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ASLEY L. MÁRMOL
Nació
en Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba (1977). Poeta, novelista
y ensayista. Cursó estudios superiores de Lengua Española y
Literatura en la Universidad Pedagógica de La Habana Enrique
José Varona. Desde 1996 trabajó como subdirector de la revista
literaria Jácara editada por el Grupo de Escritores
homónimo. Publicó, en ese mismo, año el cuaderno de poesía El
Cuerpo Vivo (Ediciones Jácara). Trabajos suyos aparecieron
en diversas revistas y periódicos cubanos como Jácara,
El Caimán Barbudo, Vitral, DeLiras y
Unión. Impartió conferencias en las aulas de la
Universidad Pedagógica como alumno ayudante de Literatura
Latinoamericana y Cubana. Su Libro inédito Por el oscuro
sendero, fue finalista del premio nacional cubano "Pinos
Nuevos" en la convocatoria para 1999. Fue incluido en la
antología de poetas cubanos titulada Cuerpo sobre cuerpo
(Letras Cubanas, 2000). En Holanda, donde vivió desde finales de
noviembre de 1999 hasta mayo del 2001, participó, como
colaborador acreditado de la revista cultural bilingüe
Amsterdam Sur, donde aparecieron en la edición de otoño del
2000, sus primeros poemas traducidos al holandés. Publicó
también en Holandés en la revista cultural La Chispa y
en otras publicaciones. Durante su estancia en ese país
impartió, conferencias sobre literatura cubana en la facultad de
Literatura Y Cultura Latinoamericanas de la Universidad de
Leiden, en la Institución Cultural La Tertulia, en Amsterdam, en
el Círculo Cervantes, de la ciudad de Maastrich y en la
Asociación Hispánica de La Haya. Trabajó como Jefe de Redacción
del portal noticioso cubanueva.com. En Los Estados
Unidos, ha colaborado con las revistas: Encuentro
(España), Ideal (Miami); La Nueva Cuba (Miami);
los periódicos: The Political Reporter (New Jersey),
La Palma (West Palm Beach), El Latino Semanal (West
Palm Beach) y el proyecto de prensa CUBAinfolinks
(California), entre otros. Su primera novela titulada
Magister Dixit será publicada en la primavera del 2009.
Actualmente trabaja en su segunda novela titulada Pacífica.
POSMORTEM
Ha de aguardarse
el momento
Que en la muerte
sobreviene
A toda alma que
contiene
Calma, luz y
movimiento;
Resurge el fatal
evento
De alentar en
nueva piel
A otros huesos
serles fiel
Ostentar secular
nombre
Sea de pez o de
hombre
Cuerpo nuevo,
vieja hiel
EN EL AIRE...
Entre suaves
baldosas grises
cabalgo a
horcajadas
el tiempo
y desde mis
bolsillos
esparzo los recios
pétalos
de las horas
que caen
abismándose
sobre la vasta
amargura
de los seres
EN LA PENUMBRA
El jarrón olvidado
en la penumbra
oculto tras las
alas del broncíneo Hermes
me hunde en su
boca
donde una larga
estirpe de silencio clama
El jarrón olvidado
ante un soplo
apenas deambulante
corre hacia mí
cual eras añicas
en el tiempo
No es su cuerpo
abotellado
ni su
circunferente labio
la rapacidad del
polvo
Es
asombroso cauce
hacia la muerte
brecha por donde
todo
el fasto y todo
se diluye
en inmarcesible
paz.
LAS MOSCAS
En
honor a Antonio Machado
La bondad de las
moscas
no es
moldear la
inmundicia
con la acritud de
sus patas
Está
en colmar
a hurtadillas
la inmensidad.
SÍNDROME DEL DICTAMEN
Bien haces denso
numen
en coronarnos de
tu rigidez.
Espléndido
resaltas
entre las muchas
cabezas humilladas
con el índice
adusto
realizando la
ascensión al más sacro de tus montes;
para encontrar la
mirada expectante de tus criaturas
Y precipitarles tu
yema sacramental
Imponerles el
santo crisma del dáctilo impugnante.
Luego escuchas el
estertor de un aplauso
Que es néctar de
ambrosía.
SÍNDROME DE LA IDOLATRÍA
Un cíclope de
testa incólume
absorbe gestos de
acompasada reverencia
himeneo en el
tiempo
que nos reduce a
sátiros infinitesimales.
Desde su duna de
contados saltos
nos acaudilla en
el inicio de una historia
pletórica, densa
hilvanada por sus
dedos
de tejedor de
asaltos y refriegas.
Viejo cíclope como
ocaso débil
amparado en el
telón de sombra que nos vela la tarde.
Vetusto raptor de
la doncellez del mundo
posees una
explanada de amenos soldadillos
que reclaman tu
voz a cada instante
y les mientes con
la certeza de librarlos
del amargor de lo
justo
de ahorrarles el
pavor de la autocompasión.
Bien mereces la
alhaja del fanático
la hirsuta
comprensión de ellos tú mereces
viejo Júpiter,
tañedor del trueno
dueño de los
modernos venablos
que sabes muy bien
confunden a los simples
los que de verdad
te aman ciegamente.
Ellos acuden a tus
plazas a compensarte
por haberles
rescatado de la horrenda posibilidad
de un mundo donde
pudieran vivir ignorándote.
Muy bien mereces
viejo cíclope
llevar las luengas
barbas del patriarca visionario
pero esas barbas
se me antojan
demasiado las del humeante Tentador.
Muy bien mereces
no poder
arrancarlas del mentón
y que desciendas
lentamente
a recibir la
tonsura del azufre;
pero aunque
prevalezcan los instintos
y aquellos que hoy
asisten al aplauso en tus rotundas plazas
comiencen a gritar
que te rasuren hasta el tuétano
en mi, al final,
provocas
profundísima pena.
DOS PUPILAS AZULES
Ximénez de Sandoval, incrédulo,
Examina el cadáver(...) Tenía –escribió
Sandoval- las pupilas azules.
Martí, el
apóstol
Jorge
Mañach.
Abiertas
observáronse
caer
abriendo nuevo
cauce
universo de ti
que abunda
enorme y libre.
Con los labios al
cielo
has quedado
frágil Cristo de
la Libertad.
LOS HUESOS DEL POETA
El día llega en
que recuento espacios del polvo
luz cubierta de
memorias
palabras plagadas
de letras insustituibles
que hoy pronuncio
hacia un sopor
del que no
quisiera levantarme
Retomo lo que fui
no sin antes descender
del cúmulo que
ostento
comienzo a unir
pedazos de la arcana osamenta
taladro y uno
piezas sin otro prospecto
que un hilo de luz
en el vacío
Al fin propongo
una figura expectorante
plagada de
asperezas y mutilaciones
lanzo al viento lo
que es...
la armazón vibra
en un éxtasis de
futuridad.
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