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Hace mucho
tiempo tenía la curiosidad y el ánimo de visitar la ciudad conocida
por el nombre de Caravaca de la Cruz. Aunque tenía mucha información
sobre su existencia e historia, nunca había tenido la oportunidad de
visitarla pese a los años en los cuales viví en España o a mis
frecuentes viajes a dicho país con posterioridad. Por tanto, fue una
grata sorpresa saber que, en uno de los recorridos por la Región de
Murcia durante el Festival de Poesía Ardentísima 2004, todos los
poetas nos trasladaríamos hasta dicho enclave para conocer de cerca
este tesoro histórico, en un día donde la poesía, la historia y lo
místico se dieron cita en un mismo lugar.
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Vista panorámica
de la ciudad |
Caravaca de la
Cruz se encuentra situada al Noroeste de la Comunidad Autónoma de
Murcia y cuenta con una rica y antiquísima historia. Prueba de ello
son los numerosos yacimientos arqueológicos encontrados en el
municipio (eneolíticos, argáricos, íberos y romanos). Sin embargo, es
en la Edad Media cuando se configura el trazado urbanístico de la
ciudad, limitado en sus orígenes al Cerro del Castillo. Después de la
conquista del Reino de Granada por los Reyes Católicos en 1492, la
ciudad adquiere su verdadero auge económico, social y demográfico. En
la actualidad tiene una población de alrededor de 24,000 habitantes,
por lo que se puede decir que pese a todos los componentes de ciudad
moderna que la avalan, no ha dejado atrás su gracia peculiar de villa
histórica y lugar de asentamiento de diversos pueblos.
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Castillo de Caravaca |
Por la misma época que se
origina la ciudad como tal, surge la leyenda sobre la Vera Cruz de
Caravaca. Esta cruz es de origen oriental y aspecto patriarcal, con
doble travesaño o cuatro brazos. Se cree que perteneció al patriarca
Roberto de Jerusalén, quien fue el primer obispo de dicha ciudad una
vez conquistada a los musulmanes en la primera cruzada (l,099). En
Caravaca de la Cruz se venera desde el siglo XIII, concretamente en
torno al año 1,232 en que, según la tradición, se fecha el milagro de
su aparición.
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Vera
Cruz de Caravaca |
La Cruz de Caravaca
original que se venera en el Museo del Santuario de la Vera Cruz está
hecha con un trozo de madera perteneciente al leño donde fue
crucificado Cristo, conservado en un relicario en forma de cruz de
doble travesaño. Esta Cruz ha sido reconocida por la Iglesia Católica
como “Vera Cruz” (Verdadera Cruz), otorgándosele bulas e indulgencias
a los peregrinos que iban a adorarla. Asimismo el Vaticano le concedió
en 1,794 el Culto de Latría (equivalente al que recibe el Santísimo
Sacramento).
Desde la Edad Media, tanto
la ciudad como la Cruz estuvieron bajo la custodia de la Orden del
Temple, la de Santiago y muchas otras órdenes religiosas. Precisamente
la difusión de la Cruz de Caravaca se extendió por todo el mundo
debido a las numerosas órdenes religiosas que aquí se establecieron
para custodiar la ciudad y su importante huésped. Fueron sobre todo
los jesuitas y los franciscanos los que, en su afán misionero,
llevaron el conocimiento de la Cruz de Caravaca a toda Hispanoamérica
y Europa.
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Barrio Medieval y la Iglesia Parroquial de El Salvador
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En medio de esta ciudad de
leyendas, iglesias, museos y tradiciones, los poetas reunidos en
Ardentísima nos dimos a la tarea de recorrerla y descubrir los
inalterables secretos que encierra. Para mi sorpresa, fue notorio el
encontrarme con un edificio de estilo barroco que se llama “Templete”,
construido a finales del siglo XVIII y se considera la génesis de las
fiestas patronales de dicha ciudad cada mes de mayo porque allí
comienzan los actos rituales. Este edificio me recordaba una
construcción de aspecto casi similar
y conocida con idéntico nombre que fue construida en Cuba durante el período
colonial, enfrente de la Plaza de Armas en La Habana Vieja.
