Miami
Estados Unidos
Año X

 Nº 55/56

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

 Dra. Aida M. Beaupied

Chestnut Hills College

Pensilvania

 

 Dra. Niza Fabre

Ramapo College

Mahwah, Nueva Jersey

 

 Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY)

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

 

 

 

 

EL SÍMBOLO DE LA MUJER EN

EL LABERINTO DE LA SOLEDAD

DESDE LA PERSPECTIVA FEMENINA

 

 por

 

Myra M. Medina

 


     Para dar inicio a este análisis, en primer lugar, vale la pena definir la palabra laberinto. De acuerdo a la definición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (2001), un laberinto es un  “Lugar formado artificiosamente por calles y encrucijadas, para confundir a quien se adentre en él, de modo que no pueda acertar con la salida.” La obra de Octavio Paz titulada El laberinto de la soledad comienza con el autor de la misma relatando una encrucijada o peregrinación de tipo mental que vive él solo en su habitación. Luego narra tres experiencias de su juventud que impactaron su vida. En base a estas experiencias, Paz desarrolla un monólogo a través del cual externaliza su recorrido mental, pero lo exterioriza de tal manera que su búsqueda personal se generaliza al pueblo mexicano. Paz ve en sí mismo el reflejo y la idiosincrasia del pueblo mexicano y viceversa. En otras palabras, Paz encarna a México y habla por todos los mexicanos al realizar este análisis introspectivo. La obra es su interpretación personal de la sociedad que lo rodea, el pueblo mexicano, y de la cual él forma parte y así lo expresa al decir, “El análisis parte de unos cuantos rasgos característicos para en seguida transformarse en una interpretación” (p. 15). En este breve análisis que intento realizar, la intención es capturar solamente uno de los arquetipos creados por Paz en el contenido de la obra El laberinto de la soledad. Por lo tanto, el enfoque del mismo será cómo se visualiza a la mujer desde el punto de vista de Paz y, por ende, el hombre mexicano.  

 

     Empleando una contraposición de ideas en las que se conjugan lo virtuoso y lo perverso, surge la mujer a quien, para empezar, se le caracteriza como un instrumento de los hombres. Un instrumento no es un ser humano. Es un medio que se utiliza para lograr un objetivo “…ya de los deseos del hombre” (Paz, p. 57). Este instrumento que la mujer simboliza debe permanecer inerte y servir para satisfacer los impulsos varoniles. Su condición de instrumento le impide a la mujer manifestar sus emociones o deseos.

 

     Aunque Paz hace mención de la cultura hispanoárabe para contrastar el concepto mexicano ante la mujer, sólo elabora con ejemplos de la cultura española. No obstante, su visión misógina ante la mujer adquiere una similitud a la de los árabes, para quienes la mujer es un ser de segunda categoría, reprimida de los derechos que gozan los hombres. Aunque sin la indumentaria que la cubre de pie a cabeza, la imagen que Paz proyecta sobre la mujer es aún más radical y se asemeja a las sociedades islámicas extremas. La mujer simboliza una paradoja ya que debe ser una mera sombra ante la luz del sol… una imagen que se idolatra o se repudia ante la sociedad ya que encarna el honor de la familia… un símbolo que carece de deseos propios y está condenada por su constitución anatómica.  

 

