Miami
Estados Unidos
Año V

 Nº 29/30

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos


Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

SELECCIÓN VARIADA DE POETAS LATINOAMERICANOS

 

LEONORA ACUÑA DE MARMOLEJO


Nació en el Valle del Cauca, Colombia. Es periodista, poeta, escritora y pintora. Autora de los poemarios POEMAS EN MI RED (Plaza & Janes, 1992), con  prólogo del escritor colombiano Gustavo Álvarez Gardeazábal; BRINDIS POR UN POEMA (Plaza & Janes, 1995), con prólogo del Dr. Odón Betanzos Palacios, Director de la Academia Norteamericana de la Lengua Esspañola ; y BARAJA DE POEMAS, (Betania, 2002), con prólogo del Dr. Luis Ángel Casas, poeta cubano y Académico de la Lengua Española. Es también autora de varios libros de cuentos, ensayos y novelas; algunos aún inéditos. Sus Poemas, cuentos, críticas y ensayos le han merecido numerosos premios y reconocimientos, como los obtenidos por sus cuentos “El dolor del artista” (Colombia, 1962); “Aquí los dejo entre los muertos” (Sociedad Cultural Santa Cecilia, Miami 1997); “Papá Santiago” (Club Cultural de Miami “Atenea”, 2003); y por sus poemas “Poem to winter” (National Library of Poetry, 1995); “Soneto al amor”(Famous Poets Society, California, 1996); “El desdeñoso” (Academia Poética de Miami, 1997); ”Inquietud” (Club Cultural de Miami “Atenea”, 1998); “Ven” (Delegación Cultural del Ayuntamiento de Conil, Diputación de Cádiz, España, 2001). Es columnista en varios periódicos y revistas de New York. Reside en Long Island, Nueva York.


 

 

 

ELEGÍA PARA ALFONSINA STORNI

                                   

¡Oh Alfonsina!  Eres diva que al mar dio sus secretos

 el piélago orgulloso, llevóte cual trofeo

 como estatua viviente en el mástil de un barco.

 ¡Oh Alfonsina, Alfonsina!, artista de mil versos:

 

Levaste un día tus anclas para jamás volver,

 te fuiste con Neptuno sobre ondulantes olas

 a tejer ilusiones con la espuma del mar

 y a recoger corales, caracoles y perlas:

 

 Querías  tejer collares a las bellas nereidas,

 querías cantar poemas a bravos marineros

 que un amor no reciben al volver a los puertos

 henchidos de esperanza, repletos de pasión.

  

Ahora eres viajera liberada entre olas,

 el viento te acaricia y en las tardes doradas

 en una barca de oro, te trae tu capitán

 que vuelve emocionado para escuchar tu voz.

 

 Le cantaste al varón, a la vida, al amor;

 el río rumoroso, las fuentes y cascadas

 tu amada primavera, las pomas y las rosas

 repiten aún tus versos repletos de emoción.

 

 Una brecha le abriste a la mujer latina,

 nos dejaste tu gloria engarzada en la estrella,

 -la que hechizó tus ansias cuando rieló en el mar-

 dejándonos la estela de tu brillante pluma.

 

 

 Un críptico destino te fuiste a conquistar,

 dicen los pescadores, que te ven en la playa,

 que llegas en un barco rodeada de gaviotas,

 que te escolta un lucero, que traes aire de reina.

 

 

 Rodeada por las hadas, con un pesar profundo,

 y luciendo las galas de una princesa triste,

 “VOY A DORMIR" dijiste prediciendo el final,

 desdeñaste a Caronte: te fuiste con el mar.

 

 

 

MIENTRAS  DURE  LA VIDA

 

Mientras dure la vida te querré con el alma,

mientras  dure la vida navegaré en tus aguas.

Mientras dure la vida y tu estés en tu orilla,

yo llegaré  a la tuya como cruzando un puente.

 

 

Mientras dure la vida me embriagaré en tus ansias.

Por ti  yo danzaré coronada de pámpanos.

Repicará en mi boca la risa cual campana,

mientras dure la vida y beba de tu amor.

 

 

Dormirás en mis cielos con placidez de estrella,

serás cual mariposa libando entre mis rosas,

y serás la caricia callada de mis horas;

mientras dure la vida te amaré con delirio.

 

 

¡Oh cielo!, dí: ¿en qué red mis ansias atrapaste

que en noble desvarío  te he amado con locura?

