Miami
Estados Unidos
Año XII

 Nº 69/70

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

 Dra. Aida M. Beaupied

Chestnut Hills College

Pennsylvania

 

Dr. Miguel Ángel De Feo

Grambling State University

 Grambling - Louisiana

 

  Dra. Niza Fabre

Ramapo College

Mahwah - New Jersey

 

Dra. Martha García

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Yvonne Gavela Ramos

University of Miami

 Miami - Florida

 

 Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College

Kendall Campus - Florida

 

Dr. Humberto López Cruz

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

North Campus - Florida

 

Dr. Eduardo Negueruela Azarola

University of Miami

 Miami - Florida

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

City University of New York

Columbia University

New York City

 

Dra. Alicia E. Vadillo

State University of

New York - Oswego

   

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 


CUBA

 

Herminia D. Ibaceta


Nació en La Habana, Cuba (1935). Poeta, periodista y profesora. Obtuvo el grado de Doctora en Pedagogía, en la facultad de Educación de la Universidad de La Habana en 1958. Años después, recibe una Maestría en Artes en el Teachers College de la Universidad de Columbia en Nueva York, ciudad donde residió por varias décadas desde 1964. Ha sido profesora y jefa de los departamentos de Español y de Educación Bilingüe en importantes centros docentes e instituciones académicas en los EE.UU. Ha publicado los libros de poesía; Canto a Cuba (1975),  Ondas del eco (1983), El amor resucitado / Amor y filosofía (1992), En pos del rumbo (1998) y La incertidumbre de las hojas (2003). En el 2004, el Frente de Afirmación Hispanista de México publicó su poemario Sonetario Cósmico. Sus poemas: "Siempre eterna", "Yo quiero cantarte amor" y "Canción eterna" fueron incluidos en varios recitales de la intérprete del verso, la señora Carminia Benguría. Su obra poética también forma parte de numerosas antologías, dentro y fuera de los Estados Unidos, y sus artículos periodísticos han sido publicados en diversos medios de prensa. Ha recibido numerosos premios literarios de poesía, entre los que figuran cuatro primeros lugares. Es miembro de la Academia Poética de Miami, del Círculo de Cultura Panamericano, del Club Cultural de Miami Atenea y del PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio, entre otras asociaciones literarias a las que pertenece.


 

 

LA TIERRA

                                                  

Siempre cantó la Tierra...

la Tierra, ventana al sol,

rebelión de escamas al asalto de la espuma,

contaba solsticios y equinoccios

con la la alegría del iris

retozando en sus vestidos.

Siempre cantó la Tierra...

en el surco, en el arado,

en la carreta, en la semilla,

en la molienda.

La Tierra era el canto mismo,

desde cumbres y bajíos cantó,

desde el hombre y la mujer,

el libro y la campana,

el verso y la sonrisa.

Ya no canta la Tierra...

el eco apagó sus espirales

y en las esquinas y en las gargantas

mutismo señorea.

En la Tierra, rebelión de sal

al asalto de la lágrima,

el suelo está seco, la raíz hirsuta

y el mar en tormenta.

 

 

VORÁGINE

 

Delante del ansia

danza la niebla,

truena...

y no llueve luceros la noche.

Estrellas y soles

estelas confunden,

y en este lado absurdo de la tierra

eternizan nupcias las sombras.

Delante del ansia,

el tiempo abanica lienzos injustos

reverberando peces en tronada.

Esquilmados cántaros

gotean las últimas mieles,

risas y lloros

muerden los filos de la espina

y una voragine salobre

pone punto final a la esperanza.

 

 

RECUENTO

 

Me lo han quitado todo...

desde la sal a la entraña,

desde la piel a la médula.

En el recuento de lo vivido

sólo moran ausencias revolando mi entorno.

Ciudadano de la nada

vivo una tierra sin tierra,

sin rumbo cruzo los rumbos

navegando el agua que me ciñe,

persiguiendo el aire que me roban.

Comensal desnudo del infausto brindis

cargo un hambre sin pan,

un vino que no es mi vino,

una sed que no se sacia

y sobre el hombro cansado

el fardo de las promesas.

