Miami
Estados Unidos
Año XII

 Nº 69/70

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

 Dra. Aida M. Beaupied

Chestnut Hills College

Pennsylvania

 

Dr. Miguel Ángel De Feo

Grambling State University

 Grambling - Louisiana

 

  Dra. Niza Fabre

Ramapo College

Mahwah - New Jersey

 

Dra. Martha García

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Yvonne Gavela Ramos

University of Miami

 Miami - Florida

 

 Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College

Kendall Campus - Florida

 

Dr. Humberto López Cruz

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

North Campus - Florida

 

Dr. Eduardo Negueruela Azarola

University of Miami

 Miami - Florida

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

City University of New York

Columbia University

New York City

 

Dra. Alicia E. Vadillo

State University of

New York - Oswego

   

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

Asesor de Arte

Carlos Quevedo


 


 

EDICIONES EL PUENTE EN LA HABANA DE

LOS AÑOS 60

 por

Amauri Francisco Gutiérrez Coto

   

Ediciones del Azar 

Chihuahua, México (2011)

ISBN: 968-7409-07-9

630 pp.

 

     Ediciones El Puente en La Habana de los años 60 pone a disposición de los interesados en las letras caribeñas un corpus de poemarios prácticamente inexistentes y desconocidos hasta hoy día. En términos de circulación, estamos frente a un arduo trabajo de arqueología literaria en el que confluye casi toda la poesía publicada por Ediciones El Puente en La Habana. Se acompañan los poemarios con un conjunto de paratextos originales –prólogos, notas de contracubiertas y solapas– de gran utilidad para la historiografía literaria.

           

     Merece un elogio particular la cuidada reedición de los poemarios hecha por Jesús J. Barquet quien, además, cotejó las distintas ediciones de los escasos textos que contaban con alguna reimpresión, y consultó a los autores. No se debe olvidar el hercúleo trabajo de consenso que requiere una obra tan compleja pues se precisan derechos y permisos de publicación que involucran a más de una veintena de autores. Se trata evidentemente del resultado de muchos años de investigación y trabajo.

           

     Como se anuncia en la portada, el volumen consta de dos secciones fundamentales: las lecturas críticas y los libros de poesía. En la primera, hay varios aciertos dignos de señalar. Barquet retoma, actualiza y pone a dialogar un enorme caudal de obra crítica existente tanto dentro como fuera de Cuba. Como editor,  invi a colaborar a dos investigadoras que llevaban lustros trabajando estos temas: Sílvia Cezar Miskulin y Maria Isabel Alfonso.

           

     En tanto que historiadora cultural, Miskulin reconstruye analíticamente la historia de las Ediciones El Puente usando las herramientas científicas y metodológicas pertinentes. Su ensayo “Las Ediciones El Puente y la nueva promoción de poetas cubanos” es el resultado de su exhaustiva investigación sobre las publicaciones seriadas de Cuba en los años sesenta y setenta, la cual ha resultado en los libros Cultura ilhada: imprensa e Revolução Cubana 1959-1961 (São Paulo, 2003), sobre el semanario Lunes de Revolución, y Os intelectuais cubanos e a política cultural da Revolução 1961-1975 (São Paulo, 2009), sobre Ediciones El Puente y El Caimán Barbudo. De su segundo libro, elaboró Miskulin el ensayo que recoge Barquet. Sin discriminar por el lugar de publicación de un texto, el carácter central o periférico de una información, el lugar de residencia o la ideología de un autor, Miskulin maneja certeramente la documentación escrita sobre El Puente y la enriquece con su levantamiento y rescate de testimonios orales de inestimable valor. Con Miskulin, Barquet ha mantenido vínculos académicos por más de 10 años.

