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Ramiro Rodríguez
Nació en
Tamaulipas, México (1966). Poeta y escritor. Es graduado de
una licenciatura y una maestría en Letras hispánicas en UTB/TSC.
Catedrático de Lengua Española en la misma Universidad y en
Texas State Technical College, Recinto de Harlingen. Escribe poesía,
cuento, ensayo y teatro. Ha participado en talleres literarios
con los escritores Orlando Ortiz, David Toscana y Carlos Chimal,
así como en talleres de letras del Estío de Ciudad Victoria,
Tamaulipas. Tambien ha colaborado en diversas revistas como
"Fronteras" de CONACULTA y la Revista de la Universidad de
Ciudad Victoria. Obtuvo el Premio Estatal de Poesía 2008 que
convoca el ITCA, el "Altair Tejeda de Tamez" 2008 y segundo
lugar en el mismo certamen en el género de cuento, convocados
por la Secretaría de Educación en Tamaulipas. Aparece en la
edición anual de Matamoros Literario que presenta el Ateneo
Literario José Arrese de Matamoros. Es ademas Compilador de las
antologías: Veinte años de poesía en Matamoros 1977-1997 (1998) y
Matamoros Literario 2002 Visión Antológica (2003), que ofrecen
un panorama de la literatura de Brownsville y Matamoros. Es
autor de los libros: Claustros vedados al penitente (2002),
Alfalogías
(2001), Destiempo (2002), Desierto Azul (2005) y
Cosmogonía
de la palabra (2008).
MEDIODÍA
Mis ojos verán lo
nunca visto.
Mis ojos que
enceguecen ante el verso
verán lo que no se
ha visto en profundidades.
El poema emergerá
con garbo de la oscuridad
a la que fue
arrojado hace siglos,
en la que fue
aherrojado hace siglos
por buscar
conquista de mares somnolientos,
por arar la
superficie de tierras secas.
El Sol cantará
canciones del desierto egipcio
y el poeta no
tendrá otro camino,
no tendrá otra
voluntad
ni otro
pensamiento
que despertar
húmedos alientos,
voces cálidas,
reinaugurar gemidos
en la consumación
de un poema.
El poeta dará sus
ojos omnividentes
envueltos en la
blanca placidez del papel.
El poeta verá que
el Sol detiene su rielar eterno
cuando las
manecillas griten las doce horas.
PRELUDIO VESPERTINO
La tarde busca su
inminente nacimiento
en los ojos
sorprendidos del poeta ̶
centinela,
tarde somnolienta
sobre palmas de la playa,
médanos de lirismo
contenido por centurias.
Palabras simples,
palabras huecas,
palabras
esporádicas,
palabras que son
nada más que palabras
merodeando los
alimentos del hombre
─como abejas
buscando la suculencia.
El poeta mira
hacia un punto indefinido,
inicia su camino
bajo el Sol que muere poco a poco,
emprende un
recorrido hacia el poniente.
El poeta mira
hacia un punto definido.
El ciclo de la vida encuentra su 3.1416,
desune lazos de
sueños que descansan entre sueños:
el metasueño
sublime de la creadora conciencia.
El poeta se
dispone a dormir bajo lívidas estrellas.
El sudor se seca
ante atónitos deslices del poeta:
el nacimiento del
poema
escombra muros del
templo.
CONTORNOS
Ayer llegamos al
interior de nosotros mismos.
Cuando el reloj
detuvo su ensimismamiento,
descendimos
escaleras hacia sótanos olvidados.
Buscamos palabras
con la lentitud del ensueño,
emprendimos el
éxodo para sorprendernos
ante contornos en
piel de inocencia.
Ayer fui el poema
que querías desde el origen.
Te recibí en mis
montes inexplorados,
te desanudé de
cadenas en mis lívidos versos.
Me celebraste como
celebran los pájaros al viento,
como a la espuma
el abrazo continuo de la arena.
Escribiste tu
nombre en las páginas de mi cuerpo.
Levantaste conchas
de moluscos fugaces
y arenas
sorprendidas por la anticipación de marzo.
Pero la luz llega
cuando menos se la espera.
