Miami
Estados Unidos
Año XIII

 Nº 73/74

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

 Dra. Aida M. Beaupied

Chestnut Hill College

Pennsylvania

 

Dr. Miguel Ángel De Feo

Grambling State University

 Grambling - Louisiana

 

  Dra. Niza Fabre

Ramapo College

Mahwah - New Jersey

 

Dra. Martha García

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Yvonne Gavela Ramos

University of Miami

 Miami - Florida

 

 Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College

Kendall Campus - Florida

 

Dr. Humberto López Cruz

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

North Campus - Florida

 

Dr. Eduardo Negueruela Azarola

University of Miami

 Miami - Florida

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

City University of New York

Columbia University

New York City

 

Dra. Alicia E. Vadillo

State University of

New York - Oswego

   

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

 

 

 

Entrevista con el escritor venezolano Camilo Pino

(XV Premio “Carolina Coronado” de Novela en España)

 

 por

 

 Maricel Mayor Marsán

 


    

Camilo Pino nació en Caracas, Venezuela (1970). Novelista, periodista, guionista de televisión y diplomático. Estudió periodismo en la Universidad Central de Venezuela, graduándose con una Licenciatura en Comunicación Social (1994), y posteriormente, se graduó con una Maestría en Comunicaciones en la Universidad de Westminster en Londres (1997). Fue alumno del taller de poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. En 1986 fundó la revista Al Encuentro. Entre 1993 y 1995, escribió artículos de opinión para los importantes medios de prensa venezolanos El Nacional y El Diario de Caracas, así como guiones para el canal nacional de televisión RCTV, donde fue transmitido su documental “Tierra Santa”. Ha trabajado como redactor creativo para la agencia de publicidad Leo Burnett y el canal de televisión por cable HBO. Fue agregado de prensa de la Embajada de Venezuela en el Reino Unido. Desde el 2005 hasta el 2006, escribió el blog Need to Know / Latin America para lectores de habla inglesa. Actualmente reside en Miami, donde escribió Valle Zamuro, su primera novela, que fue galardonada en 2010 con el XV Premio Carolina Coronado de Novela, otorgado por la ciudad de Almendralejo, España.


     

Comentarios sobre Valle Zamuro:

 

 

“Una obra extraordinaria y espléndida.” “Me ha cambiado la forma de leer novelas”

 

Almudena Grandes

Jurado del XV Premio Carolina Coronado de Novela.

 

 

“Valle Zamuro tiene las dosis justas de casi todo”… “de forma”…“de ruptura de la tradición…“de aventura, de amor, de humor” “La lectura es difícil de detener más que un par de veces”.

 

Carolina López

Revista Qué Leer, España
 

“El autor, sólo novel por el azar de haber escrito inevitablemente su primera novela, tiene trazas de novelista de fuste, y el tiempo lo dirá”.

 

Jose Luis Bernal Salgado

Universidad de Extremadura

 

 

“Gracias a la calidad de su trama, un lenguaje ágil, uno humor siempre ácido y una narración amena pero vertiginosa -de esas que corta la respiración-, siento que no solo leí Valle Zamuro, sino que la vi como quien ve una película de escenas trepidantes tras la cual se recobra el aliento. Como con los buenos thrillers, la lectura de esta novela no se acaba al cerrar el libro, sino que nos despierta evocaciones y preguntas.”

 

Boris Muñoz

 


MMM: ¿Cuándo decidiste que tu verdadera vocación estaba en el campo de las letras?

 

CP: Siempre supe que quería ser escritor, pero nunca se lo dije a nadie, entre otras cosas porque no me terminaba de gustar lo que hacía. Eso cambia con Valle Zamuro, una novela que me secuestra la voluntad. Viéndolo en retrospectiva, me hubiera gustado asumir mi vocación antes, pero eso es fácil de decir e imposible de corregir. Entre mi primer intento de escribir y Valle Zamuro hay casi tres décadas y toneladas de textos lamentables. Salir del closet me tomó mucho tiempo. Supongo que estaba aprendiendo a escribir sin darme cuenta, a la manera de Karate Kid.  

 

 

MMM: Tengo entendido que eres hijo del conocido escritor e historiador venezolano Elías Pino Iturrieta. ¿De qué manera las actividades intelectuales de tu padre han influido en tu quehacer literario? ¿Se le podría responsabilizar por fomentar en ti ese sentido tan agudo de la historia que posees?

