PALINODIA A LA
MÁQUINA DEL TIEMPO
Oh tú, becerro
de oro, asno de hierro,
ídolo de la
soledad del hombre,
¡oh tú,
tiempo!, pantalla sin nombre,
brocal de la
noche desbocada,
armadura vacía
y dislocada,
grial de los
desvanes del misterio,
interactivo
cencerro,
torre de
imágenes, máquina vana,
ruido que imita
la voz humana:
las máximas
legales son tus piezas,
cada una es un
precepto esculpido
por las
diferencias del sentido.
Eres la bestia
de las mil cabezas.
Locomotora de
los aforismos,
tiempo tres
veces grande que enmascara
en tres
personas a una sola cara.
¡Modela a Dios
vivo en nosotros mismos!
Labra un poema
de la incertidumbre,
vincula en
alegría la costumbre,
y aunque eres
mal, culebra de la Muerte,
para la vida es
la sangre que vierte
el costado
herido del Pensamiento,
la verdad al
fin y al cabo,
la unidad tras
el éxodo esclavo
es el significado
de tu cuento.
LEY DE LA VIDA
A la orilla de mi
corazón
he bebido la
felicidad,
¿qué importa el
afán de la edad
si todo al fin es
canción?
Ser rico o ser
pobre es lo mismo,
pues para lo mismo
se dio.
El premio es el
aforismo
de amar a quien a
ti té amó.
Y lo demás...
vanidad, losa.
El mundo entero es poca cosa.
MISTERIO
Energía libre, el
alma,
atraída por la
masa de la noche,
la luz perpetua de tu único
rostro.
FELIZ
LUGAR
Donde lo sucesivo
se haga simultáneo,
y el río que
vivimos, nuestro yo, tiempo muerto,
desemboque en el
tú libre y extemporáneo
en cuyo mar el sol
es un postigo abierto.
Donde la paradoja
en la igualdad perfecta
de la ciudad
radiante de nuestro amor interno,
cambie en
metamorfosis la curva por la recta,
y la mente soñada
reine sobre lo externo,
donde la alegría
ágil mane en serena fuente
de la roca legal
de la naturaleza,
y sea nuestra
patria un prado transparente,
¡el Dios de la
palabra, donde la vida empieza!
MILONGA DE LOS
AMANTES
Ningún amor fue
tan grande
si es que hay amor
fuera de este
como el que tuvo
el humano
por su juventud
celeste.
Ellos dos se
conocieron
en la ciudad de la
vida,
era él ciervo sin
rumbo,
hasta recibir su
herida.
Iba vestido
elegante
con sombrero de
dolor,
cuando vio a su
enamorada
.junto a un dulce
surtidor.
Ella, con rostro
de luna,
y con un chal de
la China
se miraba en el
espejo
de su soledad
divina.
El dijo: “Cuando
te vi
vi una parte de mi
alma,
o más bien la vi a
ella entera,
¿quién así mi
mente calma?”.
Ella luego
respondió:
“No os conozco,
caballero.
Siempre estuve en
esta fuente
del barrio del
Cantinero”.
“¿Quién es ese
Cantinero,
oh dama tan
principal?”
preguntó el galán
certero.
“Es mi señor
natural”.
“¿Está casada,
belleza?”
se sorprendió el
mocetón.
“No estoy casada,
yo hablo
de mi eterno
corazón”.
No entendió el
hombre la cosa,
y le confesó a la
dama:
“Solo sé que en
mis entrañas
está naciendo una
llama”.
Le dijo la dama:
“Escucha.
¿Quieres convivir
conmigo?”.
“Desde luego” dijo
el hombre.
“Yo te tomo como
amigo”.
“Poco bien es ese”
dijo
el caballero
ramplón.
“Si me quieres, yo
te escojo.
Mío es tu
corazón”.
“Si tú me tomas
por tuya,
yo te tomo como
mío.
Mas con una
condición”.
“Dímela ya, amor
mío”.
“Y la condición es
esta:
a ninguna otra
amarás.
Yo tengo de ser tu
esposa
y para siempre
jamás”.
“Te llevo ahora
mismo al altar”,
masculló arrobado
el hombre.
“Pero antes quiero
saber
querida, ¿cuál es
tu nombre?”.
“Alegría yo me
llamo.
Soy la bella
salvación.
Si me das tu mano,
hermano
alcanzarás este
don.
Tus piropos son
collares
en la torre de mi
cuello.
Mi cuerpo, Idea de
tu mente,
mi carne, copa de
lo bello.
El Cantinero del
mundo
es mi padre, el
Creador”.
“¿Quién es?”
preguntó el galán.
“Lo que sientes,
El Amor.
Él escancia tu
vida en mí
para que bebiendo,
vivas.
Junto al surtidor
del mundo
en mi alma tu
sangre libas.
Es el vino de la
vida.
Mas también has de
saber
que para unirte a
mi cuerpo
a la muerte has de
vencer”.
“¿Y cómo?”
preguntó el garzón
con el sombrero en
la mano.
“Dándome tu
corazón
para conservarlo
sano”.
“Aquí lo tienes,
Amada”
se lo entregó el
caballero
sacándolo del
bolsillo
“él es todo mi
dinero”.
“Ahora soy tuya de
veras”
declaró la dama
errante,
ofreciéndole los
labios
con mirada de
diamante”.
Y los dos se
evaporaron
en esta ciudad de
Dios.
En el lecho de tu
mente
seguro que están los dos.
SALUDO
Palacio de agua,
la lluvia
sobre la tierra
aún soñada,
palabra que cae
del tiempo
grávida, encarnada
en las cosas,
sensible, de
cercanía mojada.
En ríos de
nostalgia discurriendo
por la reseca
esperanza aspirada
ALMA O
RESPIRACIÓN
Es la rama más
alta del árbol de la vida
el ser humano
libre, la eternidad sentida.
El fruto
inabarcable del universo pende
expansivo de ella,
y de ella amor aprende.