¡Andaré por tu senda sintiendo la pasión

de mis hondos anhelos, mientras dure la vida!

 

 

LA  ESCALERA  DE  LOS  SUEÑOS  

                                

“No hay ningún viento favorable

para el que no sabe a qué puerto se dirige.”

Schopenhauer

 

Visualiza tus metas y tu estrella

con fe y con esperanza, y sé paciente:

sin prisas, pero firme y persistente,

siguiendo de tus sueños tras la huella.

 

Ve subiendo uno a uno los peldaños

y  no mires atrás, mira a la cima

con el dorado sueño, el que aproxima,

y olvidando dolor y  desengaños.

 

No te turben cellisca ni borrasca;

sube y sube , deja atrás la hojarasca,

tu  coraza interior será tu escudo.

 

No cuentes los peldaños cuando empieces;

sube que el triunfo alcanzarás con creces

¡y  la estrella tendrás si eres tozudo!

 

(Poema acreedor a un accésit en el XIII Concurso Internacional de Poesía del C.C.P.I. con sede en Santa Mónica, California.)

 

 

 

SU  INSTANTE  MENGUADO

 

Un día él me dijo mirando en lontananza:

“Si algún día me dejaras, moriría a la deriva”,

y lágrimas bañaron sus ojos verde oliva

en donde antes brillaran la fe y la esperanza.

 

Era un hombre de acero, que parecía un roble,

mas trigo candeal era, y de fibra flexible;

y cuando iba al mercado del pueblo, muy sensible

al más pobre compraba  y le pagaba doble.

 

Compartía su vendimia y sus trojes con otros,

y era honesto, amoroso, alegre, e indulgente;

y de Gibrán seguía su gran filosofía.

………………………………………………………

Cabalgaron  pesares cual desbocados potros

en su instante menguado cuando yo estaba ausente,

¡mas por telepatía , yo viví su agonía!

 

 

ASÍ  QUIERO  MI  VERSO

                          

“Hay  que apretarse en haces

y hacer un sólo haz”.

Poema Quetzalcóatl de Martín Paz.

                                                                                 

Quiero el verso en mi anhelo cincelado,

pulido  en el  dolor y acrisolado;

el verso noble y elocuente y sabio

que  restañe de  ofensas  el agravio.

El verso rutilante en la palabra

que despierte conciencias  y que abra,

liños de amor, lealtad, justicia  y paz

y nos lleve en vendimia a un sólo haz.

Y  quiero la  palabra que elocuente

y libérrima salte de mi fuente,

para  que llegue al corazón  y sea

consoladora y dulce panacea.

Quiero la musa en mis lucubraciones;

y hasta el orto escandir inspiraciones;

y  que empíreos  destellos de lucero,

profundicen  mi  fe de carbonero.

Así persigo el verso: RESONANTE,

hermanado, y cual puente: ¡unificante!

 

 

 

ESTE ADIÓS

                      

Este adiós que me deja sin acento

y me priva del gozo de tu risa,

es cual campana sacudida aprisa;

corta mi vida ya sin pensamiento.

 

Este dolor tenaz, espina al viento,

dolor de tu partida sin sonrisa,

es una mariposa que sin brisa

se mece entre las flores sin aliento.

 

 

Es pesar de mi vida  anonadada

e incapaz de sentirse ya halagada,

sin aurora que alumbre en la mañana,

 

es sonido , dolor estremecido

del canto de un turpial adolorido

¡porque ha muerto la voz de tu campana!

 

 

 

INSINUACIÓN

 

Es noche rumorosa, canta el agua en mi fuente

el aire nemoroso trae olor a reseda.

Si bebes de mi fuente de cristalinas aguas

la rica transparencia mejorará tu arcilla.

 

 

Bebe, bebe sin miedo de la opima  fontana

entra, entra en el bosque de mis áureas caricias,

do las ninfas te esperan con un regio festín.

No temas, entra manso, mi corazón te espera.

 

 

Sube a tocar la estrella de mis ansias en ciernes.

No te conturbe el bravo palpitar de mi aliento,

es que ahora  soy cual loba que en celo al viento aúlla;

ven, vamos de la mano bajo esta luna llena…

 

 

Tornemos nuestros cuerpos en una sola sombra;

cuando el delirio arrecie libaremos la copa

del vino generoso de nuestra propia vida,

¡y dormiremos hartos, el sueño de Morfeo!

