Miami
Estados Unidos
Año V

 Nº 29/30

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos


Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 



 

POETAS ESPAÑOLES

 

 

ELSA LÓPEZ 


Nació en Santa Isabel de Fernando Poó, Guinea Ecuatorial. (1943). Vive en Canarias (isla de La Palma) desde el año 1947 hasta el año 1955 en que se traslada a vivir a Madrid donde hace sus estudios de bachillerato y obtiene en 1965 la licenciatura en Filosofía Pura. Después de un año en Suiza, en Lausanne, como profesora de Literatura Española en Le Manoir, en 1966 regresa a España y se incorpora al colegio “Estudio” como profesora de Lengua y Literatura Española hasta el año 1972 en que vuelve de nuevo a La Palma y se integra en la enseñanza pública como interina. En 1973 presenta en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Complutense de Madrid, la tesina de su licenciatura: Las supersticiones en la Isla de La Palma. En 1974 regresa a la península donde comienza sus investigaciones como antropóloga y a impartir filosofía como agregada en diferentes institutos de enseñanza media (Toreno del Sil, Alcalá de Henares y Madrid). En julio de 1980 defiende en la Universidad Autónoma de Madrid sus tesis antropológicas basadas en investigaciones de campo realizadas en varias comunidades campesinas de la isla de La Palma que merecieron un sobresaliente cum laude y el título de Doctora en Filosofía y Letras. El título de la tesis era El tablado de la Montañeta. Estructura social y cultural de una comunidad campesina en la isla de la Palma. En 1982 es nombrada catedrática de filosofía con plaza definitiva en el instituto Isabel La Católica de Madrid donde impartió clases hasta el año 1993 en que se le concede el Premio de Investigación “José Pérez Vidal” y se traslada de nuevo a Canarias con una comisión de servicios dentro del departamento de Cultura del Gobierno de Canarias donde trabaja durante siete años dirigiendo y coordinando dos proyectos culturales “El Papel de Canarias” y “Memoria de las Islas”. En el año 2000, el Gobierno de Canarias le cancela la comisión de servicios y regresa de nuevo a su cátedra de Madrid. En septiembre del año 2002 toma posesión, como directora, de la Fundación Antonio Gala y actualmente reside en la ciudad de Córdoba dirigiendo el proyecto cuya meta fundamental es ayudar y fomentar la creación del arte entre los jóvenes. Fue presidenta de la Sección de Literatura del Ateneo de Madrid del año 1987 al 1989; organizadora y coordinadora de un ciclo sobre Canarias celebrado en el Ateneo de Madrid del 14 al 18 de noviembre de 1988, titulado “El Papel de Canarias: cinco días de acercamiento a la cultura canaria”; organizadora y miembro de “La Ortiga” desde 1988 con la que  participó en recitales, conciertos y grabaciones que difundían la poesía y el arte por toda España. En 1987 funda y dirige durante dos años la editorial Siddharth Mehta Ediciones, una empresa privada que tiene contactos culturales con la India y que promociona a poetas y novelistas orientales.


 

Cuando el cansancio es grande y tiene forma oblicua,

se sienta en el rincón más tibio de la casa

y reconstruye el mapa completo de la isla:

 

El reborde de espuma rizado de gaviotas.

Los volcanes al sur,

al norte los barrancos.

La palma de su mano abierta bajo el cielo

en forma de caldera.

Las nubes esmaltadas,

el viento,

los muros de la casa,

y la abuela sentada en el sillón de mimbre

viendo morir los barcos encima del estanque.

 

En ese itinerario de océano amargos,

el llanto se repliega de nuevo en lo más hondo

a contemplar, sin ruido, el paso de las aves.

 

(del libro Penumbra)

 

 

En uno de esos días que la luz es de plomo

encaminó los pasos por cristales y espejos.

La ciudad le ofrecía anillos y rectángulos,

celofán, mariposas.

Pero ella resistía al sueño del infierno.

Y en el viejo trayecto de su casa a lo oscuro

vio en un escaparate el perfil de la infancia.

