Miami
Estados Unidos
Año V

 Nº 29/30

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos


Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

SELECCIÓN VARIADA DE POETAS LATINOAMERICANOS

 

LEONORA ACUÑA DE MARMOLEJO


Nació en el Valle del Cauca, Colombia. Es periodista, poeta, escritora y pintora. Autora de los poemarios POEMAS EN MI RED (Plaza & Janes, 1992), con  prólogo del escritor colombiano Gustavo Álvarez Gardeazábal; BRINDIS POR UN POEMA (Plaza & Janes, 1995), con prólogo del Dr. Odón Betanzos Palacios, Director de la Academia Norteamericana de la Lengua Esspañola ; y BARAJA DE POEMAS, (Betania, 2002), con prólogo del Dr. Luis Ángel Casas, poeta cubano y Académico de la Lengua Española. Es también autora de varios libros de cuentos, ensayos y novelas; algunos aún inéditos. Sus Poemas, cuentos, críticas y ensayos le han merecido numerosos premios y reconocimientos, como los obtenidos por sus cuentos “El dolor del artista” (Colombia, 1962); “Aquí los dejo entre los muertos” (Sociedad Cultural Santa Cecilia, Miami 1997); “Papá Santiago” (Club Cultural de Miami “Atenea”, 2003); y por sus poemas “Poem to winter” (National Library of Poetry, 1995); “Soneto al amor”(Famous Poets Society, California, 1996); “El desdeñoso” (Academia Poética de Miami, 1997); ”Inquietud” (Club Cultural de Miami “Atenea”, 1998); “Ven” (Delegación Cultural del Ayuntamiento de Conil, Diputación de Cádiz, España, 2001). Es columnista en varios periódicos y revistas de New York. Reside en Long Island, Nueva York.


 

 

 

ELEGÍA PARA ALFONSINA STORNI

                                   

¡Oh Alfonsina!  Eres diva que al mar dio sus secretos

 el piélago orgulloso, llevóte cual trofeo

 como estatua viviente en el mástil de un barco.

 ¡Oh Alfonsina, Alfonsina!, artista de mil versos:

 

Levaste un día tus anclas para jamás volver,

 te fuiste con Neptuno sobre ondulantes olas

 a tejer ilusiones con la espuma del mar

 y a recoger corales, caracoles y perlas:

 

 Querías  tejer collares a las bellas nereidas,

 querías cantar poemas a bravos marineros

 que un amor no reciben al volver a los puertos

 henchidos de esperanza, repletos de pasión.

  

Ahora eres viajera liberada entre olas,

 el viento te acaricia y en las tardes doradas

 en una barca de oro, te trae tu capitán

 que vuelve emocionado para escuchar tu voz.

 

 Le cantaste al varón, a la vida, al amor;

 el río rumoroso, las fuentes y cascadas

 tu amada primavera, las pomas y las rosas

 repiten aún tus versos repletos de emoción.

 

 Una brecha le abriste a la mujer latina,

 nos dejaste tu gloria engarzada en la estrella,

 -la que hechizó tus ansias cuando rieló en el mar-

 dejándonos la estela de tu brillante pluma.

 

 

 Un críptico destino te fuiste a conquistar,

 dicen los pescadores, que te ven en la playa,

 que llegas en un barco rodeada de gaviotas,

 que te escolta un lucero, que traes aire de reina.

 

 

 Rodeada por las hadas, con un pesar profundo,

 y luciendo las galas de una princesa triste,

 “VOY A DORMIR" dijiste prediciendo el final,

 desdeñaste a Caronte: te fuiste con el mar.

 

 

 

MIENTRAS  DURE  LA VIDA

 

Mientras dure la vida te querré con el alma,

mientras  dure la vida navegaré en tus aguas.

Mientras dure la vida y tu estés en tu orilla,

yo llegaré  a la tuya como cruzando un puente.

 

 

Mientras dure la vida me embriagaré en tus ansias.

Por ti  yo danzaré coronada de pámpanos.

Repicará en mi boca la risa cual campana,

mientras dure la vida y beba de tu amor.