 

 

 

NO  HABRÁ  UN  ÚLTIMO  POEMA

                     

Dedicado a un dilecto amigo

muy respetable y apreciado.

… él sabe quién es.

                               

No habrá  un último verso para un bardo.

Un poeta jamás debe decir:

“Éste es mi último verso”, ni al morir

pues tras de muerto, su palabra es nardo,

 

 

y es grito, y  es camino, y  es estrella.

Convierte en un poema lo que a su alma

turba en placer, dolor, o torna en calma,

dejando voz de coruscante huella.

 

 

Y no podrá callar pues siempre flota

la palabra sublime y el mensaje

de amor y paz y confraternidad,

 

 

que a flor de piel de sus honduras brota.

No podrá el vate nunca hacer anclaje:

¡Piloteará el bajel con su verdad!

 

 

 

ANDRÉ CRUCHAGA


Nació en Chalatenango, El Salvador (1957). Desempeña la función de director de Educación Básica en el Centro Escolar “Presbítero Nicolás Aguilar”, y se dedica a escribir poesía desde los catorce años. Ha participado en diferentes certámenes nacionales y eventos literarios y publicado doce libros, entre los que destacan: Alegoría de la palabra (1992), Espejo del invierno (1993), Íntimo fuego, Visión de la muerte (1994), Antigua soledad (1994), Fugitiva luz de los espejos (1995), Viento (1995), Césped sobre el fuego (1995), Querencia del follaje (1998) y Rumor de pájaros (2002). Su poesía ha sido publicada en diferentes antologías y en los medios de comunicación nacionales de su país. Parte de su producción poética está siendo traducida al francés. Colabora en diferentes revistas electrónicas.


                     

 

PÁJARO EN EL TIEMPO

 

“Encerradas en un invernadero
bajo el cristal, las flores olvidan
que la luz existe
y cómo temblaban bajo el rocío

¡Como huelen las alas del tiempo!”

Constantin Cavafis

 

 Acaso porque soy huésped

          De lacustres imposibles,

      De vuelos insondables,

O de aventuras ciegas.

Acaso, también, porque soy testigo,

De fuegos que juegan con barajas

Para avivar la semilla de los sueños.

 

Este reino se viste de musgo y azogue.

 

Sus dientes son más oscuros

                                  Que la ceniza

Y el sino del hambre,

Más pequeños que este pequeño

             País

Encanecido por tanta audacia

                   Y equívocos.

Después de todo,

Tal vez la memoria, abierta al futuro,

Recuerde las varietés

Del camello pasando

Por el ojo de una aguja,

O el espejo ciego copiando la noche

        Y la profunda sal

De los dones del misterio.

 

¡Huele el tiempo a sonidos!

 

Residuos de esqueletos

Desagües espumosos como cárceles

Alas que golpean los poros

Vegetación que despierta

                        Con excrementos

Huellas desafiantes

Mar de hormigas

Absurdas latas de combustible

Comiéndose el cuello de los días.

 

 

 

IMÁGENES URGIDAS

 

Han pasado los años

Se siente el estiaje

De los mares sobre la espuma

De esas aguas idas

Sombras en las páginas de la piel

Imágenes urgidas

Varadas en el muelle de los labios

Sin decirse

                Sin pronunciarse

Siempre de regreso

Como pedazos de papel

                             En el invierno

De la medianoche

 

Pasan también los días

Abriendo viejas heridas

Y oyendo caer

El esqueleto de múltiples relojes

 

Gritan los fantasmas

Agarrados del sombrero

                          De las estrellas

Orina la luna de reojo

                                 Las calles

Donde habita lo póstumo

Y los domingos muerden el bolsillo

Como los ojos que cuelgan

              Del cielo

                          Como relámpagos

 

Pasan las horas

Con su ataúd de humo

Y jaulas con las mandíbulas

                Tiesas de los cuerpos:

Ácidas pupilas

Mejillas ya sin gritos

Vértebras soportando las agujas

               De la patria

               De la historia

Siglo de noche con jinetes

                              Agrietados

Y armaduras que sangran

En cada galope

Donde el mal incuba

             Y castra ilusiones

 

Bailan en la sangre los espíritus

Ahogan sus gestos

                            En los ciervos

Los ríos chorrean pájaros muertos

Días sin orgullo

Donde el luto

Siembra cometa de cauces

Y las sombras resplandecen

Como un “bosque azul”

 

Los minutos entretanto

Cantan a capella

El do  re  mi

                  Contra un follaje de moscas.