 

(Algo frío, quizá, por aquel entrelazo

de cartón y serrines,

el mango aparecía difuminado en verdes

con una pincelada naranja en el costado

que le daba un aspecto presuntuoso y distante.)

 

Y recordó el olor.

Recordó las atarjeas al borde del cantero,

las plataneras,

el hinojo y los tunos al filo de la veta,

las lágrimas de azúcar comiéndose los higos

escondida en los bardos,

y el café desgranado dentro de la alacena.

 

Y pensó que era inútil comprar el paraíso.

 

(del libro Penumbra)

 

 

Recuerdo el amor que me nacía al tiempo de la lluvia.

Recuerdo los baúles y las colchas de hilo,

las flores de lavanda volando por espacios abiertos y felices,

aquella despiadada multitud de grillos debajo de las lápidas,

y tus besos, pan y aceite, detrás de los postigos.

 

Recuerdo aquellos días cuando tú me besabas

tras las torres caídas del castillo y las olas.

Y recuerdo las noches naufragando tu cuerpo

en aquella penumbra universal del hambre.

Yo entonces era otra.

Pero no he renunciado ni al amor ni a la herida.

 

(Del amor Imperfecto)

 

 

Tú eres Aquiles, el hermoso perdedor,

el de la espada de hierro,

el de la radiante cabeza coronada,

el mejor.

La verdad que sí,

¡Oh dioses inmortales!

que eres realmente bello.

Y no me extraña en absoluto

que Helena perdiera el aliento y su peplo de seda,

al verse frente a ti

arrojadas al mar sus sandalias de cuero.

 

Yo soy Tersites, el guerrero aplastado por tu brazo

y el peso brutal de tus caballos.

Yo soy el que te ama

en medio del fragor de las batallas,

mordido y ensangrentado por tus perros.

 

(del libro La Fajana Oscura)

 

         

Perdona si algún día invado tu presencia

y quedo clausurada sobre tus dos rodillas.

Perdona si declaro tu destierro de aljibe,

si me bebo la luna que duerme en tus ojeras,

si entretengo tus horas de soñador furtivo

y me pongo pesada al contarte mis cuentos.

Perdona si soy alta, mimosa, insumergible.

Si me duelen las cosas que dices a diario,

si no te miro a veces cuando vas a buscarme

o mis ojos se cuelan por tus vértices negros.

Perdona si comparto contigo mis asombros

y habitamos felices en un mismo planeta

del cual sólo se saben tus pasos y los míos.

Perdona si algún día persigo tus cometas

por el sol y las tapias de recoletos sur.

Perdona si estoy triste

y me atrevo a pedirte las señas de tu cuerpo

precisamente hoy,

unas horas más tarde de acabar el invierno.

 

(del libro Al final del agua)

                       

 

Te morirás primero, ya lo sé.

No creas que me importa.

Me vestiré de gala,

con los tacones altos miraré las estrellas

y andaré por las plazas como si fuera fiesta.

Ya verás,

cuando te mueras

irán nuestros amigos al entierro.

Habrá ramos, ofrendas,

un latido de pájaro golpeará las ventanas

y el altar se hará añicos durante el ofertorio.

Yo me pondré las gafas de no querer mirarte,

las de mirar el mar y verlo a mi manera.

Escucharé tus versos,

aquellos que escribiste antes de yo leerlos,

seguiré las estatuas

y me vendrá tu llanto y el amor que no tuve.

¿Te imaginas, amor?,

tú allí, muerto, tan solemne y tan quieto,

y yo un bullir de rosas en los bancos del fondo.

Yo, de rojo vestida, trenzas negras mi pelo

y las manos muy blancas acariciando espejos

por donde te has mirado.

Sin una sola lágrima.

Oculta por la pena que siempre fuera mía.

Pensando en tus caricias

y el júbilo perfecto de una siesta de sol

que nunca llegaría.

¿Te imaginas, amor?

Tus nietos, tus parientes,

y en el último asiento una hermosa muchacha

iluminado el arco de sus blancas axilas

por la luz de tus ojos.

Vendrán los oradores y hablarán de tu ingenio,

de tus muecas feroces,

de las horas amables en que ocupabas sitios,

lugares acordados.