 

 

Dormirás en mis cielos con placidez de estrella,

serás cual mariposa libando entre mis rosas,

y serás la caricia callada de mis horas;

mientras dure la vida te amaré con delirio.

 

 

¡Oh cielo!, dí: ¿en qué red mis ansias atrapaste

que en noble desvarío  te he amado con locura?

¡Andaré por tu senda sintiendo la pasión

de mis hondos anhelos, mientras dure la vida!

 

 

LA  ESCALERA  DE  LOS  SUEÑOS  

                                

“No hay ningún viento favorable

para el que no sabe a qué puerto se dirige.”

Schopenhauer

 

Visualiza tus metas y tu estrella

con fe y con esperanza, y sé paciente:

sin prisas, pero firme y persistente,

siguiendo de tus sueños tras la huella.

 

Ve subiendo uno a uno los peldaños

y  no mires atrás, mira a la cima

con el dorado sueño, el que aproxima,

y olvidando dolor y  desengaños.

 

No te turben cellisca ni borrasca;

sube y sube , deja atrás la hojarasca,

tu  coraza interior será tu escudo.

 

No cuentes los peldaños cuando empieces;

sube que el triunfo alcanzarás con creces

¡y  la estrella tendrás si eres tozudo!

 

(Poema acreedor a un accésit en el XIII Concurso Internacional de Poesía del C.C.P.I. con sede en Santa Mónica, California.)

 

 

 

SU  INSTANTE  MENGUADO

 

Un día él me dijo mirando en lontananza:

“Si algún día me dejaras, moriría a la deriva”,

y lágrimas bañaron sus ojos verde oliva

en donde antes brillaran la fe y la esperanza.

 

Era un hombre de acero, que parecía un roble,

mas trigo candeal era, y de fibra flexible;

y cuando iba al mercado del pueblo, muy sensible

al más pobre compraba  y le pagaba doble.

 

Compartía su vendimia y sus trojes con otros,

y era honesto, amoroso, alegre, e indulgente;

y de Gibrán seguía su gran filosofía.

………………………………………………………

Cabalgaron  pesares cual desbocados potros

en su instante menguado cuando yo estaba ausente,

¡mas por telepatía , yo viví su agonía!

 

 

ASÍ  QUIERO  MI  VERSO

                          

“Hay  que apretarse en haces

y hacer un sólo haz”.

Poema Quetzalcóatl de Martín Paz.

                                                                                 

Quiero el verso en mi anhelo cincelado,

pulido  en el  dolor y acrisolado;

el verso noble y elocuente y sabio

que  restañe de  ofensas  el agravio.

El verso rutilante en la palabra

que despierte conciencias  y que abra,

liños de amor, lealtad, justicia  y paz

y nos lleve en vendimia a un sólo haz.

Y  quiero la  palabra que elocuente

y libérrima salte de mi fuente,

para  que llegue al corazón  y sea

consoladora y dulce panacea.

Quiero la musa en mis lucubraciones;

y hasta el orto escandir inspiraciones;

y  que empíreos  destellos de lucero,

profundicen  mi  fe de carbonero.

Así persigo el verso: RESONANTE,

hermanado, y cual puente: ¡unificante!

 

 

 

ESTE ADIÓS

                      

Este adiós que me deja sin acento

y me priva del gozo de tu risa,

es cual campana sacudida aprisa;

corta mi vida ya sin pensamiento.

 

Este dolor tenaz, espina al viento,

dolor de tu partida sin sonrisa,

es una mariposa que sin brisa

se mece entre las flores sin aliento.

 

 

Es pesar de mi vida  anonadada

e incapaz de sentirse ya halagada,

sin aurora que alumbre en la mañana,

 

es sonido , dolor estremecido

del canto de un turpial adolorido

¡porque ha muerto la voz de tu campana!

 

 

 

INSINUACIÓN

 

Es noche rumorosa, canta el agua en mi fuente

el aire nemoroso trae olor a reseda.

Si bebes de mi fuente de cristalinas aguas

la rica transparencia mejorará tu arcilla.

 

 

Bebe, bebe sin miedo de la opima  fontana

entra, entra en el bosque de mis áureas caricias,

do las ninfas te esperan con un regio festín.

