Miami
Estados Unidos
Año X

 Nº 59/60

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

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Asesor Técnico

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Asesor de Arte

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UNA MIRADA A LA NARRATIVA INFANTIL

DE CONCHA ALZOLA

 

por

  

Aleida Garrido Martínez, Ph.D.

 


 

     Concepción Teresa de Jesús Alzola y Vega, teatrista, narradora y crítica fue una intelectual de larga y reconocida trayectoria, además de por su obra creativa,  por sus contribuciones a la investigación de la lexicografía y a la recopilación del folklore cubano. Es para mí un honor el poder participar en este homenaje póstumo a Concha, como la llamaban cariñosamente todos los que la conocían, y dedicar estos apuntes a un aspecto de su obra al que ella se consagró con un productivo esfuerzo: a la narrativa que configura su mundo literario infantil. Ahora los invito a que me acompañen en un recorrido por algunos rincones del territorio de su mágica fabulación, pero antes voy a enmarcar este viaje con algunas consideraciones críticas.

     La literatura infantil, con frecuencia, se considera como un vehículo de entretenimiento o de didáctica. En muchos casos, ambas posibilidades aparecen aunadas. Pero, como bien apunta Jonathan Cott, en Pipers at the Gate of Dawn, no sólo cumple con este cometido, sino que además presenta, claramente, diferentes tipos de actitudes sociales y de conductas.(1) Jane Yolen, en Touch Magic, va más allá al señalar la complejidad en aspectos de este tipo de literatura.  Esta erudita ve en “la mitología, la leyenda, la sabiduría del pueblo, esas historias que una vez fueron tan verídicas, para quienes las creían, como la salida del sol” (2), en el caso del ser humano en desarrollo, la base “indispensable para vida de la mente.” (3)

     Yane Yolen marca, en estas fuentes, cuatro funciones para desarrollar el poder cognocitivo infantil. La primera, le suministra un paisaje donde alojar la alusión. La segunda, provee al párvulo, con una forma de ver otras culturas desde adentro hacia afuera. La tercera, sirve para explorar el interior del propio niño; o sea es un modo de introspección psicológica. La cuarta, es bastante más sutil, pero de mucha mayor importancia, porque le proporciona al pequeño un marco o modelo donde asentar su propio sistema de valores. (4) Yolen cita a Isak Dinesen en, Daguerrotypes and Other Essays porque ella pensaba que estas fuentes de conocimiento son “una categórica declaración de nuestra existencia.” (Karen Blixen, Baronesa von Blixen-Finecken, 1885-1962)(5)

     Con el fin de analizar algunos de estos conceptos en referencia a los cuentos infantiles de Concha Alzola y detenernos en su maestría estilística, vamos a a comenzar con “La infancia de Jesús” , que forma parte de Cuentos populares infantiles, que ella recopiló y publicó en Cuba , en 1955 . (6)

     Quizá el mejor mérito de este cuento es la manera de narrar, tan cercana al relato oral. Alzola “viste” su cuento con la naturalidad de lo rústico y lo adorna con florecillas silvestres. Pero cuando examinamos su trabajo descubrimos la perfección de su técnica. Si se lee en alta voz, casi que nos transportamos a una casa de un pueblo cualquiera, donde una ancianita nos embelesa, relatándonos esta historia bíblica tan conocida, pero que entrelazada con el mundo cotidiano, en que la autora la desarrolla, nos parece oirla por primera vez. También notemos, como señalaba Yolen, en este fragmento que cito a continuación, el manejo de la alusión; en este caso para presentarle a la audiencia menuda, un tema con tan complejas implicaciones como el del misterio de la Inmaculada Concepción.

 

     "San José, que era carpintero, vivía de lo más contento en su casita, ayudado por la Virgen María. Pero un buen día se dio cuenta de que la Virgen iba a tener un niño. Y San José, que no sabía  explicárselo, dolido, estaba recogiendo en secreto sus cosas, y haciéndolas un bultico para marcharse."

