|

|
|
“En la obra de Yovani Bauta el cuerpo humano es la
arquitectura en donde desembocan todos los caminos. Aunque
evoca los cuerpos de Francis Bacon,
sus figuras no están despedazadas ni usa el color.
Pero expresa el dolor personal convencido de que
"es lo que universaliza la obra de arte".
Sus torsos y
espaldas narran sus propias perdidas.”
Adriana Herrera
Sección de Artes y
Letras
EL Nuevo Herald -
Miami, Florida, EE.UU.
17 de octubre de 2004
“Bauta pinta cuerpos, o más bien sugiere cuerpos. Unas pocas
líneas donde
el color crea la atmósfera. Economía de
recursos, síntesis, como queramos llamarlo. Pero de algo se
puede estar seguros: Bauta es un poeta
del pincel.
El
pintor es un cubano que salió
de
su Isla. Y como tantos emigrantes tiene los pies
aquí, la cabeza en su tierra. Sus cuadros son figuras
humanas que miran atrás, al momento de partir. Algunos se
despiden, otros apenas miran. Tienen nombres propios,
de gente real, de pueblos reales. En todos se refleja esa
rara mezcla de dolor y esperanza que carga el
emigrante en
su largo viaje a lo desconocido."
Armando López
Revista digital Encuentro en la Red
(www.encuentro.net)
Madrid, España
28 de abril de 2004
|
|
P.E.P.
¿A qué edad
comenzaron tus inquietudes artísticas? ¿Hubo algún maestro que te
ayudara a este propósito o fue algo espontáneo?
Y.B. Desde muy pequeño me gustaba
dibujar como a todos los muchachos. Realmente fue cursando los
estudios secundarios que me encontré con una profesora de arte
llamada América, que me encaminó hacia la escuela Taller de Artes
Plásticas Tarascó en la ciudad de Matanzas. Tenía trece años en ese
momento. Asistía cada noche desde las 8 hasta las 11pm mientras de
día terminaba mis estudios secundarios.
P.E.P.
¿Dónde y cuándo
estudiaste pintura? ¿A qué técnicas te inclinaste dentro de tu etapa
de enseñanza?
Y.B. Después de asistir a los
cursos nocturnos durante dos años en esa escuela taller, me fui a
cursar el Pre-Universitario al Instituto Especial Cepero Bonilla en
La Habana. Terminando el onceno grado una tarde nos llevaron a
visitar la Escuela Nacional de Arte. Recuerdo que esa misma noche
tomé la decisión de entrar a estudiar arte. Me presenté a una
especie de oposiciones en la ENA (era nombrada por las siglas), y me
seleccionaron. Allí hice mi carrera bajo la tutela de Antonia Eiriz,
Antonio Vidal y Fernando Luis, entre otros. Las técnicas que más me
atrajeron fueron la pintura al óleo y en la gráfica la litografía y
el dibujo al conté. Me gradué de profesor de pintura y dibujo en
1972.
P.E.P.
¿Cómo se llamó tu
primera exposición?
Y.B. En realidad he tenido dos
“primeras” exposiciones personales. Una en 1978 en la recién
estrenada Universidad de Matanzas, esta exhibición no tuvo titulo.
Dejé de pintar alrededor de siete años. Era la época en que el foto
realismo se había impuesto en Cuba como un remedo al hiperrealismo
norteamericano en lo formal y al realismo socialista soviético en
cuanto al contenido. Imágenes de mártires y héroes de la patria (creo
que en aquella época eran oficialmente unos 20,000) eran pintados
por la nueva generación de artistas de la revolución. Me obstiné de
tanta pintura politizada y me fui a ejercer la carrera de derecho
que había terminado en los cursos nocturnos de la Universidad de La
Habana. Para esa fecha había pintado cuatro cheguevaras, un
suarezgayol, y quince guerrilleros latinoamericanos.
En 1984 me expulsan del trabajo
como abogado por problemas políticos (desobediencia, etc.) y me
refugié en la ciudad de Matanzas donde vivían mis padres. Allí
comencé a pintar bajo los “nuevos aires” que corrían en los Ochentas.
Un movimiento disidente de baja resonancia se había impuesto entre
los jóvenes artistas y se aparentaba una política de apertura hacia
las artes visuales. Es en 1986 que vuelvo hacer la primera
exposición personal que marcó el comienzo de mi regreso a la
creación. Se llamó “Probablemente” y desde entonces me he mantenido
trabajando en las artes visuales.