           

     Del ensayo de Miskulin deriva Barquet siete atinadas “Glosas” (la más breve, de 2 pp.; la más extensa, de 35 pp.) en las cuales aborda tópicos pertinentes al grupo y Ediciones El Puente, tales como su vínculo con la política y la realidad de la Revolución, el tema racial, el homosexualismo, el problema historiográfico de las generaciones, sus vínculos con la cultura sesentera cubana e internacional, el debate ideológico durante el primer lustro posrevolucionario, la recepción crítica que tuvo El Puente en su momento, los enfrentamientos con la cultura estatizada y la figura imantada y generosa del director del grupo: el poeta y dramaturgo José Mario, a cuya persona y proyecto editorial utópico Barquet dedica su compilación crítica.

           

     Estas glosas admiten una lectura independiente, pero el conocimiento del texto de Miskulin que las precede ayuda a su mejor comprensión, pues Barquet evitó incurrir en repeticiones innecesarias dentro del libro. Las glosas se titulan: “El problema generacional y el concepto de Revolución”, “Referencias a El Puente en las publicaciones de la época”, “Sobre el prólogo a la Novísima poesía cubana I”, “José Mario como editor y poeta revolucionario: a propósito de El grito y La conquista”, “Pobrecitos poetas que eran… muchos de ellos”, “De las identidades eternas (raza, sexualidad y religiosidad) y el sujeto poético puentero: ser urbano y ser joven” y “Florito Volandero, poeta apócrifo de El Puente”. Entre ellas debemos destacar las dedicadas a un concepto más inclusivo de Revolución, al rescate de José Mario como intelectual verdaderamente revolucionario, y a los asuntos de raza, sexualidad y religiosidad tal como son vividos y concebidos en la década de El Puente. La Glosa 2 tiene un particular interés pues aporta datos concretos acerca de la creciente visibilidad que los puenteros logran tener en la escena literaria cubana desde 1961 hasta 1965, cuando la editorial es clausurada por decisión gubernamental.

           

     Como Miskulin, Alfonso elaboró su tesis doctoral (Dinámicas culturales de los años 60 en Cuba. El Puente y otras zonas creativas de conflicto) sobre dicho periodo y, específicamente, sobre El Puente. Igual que la Miskulin, logra un suficiente y desprejuiciado registro bibliográfico, enriquecido con entrevistas personales a los protagonistas de los sucesos dentro y fuera de Cuba. Familiarizado con dicha tesis, Barquet le pidió a Alfonso un ensayo específico sobre la poética de El Puente, lo cual realizó Alfonso reelaborando algunas ideas de su tesis y aplicándolas a los poemarios en concreto. Dividió su valioso ensayo en cinco acápites: “El Puente y las dinámicas sesentistas”, “Críticas a El Puente”, “Pluralismo estético de El Puente: existencialismo revolucionario, compromiso e imaginario afrocubano”, “Un aparte necesario: dinámicas raciales y El Puente” e “Invocación a Osain”. Entre los tópicos más relevantes propuestos y elaborados por Alfonso están el existencialismo revolucionario y el sentido del compromiso del artista, según se presentan en los poemas, así como los vínculos de El Puente con las dinámicas sesentistas y la problemática racial.

           

     En su libro, Barquet supo articular una escritura cruzada entre sus glosas y los ensayos de Miskulin y Alfonso. No se aprecian graves contradicciones entre ellos; por el contrario, hay coherencia en la terminología, en las fechas, en las referencias. En consecuencia, se puede realizar una lectura cruzada de un tema específico pasando de uno a otro texto crítico sin que por ello el lector se pierda o aburra, pues cada autor acaba siempre enfocando en algún matiz o ejemplo diferente. A veces, sin embargo, salta alguna que otra repetición, pues también cada ensayo busca garantizar su autonomía dentro del conjunto.

           

     El libro no quiere limitarse a El Puente, por ello aborda algunos de sus temas con una perspectiva más abarcadora de la compleja y aun confusa historia cultural cubana de la década. Tampoco pretende agotar lo referente a la poesía de El Puente, sino que, por lo contrario, pone a disposición del siglo XXI, de forma práctica en un volumen, los poemarios para que nuevos lectores puedan escribir sobre ellos desde sus nuevas valoraciones e intereses, sin las excusas que justificaron su desconocimeinto u olvido en el siglo XX. A su vez, la propia compilación estimula desafiantes lecturas de dichos poemarios al ofrecernos documentados análisis de ellos, como vemos en la Glosa 4 de Barquet dedicada a El grito y La conquista, de José Mario, el segmento final de su Glosa 6 sobre el sujeto poético puentero, y el acápite C del ensayo de Alfonso sobre el pluralismo estético de El Puente.

