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Miami Estados Unidos Año
X
Nº
59/60 | | | | |
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Ediciones Baquiana
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Director Ejecutivo Patricio E. Palacios |
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Directora de Redacción Maricel Mayor Marsán |
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Consejo de Redacción
Dra. Aida M. Beaupied
Chestnut
Hills College
Pensilvania
Dra.
Niza Fabre
Ramapo
College
Mahwah,
Nueva Jersey
Dr. René C. Izquierdo
Miami Dade College Recinto de Kendall
Dr.
Humberto López Cruz
Universidad Central de la
Florida en Orlando
Dra. Myra Medina
Miami Dade College
Recinto Norte
Dr. Gerardo Piña Rosales
Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)
Universidad de Columbia
Nueva York
Dra. Alicia E. Vadillo
Universidad Estatal de Nueva York en Oswego
Dra. Lidia
Versón
Universidad de
Puerto
Rico
Recinto
de Río Piedras

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Asesor Técnico Luis H. Beltrán
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Asesor de Arte Carlos Quevedo
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ENTREVISTA CON LA TRADUCTORA MEXICANA
LILIANA VALENZUELA
por
Patricio E. Palacios
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Liliana Valenzuela nació en Ciudad de México, D.F., México (1960).
Poeta, escritora y traductora de importantes obras de escritores
norteamericanos contemporáneos al español, como Julia Álvarez,
Sandra Cisneros, Alex Espinosa, Margery Facklam, Cristina
García, Luis Martín Lozano, Nina María Martínez,
Yxta Maya Murria, Vera B. Williams y Martha
Williamson, entre otros. Fue directora de la Sociedad Americana de
Traductores (American Translators Association) desde el año 2005
hasta el 2008. Como creadora ha publicado en los géneros de poesía,
narrativa y ensayo en las siguientes revistas, libros colectivos y
medios de prensa: Borderlands: Texas Poetry Review, Entre
Guadalupe y Malinche: A Tejana Anthology of Literature and Art (University
of Texas Press), Ventana Abierta: Revista Latina de Literatura,
Arte y Cultura (University of California, Santa Bárbara), How
I Learned English: 55 Accomplished Latinos Recall Lessons in
Language and Life (National Geographic Books), Telling
Tongues: A Latin@ Anthology on Language Experience (Calaca Press
& Red Salmon Press. California and Texas), Tigertail, A South
Florida Poetry Annual, BorderSenses,
Caleidoscopio 2: Inmigrantes en la mira
(Ediciones Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos. Buenos
Aires, Argentina), Edinburgh Review, Indiana Review
(Indiana University, Bloomington, Indiana), One Wound for Another/Una
herida por otra: Testimonios de Latin@s in the U.S. through
Cyberspace (11 de septiembre de 2001-11 de marzo de 2002) (Whittier
College, Colorado College, UNAM and CISAN. México-USA), Austin
International Poetry Festival anthology (2000, 2002, 2004,
2009), Literal: Latin American Voices,
Luces y sombras
(España), Cariátides, Excelsior (México, D.F.),
Mujeres Poetas en el País de las Nubes, Antología (Centro de
Estudios de la Cultura Mixteca, México), Saguaro (University
of Arizona), Chaski: Revista de Literatura
Latinoamericana (University of Nebraska),
The Américas Review: A Review of Hispanic Literature and Art of the
USA (University of Houston), IXHUA, Literary Review,
EntreTextos
(Oaxaca, México),
WWEWTOS (Ministerio
de Cultura de Luxemburgo),
The AATIA Letter/Boletín de la
Asociación de Traductores e Interpretes del Área de Austin,
CATI Quarterly/Publicación de la
Asociación de Traductores e Interpretes de Carolina,
Intercambios/Boletín de la División de Español de la Asociación de
Traductores Americanos, entre muchos otros. Ha publicado tres
libros de poesía artesanales (Chapbooks) que se titulan:
Bocas palabras
(1997), Mujer Frontera,
Mujer Malinche
(2002) y The Poetry of
Rice Fields (2003). En 1989 ganó el Primer Premio en el XV
Chicano Literary Contest de la Universidad de California en
Irving, con su cuento “Zurcidos invisibles” y en 1999 resultó
ganadora del Primer Premio en el concurso “Christina Sergeyevna”
del Festival Internacional de Poesía de Austin, Texas, con su poema
“En la víspera de convertirme en Ciudadana Americana/On the Eve of
Becoming an American Citizen”.
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“El
nombre de Liliana Valenzuela es una contraseña
entre los editores de libros en español en los Estados
Unidos: equivale no sólo a un pasaje
certero entre dos lenguas y culturas, sino a un corredor de
tránsito único, que hace posible conservar "el sabor"
de lo mexicano en esa mixtura de raíces
lingüísticas hispanas antiguas y modismos y costumbres
americanas que se maceran en lugares como Texas o Los
Ángeles. Por eso su seudónimo, el que aparece en su tarjeta
de negocios, es Malinche. Como su antecesora, más que una
traductora es una intérprete de mundos y su oficio ha
asegurado un lugar a la lengua y a la cultura chicana en la
literatura latinoamericana.”
PODER Y NEGOCIOS
Sección
Entrevista
Una Malinche que vive en Texas
por
Adriana Herrera
Ciudad
de México, México
(20 de
junio de 2006)
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En medio de
recitales poéticos, micrófonos abiertos y el trasiego de los poetas
durante el Austin International Poetry Festival 2009, pude concertar
un encuentro con la destacada traductora al español de las obras de
importantes escritores latinos en los Estados Unidos como Sandra
Cisneros, Julia Álvarez, Cristina García y
Nina Marie Martínez, entre otros.