P.E.P. Tú
eres profesor en un plantel universitario. ¿Cómo desarrollas esta
actividad en conjunto con tu trabajo artístico? ¿Cuántos años has
estado enseñando?
Y.B. Nunca pensé en enseñar; sin
embargo, cuando me gradué de la Escuela Nacional de Arte me enviaron
a mi ciudad natal, Matanzas, como profesor de pintura en la Escuela
Provincial de Arte. Allí permanecí seis años enseñando. Ya viviendo
en Miami tuve la oportunidad de enseñar en el mismo recinto
universitario donde estudié inglés. Llevo impartiendo clases desde
1997 en los recintos Inter-American y Wolfson.
Cada día cuando termino mis
labores en el Departamento de Arte voy a trabajar a mi estudio. La
vida me ha enseñado que si dedicas unas horas diarias a la creación,
aun siendo pocas, sacas mucho provecho. Eso trato de hacer. Por otra
parte el propio trabajo en el College está vinculado a la creación y
me mantiene actualizado sobre los aspectos teóricos del arte.
P.E.P. ¿Crees
que ha sido una ventaja para tu desarrollo como pintor el vivir en
Miami?
Y.B. DEFINITIVAMENTE. Te lo
respondo en mayúsculas pues todo lo que he alcanzado en mi trabajo
artístico se lo debo a vivir aquí en Miami. Esta ciudad me abrió las
puertas a un estudio directo y más profundo de los movimientos
actuales dentro del arte, a la confrontación con artistas de primera
línea, y finalmente me enseñó la disciplina de trabajo. El hecho que
sea esta ciudad un asentamiento multicultural de una parte, con la
consecuente confrontación artística entre el norte y el sur, y por
otro lado la revitalización de su vida cultural con sus ferias de
arte y la expansión de este mercado, ha contribuido al desarrollo de
la comunidad de artistas a la que pertenezco.
|
 |
"La Columna Cubana"
Óleo sobre
lienzo
(2002)
Perteneciente
a la
Colección de Arte
de
PROMACC
Cádiz,
España |
P.E.P. ¿Sientes
que tu obra ha llegado a la madurez?
Y.B. Absolutamente no. Creo que
la madurez es una reconsideración posterior que solo pueden hacer
los estudiosos que nos sobreviven. Trabajo en un continuo
experimento y vivo trabajando continuamente como si comenzara cada
vez. ¡Me da escalofríos pensar en la madurez!
P.E.P. Recuerdo
tu serie de torsos de hombres. ¿Me puedes explicar qué significado
tiene y qué te motivó a crear la misma?
Y.B. Fue un ejercicio de
experimentación con el cuerpo masculino, incluso con mi propio
cuerpo. Una deconstrucción del cuerpo físico y del moral (del
machismo). Lo comencé con una instalación que titulé Male ID,
(Identidad Masculina) en Artemis PS 742 en octubre
del 2000. He continuado trabajando con los torsos, no solo
masculinos, incluso tengo una obra nunca exhibida que es el torso de
una mujer embarazada. Más tarde los pinté de espaldas en la serie:
“Emigrados”. Quise dar la visión de los que se van. Una especie de
homenaje a todos los que despedí en la isla y a todas las personas
que se separan al emigrar. Esta serie fue expuesta en la galería de
arte de la Universidad Estatal de Arizona ASU, en el 2004. He
mantenido el estudio del cuerpo humano por estos seis años.
|
 |
%20257.jpg) |
|
"Figura Enigmática
en Amarillo"
Técnica
Mixta en papel
40" x 26"
(2003) |
"La Despedida"
Técnica Mixta en
lienzo
40"x 26"
(2004) |
P.E.P. De
acuerdo a lo que escribiste en el libro “Haz de incitaciones”,
publicado por Ediciones Baquiana en el año 2003, tú llegaste a
relacionar un pasaje de tu vida que incentivó a tu obra artística. ¿Por
qué crees tú que esto fue relevante?
Y.B. La pérdida de personas muy
queridas en esos años me conmovió tan profundamente que traté de
hacer una especie de exorcismo narrando mis obsesiones con imágenes
de cuerpos lacerados. Esa serie ha tenido mucho éxito entre los
conocedores del arte y para mi ha sido un momento prominente en mi
carrera. Últimamente he ido transformando esos cuerpos. Los he
realizado como si no tuvieran piel. Desollados. He querido de alguna
manera reflejar el horror que vemos en los informes de guerra que
diariamente nos ofrece la tele y los medios de prensa. Pretendo
mostrar el cuerpo humano como un mapa de la sociedad.
|