No temas, entra manso, mi corazón te espera.

 

 

Sube a tocar la estrella de mis ansias en ciernes.

No te conturbe el bravo palpitar de mi aliento,

es que ahora  soy cual loba que en celo al viento aúlla;

ven, vamos de la mano bajo esta luna llena…

 

 

Tornemos nuestros cuerpos en una sola sombra;

cuando el delirio arrecie libaremos la copa

del vino generoso de nuestra propia vida,

¡y dormiremos hartos, el sueño de Morfeo!

 

 

 

NO  HABRÁ  UN  ÚLTIMO  POEMA

                     

Dedicado a un dilecto amigo

muy respetable y apreciado.

… él sabe quién es.

                               

No habrá  un último verso para un bardo.

Un poeta jamás debe decir:

“Éste es mi último verso”, ni al morir

pues tras de muerto, su palabra es nardo,

 

 

y es grito, y  es camino, y  es estrella.

Convierte en un poema lo que a su alma

turba en placer, dolor, o torna en calma,

dejando voz de coruscante huella.

 

 

Y no podrá callar pues siempre flota

la palabra sublime y el mensaje

de amor y paz y confraternidad,

 

 

que a flor de piel de sus honduras brota.

No podrá el vate nunca hacer anclaje:

¡Piloteará el bajel con su verdad!

 

 

 

ANDRÉ CRUCHAGA


Nació en Chalatenango, El Salvador (1957). Desempeña la función de director de Educación Básica en el Centro Escolar “Presbítero Nicolás Aguilar”, y se dedica a escribir poesía desde los catorce años. Ha participado en diferentes certámenes nacionales y eventos literarios y publicado doce libros, entre los que destacan: Alegoría de la palabra (1992), Espejo del invierno (1993), Íntimo fuego, Visión de la muerte (1994), Antigua soledad (1994), Fugitiva luz de los espejos (1995), Viento (1995), Césped sobre el fuego (1995), Querencia del follaje (1998) y Rumor de pájaros (2002). Su poesía ha sido publicada en diferentes antologías y en los medios de comunicación nacionales de su país. Parte de su producción poética está siendo traducida al francés. Colabora en diferentes revistas electrónicas.


                     

 

PÁJARO EN EL TIEMPO

 

“Encerradas en un invernadero
bajo el cristal, las flores olvidan
que la luz existe
y cómo temblaban bajo el rocío

¡Como huelen las alas del tiempo!”

Constantin Cavafis

 

 Acaso porque soy huésped

          De lacustres imposibles,

      De vuelos insondables,

O de aventuras ciegas.

Acaso, también, porque soy testigo,

De fuegos que juegan con barajas

Para avivar la semilla de los sueños.

 

Este reino se viste de musgo y azogue.

 

Sus dientes son más oscuros

                                  Que la ceniza

Y el sino del hambre,

Más pequeños que este pequeño

             País

Encanecido por tanta audacia

                   Y equívocos.

Después de todo,

Tal vez la memoria, abierta al futuro,

Recuerde las varietés

Del camello pasando

Por el ojo de una aguja,

O el espejo ciego copiando la noche

        Y la profunda sal

De los dones del misterio.

 

¡Huele el tiempo a sonidos!

 

Residuos de esqueletos

Desagües espumosos como cárceles

Alas que golpean los poros

Vegetación que despierta

                        Con excrementos

Huellas desafiantes

Mar de hormigas

Absurdas latas de combustible

Comiéndose el cuello de los días.