Hablarán de tus gestos, de tu bufanda oscura,

del inconstante deleite de tu boca,

del mar que te ocupaba los momentos felices.

Llorarán los acólitos, las vírgenes de plomo,

los ángeles de cera.

Y nunca sabrá nadie que me he muerto contigo.

 

(del libro Al final del agua)

 

 

De La Habana lo que yo más amaba era la bahía

esa imagen del mar con los barcos paralizados en el agua

y el paquebote azul que llegaba a la orilla cargado de melaza

y aquel hombre dando pan a los peces

y acariciando niños de mirada brillante

de pieles brillantes al sol y al calor del mes de julio

niños con mirada de pájaro

entrelazados a la cabeza de mi buen amigo Pepe

venido de las estepas al sur de unos niños con gansos desplumados

sobre la calva brillante del más desterrado de los hombres

y el barco aquel que llegaba a la orilla de forma regular

cargado de rostros de cansancio de bicicletas viejas

y yo qué hago aquí con esta negritud insoportable

el corazón abierto como un melón.

 

(del libro Mar de amores)

 

 

EL GATO

 

A Elsa Estrella

 

Llegó por una esquina de las enredaderas.

Con los pasos muy lentos subió los escalones

y se quedó mirando tu libro y mis geranios

y aquellos macetones con las flores de mundo salpicándome el alma

igual que las estrellas salpican por las noches el cielo tan azul.

Era un gato con la mirada triste y el gesto indiferente

con que todos los gatos te devuelven el grito

con que siempre los echas del patio de la casa.

Era un gato diurno. Venía sólo a mirarme

y a ver cómo comía el pan y los lagartos de tu ausencia diaria.

A leerme las cartas que nunca te enviaba

y a ponerme en las piernas el tierno ronroneo de tu desnuda espalda.

No me fui dando cuenta de que era imprescindible,

de que ya no podía dejar de acariciarlo,

de hablarle de tus ojos y cómo te brillaban

al untarme de aceite el pan de cada día,

hasta que ya no vino.

No me fui dando cuenta de que era necesario

en nuestra pobre vida de ausencias y milagros

hasta que la más pequeñita de todos los de casa

se plantó una mañana delante de mis brazos,

—los ojos transparentes navegando deprisa por el café con leche —

y se puso de trapo la lengua y los zapatos a darme explicaciones.

Ya no viene. El gato ya no viene. Se fue el gato. Se fue.

Y se puso a buscarlo descalza por la hierba recogiendo naranjas,

sacudiendo las ramas del manzano de indias

y pisando ciruelas de los prunos redondos que adornan el  jardín.

Ni vuelves tú ni el gato por las mismas razones

—lo he pensado sin lágrimas—.

Te has ido y ya no vuelves.

 

(del libro Los gatos)

 

 

 