 

 

 

AGENDA DEL ABISMO

 

Tiempo de canto

                            Sin canto

                           Ni soñado

Con brío de fuego

           Sin luna

Más que la marea aturdida

Del crujir de la tierra

 

Tan lejos de la vida

Y tan cerca de la sal de las heridas

                Sin respuestas

Más que los huesos fríos

                En los labios del viento

 

En el fin de los tiempos las palabras

 

             Lentamente caen

             Ecos de desvelo

             La ola en el mar altisonante

Noche incierta

Sorda

Sombra del azar

Sed de sombras muertas

Heridas de ceniza

                          Sobre el bien

                           Sobre el mal

Sobre la indiferencia

 

Después de todo

                        Cementerio de las semillas

Cruz llorando en las pupilas

        Delirios de encono

La misma sangre

La mordaza de la bruma

La tripulación de los sueños del hombre

La sal perenne de los eclipses

La sombra de los dioses

                     En oscuros espejos

 

Vacío el vacío del tiempo

Oscuridad de principio a fin

Siega nocturna de pájaros

El brebaje de la muerte

                         

                    En el rocío 

                     Eco del cierzo

Medida solitaria del deseo

                   

                    Por la memoria

Que rastrea las cenizas

Y nos concede las esferas del martirio

 

               Hueco instrumento

 

Donde empiezan los errantes agujeros

                De los acantilados

 

Hoguera que nos deja

Una tranquilidad vacía

De metal enmascarado

 

Hay mármol perplejo de la luna

Alambique petrificado

En el sigilo de rugosas telarañas

                                   Sueño que no ve

—escoria de mariposas

                Por el fermento del terror—

Sino en las lenguas del cieno

Donde los ojos sin orbitas

                Devoran ansiosos candelabros.

 

 

 

MI LOCURA

 

Mejor una jungla en la cabeza

Que hormigón sin raíces.

Mejor sentirse perplejo

Ante la tortuosa calle de las luciérnagas.

Derek Walcott

 

 Entre el aire que descalza

                                  A los pájaros

La vida y la muerte

                             Cosas de fondo

El fondo de Dios que adivina

               El tapiz de los abismos

                       Sin pensarlo

Hombre a ciegas

Ave migratoria haciendo toboganes

            Hacia abajo

                              Hacia arriba

Lo mismo que el horizonte

Sin nadie en las huellas

                                     De sus manos

 

Claridad en el centro de dos ausencias

Espacios espectrales que no ve el ojo

 

La vida en su funda

                         La noche en su mortaja

Ambas olvidadas

                  Por la bruma

 

Todo forma el íntimo sueño

Amarrado en el bolsillo

                  En los hilos

                                   De las cejas

O en el camino que recorren los recuerdos

Cuando el asombro

                Se arquea

                              Cansado de vivir

 

Esta bruma de jabón en el aire

Que de repente derrocha

                              Burbujas en el rostro

Luego cae al hueco de la noche

Donde sólo hay mesas sin sillas

 

                   Muelles sin barcos

                    Días inexistentes

 

A veces uno se quiere palpar

 

                              Saltan los escalofríos

 

Uno es depósito ajeno

       Reflejo de algo

                 De sombras errantes

                 De islas

                 De regresos

De cuerpos que juegan a ser ellos

                  No sé si de Dios

 

Uno es el otro

                    La otra versión del ausente

Tul del agua que se filtra

Como si estuviera vivo

           Entre las desnudas

                              Ramas del aire

 

Alguna vez nos lanzamos

          Al juego súbito del olvido

Y nos tatuamos la piel

                    Con los pinceles del aire

 

Nos duele el tiempo

Los espasmos de elefante de sus pisadas

Las piedras que nos exceden

El soliloquio con Dios

          Pensamos en caminar

El camino está siempre

                           Al borde del vacío

Dibujado por el pensamiento

 

 El camino es ese fuego

                                Calcinado

Que sueña el olvido.