 

 

 

IMÁGENES URGIDAS

 

Han pasado los años

Se siente el estiaje

De los mares sobre la espuma

De esas aguas idas

Sombras en las páginas de la piel

Imágenes urgidas

Varadas en el muelle de los labios

Sin decirse

                Sin pronunciarse

Siempre de regreso

Como pedazos de papel

                             En el invierno

De la medianoche

 

Pasan también los días

Abriendo viejas heridas

Y oyendo caer

El esqueleto de múltiples relojes

 

Gritan los fantasmas

Agarrados del sombrero

                          De las estrellas

Orina la luna de reojo

                                 Las calles

Donde habita lo póstumo

Y los domingos muerden el bolsillo

Como los ojos que cuelgan

              Del cielo

                          Como relámpagos

 

Pasan las horas

Con su ataúd de humo

Y jaulas con las mandíbulas

                Tiesas de los cuerpos:

Ácidas pupilas

Mejillas ya sin gritos

Vértebras soportando las agujas

               De la patria

               De la historia

Siglo de noche con jinetes

                              Agrietados

Y armaduras que sangran

En cada galope

Donde el mal incuba

             Y castra ilusiones

 

Bailan en la sangre los espíritus

Ahogan sus gestos

                            En los ciervos

Los ríos chorrean pájaros muertos

Días sin orgullo

Donde el luto

Siembra cometa de cauces

Y las sombras resplandecen

Como un “bosque azul”

 

Los minutos entretanto

Cantan a capella

El do  re  mi

                  Contra un follaje de moscas.

 

 

 

AGENDA DEL ABISMO

 

Tiempo de canto

                            Sin canto

                           Ni soñado

Con brío de fuego

           Sin luna

Más que la marea aturdida

Del crujir de la tierra

 

Tan lejos de la vida

Y tan cerca de la sal de las heridas

                Sin respuestas

Más que los huesos fríos

                En los labios del viento

 

En el fin de los tiempos las palabras

 

             Lentamente caen

             Ecos de desvelo

             La ola en el mar altisonante

Noche incierta

Sorda

Sombra del azar

Sed de sombras muertas

Heridas de ceniza

                          Sobre el bien

                           Sobre el mal

Sobre la indiferencia

 

Después de todo

                        Cementerio de las semillas

Cruz llorando en las pupilas

        Delirios de encono

La misma sangre

La mordaza de la bruma

La tripulación de los sueños del hombre

La sal perenne de los eclipses

La sombra de los dioses

                     En oscuros espejos

 

Vacío el vacío del tiempo

Oscuridad de principio a fin

Siega nocturna de pájaros

El brebaje de la muerte

                         

                    En el rocío 

                     Eco del cierzo

Medida solitaria del deseo

                   

                    Por la memoria

Que rastrea las cenizas

Y nos concede las esferas del martirio

 

               Hueco instrumento

 

Donde empiezan los errantes agujeros

                De los acantilados

 

Hoguera que nos deja

Una tranquilidad vacía

De metal enmascarado

 

Hay mármol perplejo de la luna

Alambique petrificado

En el sigilo de rugosas telarañas

                                   Sueño que no ve

—escoria de mariposas

                Por el fermento del terror—

Sino en las lenguas del cieno

Donde los ojos sin orbitas

                Devoran ansiosos candelabros.

 

 

 

MI LOCURA

 

Mejor una jungla en la cabeza

Que hormigón sin raíces.

Mejor sentirse perplejo

Ante la tortuosa calle de las luciérnagas.

Derek Walcott

 

 Entre el aire que descalza

                                  A los pájaros

La vida y la muerte

                             Cosas de fondo

El fondo de Dios que adivina

               El tapiz de los abismos

                       Sin pensarlo

Hombre a ciegas

Ave migratoria haciendo toboganes

            Hacia abajo

                              Hacia arriba

Lo mismo que el horizonte

Sin nadie en las huellas

                                     De sus manos

 

Claridad en el centro de dos ausencias

Espacios espectrales que no ve el ojo

 

La vida en su funda

                         La noche en su mortaja

Ambas olvidadas

                  Por la bruma

 

Todo forma el íntimo sueño

Amarrado en el bolsillo

                  En los hilos

                                   De las cejas

O en el camino que recorren los recuerdos

Cuando el asombro

                Se arquea

                              Cansado de vivir

 

Esta bruma de jabón en el aire

Que de repente derrocha

                              Burbujas en el rostro

Luego cae al hueco de la noche

Donde sólo hay mesas sin sillas

 

                   Muelles sin barcos

                    Días inexistentes

 

A veces uno se quiere palpar

 

                              Saltan los escalofríos