
¿para
qué ojos?
Tomo
la lágrima
y
hago con ella
un
lago de sosiego
en
mi alma.
***
Me
sentaré en mi silla
y
esperaré la lluvia.
Cerca
de mí
el
jardín matizado
también
espera
trémulo.
Más
allá,
los
altos árboles
enhiestos,
elevándose
ofrecen
al cielo
su
copa verde.
Los
pájaros
se
han aquietado
apenas
un gorjeo
le
da sonoridad
al
preámbulo del cielo.
Me
sentaré
en
mi silla
y
esperaré la lluvia,
cual
una hoja más
de
un solo árbol.
Mi
mujer,
al
verme
silencioso
y lejano
pregunta:
¿qué
estás haciendo?
“nada”,
le digo,
“solo
espero la lluvia”.
Mientras
miles
de años
pasan
sin velocidad
de
tiempo
por
mi pensamiento.
***
Bajo
los paraísos
la
calle era un enjambre
de
luces y sombras,
y
la noche
tibia
y húmeda
y
con olor a noche.
El
empedrado de adoquines
sonaba
tenso y resbaladizo,
bajo
el taco
que
sin prisa
los
ganaba a mordiscos.
La
luz del boliche
se
abría en abanico.
Entramos.
Afuera
quedó una pesadumbre
de
hojas hablándose.
Adentro
sobre
la luz de una bandeja
tres
vasos de ginebra
se
ofrecieron sin pedirlos.
Nos
metimos en ellos
y
hablamos con ellos
como
lo hacíamos siempre.
En
la última ronda
ya
no había palabras,
nuestras
vidas se habían ido
en
sorbos blancos,
y
en la noche húmeda y tibia
con
olor a noche.
Tres
sombras hermanas
taco
a taco,
sin
prisa,
golpeaban
los adoquines
tan
duros como la vida.
Los
paraísos en flor
lloraban.
Su
perfume pegajoso,
dulce,
dulce,
nos
envolvía.
Tres
sombras huyendo
de
viejos recuerdos.
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