Miami
Estados Unidos
Año XI

 Nº 63/64

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

 Dra. Aida M. Beaupied

Chestnut Hills College

Pennsylvania

 

  Dra. Niza Fabre

Ramapo College

Mahwah - New Jersey

 

 Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College

Kendall Campus - Florida

 

Dr. Miguel Ángel De Feo

Grambling State University

 Grambling - Louisiana

 

Dr. Humberto López Cruz

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

North Campus - Florida

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

City University of New York

Columbia University

New York City

 

Dra. Alicia E. Vadillo

State University of

New York - Oswego

   

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 


MÉXICO

 

Ramiro Rodríguez


Nació en Tamaulipas, México (1966). Poeta y escritor. Es graduado de una licenciatura y una maestría en Letras hispánicas en UTB/TSC. Catedrático de Lengua Española en la misma Universidad y en Texas State Technical College, Recinto de Harlingen. Escribe poesía, cuento, ensayo y teatro. Ha participado en talleres literarios con los escritores Orlando Ortiz, David Toscana y Carlos Chimal, así como en talleres de letras del Estío de Ciudad Victoria, Tamaulipas. Tambien ha colaborado en diversas revistas como "Fronteras" de CONACULTA y la Revista de la Universidad de Ciudad Victoria. Obtuvo el Premio Estatal de Poesía 2008 que convoca el ITCA, el "Altair Tejeda de Tamez" 2008 y segundo lugar en el mismo certamen en el género de cuento, convocados por la Secretaría de Educación en Tamaulipas. Aparece en la edición anual de Matamoros Literario que presenta el Ateneo Literario José Arrese de Matamoros. Es ademas Compilador de las antologías: Veinte años de poesía en Matamoros 1977-1997 (1998) y Matamoros Literario 2002 Visión Antológica (2003), que ofrecen un panorama de la literatura de Brownsville y Matamoros. Es autor de los libros: Claustros vedados al penitente (2002), Alfalogías (2001), Destiempo (2002), Desierto Azul (2005) y Cosmogonía de la palabra (2008).


 

MEDIODÍA

 

Mis ojos verán lo nunca visto.

Mis ojos que enceguecen ante el verso

verán lo que no se ha visto en profundidades.

El poema emergerá con garbo de la oscuridad

a la que fue arrojado hace siglos,

en la que fue aherrojado hace siglos

por buscar conquista de mares somnolientos,

por arar la superficie de tierras secas.

El Sol cantará canciones del desierto egipcio

y el poeta no tendrá otro camino,

no tendrá otra voluntad

ni otro pensamiento

que despertar húmedos alientos,

voces cálidas, reinaugurar gemidos

en la consumación de un poema.

El poeta dará sus ojos omnividentes

envueltos en la blanca placidez del papel.

El poeta verá que el Sol detiene su rielar eterno

cuando las manecillas griten las doce horas.

 

 

PRELUDIO VESPERTINO

 

La tarde busca su inminente nacimiento

en los ojos sorprendidos del poeta ̶ centinela,

tarde somnolienta sobre palmas de la playa,

médanos de lirismo contenido por centurias.

Palabras simples,

palabras huecas,

palabras esporádicas,

palabras que son nada más que palabras

merodeando los alimentos del hombre

─como abejas buscando la suculencia.

 

El poeta mira hacia un punto indefinido,

inicia su camino bajo el Sol que muere poco a poco,

emprende un recorrido hacia el poniente.

El poeta mira hacia un punto definido.

            El ciclo de la vida encuentra su 3.1416,

desune lazos de sueños que descansan entre sueños:

el metasueño sublime de la creadora conciencia.

El poeta se dispone a dormir bajo lívidas estrellas.

El sudor se seca ante atónitos deslices del poeta:

el nacimiento del poema

escombra muros del templo.

 

 

CONTORNOS

 

Ayer llegamos al interior de nosotros mismos.

Cuando el reloj detuvo su ensimismamiento,

descendimos escaleras hacia sótanos olvidados.

Buscamos palabras con la lentitud del ensueño,

emprendimos el éxodo para sorprendernos

ante contornos en piel de inocencia.

Ayer fui el poema que querías desde el origen.

Te recibí en mis montes inexplorados,

te desanudé de cadenas en mis lívidos versos.

