Miami
Estados Unidos
Año XI

 Nº 63/64

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

 Dra. Aida M. Beaupied

Chestnut Hills College

Pennsylvania

 

  Dra. Niza Fabre

Ramapo College

Mahwah - New Jersey

 

 Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College

Kendall Campus - Florida

 

Dr. Miguel Ángel De Feo

Grambling State University

 Grambling - Louisiana

 

Dr. Humberto López Cruz

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

North Campus - Florida

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

City University of New York

Columbia University

New York City

 

Dra. Alicia E. Vadillo

State University of

New York - Oswego

   

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

Asesor de Arte

Carlos Quevedo


 


 

RECORRIENDO EL CAMINO QUE DESCRIBE

DEL INFIERNO AL PARAÍSO CON ESCALA, DE ERNESTO CLAVELO

 por

Alicia E. Vadillo

   

Ediciones Baquiana

Miami, Florida (2009)

ISBN: 978-0-9823917-2-3

280 pp.

 

     El año 2009 nos deja una novela diferente, que será clásica en muy breve tiempo. Me refiero a Del infierno al paraíso con escala  (junio, 2009)  primera publicación de Ernesto Clavelo (La Habana, 1963) en los Estados Unidos.  En ella, el autor explora un tema no muy trabajado en la narrativa del exilio: el éxodo de los balseros en 1994 y el período de retención de muchos de ellos en la Base de Guantánamo.

 

     Por ser Clavelo uno de los cubanos que se lanzó al mar en busca de una vida mejor, su experiencia propia junto a la de sus compañeros de viaje sirve de plataforma a la narración en primera persona de esta aventura; aventura más que sorprendente en el ámbito político y personal, ya que en ella muchos cubanos fueron exiliados bajo una bandera extranjera en la propia isla que los vio nacer.

 

     Clavelo narra esta fascinante historia a partir de tres personajes: Ricky, Roly y Cheo, quienes pueden ser tres variantes de un solo modelo de cubano. Así mismo trabaja dos escenarios básicos: Cuba y Guantánamo; y un tercero, los Estados Unidos, el cual como visión del futuro permanece más en la esperanza que en la misma realidad narrativa.

 

     Estos jóvenes representan la curiosa generación de final de siglo. La generación que alcanza la juventud durante el “período especial”. Han sido educados según los patrones del llamado “hombre nuevo”, para servir a la sociedad donde viven. Sin embargo, el mismo proceso diario de la vida, los ha ido induciendo en dirección contraria, y aunque en ellos prevalecen principios morales, el entorno los contagia, los deforma y los lleva a la evasión como solución existencial, y no, al lógico enfrentamiento al sistema político establecido. Porque ya no consideran a la revolución como el ideal por el cual sacrificarse, ya no caben en la estructura de la misma y necesitan huir, buscar nuevas vías para tener otro tipo de vida.

 

     Para narrar esta realidad desconcertante Clavelo utiliza diferentes estrategias constructivas a lo largo de su obra. Primeramente,  el espacio de  La Habana, como en otros muchos textos,  representa a Cuba.  El autor la describe de forma realista, no a la manera tradicional del estilo sino siguiendo el realismo sucio que ha caracterizado la obra de Pedro Juan Gutiérrez y Ángel Santiesteban. Rastrea los barrios donde predomina la violencia, la suciedad y el sexo; donde aparecen diferentes grupos de personajes, todos con un denominador común: la marginalidad. Esta característica les da un discurso propio, contestatario al oficial, donde el lenguaje vulgar, cargado de malas palabras y portador de un machismo cultural intenso acompaña a una lucha interminable por sobrevivir. En este nauseabundo ambiente el sexo es el único acto de libertad, de ahí la importancia que tiene para aquéllos que lo practican desaforadamente.

 

     Esta población marginal es la vanguardia del Maleconazo, donde la violencia llega a su máxima expresión en las calles. En la medida que se conoce el suceso, una avalancha  de jóvenes y población diversa se prepara, una vez más, a buscar en el mar el camino del porvenir. Desgraciadamente, en esta ocasión la ruta del norte se desvía hacia el sur y para muchos balseros es Guantánamo su próxima parada.

 

     Clavelo brevemente describe la travesía de una manera más virtual que narrativa. Su experiencia de cineasta le permite lograr imágenes fuertes que hablan por sí mismas, y que hacen al lector compartir el miedo de los navegantes, el peligro, la ferocidad del mar y de sus habitantes, la impotencia ante una naturaleza que a veces está a favor y otras en contra, la alegría ante el barco que los viene a salvar y la decepción del regreso a la Isla.