Rompimos la
absurda normatividad de la decencia,
reconstruimos el
lenguaje donde el Sol se esconde
cuando el día
muere frente a ojos sorprendidos.
LOS AMIGOS
Los amigos son
para celebrar a Dios,
para renovarse en
trayectos del mundo,
puntos
equidistantes al ojo del mediodía,
bipartismo
indisoluble de idea y cadencia,
jaguares en
dominio histórico de la selva
en playas
mitológicas de la isla de Calipso.
Y en una tarde de
nostalgia,
un abrazo de
confianza entre árboles,
varios sorbos de
aire húmedo
para recrearse en
gravitación de gaviotas.
El aroma de poemas
al agua se invoca
ante el contacto
benéfico de las manos.
Y pueden disiparse
versos hambrientos
en los renglones
ásperos de la crónica,
pero la noción de
hallarse ante el espejo
dibuja teoremas
que engrandecen al Sol.
EMBRIAGUEZ
Si quieres
embriagarte de letras,
aspira el aroma
disuelto en el ambiente,
desanda caminos
cerca del estero,
reinventa el
cuerpo de nuevas fragancias,
recrea fronteras
de sales y soles
y entonces sabrás
lo que es el poema.
Si quieres
enloquecerte de ritmos,
deja que entre el
olor de lívidos versos,
desuella naciones,
traspasa
fronteras,
desata en suspiros
sonoras metáforas,
transforma en
esencias la luz del estuario
y entonces sabrás
lo que es el poema.
Si quieres
enervarte de cadencias,
naufraga en el
oleaje de la memoria,
desciende a la
línea delgada del Trópico,
gravita en el
cosmos,
sigue de
fragancias silvestres la trayectoria
y entonces sabrás
lo que es el poema.
HOLOCAUSTO DE LA PALABRA
"Tiritan azules los astros a
lo lejos"
Pablo Neruda
Las dos y la voz
de la noche,
tríptico de
esencias en el olvido.
El frío que
muere con facilidad,
el frío, objeto punzante,
dolor de diciembre.
Sin embargo, expira cuando el
poeta se acerca
al fuego de la palabra que gravita
en el cosmos,
cuando se inicia el Cantar de los
Cantares
en un momento en que nadie lo
sorprende.
La palabra habla y el poeta la
huele
pero calla para evitar el
naufragio marino.
La palabra habla.
Como siempre, se alza como vaho.
Su esencia se confunde con
estrellas
y con el manto cómplice de la
noche.
El poeta recuerda lo irrecordable,
regresa al sur de bosques en la
conciencia
y entonces se reinauguran aromas
sin cifra
para dar espacio al holocausto de
la palabra.
LA
CAÍDA
"Golpes como del odio de Dios"
César Vallejo
Entiendo que el
agua de río no se estanca.
Comprendo que las
cosas vuelven a su origen.
No camino en
lenguas del Atlántico.
Muy dentro deseo
que el viento, viento no sea,
sino llama en los
mares de mis palabras,
remanso de letras
al final de la contienda.
Salgo de la
realidad,
me vuelvo
surrealista,
recreo una
realidad virtual dentro del poema,
pobre ciego de
inmersión a la ignorancia.
Me veo enredado en
frondas de álamos,
caído en la tierra
del castigo como Caín,
expulsado al
desierto para olvidar el poema.
Ah, Vallejo tan
infame,
tan profeta.
La caída surge
estrepitosa.
Pero resurgimos de
cenizas.
Sacudimos el polvo
que nos come la carne,
nos erguimos para
continuar la senda.
Sólo el solo puede
comprender sin comprensión
u olvidarse del
olvido, emprender la empresa.
CALLES DE VIDRIO
El ritmo se
fragmenta en el paladar
antes de que el
poema se manifieste.
La noción de caer
por calles de vidrio
se petrifica en la
lengua
como tatuaje de
Sol que permanece
untado en la
visión del texto.
La palabra del
hombre se despedaza
por esquinas de
suburbios soñolientos
y los perros lamen
partículas de letras
que quedan a manos
de transeúntes.
Entonces el ritmo
se estremece
con acordes de
violines en el viento.
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