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María Kodama nació en
Buenos Aires, Argentina, hija de un arquitecto japonés. Escritora,
traductora y profesora de literatura. Estudió en la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, ejerció como
profesora durante varios años y publicó en colaboración con Jorge
Luis Borges: Breve antología anglosajona (1978), Atlas
(1984), testimonio de viajes que ambos realizaron juntos alrededor
del mundo, y una traducción del primer libro de la Edda Menor
de Snorri Sturlson. Preside la Fundación Internacional Jorge Luis
Borges con sede en Buenos Aires. Pese a que tiene una serie de
libros pendientes de publicación, María ha preferido poner en orden
todo lo relacionado con la vida y obra del gran escritor antes de
dedicarse a su propia obra. Según ha dado a conocer recientemente,
tiene planes de comenzar a publicar sus libros el próximo año en
orden cronológico, de acuerdo a la fecha en que los fue escribiendo,
y es posible que un libro de cuentos sea el primero en ver la luz.
La historia de María
Kodama está íntimamente ligada a la vida e historia del escritor
argentino Jorge Luis Borges. Discípula desde temprana edad del autor,
fue también una admiradora de su obra, su compañera de trabajo y de
viajes durante más de diez años, su segunda esposa, su viuda y lo
más importante de todo: su mejor amiga. Y digo su mejor amiga,
porque a pesar de que Borges tuvo muy buenos amigos a lo largo de su
vida, ella se entregó en cuerpo y alma a salvaguardar el patrimonio
borgiano mucho más allá de su muerte, con la elegancia, discreción
y decencia que la caracterizan, tal y como a él le habría gustado.
Aparte de colaborar
con él en la dirección de su colección Biblioteca Personal y
en otros proyectos importantes, se puede decir que María Kodama fue
el gran sostén de la actividad literaria y personal de Borges
durante la última década de su vida, quizás una de las más intensas.
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Aunque nos conocimos hace un tiempo
atrás y hemos coincidido en varias ocasiones, no había tenido la
oportunidad de hablar con ella acerca de ciertos temas hasta hoy día
cuando conversamos en los predios de la Fundación Antonio Gala
durante un paréntesis de las actividades del festival de poesía
Cosmopoética. De modales suaves, voz baja y rostro risueño, la
presencia de María Kodama inspira a todos a un momento de reflexión
sobre la vida y obra de uno de los creadores más universales de la
literatura en español.
MMM: ¿Cómo
conociste a Borges?
MK:
Borges llegó a mi vida cuando yo tenía cinco años
porque yo tenía una profesora de inglés que tenía que enseñarme el inglés. Yo no sé
si me enseñó inglés ya que tenía un sistema muy particular de
enseñanza. Ella leía lo que ella estaba leyendo, luego hacía una
especie de resumen traducido de acuerdo a mi edad y lo que yo estaba
leyendo y seguía la lectura. Entonces, no sé si aprendí el inglés
con ella, pero sí aprendí muchas cosas interesantes para mí y como
en ese momento esta señora estaba leyendo los dos poemas ingleses
que Borges escribió, me explicó lo que eran esos poemas de acuerdo a
lo que yo podía entender y ese fue mi primer contacto con Borges.
Después, a los doce años, como yo quería estudiar literatura y
escribir, un amigo de mi padre que era fanático de Borges pensó que
era muy importante que yo alguna vez en la vida escuchara y viera a
este hombre que era su ídolo. Me llevó a una conferencia de Borges,
por supuesto. ¿Entendí o no entendí? Bueno, esa vez lo vi y luego a
los dieciseis años empecé con él a estudiar inglés antiguo,
anglosajón, después la vida fue tejiendo
toda una historia maravillosa y bueno ...aquí estoy.
MMM: ¿Nos
podrías contar cómo fue tu vida al lado de un intelectual de la
talla de Borges?
MK: Mi vida fue muy especial y
maravillosa. De todos modos, digamos que desde chica.