 

     El uso de la imagen está acompañado de una segunda técnica cinematográfica: el movimiento rápido de una supuesta cámara que produce un brusco corte en la secuencia narrativa. De esta manera el texto pasa de un escenario a otro, salta del detalle y del regodeo del paisaje a los espacios interiores, donde habita el alma, donde abunda la meditación, la añoranza, los recuerdos familiares y los temores y propósitos para la diferente vida que se avecina.

 

     Guantánamo no es la tierra prometida pero allí desaparece el hambre. No sólo hay comida sino un catre para dormir, un techo, agua abundante, un televisor con cable para ver la novela, un café y un cigarro para disfrutar con otro cubano que tiene su propio cuento, su propia historia. También hay un teléfono para hablar con la familia de Miami y pedirle alguna ayuda o compartir con los parientes planes  futuros.

 

     Guantánamo es un espacio de aprendizaje y cambio donde prevalece todo el horror del pasado (robos, peleas, intentos de violación) y a su vez  se desarrollan nuevos modos de vida. Como las preocupaciones primarias han desaparecido, ahora el tiempo se emplea en hacer pequeños trabajos que ayuden a organizar una vida comunitaria, aprender un poquito de inglés, poner en juego el instinto creador para inventar negocios originales y, por supuesto, disfrutar el sexo. También hay que inventar enfermedades para adelantar el viaje para los Estados Unidos.

   

     La vida al pie del mar y el disfrute del aire caribeño sin grandes preocupaciones provocan la libido en los habitantes de las carpas. Clavelo no pasa por alto el sentimiento consecuente para describir fuertes escenas de sexo, donde éste, aun en medio de los cambios de vida acaecidos,  no ha dejado de ser una necesidad emancipadora. Aparecen entonces relatos cargados de erotismo, en los que el autor destaca la ferocidad, la temporalidad y el lenguaje que caracterizan dicha actividad, siguiendo los patrones de la escritura posmoderna.

 

     En fin, con sus pros y sus contras, con sus horrores y errores, Guantánamo es un espacio de metamorfosis y de preparación.

 

     Es curioso que un autor que tan bien ha presentado un principio, como claro origen de los acontecimientos que conforman su narración, deje a sus personajes en el avión, próximos a salir o recién llegados a la Yuma. Creo que este final abierto pide una breve continuación. ¿Qué fue de Roly, Ricky y Cheo? ¿Cómo han asimilado los cambios? y ¿qué han hecho con sus vidas?  Quizá la idea de presentar nuevamente a sus amigos, unos años después, ya esté en la mente de Clavelo. Me gustaría que así fuera, me brindo para hacerle la reseña de esa próxima novela.

 

Alicia E. Vadillo nació en Cárdenas, Cuba (1946). Ensayista, conferencista y profesora. Graduada de la Universidad de La Habana y de Syracuse University.  En la actualidad es catedrática en la Universidad Estatal de Nueva York en Oswego. Es especialista en Literatura Caribeña Contemporánea. Ha publicado numerosos ensayos en diversas publicaciones de prestigio internacional, entre los que se destacan “Excilia Saldaña y su texto Kele Kele” (Revista Folklore Americano, Universidad San Carlos de Guatemala, Febrero 2002), “La escritura homoerótica cubana contemporánea” (Antología del Ambiente, Alfaguara, Febrero 2002), “La metáfora de Cuba en Maitreya” (Boletín Circa. Universidad de Costa Rica, Enero-Marzo 2000),  “Una lectura metafórica entre comida y poder en la literatura neobarroca cubana” (Boletín Circa. Universidad de Costa Rica, Enero-Marzo 2000), “Una lectura homoerótica: La balada del Güije de Nicolás Guillén” (Signos, Cuba, Enero 2000), “La Santería como base epistemológica de personajes homoeróticos en Paradiso” (Umbral, Universidad Central de las Villas, Cuba, Diciembre 1999), “La metamorfosis del signo lingüístico: artificio creativo de Severo Sarduy en el texto artístico Maitreya” (Symposium, Vol. 52, State University of  New York) y “Una posible re-escritura del “amor” en la voz poética de una mujer del tercer mundo: Soledad Cruz” (Aleph 8.2, Penn State University, Pennsylvania). Fue profesora de la Universidad de Syracuse y Le Moyne College en el Estado de Nueva York. Ha sido editora asistente de la revista universitaria Point of Contact de la Universidad de Syracuse. Su libro Santería y Vodú; sexualidad y homoerotismo (Caminos que se cruzan en la literatura cubana contemporárea) fue publicado por la editorial Biblioteca Nueva en Madrid, España (2002).