Miami
Estados Unidos
Año XIII

 Nº 73/74

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

 Dra. Aida M. Beaupied

Chestnut Hill College

Pennsylvania

 

Dr. Miguel Ángel De Feo

Grambling State University

 Grambling - Louisiana

 

  Dra. Niza Fabre

Ramapo College

Mahwah - New Jersey

 

Dra. Martha García

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Yvonne Gavela Ramos

University of Miami

 Miami - Florida

 

 Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College

Kendall Campus - Florida

 

Dr. Humberto López Cruz

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

North Campus - Florida

 

Dr. Eduardo Negueruela Azarola

University of Miami

 Miami - Florida

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

City University of New York

Columbia University

New York City

 

Dra. Alicia E. Vadillo

State University of

New York - Oswego

   

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

 

 

 

 

FUNDAMENTOS DEL IDIOMA

 (EXTRANJERISMOS CONCEPTUALES)

 

 por

 

Emilio Bernal Labrada

Miembro de Número

Academia Norteamericana de la Lengua Española

 

 

 


    

Como todo idioma se desenvuelve en función de un sistema fundamental que fluye de su manera de ser y se atiene a su modo de expresar los fenómenos, actividades y emociones del género humano, es de todo punto evidente la necesidad de usarlo con fidelidad a su espíritu, so pena de traicionar su genio y esencia.

     Si bien mucho se ha dicho y escrito sobre los extranjerismos que entrañan voces individuales así como sintaxis ajenas que imitamos o tomamos en préstamo, poco o nada se ha hecho en cuanto al análisis de los conceptuales, que son tanto o más graves en sus consecuencias.     

     Concepto de regiónPensamos concretamente en casos como el de la costumbre de denominar los litorales estadounidenses «Costa Este»/«Costa Oeste» en función del inglés «East Coast»/«West Coast». Se trata de un verdadero extranjerismo conceptual, puesto que en nuestro idioma las regiones que bordean grandes mares, golfos o lagos no se suelen nombrar según los puntos cardinales sino a base de otras características. Las referencias, ya sean oficiales o extraoficiales son, por ejemplo, de esta naturaleza: Costa Azul, Costa del Golfo, Región Atlántica, Región Cantábrica, Riviera Italiana, Litoral del Caribe, etc. En todo caso las voces «Este» y «Oeste» son tan parecidas que provocan confusión no solo entre quienes las pronuncian —como les sucede con frecuencia a los locutores radiotelevisivos— sino también entre el público que escucha.

     En último caso, si se optara por los puntos cardinales, la terminología «Este/IOeste» no es la más apta. En la marinería, por ejemplo, los términos de uso normal son «Oriente» y «Occidente», que no son tan propensos a confundirse. Por algún motivo no solemos hablar del «Lejano Este», sino del Lejano Oriente.

     Otros abusos de «este». Lamentablemente, el abuso de «este» no termina ahí como yerro conceptual. Como en inglés está de moda anteponerlo a todo, aunque falta no haga, estamos copiando el deíctico  indiscriminadamente. Nos dicen «este verano», «este Día de la Independencia», «esta Navidad», etc., cuando viene sobrando el adjetivo demostrativo, puesto que, por ejemplo, si estuviéramos hablando de otro verano que el actual, así lo diríamos. El español destaca únicamente la excepción, y no lo consabido.

     Todo ello llega a extremos insospechados: hemos oído la frase «este 2011» en relación con cierto acontecimiento. ¿Es que podrá haber algún otro año con ese número? También es cosa de todos los días la siguiente identificación programática: «Este es el Coloquio Nocturno», cuando es claro que sobra el «este es», puesto que bastaría decir «El Coloquio Nocturno», o bien, para presentarlo, «Y ahora, el Coloquio Nocturno».