 

CP: Uno de los recuerdos recurrentes de mi infancia es el de mi padre leyendo en voz alta. Su  influencia ha sido enorme. Quizás sea la persona que más ha influenciado mi trabajo. Primero porque crecí en su biblioteca, rodeado de libros, que son el principal alimento de un escritor. Pero también porque lo escuchaba escribir prácticamente todos los días. Mi padre corrige en voz alta, y yo podía ver cómo armaba sus textos en tiempo real; cómo editaba; cómo trabajaba el ritmo; cómo definía el hilo narrativo de sus ensayos y artículos. Supongo que aprendí un montón por ósmosis.

 

 

MMM: Durante tus años universitarios cultivaste el género poético. ¿Sigues escribiendo poesía?

 

CP: Sigo haciéndolo, pero me pasa lo mismo que me pasó con mis primeros intentos de escribir narrativa: los poemas me salen malos; y créame que no lo digo ni por falsa modestia ni por exceso de rigor. Son malos, pavosos, afectados, rústicos. Lo que sí hago con frecuencia es leer poesía. Sigo el consejo de Nabokov, que decía que cuando se escribe narrativa hay que saturarse de poesía. Puestos a ver, la poesía y la narrativa se complementan. Las mejores novelas están cargadas de poesía.

 

 

MMM:  ¿Te sorprendió recibir un premio de esta magnitud con la primera novela que sacas a la luz pública?

 

CP: Me sorprendió más de lo que hubiera imaginado. Uno no envía un manuscrito a un concurso sin la esperanza, aunque sea remota, de ganar. Pero no me imaginaba lo que iba a significar para mí. Usted me preguntaba por mi vocación. Fíjese que sin el premio quizás nunca la hubiera asumido del todo. Escribir es un acto solitario y el único juez que se tiene es uno mismo. Fui muy afortunado, en el sentido de que un grupo de gente a quién no conocía y que se supone sabe de literatura, se interesó  por el mundo delirante de Valle Zamuro.

 

 

MMM: Escribir requiere de un compromiso y de un esfuerzo individual muy grande. También de un imaginario. ¿Cómo puedes concentrarte a tantas millas de distancia de tu país  y lejos de tus vivencias? ¿Cómo te ha tratado la vida en estas latitudes?

 

CP: Miami me ha tratado muy bien. Estoy muy agradecido con la ciudad y con los Estados Unidos. Mis hijos nacieron aquí y eso me ha aumentado mi sentido de pertenencia. Eso, y ¿cómo negarlo?, pagar impuestos. En cuanto a la distancia, no creo que afecte el trabajo literario. De hecho, hay muchos precedentes de escritores que procuraron esa distancia: Joyce es el ejemplo clásico del escritor que prefiere la distancia, al contrario de, por ejemplo, Dickens, que necesitaba encontrarse en Londres para escribir sobre Londres. Supongo que depende del autor. Lo cierto es que la memoria es portátil.

 

 

MMM: La estructura de tu novela Valle Zamuro es fragmentaria, de corte periodístico, y sus personajes corresponden a un pasaje bastante fuerte de la realidad venezolana en la década de los ochenta. ¿A qué atribuyes su éxito fuera de Venezuela?

 

CP: Lo universal no excluye lo local. Piense en el Quijote, la más local y más universal de las obras. Si Valle Zamuro se puede leer fuera de Venezuela es porque los personajes, las situaciones, el lenguaje, logran involucrar al lector independientemente del sitio o las circunstancias. Fíjese que yo intenté escribir el primer borrador de Valle Zamuro en un español neutro. Claro, escribir en un español neutro es imposible, pero en ese momento pensaba que si eliminaba localismos y trabajaba con formas “internacionales” podía lograrlo, como por ejemplo tratan de hacerlo los individuos que doblan las películas en México. El punto es que sin el sabor local el texto perdía fuerza, tanta que tuve que rescribirlo en caraqueño. ¿Qué estoy diciendo? Tuve que rescribirlo en caraqueño de los años ochenta, es decir, en un lenguaje vernáculo y muerto.

 

 

MMM: En el año 1989 tenías apenas 19 años de edad. ¿La experiencia del “Caracazo” te sirvió para madurar intelectualmente o simplemente fuiste un testigo ocular de los hechos?