           

     Al final de esta primera sección del libro, Barquet condensó en una sola bibliografía toda la documentación correspondiente tanto a las lecturas críticas como a los libros de poesía.

           

     En la segunda sección, se compilan íntegros los siguientes poemarios: La marcha de los hurones, de Isel Rivero; El largo canto, de Mercedes Cortázar; 27 pulgadas de vacío, de Silvia Barros; Algo en la nada, de Gerardo Fulleda León; Silencio..., de Ana Justina Cabrera; Acta, de Reinaldo Felipe García Ramos; El orden presentido, de Manolo Granados; Poemas en Santiago, de Joaquín González Santana; GH, de Georgina Herrera; Tiempos de sol, de Belkis Cuza Malé; Isla de güijes, de Miguel Barnet; y Osain de un pie, de Ana Garbinski. De José Mario se recogen en su totalidad La conquista y La torcida raíz de tanto daño. De sus restantes poemarios (De la espera y el silencio, Clamor agudo, A través y Muerte del amor por la soledad), Barquet realizó una selección. Nancy Morejón hizo una selección de sus libros Mutismos y Amor, ciudad atribuida.

           

     Además de poemarios individuales, se recogen las antologías poéticas del grupo. De Rogelio Martínez Furé se incluye el prefacio y la bibliografía de su compilación Poesía yoruba, que constituyó un éxito rotundo de ventas. Aparece también la antología Novísima poesía cubana I, preparada por García Ramos y Ana María Simo, pero indudablemente el plato fuerte desde el punto de vista documental lo ocupa la hasta ahora inédita Segunda novísima de poesía cubana, la cual José Mario dejó terminada para publicar en 1964. Algunas figuras esenciales del futuro grupo de El Caimán Barbudo aparecen ya en este último proyecto editorial de José Mario, lo cual habla de su afán ecuménico. Por no haberse publicado esta antología en su momento, algunos que iban a ser puenteros, como Guillermo Rodríguez Rivera y Lina de Feria, acabaron siendo conocidos como caimanes. En más de un sentido, entonces, los caimanes son una continuación o una consecuencia de El Puente.

           

     Como revela esta Segunda novísima, Ediciones El Puente no quería enclaustrarse en una estética sino abrirse hacia lo otro, novedoso, que irrumpiera indicando el futuro: incluir en vez de excluir. Esa era su mayor utopía, entrevista a inicios de los años 60 por José Mario. Seguramente por ello Barquet dedica su libro a los “cincuenta años” de aquella utopía parcialmente malograda o irrealizada. En dicho aniversario, el mejor homenaje es, para Barquet, contribuir con este cuidadoso rescate arqueológico no solo a la divulgación de los logros de las Ediciones El Puente, sino también a la reflexión documentada sobre nuestra poesía del primer lustro posrevolucionario, en toda su saludable diversidad.

    

Amauri Francisco Gutiérrez Coto nació en La Habana, Cuba (1974). Poeta y ensayista. Es profesor asistente en la Universidad Estatal de Nuevo México en Las Cruces, EE.UU. Ha publicado los ensayos: Acerca de lo negro y la africanía en la lengua literaria de “Motivos de Son” (Pinar del Río, 2002) y Polémica literaria entre Gastón Baquero y Juan Marinello (Sevilla, 2005); y el poemario: Diario de un intruso (Pinar del Río, 2002). Realizó las compilaciones: Verdad y razón y otros ensayos de José Ferrater Mora (Sevilla, 2007), El Padre Las Casas y los cubanos (en coautoría con Ana Cairo, Puerto Rico, 2008), Clavileño, revista de poesía (Sevilla, 2010) y La amistad que se prueba (Santiago de Cuba, 2010).