ANTONIO MARÍN ALBALATE


Nació en Cartagena, (1955). Coeditor  del libro homenaje  al poeta José Agustín Goytisolo “Goytisolo, veintisiete voces…” Nausícaä. Murcia, 1999. Coordinador y editor del libro homenaje al poeta José Hierro “Trazado con Hierro”, Vitruvio. Madrid, 2003. Antólogo y coeditor del libro “Josefina Soria: memoria y voz”, Editora Regional de Murcia, 2003. Obra poética publicada:“Oscura voz”. Barro. Sevilla, 1992. “Hasta encontrarme a mí”. Estío Libros. Miranda de Ebro, Burgos, 1996.  “Estación de la nieve”. El árbol espiral. Béjar, Salamanca, 1996.  “Opúsculo”.  Vizland & Palmart. Málaga, 1996. “Barcaiar” (cuarenta poemas y un día). Diputación Foral de Álava. Vitoria, 1996. “Escalera de palabras para bajar”.  Fundación Emma Egea. Cartagena 1998. “La memoria del viento”. Huerga & Fierro Editores. Madrid 1998. “Un mal día lo tiene cualquiera”. LF Ediciones & El Sornabique. Béjar, Salamanca, 1999. “Donde acaba el horizonte”. Nausícaa. Murcia, 1999. “Todavía la nieve en la palabra”. Ediciones Vitruvio. Madrid, 2000. “Hebra de viento tibio”  Áglaya. Cartagena, 2001. “Ángel de tierra”. Diputación de León. León, 2001 y Ediciones Vitruvio, Madrid, 2004. “Serrat, en set cançons”. Nausícaa. Murcia, 2001. “Que nada importa” Emboscall Editorial. Vic, 2002. “Cebollas azules para un Blues”. Tepemarquia. Arucas, Gran Canaria, 2002. “La nieve toda”. Editora Regional, 2003. “Bajo whisky”. Diputación de Córdoba, 2004. “En claro oscuro”. Nausícaä, Murcia, 2004. Antologías: “Aldea Poética I”. Opera Prima. Madrid, 1997.  “Aula de Poesía I”.  Universidad de Murcia, 1998. “Voces del Chamamé” Principado de Asturias. Oviedo, 1999. “Entreséculos”. Bianchi Editores. Montevideo, Uruguay, 1999. “Aldea Poética II”.  Opera Prima. Madrid, 2000. “Al aire nuevo”. Ediciones Desierto. Aguascalientes. México, 2001. “Poemas contra la guerra”. Ediciones Vitruvio. Madrid, 2003. Premios: “Murcia-Joven 1984”,  “Ciudad de Hellín 1993”, “Ernestina de Champourcin  1995”, “Ciudad de Purchena 1997”, “Emma Egea 1997”, “José de Espronceda 1999”, “Pedro Marcelino Quintana, 2001” , “Juan Bernier, 2002”.


 

SUEÑO

 

Pregunté al mar si podía comérmelo,

y el mar me dijo que podía.

Gregory Corso

 

Blandamente, bajo la sombra

De un mar sin aristas,

 

Los ahogados duermen.

 

 

(del libro Hasta encontrarme a mí)

 

 

TRISTE COMO LOS OJOS DE TU MADRE

BRILLANDO EN LA OSCURIDAD DE UN

CUARTO CERRADO

 

Cae una lluvia muy triste

Densa y amarga como los ojos de tu madre

Brillando en la oscuridad de un cuarto cerrado.

 

Sí.

Cae una lluvia muy triste.

 

Parece que fuera otoño en toda la tierra,

Hija mía.

 

 

(del libro Opúsculo)

 

 

VERSOS PARA UN DÍA JUEVES

 

Los nombres propios y sin embargo comunes

Al fuego y a la tierra.

 

Eufrasio, por ejemplo.

 

Los pájaros y los astros.

 

El ruido de las vocales en el agua,

                                                        Cayendo.

 

La temperatura del aire.

 

Y en el mundo:

                          El hombre.

La vida y la muerte,

                                 Girando.

 

 

(del libro Escalera de palabras para bajar)

 

 

NOCTURNO AMARILLO

 

Cosido por el hilo dorado de tu pelo largo

Y brillante como el sonido de las sirenas

En el agua, limpia y bellamente sereno

Te escribo.

 

A mis pies duerme confiado el mundo.

(Mi casa es un cubo triste de lágrimas

Y pececillos).

 

Amarilla de whisky, por encima de todo,

Mi alma atomizada se eleva alcanzando

El hondo misterio del mar en las estrellas,

Mientras pasan naves cargadas de luna y sueño.

 

Acaso sea esto la felicidad.

 

 

(del libro La memoria del viento)

 

 

SENTADO EN EL MUELLE DE LA BAHÍA

 

Sentado en el muelle de la bahía,

Alguien muy oscuro tira una línea

De plata paralela a un horizonte

Cuajado de boria y lejanas chalupas

Semejantes a puntos suspensivos.

Una línea de plata profunda

Como el color de sus ojos arrasados

Por el viento. Una línea, alguien...

Toda la soledad del mundo

En esa mirada que apenas sostiene.

 

 

(del libro Donde acaba el horizonte)

 

 

ESTIVAL MEMORIA

 

Acaso sea la nieve en mi memoria,

Una ventana abierta a la belleza

Donde tan peligroso resultaba asomarse.