 

     En el próximo párrafo, nos cuenta que el Arcángel Gabriel interviene, y todo queda solucionado. Esta “deus ex machina”, simplemente, permite que fluya el curso narrativo, sin perturbar  la atención del niño con interrogantes inmediatas sobre un asunto tan complicado de relatar y mucho más de asimilar a tan temprana edad.

     El desarrollo de la figura de Jesús lo realiza a través de un paralelismo antitético con la de Judas, que es un pequeño desagradable, destructor y de malos sentimientos. Jesús por el contrario, es creador, es hermoso y es bueno. Este recurso predispone al lector – o al oyente- para rechazar a Judas por su mala conducta y para comprender su traición de adulto. Por otro lado, Jesús es el modelo a imitar. El elemento didáctico  característico del género se incluye, pero al estilo del axioma medieval “enseñar deleitando”.

 

     "Judas, que era su vecino, era un niño feo y torpe. Ninguna de las cosas en que trataba de imitar a Jesús le salía bien, con lo cual cada vez se mostraba más enfurruñado."

 

     Un humor sutil también se desliza por la narración, impartiéndole un aire muy natural y humano a la figura del niño Jesús, cuando alude a la escapada al Templo.

 

     "El niño Jesús jugaba como todos los demás niños, aunque a cada rato con las mismas tablitas que San José le daba, se ponía a fabricar cruces y más cruces, juego que a la Virgen no le gustaba nada.

     Otras veces, ---- y tampoco a la Virgen le gustaba ---- cogía arbustos espinosos y se entretenía en tejer una corona, y otra corona de espinas.

     En todo lo demás era un niño normal (si quitamos el episodio de cuando fue hallado en el Templo).  Un niño muy bueno, que primero se hubiera muerto que darle un disgusto a su madre por una desobediencia."

 

     La reiteración como recurso, le da profundidad al relato. De nuevo la alusión, al mencionar las tablitas para hacer cruces, las coronas de espinas y la inclusión del rechazo de la Virgen a este tipo de juego, permiten a la autora comunicar un sentimiento de dolor casi inconsciente. De esta manera, el simbolismo de la Crucifixión llega al pequeño de forma indirecta, pero incisiva.

     Jane Yolen describe la comunicación simbólica como “ algo que un niño parece entender casi visceralmente; el lenguaje metáforico es el lenguaje propio del niño, aunque sin el pensamiento analítico. (7)

     Alzola utiliza otros recursos estilísticos como la descripción metafórica, bellamente expresada y desarrollada en términos tan conocidos para un niño cubano como el color del mercuro cromo, en lo que ahora cito:

 

     "El sol de la mañana llenaba el charco de reflejos ingenuos. De verdes, de dorados, de ese rojo viscoso y especial que deja en las heridas el mercuro cromo."

 

     La naturalidad del lenguaje sencillo se carga de sutilezas para expresar el contraste entre el bien y el mal, pero no a través del sermón o la moraleja, sino por medio de un paralelismo, como ya señalamos, que diferencia las obras de Jesús de las de Judas.

     Mientras Jesús crea pajaritos con la tierra y los pinta con los colores que extrae del charco de agua, Judas los destruye.

 

     "Va hacia donde Jesús inocente continúa con sus juegos, y con los piesazos enormes empieza a pisotear y a destruir los pajaritos."

 

     El relato termina con un milagro de Jesús descrito con una imagen de gran belleza plástica:

 

     "Pero Jesús que los compadece y ama, da dos palmadas en el aire, y los pajaritos alzan el vuelo. Judas levanta el rostro lleno de viruelas para verlos volar, y formula un juramento. En su corazón de niño puede más el resentimiento. Y ya desde entonces, la vida de Jesús está sellada. Porque un día u otro, tarde  o temprano, Judas habrá de entregarlo."

 

     Con esta pieza, Alzola deja plasmada una hermosa muestra de su arte narrativo infantil.

     Ahora les voy a presentar otro relato, éste inédito: La señora ceiba, (8) en el que la autora “recrea” un episodio bíblico.  Aquí ella parece adueñarse del pincel, más que de la pluma, para dibujar, más que para describir, no sólo el ambiente, sino las personalidades de la Virgen y San José.