Mi vida antes
de conocerlo estaba dedicada a la literatura y a aprender cosas, con
una curiosidad enorme por los libros, por la lectura, por saber, así
que mi encuentro con él y mi crecimiento a su lado fue algo
realmente único porque justamente de esa manera era una posibilidad
maravillosa de un aprendizaje. No sólo de un aprendizaje ritual sino
de un aprendizaje de sabiduría de vida extraordinario. Así que fue
una experiencia única.
MMM: ¿Cómo ha
sido tu vida después del fallecimiento de tu esposo?
MK: Depende de cómo se le vea. Por una
parte, un poco complicada y difícil y por otra parte digamos,
rodeada del amor de quienes fueron sus amigos, sus admiradores, y
por la gente que se dedicó en serio al estudio de su obra. Entonces,
creo que parte de ese legado, digamos, lo que él tuvo en vida como
todo ser humano, lo negativo y lo positivo. Entonces uno tiene que
aferrarse a lo positivo y sí es maravillosa también. De algún modo
siento que él está a mi lado a través justamente de ese milagro
secreto que consiguen todos los estudiosos, los amigos de Borges
que es de ir armando alrededor del mundo ese milagro secreto de
tenerlo siempre vivo a través de su obra y el recuerdo que
conservamos todos de él, ¿no?
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Aula Magna de la Facultad de Filosofía y Letras
Universidad de
Córdoba
Mesa Redonda "Borges
y Córdoba"
Martes 27 de Abril
de 2004 |
MMM: Sabemos
que eres la heredera universal de su obra y presidenta de la
Fundación Jorge Luis Borges en Buenos Aires. ¿Qué labor específica
llevas a cabo en relación a la promoción de la misma?
MK: Nosotros estuvimos haciendo un
trabajo por algunos años que es de recopilación de todo lo que es el
material inédito, entendiendo por inédito todo el material que no ha
sido publicado en forma de libro. Entonces tuvimos que hacer una
busca, no diré exhaustiva, pero hasta donde pudimos llegar de todos esos artículos que Borges había ido publicando a lo largo de
su rica y extensa vida, en diarios y revistas, partiendo de
colaboraciones en los años 1919 en diarios y en publicaciones por
ejemplo de Suiza. En fin, hicimos todo ese trabajo rastrero que fue
lento, que fue difícil y eso lo hemos ido publicando a través de su
editor de Buenos Aires de siempre que es la Editorial Emecé
en volúmenes que reúnen ese material disperso que por supuesto no tiene,
digamos, y se ha tratado de hacer en esta primera etapa, lo que es
simplemente la reunión de ese material y ofrecerlo para que pueda
servir a toda esa gente que está haciendo tesis de doctorado e
investigación de su obra. Me decían que era difícil de buscar y que
no sabían donde encontrarlos. Pienso que de esta forma y como cada
uno tiene al pie donde encontrarlo, a partir de ahí ellos puedan
tener la aproximación de lo que es eso o si quieren ver el diario
original ya saben como encontrar todo eso. Entonces esa tarea está
especialmente dedicada a esas personas o a cualquier lector curioso
que quiera ver la evolución de una obra. Por supuesto, luego hay un
segundo paso que es el estudio y análisis también de una obra que
puede estar al alcance de todos. De ese material que por ahora sólo
está reunido y publicado ¿no? y además estamos haciendo la obra
completa que es una tarea bastante compleja, con variantes de texto.
Esta tarea nos ha llevado bastante tiempo porque los investigadores
han tenido que luchar primero donde no hay una tradición en lengua
española-castellana de lo que es una edición de variantes de texto,
son pocas, excepcionales si las hay.