PEP ¿Por qué decidiste
establecerte en Austin (Texas) y dejar tu país de origen?
LV Por amor.
Conocí a mi esposo cuando él vivía en la
Ciudad de México y compartía un departamento con uno de mis
profesores de antropología. Una vez llegué a pedir prestado un libro
y me topé con él. Comenzamos una conversación que no ha terminado.
Y, también, te diré que por sed de aventura. Quería viajar, ver
otros países, conocer a gente de otras culturas, seguir estudiando
en los Estados Unidos, en fin, ampliar mis horizontes.
PEP ¿Cuándo comenzaste
a desempeñarte como traductora? ¿Lo hacías en México o fue una
profesión que adoptaste después de llegar a los Estados Unidos?
LV Yo estudié
antropología social en México y luego continué la licenciatura en la
Universidad de Texas en Austin, donde también recibí una maestría en
Folclor, es decir, el estudio de las artes populares. Recibí mi
diploma y luego tuve a mi primer bebé, de modo que la traducción fue
más bien algo circunstancial, me comenzó a llegar trabajo sin
pedirlo, me di cuenta de que se me facilitaba, y el haber tomado
cursos de escritura y literatura obviamente me ayudó mucho. Lo demás
lo he ido aprendiendo sobre la marcha. Pero casi desde un principio
me di cuenta de que lo que realmente quería hacer era la traducción
literaria.
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Margarita
Montalvo y Liliana Valenzuela en la conferencia
de
la American Translators Association − ATA
San Francisco, California
(2006) |
PEP ¿Cuál es el
proceso para llegar a ser un traductor acreditado?
LV
La asociación American Translators Association ofrece un examen de
lo que antes se conocía como acreditación y ahora se conoce como
certificación para muchos pares de idiomas. Primero hay que hacerse
miembro de la ATA, luego es posible tomar el examen de práctica
antes de tomar el examen definitivo. Se puede volver a tomar
repetidas veces. El examen se ofrece a lo largo del año en muchas
ciudades e incluso países.
PEP ¿Prefieres
traducir del español al inglés o del inglés al español? ¿Cuál es tu
especialidad como traductora?
LV
Siempre
traduzco hacia mi lengua materna que es el español. Muy pocas
personas realmente son capaces de manejar ambos sentidos, sobre todo
en cuestiones de literatura, en donde el estilo es primordial. Yo
puedo traducir hacia el inglés hasta cierto punto, pero luego
requiero de un corrector de habla inglesa que me ayude a que no
suene como traducción. A mí me resulta más fácil escribir
directamente en inglés, que traducir del español al inglés.
PEP ¿En qué género
literario te sientes más cómoda a la hora de traducir?
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LV
La novela. Uno
llega a conocer a los personajes, a familiarizarse con el estilo del
autor u autora, a entrar dentro de su ritmo y sus obsesiones y
acompañarla así hasta el desenlace.
PEP ¿Cómo ha sido tu
relación de trabajo con los autores que has traducido? Podrías
elaborar un poco en relación a cada uno de ellos y sus obras. |
LV
He tenido suerte de que casi todos los autores con los que he
trabajado han tenido gran interés en la traducción y me han ayudado
a elaborar la traducción más fidedigna y natural. Dos de las autoras
con quienes más he trabajado, Sandra Cisneros y Julia Álvarez, me
han apoyado mucho. Con Sandra, hago una lista de preguntas y cuando
ya tengo bastantes, hacemos una cita para hablar por teléfono y
vamos trabajando una por una. Siempre de noche porque Sandra es un
búho. A veces, al estar dialogando, se nos ocurre una solución aún
mejor que si estuviéramos pensando por separado. Ese momento de “¡Ajá!”,
a un problema de traducción que te ha estado dando vueltas por la
cabeza por un largo rato. Con Julia, le envío una lista de preguntas
por correo electrónico y ella me responde o me dirige hacia otras
personas que me puedan ayudar. En su caso, en algunas de sus
novelas, he tenido que recurrir a informantes dominicanos para darle
mayor autenticidad al habla de los personajes.
PEP ¿En qué momento
llegaste a compartir la traducción de un libro con Elena Poniatowska?
¿Cómo resultó la experiencia?
LV
Este año de 2008 fue el 25 aniversario
de la publicación de The House on Mango Street de Sandra
Cisneros, traducida por Elena Poniatowska como La casa en Mango
Street. Para esta edición de aniversario, Sandra escribió un
bellísimo ensayo en el que mira atrás para examinar cómo fue que
logró convertirse en la escritora
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que es hoy en día. Yo tuve la suerte de traducir dicho ensayo y
así terminamos las tres en el mismo libro. Así como a también me
tocó la buena suerte de grabar el CD de La casa en Mango Street para Random House
Audio. Al leer la novela en
voz alta en español, pude darme cuenta de que la traducción de
Elena era muy buena, pues fluía de mi lengua sin ningún
esfuerzo. Sandra y Elena son dos de mis ídolos de juventud, así
que compartir un libro y un CD con ellas es un sueño hecho
realidad. |
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PEP ¿Consideras que el
interés que despertó la literatura hispana en la década de los
noventa en los Estados Unidos es algo pasajero o está para quedarse?
LV
Es algo que
llegó para quedarse, sobre todo tomando
en cuenta las proyecciones de los números que alcanzará muy pronto
la población latina. Pero no sólo es cuestión de demografía, como
les encanta subrayar en los medios estadounidenses, sino que se
trata principalmente de contar la historia de un pueblo que hasta
hace poco casi no había tenido voz ni expresión. Quedan muchas
historias por contar todavía.
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Liliana Valenzuela afuera de su oficina en Austin, Texas
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