      Y hablando de identificación, existe en el mundo anglohablante la manía de identificarse los presentadores de noticias y demás programas informativos diciendo «I am John Smith», lo cual suele copiarse a la letra con «Yo soy Fulano de Tal». Lo sentimos, pero el «yo soy» no corresponde (ni siquiera en inglés), ya que basta con dar el nombre. El «yo soy» correspondería tratándose de denunciar una impostura, es decir, «Yo soy Fulano de Tal y ese es un impostor». Tampoco se acostumbra —en Europa, por ejemplo— que los locutores digan su nombre a modo de presentación, siendo lo más normal en cada caso ponerlo por escrito con subtítulos en pantalla.  

      También se incurre en la inusitada descortesía, en programas de cierta categoría, de presentar a un invitado con las palabras «este es», que yo creía, en mi ingenuidad, reservado para mascotas: «este es Coquito, mi perro».

      Cuestión de «calor». El concepto de lo que es «calor» y lo «caliente» es rayano en la simple transliteración. Ilustra el caso un aviso publicitario sobre ropa de temporada cuyo titular dice, aunque cueste creerlo: «Verano caliente». Es fundamental en español respetar el abismo que hay entre «caliente» (para cosas) y «caluroso» (para el clima, el tiempo, la actitud personal). No es el único aviso que confunde estos términos, pues una gran cadena hotelera  ofrece al público «una cálida bienvenida».  Ahí también iría «calurosa» o, mejor –si el rigor veraniego lo desaconseja– «regia (o ¡refrescante!)  bienvenida». En cuanto al artículo, en castellano no hace falta poner «UNA regia bienvenida», pues ya se sabe que no son dos. Que el inglés no tenga sino «hot» para estos y otros conceptos —entre ellos el de «atractivo», «llamativo», «apetecible», no es pretexto para dejarnos FRIOS con tan «climáticos» errores.            

      En futuros artículos seguiremos informando sobre el tema de los extranjerismos conceptuales y su injerencia en el espíritu del idioma de Castilla.

     

Emilio Bernal Labrada nació en La Habana, Cuba (1930). Escritor, traductor, intérprete y corrector de estilo (en español e inglés). Emigró a Estados Unidos en 1956. Se especializó en traducción e interpretación y prestó servicios en la Organización de los Estados Americanos (O.E.A.) durante 27 años, donde llegó a ser Director del Servicio de Traducciones. Es miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española y de la Real Academia Española, donde es Coordinador de Información. Ha publicado las siguientes obras: La Prensa LiEbre o Los crímenes del idioma (Ediciones Universal, 2001), Emilia Bernal: su vida y su obra (Ediciones Universal – 1999) por A. Betancourt de Hita (edición revisada, organizada y prologada por E. Bernal Labrada, que también hizo la versión inglesa de las poesías de Emilia Bernal en la sección «Antología bilingüe»), figura en Antología de El Trujamán [artículos sobre traducción, de diversos autores], Instituto Cervantes, Madrid, España (2002) y Árboles genealógicos de la Cuba española (Editorial Verbum, 1997). Sus columnas, las instructivo-humorísticas «Nuestro idioma de cada día» y  «Gracias y desgracias del idioma», están adscritas a Firmas Press. También publica «Temas de actualidad», que aparece en diversos órganos de prensa. Sus artículos sobre el idioma han aparecido en el Boletín del Departamento de Español Urgente de la Agencia EFE y en la nueva publicación de la Fundación del Español Urgente (Fundéu), «Donde dice…». En inglés, escribe la columna idiomática «Language, Our Daily Fiesta». Además, es autor, en ambas lenguas, de ensayos, artículos, reseñas de libros, poesías, entrevistas y ponencias sobre temas literarios, lingüísticos y culturales.  Ha publicado en las revistas Américas, Hispania y la Revista Interamericana de Bibliografía, entre muchas otras. Especializado en el estudio y análisis de los anglicismos y de las medidas para rectificarlos, suplantarlos y superarlos, ha escrito estudios sobre el tema en el Boletín de la Academia Norteamericana, así como para el Boletín de la Academia Colombiana, en el cual ha publicado una serie de artículos titulada «Influencias anglicistas en el español contemporáneo» que ha durado más de 30 años.