No es como por ejemplo las
ediciones alemanas o inglesas, que están habituadas a ese aparato
crítico, de modo que prácticamente tuvieron que ir viendo lo que
había dentro de lo de español y dentro de lo alemán, lo que había
dentro del inglés como estudios de variantes de texto y digamos
hacer surgir algo para unificar esa tarea que abarca la obra de
creación de Borges. ¿no?
MMM: Muchos
coinciden en opinar que a Borges no le otorgaron el Premio Nóbel
pese a la universalidad e importancia de su obra literaria porque no
era de izquierda. ¿Qué piensas tú de este particular?
MK: Yo creo que sí es posible. No sé cuales
hayan sido los criterios de los académicos suecos pero pienso que sí,
que debe haber influido enormemente eso. Y eso es lo que me parece
más fascinante dentro de lo que es la personalidad de Borges,
justamente esa libertad y esa fuerza para sostener sus ideas aún en
contra de si mismo, ¿no es cierto? Y a veces en contra de la opinión
de los demás. Si, creía que lo debía defender. Y entonces yo
recuerdo una vez de las tantas que él estuvo nominado, él tenía que
ir a Chile porque le iban a dar el Doctorado Honoris Causa de la
Universidad Católica de Chile. Él iba a ir y era justamente cerca
del momento en que se estaba dilucidando lo del Premio Nóbel de ese
año, entonces recibe una llamada telefónica de un periodista de
Suecia. Él me dijo: No, no se haga ninguna ilusión.
Entonces vamos
hasta el teléfono y yo iba a irme para dejarlo tranquilo y me retuvo,
oí lo que le decía al periodista y desde el comienzo me di cuenta
de que lo perdía para siempre. (Se sonríe) Fue muy divertido.
Bueno,
y lo perdió para siempre. Realmente me parece una actitud,
pero bueno, me alegra que lo haya perdido para siempre. (Con
sonrisa
orgullosa)
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Diario
El Día - Sección de Letras, Artes y Espectáculos
Córdoba,
Martes 27 de abril de 2004 (página 57)
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MMM: ¿Se puede saber lo que le dijo él periodista?
MK:
Por lo que oía que le contestaba al periodista se puede armar lo que
el periodista le decía. Este le dijo que tenía mucha oportunidad en
ese momento de conseguirlo, pero si él iba a Chile, porque en Chile
en ese momento estaba Pinochet, lógicamente eso trabaría nuevamente
y definitivamente su posibilidad de ganarlo. Entonces él le contestó
que había dos cosas que un hombre no puede permitir y, dijo, esas dos
cosas son: Ni amenazar ni ser amenazado, ni chantajear ni ser
chantajeado, entonces por lo tanto él no hubiera pensado en ir a
Chile, pero después de lo que el periodista le decía su deber era ir
a Chile. De todos modos le agradecía todo aunque no lo obtuvo. A mí
me pareció genial. Fue muy gracioso porque yo le dije: Borges ¿por
qué no lo piensas?, puedes decir que no te sientes bien, que estás
mal. Yo nunca me voy a olvidar porque él me toma por los hombros y
me dijo: ¿Ud. lo haría? Y yo le digo: Ud. sabe que no. Entonces me
dijo: ¿Por qué quiere que yo lo haga? Yo le contesto: No, yo no
quiero que lo haga, yo se lo sugiero. No - me respondió - no
hablemos más del tema ¿seguimos? No sé, no recuerdo bien, creo que
estábamos haciendo una traducción, algo grande, no sé qué. Bueno,
seguimos Borges. Y seguimos. Pero bueno, fue fantástico, ¿no? Porque
era así, si él creía en algo aunque eso lo perjudicara era una
persona que no medraba, no comerciaba. Porque lógicamente, con una
cosa que hubiese dicho lo hubiera obtenido, pero yo hubiera dejado
de admirarlo y quererlo como yo lo sigo admirando y queriendo.
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José María
Álvarez
y
María Kodama
(durante la
lectura de algunos poemas de Borges en el Aula Magna de la
Facultad de Filosofía y Letras) |
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