Miami
Estados Unidos
Año XIII

 Nº 73/74

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

 Dra. Aida M. Beaupied

Chestnut Hill College

Pennsylvania

 

Dr. Miguel Ángel De Feo

Grambling State University

 Grambling - Louisiana

 

  Dra. Niza Fabre

Ramapo College

Mahwah - New Jersey

 

Dra. Martha García

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Yvonne Gavela Ramos

University of Miami

 Miami - Florida

 

 Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College

Kendall Campus - Florida

 

Dr. Humberto López Cruz

University of Central Florida - Orlando

 

Dra. Myra Medina

Miami Dade College

North Campus - Florida

 

Dr. Eduardo Negueruela Azarola

University of Miami

 Miami - Florida

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

City University of New York

Columbia University

New York City

 

Dra. Alicia E. Vadillo

State University of

New York - Oswego

   

Dra. Lidia Versón

Universidad de

Puerto Rico

 Recinto de Río Piedras

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

   Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 


COLOMBIA

 

Juan Esteban Villegas


Nació en Bogotá, Colombia (1985). Poeta, traductor y periodista. Estudia Literatura Comparada en Montclair State University de Nueva Jersey, en los Estados Unidos. Su poema “Remembranzas”, ocupó el tercer puesto en el V Encuentro Literario, en 2005, promovido por la Asociación Latinoamericana de Cultura del Estado de Nueva Jersey, con sede en Paterson. Asimismo, en el 2008, obtuvo el primer puesto en el concurso de poesía y narración "César Dávila Andrade", auspiciado por la Casa de la Cultura Ecuatoriana de Nueva Jersey. Actualmente trabaja en su primer libro, un compendio de poemas y cuentos cortos.


 

 

PERMISO PARA SER 

 

Dormir en meseta

con olor a “ya no”

y pugnar por que

la diminuta lanza

la lágrima, el vidrio

y el polvo jueguen

a ser familia:

eso es la tristeza.

 

Sal no, aún no: el duende

pestañea y se distrae

con fruta tersa

dos lápices, un libro,

un pocillo con hormigas

y la figura bípeda

que quiere ser volcán

y termina siendo padre.

 

Pero si los relojes gritan,

si al árbol le crecen

labios y reclama lo suyo

y si la tiza dibuja

esa semilla que viste

distante, plástica, azul

y otra vez semilla...

en ese caso sí, sí, sal sí.

 

 

Aclaración

 

Pero no fue así:

un verbo suelto

breve llanura

y en ella un niño

con su balón gris.

 

cua

      tro

            re

                bo

                     tes

Y en el
último
tímido espejo

secando carnes

viles cultivos

de sustantivos.

 

 

Alteraciones

 

No siempre el espíritu sálico

del gnomo jala de norte a sur,
pero hoy avanza piano piano

queriendo llegar hasta

el precipicio de las dos lunas.


P
asado el mediodía alcanza

llanuras que no saben

de volcanes aún, y sonríe,

canta, riega y baila mientras

el astro de queso hiere al barroco.

 

Pero entonces su vals

- cósmico fuetazo de

mares liliputienses -

chocan contra un dique

que conoce de sombras

 

Y desde eso las lunas

flacas y con respingados

anhelos boreales

le han creído a Ovidio:

juegan a ser hoces.

 

 

Baile septentrional

Lábil, lisa

y contenta con

su vals eterno,

esta ficción

boreal afirma

que no será

nunca transparente

por que los niños

la han palpado,

y que será negra

y triste mañana

cuando la rueda

la roce.

 

Pero mientras,

antes de estallar

y fiel a su música

esta mentira nívea

que también es

paloma plural

se bate cóncava,

siempre cadente,

y és, solamente és.

 

 

Bing Bang Bang Bang

 

Soles rosados,

en erupción,

cubiertos por

aires y arroyos

adánicos y espesos.

 

Acaso el ocaso,

pero no:

origen,

solo

el origen.

 


Discurso breve del párpado

 

Cuando no es

mar vertical,

ni tajo que

bienvenirá a

la naranja,

es silla

que mira en

dirección oriente.

 

Es un ya trinitario

que también

es queso diminuto

para el ratón

del sueño;

coito de los ejes;

utero de la

sopa arabiga.

 

- tres y uno -

 

Desvelo,

triunfo del felino.

 

 

Danza de la plenitud

 

Aquí ya no hay movilidad.

nada es lo que mi lengua degusta,

antes la punta encargóse de lo agrio

pero hoy esto ni mella hace,

y poco me importa saber

que se están acabando las manzanas

y que mi madre

se cobijará con tierra.

 

Suda no la frente

se eleva no mi sur

 los árboles retozando de envidia

dientes indomables

y el sol, rebelde.

Dulce es la biblia que

mis ojos no leen pero entienden.

 

 

¿Quién se robó mis noches?

¿Quién la rabia y el miedo?

 

 

Dialéctica

 

Que soñara, me gritaban.
Y desde ese entonces

ellos pueden gritar.

 

 

Elegía carni-sintáctica

No es azar silábico que nuca
se aproxime a nunca.

Ahí, en ese retazo de carne
con aroma a cansada
y collares verdes
me perdía
(circunferencia dantesca, y mía).


Ahora los porqués vienen
jalando cabuyas vírgenes
desde.................atrás.

Entonces odio esa ene.

 

 

Geografía de la esperanza

 

Sus dioses,
a veces buenos,
a veces dioses,
rasgaron sus luceros
confiando en que su realidad
y la de aquellos que
vendrían con los minutos
estuviera siempre lejos,
lejos.

También lejos,
al sur,
dormitando a
derecha e izquierda
de un centro agrio y seco,
dos hondas y vacías
cuencas honran al níquel
al bronce al amo
nunca a la tierra,
mientras que
los montes de leche,
ya en el ecuador,
ya tristes
riegan a aquella
que apenas nace,
que apenas cree,
que huele a tierra.

Pero ella pelechará,
pelechará mientras
sumen los segundos
y sus cuencas se inflen,
y jueguen a ser lagunas firmes,
y mientras los
cerros crecientes
se tornen en pezones
no mustios capaces
de humillar al Everest.

 

No rasgados,
sus luceros
verán al mundo
sin ropa
y ella,
que es tierra,
sabrá sepultar
al hormiguero dorado
indiferente y burlón
que se bebió el agua
de las cuencas del ayer.