 

     "Como en otra peregrinación angustiosa, la del Nacimiento, el santo varón estaba abrumado por la responsabilidad tremenda de aquellas dos vidas tan especiales y temblaba de impotencia. ¿Qué hacer? La Virgen serena, comenzó a pasear su mirada en derredor tratando de adivinar un posible refugio en cada uno de los árboles. Había robles milenarios y cedros antiquísimos. Pinos orgullosos y enhiestas palmeras. De pronto, la mirada de  la Virgen se detuvo en una ceiba ventruda y añosa, que obediente a la mirada de María, y antes de que ésta tuviera tiempo de dirigirle alguna súplica, se abrió de par en par, de manera que fácilmente penetraron en ella, y quedaron encubiertos la Virgen, el Niño, San José y el borriquillo que traían."

 

     En esa naturaleza exuberante que Alzola pinta, inserta majestuosa a la ceiba, un árbol tan sagrado para las ceremonias de los negros cubanos, pero que ahora “rescatada” por la fantasía de esta escritora, se entronca con la tradición católica  por haberse convertido en refugio de la Sagrada Familia. Para impartirle a este pasaje bíblico un sabor aún más criollo, pone en boca de la Virgen una bendición que refleja la tradición de los patakíes yorubas  al destacar el respeto a  la ceiba como árbol sagrado.

 

     "Porque has sido buena y misericordiosa con nosotros, de ahora en adelante tu tronco estará provisto de gruesas espinas de manera que ningún facineroso podrá subir a ti sin tu permiso, y siete años de desdicha caerán sobre el que intente talarte."

 

     En este relato vemos como la autora, valiéndose de elementos culturales autóctonos, explica a la audiencia menuda de manera mágica el sincretismo que caracteriza la religiosidad popular cubana. Y de forma originalísima le da respuesta a la posible pregunta sobre la existencia de las espinas en el tronco de la ceiba. Una vez más se cumple la observación de Jane Yolen – la literatura infantil sirve de vehículo para explorar otras culturas y para que los niños asienten su sistema de valores. En este caso queda patente un valor practicado por el cubano: el de la tolerancia religiosa.

     La fruta del diablo (9) es otra muestra del arte de historiar de Concepción Alzola. Ella califica esta narración de mito vegetal, y comienza diciendo que las abuelas cuentan que ocurrió al principio del mundo. Esta simple mención temporal y la fuente de donde proviene sientan la tónica de credibililidad para aceptar la “verdad” literaria que va a presentar.

     El mito toma lugar al final de la Creación. Dios había terminado su obra y contemplaba feliz el mundo, mientras que el Diablo criticaba todo lo creado.

 

"−¡Valiente suma de porquerías este mundo! Las frutas se caen y se pudren, las flores se marchitan, los animales se comen los unos a los otros para terminar en morir.... y así todo es carroña y pestilencia."

 

Dios lo emplaza para que cree una sola fruta  sin ayuda de nadie. Utilizando de nuevo el contraste para desarrollar la figura de Dios y la del Diablo, la audiencia puede juzgar por las obras de cada uno la esencia del bien y del mal.  Las obras del Diablo son como sus palabras mezquinas y las de Dios a hechura de su sabiduría y de su amor, magnánimas. Ahora veamos como Alzola lo comunica:

 

"−Muy bien –dijo --, pero se te ha olvidado lo principal: No le has puesto semilla, y sin semilla ¿Cómo será posible que esta fruta siga existiendo? El Diablo vencido una vez más se alejó dando rabazos de furia. Pero Dios que es todo amor sintió simpatía aún por aquella fruta tan fea y deforme, e inclinándose tomó una piedrecita del suelo, y se la incrustó en un extremo. Por eso el marañon tiene la semilla por fuera."

 

     Hay otro cuento inédito de la autora, La apuesta de Bacalao, (10) que quisiera comentarles para señalar el interesante tratamiento literario que ella le da a un material sacado del refranero español. La narración comienza así:  

 

     "Por vía de Vuelta Abajo ¿saben dónde? Perdido entre las vegas innumerables de tabaco, tenía Bacalao un pequeño sitio de labranza donde cultivaba frutos menores."