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Templete |
Como nuestra visita tuvo
lugar en la segunda mitad de abril, la ciudad nos recibió con el
adorno de una primavera engalanada con la alegría de los preparativos
de los desfiles y procesiones que tienen cada año durante los primeros
cinco días del mes de mayo. Bandos de Moros y Cristianos realizaban
sus prácticas por todas las calles de la ciudad, dando muestras de lo
que serían las próximas fiestas, donde se bendice el vino, se adornan
con lujosos mantos bordados a los caballos, se realizan simulacros de
combates entre Moros y Cristinos en recuerdo de épocas pasadas, la
Vera Cruz es bajada en procesión desde su Santuario a la Parroquia de
El Salvador y se bendicen las aguas que riegan la huerta de Caravaca.
Los poetas nos sumamos curiosamente a los preparativos de las fiestas
para darnos cuenta de que lo que se respiraba era un ambiente de sana
confraternidad y jubilo por todos lados.
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Caballos del vino |
Para concluir la visita a
tan singular ciudad, los poetas fuimos invitados por la Casa de la
Cultura de Caravaca de la Cruz a un recital poético. De diferentes
nacionalidades, religiones y tendencias, los poetas leyeron, recitaron
y se entregaron a sus musas respectivas, en un ambiente donde se
respiraba un tiempo lejano de misticismo y fervor.
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Poetas participantes de Ardentísima
reunidos en la
Plaza San Juan de la Cruz.
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He aquí mi
contribución poética de ese día:
SALUDOS
DE UNA VIAJERA
A Caravaca de la
Cruz
Descendiente del
legado de templarios
aquí vengo, juzgo y
te dedico
mi sonrisa
destilante
de geranios y
amapolas.
Del Caribe traigo
un canto
de amores y luchas,
son las conquistas
por tu fe
siempre alertas,
siempre enhiestas.
¡Oh, Caravaca la
santa!
No hay tributo más
ferviente
que aquel que se
clava y no miente
como el de una
viajera lejana
que marca, se hinca
y se afirma,
dedicando su
lucidez de cristiana
ante tu cruz
reverente.
¡Oh, ciudad de
peregrinos!
Desde el confín de
la tierra,
de allende los
mares vengo
atraída por el
manantial de luz
que de tu
profundidad se desborda.
¡Oh, Caravaca
magnética!
Eres presencia del
sol infinito
en este diario
vivir de oscuridades ingentes
realidad
impredecible y confusa
que por gracia
divina habito.
¡Oh, Caravaca
espiritual!
Préstame un poco de
tu esencia
para fortalecer las
dolencias
de este mundo en
donde tengo presencia.
Maricel Mayor
Marsán
17 de Abril de
2004
Mis agradecimientos al
alcalde de Caravaca de La Cruz, el Sr. Domingo Aranda, por su
hospitalidad y por todo el material informativo y fotográfico
suministrado para la confección de este artículo, a la poeta Pilar
Diez Nieto, por su recibimiento y guía durante nuestra visita, al
poeta y novelista José María Álvarez por invitarme a participar en la
lectura poética de ese día en Caravaca de la Cruz, a la promotora
cultural Aobdulia Olmedo Botia, por su interés en difundir nuestra
labor literaria en esa ciudad, al diario El Faro por la publicación de
mi poema “Saludos de una viajera”, a María del Carmen
Martínez Ortiz, por dedicar su programa radial en Radio Caravaca
(107.4 AM) a mi poema y a mi obra literaria en general, y a todos los
caravaqueños presentes ese día en el recital poético de la Casa de la
Cultura.
Parte del material fotográfico es de
Patricio E. Palacios
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