Sí, me lo han quitado todo...

mas, en el abismo de mis manos

crece libre el pensamiento

y en la esquina más tenue del ala

palpitante y rotunda mi quimera.

 

 

AYER, HOY, SIEMPRE

 

Son las doce...

arde la calle

y el astro aguijonea las aceras.

Un vaho denso trepa ladrillos desnudos

sofocando ventanas, recintos

y vísceras replegadas por la hambruna.

Son las doce...

en las esquinas

repican las ideas enquistadas.

Pupilas indiferentes

se pierden en afán de lejanías

y brazos abatidos

se tienden a lo largo de la sombra.

Ansias al rojo vivo

ebullen esperando el trueno;

silencios a silencios encadenan,

mientras el alambre tenso

cierra filas contorneando la tierra.

A esta hora, ayer, eran las doce;

y ayer, y hoy, y siempre,

seremos ese grito sordo,

que se rompe

contra el tímpano de la tiniebla.

 

 

PARADOJA

 

De quejas nunca supe...

ni otro color vestí

que el blanco y el azul del firmamento.

Centelleo de escamas

alumbraba mis rutas

y un bautizo de algas y corales

cumplía en mí su rito

al son de misteriosas caracolas.

No supe cuando se alteró mi ritmo

ni la hora ilegal,

en que se marcó el reloj

el sórdido apogeo de la angustia.

Tajantes bramidos

muerden la eternidad del canto

y las medusas acunan

pupilas insomnes

y sueños inconclusos.

Paradójico destino, mi destino,

reja y portada,

sueño y pesadilla,

tumba y esperanza.

 

 

EN MITAD DE LA LUZ

                                     

En mitad de las venas me clavaron el odio...

dentellada insensible

me hirió, capilar adentro,

escrutando la célula última,

deteniendo su ritmo en tránsito.

En mitad de la sangre me clavaron la furia...

ríos oscuros saltaron cauces

y del hombre en ciernes,

a pulso abierto, crecí

majando sueños, acostando el canto.

En mitad de la luz me clavaron la sombra...

y giro, veleta al vacío,

sin haber podido vencer la tiniebla.

En mitad del silencio me clavaron la voz...

enajenados corceles, mis ecos,

gravitan los espacios sin romper el mutismo.

Con el odio y la furia,

la sombra y el silencio,

afilaré la espada que me clave

en mitad de la luz.

 

 

HOMBRES

                                           

Círculo de fuego me calcina el oído,

escucho y siento a los hombres...

al hombre puro y al hombre bestia.

El hombre puro, el auténtico,

corazón de polo a polo, vive en harapos;

sus sandalias,

pardas de caminar espinas,

emprenden, día a día,

un viaje al horizonte.

El hombre puro, el auténtico,

lleva aterido el hueso,

carcomida la entraña,

ardidos los labios

y un halo cárdeno coronándole los ojos.

El techo se le encima

ajustándole silencios, dolor, abandono;

la tonada se le ahoga en sangre

y sólo lo mantiene andando la espera.

El hombre bestia,

látigo de pelo a uñas,

camina satisfecho

alimentándose con caldo de cizaña.

Contenido en su materia

no se eleva más allá de sus zapatos.

Odia, persigue, arrebata,

somete, encadena, aplasta.

En la Tierra,

el hombre bestia vive...

y el hombre puro, el auténtico,

desencarna y sueña.

 

 

DESHABITADA Y GRIS

                                              

Imperturbable,

de pie sobre mis hombros,

el devenir del tiempo me sofoca.

!Quién sabe cuántos años todavía

continúe el apogeo de la bruma!

Atizando sus iras

se encumbra la opresión,

el pánico mutila los intentos

y un mundo displicente

abanica su desidia en los balcones.

!Quién sabe cuánto tiempo todavía,

deshabitada y gris,

hundiendo mis raíces en la arena

permanezca ladrándole a la luna,

para alcanzar de este infausto destino

otro siglo de espada y cicatrices!

!Quién sabe cuánto tiempo todavía

sin que salten del nido los cerrojos

y el sinsonte nos cante el aleluya!