 

     Precisamente, en ese idílico lugar sitúa Alzola a su personaje y lo enfrenta con el Diablo, a quien el sitiero agarra por la cola. Éste a cambio de su libertad le ofrece su ayuda y la de todos sus diablos compinches para realizar cualquier trabajo que necesite en el campo. Bacalao acepta el pacto y el Diablo no le falla.

 

     "Cuando llegó a su casa y le contó a su mujer lo que había sucedido, la mujer no parecía muy contenta, porque por algo dice el refrán que lo que con ayuda del Diablo se hace, con ayuda del Diablo se desbarata."

 

     Cuando ya todo parecía sonreírle a Bacalao con la ayuda del Diablo y sus compinches, éste discute con su mujer y le pega. Al escuchar los diablos la trifulca y creer que el campesino necesita ayuda le preguntan: “ -----¡¿Quién pega?, olvidándose por un momento del pacto les contesta: “Bacalao” y los compinches, cumpliendo la palabra del Diablo acuden a auxiliarlo.

 

     "Cientos de diablos armados de palos y de trancas arremetieron contra la pobre mujer y la deshicieron a golpes. Que no en balde se dice que un diablo siempre la hace a la entrada o a la salida."

 

     Este cuento tan cubano en ambiente es genuinamente español en contexto. Nada más español que la sabiduría popular acumulada en el Refranero. Entre estos dos refranes toma lugar la acción. Sencillo, pero hermoso recurso para advertir, con el primer refrán y con el segundo, para confirmar la enseñanza que conlleva esta historia.

     Muy brevemente, voy a hacer mención de otro relato, pero esta vez para el lector adolescente, que muestra la versatilidad de la gran escritora que fue Concha Alzola. El niño que tenía el corazón frágil (11) es la historia de un niño que tenía el corazón de cristal.

     De una prosa coloquial, muy en concordancia con la temática y el ambiente desarrollados, en  los cuentos, anteriormente, citados, nos trasladamos a una narración con un lenguaje de gran carga poética.

     El niño conoce la injusticia humana, la belleza y el amor. Ninguno de estos sentimientos, a pesar de la fortaleza con que llenan el corazón del ser humano, le causan daño permanente, sólo cuando le alcanza la miseria moral del mundo, su corazón estalla.

 

     "Tendido sobre su lecho, esa misma noche, el niño sintió que se le hacía pedazos el corazón: había conocido la piedad."

 

     Como el orfebre que engarza una piedra para que resplandezcan sus facetas, Concha Alzola recurre a las piedras preciosas y semi preciosas para describir el impacto de las emociones en un corazón transparente.

 

     "Lo primero que conoció fue la injusticia humana. Su corazón pareció endurecerse. Flotaron en él [los] vahos azules y lívidos de la cólera; adquirió el aspecto  de las gemas más frías: los zafiros y las turquesas. Luego conoció el esplendor aplastante de la belleza. Su corazón pareció ascender y teñirse de opalescentes tonos amarillos, de dorados y de ocres. Cuando llegó el amor con su fuerza turbadora, aquel corazón aún siendo de cristal, manó sangre. Y las gotas resbalaron por los cristales puros y los tiñeron de rojo, púrpura y escarlata, hasta asemejarlo a las gemas más cálidas, los rubíes."

 

     ¡Bello universo el que nos presenta la autora en este cuento! Ahora de este mundo mágico, volvemos al aspecto crítico para establecer conclusiones sobre lo examinado.

     Quizá uno de los aspectos más interesantes a señalar en la cuentística infantil de Concha Alzola sea, el del sólido anclaje de su verdad literaria en nuestra geografía, en nuestra flora y fauna y más que todo en la finura del manejo de la lengua, que es un legado para que perviva la esencia de nuestra cultura. Lejos estaba la autora de imaginar  cuando recopiló, recreó y concibió muchos de estos relatos la magnitud de su contribución al conocimiento de nuestra intrahistoria, como llamaba Unamuno a esos aconteceres de los pueblos que no recoge la historia. Hoy, contamos con una obra como la suya para continuar transmitiendo a futuras generaciones la hermosura de nuestra herencia; ya que por accidentes desafortunados de la política, el cubano es un pueblo que vive en diáspora.

