EL SOL
El Sol
me cultiva una
barba larga y amarilla.
Bajo los cielos
claros
el Sol nutre de
polvo sus culebras.
Bajo el Sol de
Tuxtla
una bruja roja
monta un lagarto
azul
con cara de noche
y me provoca una
risa loca.
Cuando el Sol
muerde el espacio,
patios sucios o
limpios
o flacas
escaleras,
las minúsculas
lunas de mis uñas
se ponen rojamente
tensas.
En cenizas de Sol
el invierno
derrama
el vino de sus
escorpiones
y la muerte sonríe
porque sabe que el
Sol
en medio de la
lumbre
de su ámbar
es también una
sombra.
XOCHIQUETZAL
No hablo
de cuchillos de
oro y plata
que esperan manos
de papel oscuro.
Hablo de cosas
misteriosamente
simples:
cuerpos
endurecidos por la electricidad,
un caballito de
mezcal derramado
a tus pies,
entre las sábanas
y mi lengua:
Hermana de
serpientes no ajenas a las llamas.
Tu cuerpo se
consume en el viento,
sale música de mis
ojos
y la memoria de
tus íntimos aromas.
Cien años mueren
en escombros de
relámpagos
y jades
domésticos.
En la leche
en el polen
en la sangre del
mundo.
Xochiquetzal,
Reflego-humeante-de-mis-deseos,
Levadura-para-el-pan-de-la-muerte:
Que nuestros
cuerpos entren al silencio
si en delicioso
olvido encontramos cadáveres
de Luna.
¡Vengan a nos los
sueños más imbéciles!
ES
LÁSTIMA TENER QUE MORIR
A partir de las
siete de la noche
florecen tus
cabellos.
Vengo de espantar
las ranas
del tejado
y te hallo
hirviendo en tu silencio,
soñando en que de
súbito caes
en mi sangre.
Un poco de jardín
brota de tus cabellos.
Hay un mínimo
cielo en la ventana
y en la cama
revuelta abrasamos
la noche
que otros han
desdeñado.
Aquellos que comen
piedra
y escupen lava
todas las mañanas.
A humo me suenan
los cascabeles
de tus pies
desnudos.
Es lástima tener que morir
cuando ya tanto me
arrimo a la demencia.