 

CP: El material de Valle Zamuro, en su mayoría, viene de la experiencia, de recuerdos del día en que vi como bajaban los cerros y se desmoronaba mi idea del mundo. La segunda parte de la novela, que está compuesta por llamadas telefónicas, es un ejercicio de memoria ¿Fue Bolaño fue quien dijo que la novela es un ejercicio de memoria? Sin lugar a dudas ese es el caso de Valle Zamuro. La maduración fue posterior. Hay un golfo de veinte años entre la experiencia del Caracazo y la novela. 

 

 

MMM: ¿Cuál ha sido la acogida de tu novela en Venezuela? ¿Cómo lograste que se publicara por allá? ¿Qué tal la distribución a nivel nacional?

 

 

CP: En Venezuela tengo la buena fortuna de trabajar con un editor de primera, Ulises Milla y de formar parte de un sello al que le está metiendo mucho corazón a Valle Zamuro: PuntoCero. Ulises cree en mi trabajo y eso ha ayudado mucho a su difusión. Cuando la novela llega a Venezuela, llega a su lugar de origen y eso tiene un significado especial para mí. Pocas cosas me dan tanta curiosidad como las reacciones de los lectores venezolanos, que hasta ahora han sido muy generosas.

 

MMM: ¿Cómo percibes la producción literaria de tu país en estos momentos? ¿Y la de tu generación en particular? ¿Podrías mencionar el nombre de algunos escritores contemporáneos tuyos con los cuales te identificas?

 

CP: Es muy difícil conseguir literatura venezolana fuera del país, casi imposible, y por eso tengo una visión muy, pero muy limitada de lo que está ocurriendo en el país. Ahora bien, no tengo la menor duda de que se está produciendo literatura de calidad. Pienso en Alberto Barrera Tyzska, en Francisco Suniaga y Michelle Ascencio, novelistas mayores. Y también pienso en Lucas García, Rodrigo Blanco Calderón, Alejandro Rebolledo, Salvador Fleján… narradores emergentes que vienen con mucha fuerza.

 

 

MMM: ¿Qué tipo de relación tienes con otros escritores venezolanos y latinoamericanos que residen en los Estados Unidos? En el caso de los venezolanos, ¿existe algún tipo de asociación, peña o taller que los agrupe?

 

CP: Mi peña está en la biblioteca de la casa y la mayoría de sus miembros están muertos. Miento, una vez al mes me encuentro con un grupo de escritores venezolanos a tomar un trago, pero al final del día, o más bien de la noche, casi no hablamos de literatura sino de temas que no vienen al caso por vulgares. El grupo se llama Los Perros del agua. Ojo, “del agua”, no “de agua”. Importante distinción.

 

 

MMM: Hace poco declaraste para un medio de prensa en Venezuela que “La autocensura puede ser autodestructiva”. ¿Podrías elaborar al respecto?

 

CP: Cierto, así titularon la entrevista, partiendo de una frase un poco más pedestre: “La autocensura puede ser destructiva”. Lo que quería decir era que no se puede pensar en el lector con pudor. Me explico, si el autor se autocensura porque sus personajes lo van hacer ver mal, ya sea porque son pueriles, o ridículos o porque tienen un lado oscuro, entonces simplemente aniquila la obra. A los personajes hay que dejarlos ser. Entender eso fue muy importante para mí. Sobre todo al principio, porque me daba vergüenza lo que hacían los loquitos de Valle Zamuro: pensaba en lo que dirían mis tías si leían aquello, y trataba de darle un aire más digno a una novela en la que no hay espacio para la dignidad.

 

Portada de la revista

¡CLARO!

No. 210

Enero de 2011

Caracas, Venezuela

 

MMM: ¿Para cuándo podemos esperar tu segunda novela? ¿Tienes algún otro proyecto literario en desarrollo?

 

CP: Estoy trabajando en una segunda novela y en un libro de cuentos. Los dos proyectos avanzan como avanzan esos proyectos, lentamente. Aparte de eso no me atrevo a decir nada por simple y llana superstición.

 

Camilo Pino celebrando con los escritores Boris Muñoz y Ulises Milla después

de la presentación de la novela Valle Zamuro en Caracas, Venezuela.

 

 

Las fotografías son cortesía de:

 Alvaro Cartea, Ricardo Gómez Pérez, Rafael E. Rodríguez

y de los

Archivos personales del autor Camilo Pino

 

Maricel Mayor Marsán nació en Santiago de Cuba (1952). Poeta, narradora, dramaturga, crítica literaria, editora, traductora y profesora. Desde 1999 es la Directora de Redacción de la Revista Literaria Baquiana, versión digital e impresa, y es Miembro Correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Para más información, consulte en: www.poemas.net