     La mujer, entonces, es un ser cuya existencia es difícil de interpretar. “Por naturaleza es un ser “rajado,” abierto” (Paz, p. 60). A través de esta imperfección anatómica, la mujer puede traer al mundo a otros seres, incluyendo a los “machos”. De aquí surgen los hijos de La Malinche… los hijos de la chingada de acuerdo a Paz.  Cada una de estas expresiones se posa en extremos opuestos, caracterizando a la mujer que se da y la que se coge. La Malinche es la que se da y la chingada es la que se coge. No obstante, ninguna de estas configuraciones redime a la mujer de su condena. La Malinche tiene sus consecuencias negativas infundadas en la Conquista por los españoles. La Malinche representa el deslustre de la mujer que se entrega a las pasiones carnales. En diferentes circunstancias, simboliza a la Eva mexicana en sus ínfimas condiciones porque se da no simplemente a un hombre, sino a un extranjero, acción que abre paso a la destrucción de una cultura y su imperio. Comenzando con el Antiguo Testamento, la cultura judeo-cristiana engendra la desvalorización de la mujer, culpándola de la destrucción  del paraíso terrenal. Azeem (1995) explica que al enfrentarse Adán y Eva ante Dios por haber comido de la fruta prohibida, Adán culpa a Eva de haberlo persuadido a pecar. Por lo tanto, Dios – siempre representado como un ser masculino – castiga a Eva y la condena a ser dominada por el hombre.  La Virgen, no obstante, escapa de todo asedio porque es virgen. Es madre, pero fue “sin pecado concebida.” La mujer que se da pierde su característica de instrumento pasivo al rendirse ya sea a la pasión, el deseo o el amor. Al igual, tal y como su definición explica, la palabra chingar significa importunar o molestar (Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, 2001). La chingada es un ejemplo vivo que surge de la violencia del macho por su fuerza física unida a sus instintos bestiales con los que subyuga a la mujer, robándole su dignidad, explotando sus sentimientos y abusando de ella mental y físicamente. De cualquier manera que se interprete, la mujer se difama si se ofrece o es tomada a la fuerza.

 

     La obra de Paz es indudablemente un análisis impactante sobre la sociedad mexicana. Exterioriza su alma al mundo y se arranca de ella aquello tan íntimo y posiblemente exasperante que lo trastorna. Al tratar el lector de encaminarse por el laberinto solitario de Paz, se encuentran encrucijadas que confunden. La imagen de la mujer en El laberinto de la soledad deja confusiones, cuestionamientos, y humillaciones. ¿Expresaba Octavio Paz sólo sus sentimientos o en realidad reflejaba a través de ellos la voz del hombre mexicano? ¿Qué significa la mujer para el hombre mexicano? ¿Cuál es el sentir de la mujer mexicana ante este ataque que desprestigia su ser? Sin desvalorizar el enorme aporte de Paz a las letras y el pensamiento hispánico, es hora de otro laberinto o mejor aun de un jardín que trate la temática de la mujer desde la perspectiva femenina mexicana - donde no existan encrucijadas ni confusiones - y que el mismo sea escrito por una mujer mexicana. Es posible que a ése también se le confiera el premio Nóbel de Literatura.

    

Bibliografía:

 

Azeem, S. A. (1995). Women in Islam versus women in the Judaeo-Christian tradition: The myth & the reality. 15 de agosto del 2008, de: http://islamworld.net/docs/compwomen.html

 

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (2001). 15 de agosto del 2008, de: http://buscon.rae.es/draeI/ 

 

Paz, Octavio (1997). El laberinto de la soledad y otras obras. Middlesex, England. Penguin Books.

 

Myra M. Medina nació en Santo Domingo, República Dominicana (1955). Es profesora del Departamento de Inglés como Segundo Idioma y Lenguas Extranjeras del Miami Dade College, North Campus. En su trayectoria profesional docente se ha desarrollado en inglés y en español, siendo co-autora de un texto para la enseñanza de inglés como segundo idioma y ha publicado material didáctico en español. Es miembro del jurado de los prestigiosos premios Silver Knight Awards otorgados por El Miami Herald en la categoría de Lenguas Extranjeras.  En 1998 recibió de la "Crítica Literaria Dominicana sobre Escritoras Hispanoamericanas" un reconocimiento por su excelencia académica. Ha sido destacada en la revista Hispanic and the Hispanic Outlook in Higher Education. En el año 2001 ganó el American Express Endowed Teaching Chair, otorgado por el Miami Dade College; en el año 2002 recibió uno de los premios NISOD, otorgado por la Universidad de Texas en Austin por su excelencia en la enseñanza y el premio Modern Languages Alumni Honor Roll del Rhode Island College. Recientemente ha sido galardonada con el Distinguished Professor Award del Miami Dade College por su labor como catedrática en ese centro universitario. Sus artículos, ensayos y narraciones han aparecido en diversas publicaciones.