 

 

(del libro Todavía la nieve en la palabra)

 

 

 

DICES: PARECE UN PÁJARO ESA NUBE ROJA.

 

Un pájaro dulce.

                            Un incendio.

Un dibujo grande de libertad.

 

De pronto tus manos se comen mis ojos

Y oscurezco.

 

 

(del libro Hebra de viento tibio)

 

 

NO MOJARÁ LA OSCURA ROSA

 

No mojará la oscura rosa

De tan blando vientre,

Su boca amarga y dura.

 

Fatigado por el óxido

De las herramientas

Que duermen a la intemperie

Su fajina negra:

                       Pasará,

Sin rozarle siquiera,

El fantasma de la belleza.

 

Y así,

                                           Lejano

Al fin,

                     Y muy borracho,

Beberá en cuarto creciente

La luna vegetal y fría

De un corazón desierto.

 

(del libro Bajo whisky)

 

 

 

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ MUÑOZ


Nació en Murcia, España, (1959). Es periodista de la emisora pública de radio Onda Regional de Murcia, desde 1999. Dirige y presenta el programa de poesía Las personas del verbo, que se emite los domingos a las 09:35’ de la mañana, hora española, y se puede escuchar en Internet en la dirección www.ondaregionalmurcia.es. Ha publicado los libros Un nocturno para saxo y otros poemas (Aula de Poesía de la Universidad de Murcia), Murcia, (2000). La lluvia en el cristal, (con dibujos de Ángel Haro Nausícäa), Murcia, (2000), Médanos ,(Emboscall, Vic), (2001). Nada, nadie (La Poesía, señor hidalgo), Barcelona, (2002). Uno (Editora Regional de Murcia), Murcia(2003).


 

LLUEVE NOMÁS PORQUE ES JUEVES

 

llueve muy lentamente

como sin prisa por pasar las hojas

la tarde se demora en su escritura

el viento se detiene las aves

y las hojas comienzan su asamblea

el sol silba su olvido

y ya es firme la sentencia

del tiempo y la materia

 

llueve poco,

una lluvia leve que no es nada

nomás vallejo de nuevo que muere

que anuncia ésa su muerte vieja y tenue

como siempre que el fuego

otra vez adorna la nieve

—nomás de nuevo— lame

la lluvia lenta este día

que tal vez es jueves

el día de la semana en que nomás

césar vallejo se muere,

nomás lo quieren vivir y él que dice que muere

 

de las viceversas de la vida y de la muerte

vuelve sobre el enjuto lomo de la memoria

a cálices y niños y húmeros y caminos

mientras estas lluvias lentas y estas muertes tantas

velan una piedra negra sobre piedras blancas

 

( con César Vallejo )


 

 

HE PERDIDO MI EDAD

 

He perdido mi edad

y he perdido mi vida

 

que mejor hubiera vivido

entre los pueblos del pasado

 

muere el necio con su ignorancia

igual que el sabio con su ciencia

 

y quizá le sobreviva

y por más segura senda

 

al que se tiene por profeta

el ebrio que danza sin manto

 

somos hijos de los muertos

¿por qué rechazar la copa?

 

no escapará a la muerte quien la espere

con el corazón contraído de espanto

 

así que lléname el vaso y

vaya el alma en su montura

 

—los cascos de hierba verdes

de furia el belfo blanco—

 

a donde en el oriente no hay oriente  

y donde el ocaso no tiene ocaso

 

( variación sobre temas de Al-Mutanabbi,

con Emilio García Gómez al fondo )

 

 

-1-

 

en el cielo yermo un ave

como una isla

 

sus alas tendidas hacia el poniente

 

la vida se repliega y

cesa el viento

 

—aquí se espera a la muerte—

 

 

-2-

 

la cicatriz

del cielo fue quizá

aliento y vuelo

 

(variación sobre temas de Wallace Stevens)

 

 

TOUJOURS RECOMMENCER

 

 

-1-

 

 

oculta el mar 

un naufragio en cada ola y

 

     vuelve a empezar