     De la creación literaria para niños de Concepción Alzola podrían escribirse páginas y páginas, pero esta participación tiene que concluir; aunque no sin antes asegurar que estamos ante una escritora de primer orden, de prosa clara, cuyo mayor encanto radica en elegir con precisión la palabra cargada de significado y utilizar lo cubano en un contexto universal que permite situar su obra infantil en la categoría de gran literatura en este género.

 

 

Homenaje póstumo del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio a:

Gladys ZaldívarConcha Alzola, fallecidas en fechas recientes.

Miami, Florida Koubek Center de la Universidad de Miami

Sábado, 21 de marzo de 2009

                                 

                               

 

NOTAS:

 

1.     Jonathan Cott. Pipers at the Gate of Dawn. pág. xii

2.     Jane Yolen. Touch Magic. (“Mythology, legend, the lore of folks, those tales that were once as real to their believers as a sunrise...) Pág.19.

 

3.      Ibid. (“...indispensable to the life of the mind...) Pág. 15.

 

4.      Ibid. Págs. 15-18.  

 

5.      Ibid. (A serious statement of our existence.”) Pág. 18.

 

6.      Concepción T. Alzola. La infancia de Jesús. Cuentos populares infantiles. Reproducido en Ideas para el hogar. Miami: Editorial América, 1986. Págs. 50-51 (Este es el texto usado el trabajo.)

 

7.     Yolen. op.cit. (“Symbolic language is something that a young child seems to understand almost vicerally: methaphoric speech is the child´s own thought...”) Pág. 25.

 

8.      Alzola. La señora ceiba. Inédito.

 

9.      Alzola. La fruta del diablo. op. cit. Págs. 76.

 

10.    Alzola. La apuesta de Bacalao. Inédito.

 

11.    Alzola. El niño que tenía el corazón frágil. Historia y Antología de la Literatura Infantil Iberoamericana. Págs. 245-246.

 

 

  

BIBLIOGRAFÍA:

 

Alzola, Concepción Teresa. El niño que tenía el corazón frágil. Antologado por Carmen Bravo Villasante. Historia y Antología de la Literatura Infantil Iberoamericana. Volumen I, León, España: Editorial Everest, S.A. s/f.

 

_______  La apuesta de Bacalao. Inédito.

 

_______ La fruta del diablo. Ideas para el Hogar. Miami: Editorial América. Año 11,  No. 7, 1988.

 

_______ La infancia de Jesús. Cuentos populares infantiles. La Habana: Editorial Libro Cubano, 1955. Reproducido en Navidades para un niño cubano: La Habana: Consejo Nacional de Cultura, 1959. Reproducido en Ideas para el

                Hogar. Miami: Editorial América, Año 9, No. 12, 1986.

 

_______ La señora Ceiba. Inédito.

 

Carpenter, Humphrey. Secret Gardens. Boston: Houghton Mifflin Company, 1985.

 

Cott, Jonathan. Pipers at the Gates of Dawn. New York: Random House, 1981.

 

Egoff, Sheila A. Thursday Child. Chicago: American Library Association, 1981.

 

Sale, Roger. Fairy Tales and After. Boston: Harvard University Press, 1978.

 

Yolen, Jane. Touch Magic. New York: Philomel Books, 1981.

  

 

Aleida Garrido Martínez nació en Trinidad, Las Villas, Cuba (1937). Conferencista y crítica de literatura. Ha ejercido la docencia en varias universidades de EE.UU. Cursó estudios universitarios en Georgia State University y de master y doctorado en Emory University. Ha publicado ensayos sobre literatura española y sobre varios aspectos del quehacer literario en diversos medios de prensa. Fue co-jefa de redacción de la Editorial América en el volumen titulado 12,000 Minibiografías.