Me celebraste como celebran los pájaros al viento,

como a la espuma el abrazo continuo de la arena.

Escribiste tu nombre en las páginas de mi cuerpo.

Levantaste conchas de moluscos fugaces

y arenas sorprendidas por la anticipación de marzo.

Pero la luz llega cuando menos se la espera.

Rompimos la absurda normatividad de la decencia,

reconstruimos el lenguaje donde el Sol se esconde

cuando el día muere frente a ojos sorprendidos.

  

  

LOS AMIGOS        

 

Los amigos son para celebrar a Dios,

para renovarse en trayectos del mundo,

puntos equidistantes al ojo del mediodía,

bipartismo indisoluble de idea y cadencia,

jaguares en dominio histórico de la selva

en playas mitológicas de la isla de Calipso.

Y en una tarde de nostalgia,

un abrazo de confianza entre árboles,

varios sorbos de aire húmedo

para recrearse en gravitación de gaviotas.

El aroma de poemas al agua se invoca

ante el contacto benéfico de las manos.

Y pueden disiparse versos hambrientos

en los renglones ásperos de la crónica,

pero la noción de hallarse ante el espejo

dibuja teoremas que engrandecen al Sol.

 

 

EMBRIAGUEZ 

 

Si quieres embriagarte de letras,

aspira el aroma disuelto en el ambiente,

desanda caminos cerca del estero,

reinventa el cuerpo de nuevas fragancias,

recrea fronteras de sales y soles

y entonces sabrás lo que es el poema.

 

Si quieres enloquecerte de ritmos,

deja que entre el olor de lívidos versos,

desuella naciones,

traspasa fronteras,

desata en suspiros sonoras metáforas,

transforma en esencias la luz del estuario

y entonces sabrás lo que es el poema.

 

Si quieres enervarte de cadencias,

naufraga en el oleaje de la memoria,

desciende a la línea delgada del Trópico,

gravita en el cosmos,

sigue de fragancias silvestres la trayectoria

y entonces sabrás lo que es el poema.

 

 

HOLOCAUSTO DE LA PALABRA

 

"Tiritan azules los astros a lo lejos"

Pablo Neruda

 

Las dos y la voz de la noche,

tríptico de esencias en el olvido.

El frío que muere con facilidad,

el frío, objeto punzante,

dolor de diciembre.

Sin embargo, expira cuando el poeta se acerca

al fuego de la palabra que gravita en el cosmos,

cuando se inicia el Cantar de los Cantares

en un momento en que nadie lo sorprende.

 

La palabra habla y el poeta la huele

pero calla para evitar el naufragio marino.

La palabra habla.

Como siempre, se alza como vaho.

Su esencia se confunde con estrellas

y con el manto cómplice de la noche.

El poeta recuerda lo irrecordable,

regresa al sur de bosques en la conciencia

y entonces se reinauguran aromas sin cifra

para dar espacio al holocausto de la palabra.

 

 

LA CAÍDA

 

"Golpes como del odio de Dios"

César Vallejo 

 

Entiendo que el agua de río no se estanca.

Comprendo que las cosas vuelven a su origen.

No camino en lenguas del Atlántico.

Muy dentro deseo que el viento, viento no sea,

sino llama en los mares de mis palabras,

remanso de letras al final de la contienda.

Salgo de la realidad,

me vuelvo surrealista,

recreo una realidad virtual dentro del poema,

pobre ciego de inmersión a la ignorancia.

Me veo enredado en frondas de álamos,

caído en la tierra del castigo como Caín,

expulsado al desierto para olvidar el poema.

Ah, Vallejo tan infame,

tan profeta.

La caída surge estrepitosa.

Pero resurgimos de cenizas.

Sacudimos el polvo que nos come la carne,

nos erguimos para continuar la senda.

Sólo el solo puede comprender sin comprensión

u olvidarse del olvido, emprender la empresa.

 

 

CALLES DE VIDRIO

 

El ritmo se fragmenta en el paladar

antes de que el poema se manifieste.

La noción de caer por calles de vidrio

se petrifica en la lengua

como tatuaje de Sol que permanece

untado en la visión del texto.

 

La palabra del hombre se despedaza

por esquinas de suburbios soñolientos

y los perros lamen partículas de letras

que quedan a manos de transeúntes.

 

Entonces el ritmo se estremece

con acordes de violines en el viento.