 
 

 

FORMAS DE LA DUDA

 

A veces todo es noche

                                             Abismo

                                        Oscuros círculos

Relojes  desconcertantes

Noches sin más límites

                                          Que las ventanas

Calles donde pasa la brisa

                      Crujiendo entre los brazos

A veces pasa el silencio

                      Con su acústica de vidrio

La oscuridad estática

                                            Absoluta

                                              Final

El cuerpo muriendo

                                  Amontonando su cansancio

Abriendo el cuerpo de los grises

                                         Evaporándose la luz

Disecando el sudor

                                      En las alforjas de Dios

Para conquistar mendrugos

                                                     De sosiego

O decapitar recuerdos

                                              Que al fin terminan

Siendo piedras

                               Cuchillos

                                                       Lanzas

O simples cerrojos

                                  De semanas procreadas

Por el viento

 

A veces la vida se hace páramos

                     Grito descarnado en el azogue

                                              De los astros

Un espacio sin párpados

                                 Donde se cuela

                                                     El infinito

 

A veces la memoria calla

                                                Como los mausoleos

                    Sin itinerario

Vela orugas y retablos

                                         Abre polvo…

 

 

 

HABERES

 

“Es como si estuviera en medio de una niebla espesa”…

José Saramago: Ensayo sobre la ceguera

 

Hay historias para no contarse nunca

Hay encuentros al final de un túnel

Miedos

                Vacíos

                                   Golpes

Papeles     sonrisas obtusas

Hay lenguas reducidas a astillas

                                        Días encapuchados

Hay días que pasan como trenes

                            Dejando sólo una estela

          Humo

                         Amontonado sobre rieles

Hay tiempos en que el sueño

        Sólo tiene lugar en las postales

                                      En las caravanas

En las ofrendas patrióticas

                          En la bandera nacional

Hay asilos para cementerios

Y fotógrafos para la última hora

                          Hay ventanas lentas

 Como moscas sorbiendo

                             El aire de los sueños

Hay paciencias con caries en la memoria

Ecos prehistóricos respirando

                                   Silencios fatuos

Insectos de papel reptando en el sol

Hay sábanas como rejas

                        Vacíos que succionan la sangre

Hay manos en la plaza

          Y ojos y sueños y esqueletos

Que el viento dispersa como polvo

Hay puertas sin destino y no llevan a ninguno

Hay vitrinas y vidrios y vidas

                                                  Sin idioma

Piedras silenciosas

Hay círculos donde se aprenden

                           Las partituras de medianoche

Y aguas  tornando en ceniza los sueños

Hay noches sucesivas con ventanas ciegas

                   Flores oscuras

Esperando en el balcón de la Esperanza

Hay pájaros sin alas

Y sin embargo esperan que amanezca

Hay balcones y olvidos

                                             Llaves enterradas

Cunas desvencijadas

Hay sombras en la puerta

       Con un alud de mariposas muertas

Y  una espesa niebla de espadas…

 

 

 

VÉRTIGO

 

A menudo me toca jugar

                               Con la soledad o el olvido

Da igual cerrar las puertas

                                            Abrir las ventanas

Hacer puentes donde no hay ríos

Cobrar un sueldo y pagar los impuestos

  Ir a misa

                 O escuchar un discurso presidencial

 

Salir a la calle

                       O pegarse un tiro en la cama

 

A menudo  uno se encuentra

                               Con enjambres

Con ídolos que subastan sus propias cataratas

Y beben en su propia taberna

                                              Arco iris de mostaza

Territorios prometidos sin peones

 

A menudo quisiera derrocar el alfabeto

Darle golpe de estado a las vocales

 

Botar las cáscaras de las consonantes

Darle amnistía a los adjetivos

 

              Y beber la clorofila de los verbos

                      Desnudarlos

Habitarlos de principio a fin

          Diseminarlos en felpas de aserrín

Vomitar el destino en el mar

 

Llevar el silencio a vitrinas póstumas

Deshacer el nudo de las encíclicas

 

Remover los sepelios y las sombras de las miradas

                       Habitar la memoria

Despedirse diariamente del mundo

                                  Quemar los anticuarios

Disfrazar el óxido de la melancolía

Ignorar la piedra pómez de las ofertas electorales

               

                 Excavar en el agua

Hasta sorber en su totalidad

                                          

                                        La ebriedad del planeta…

 

 

 

NOCHE DEL DÍA

 

“Lo real siempre nace con la luz imprevista”

Danza tenebrosa de las sombras

Las hojas dejan de crujir cuando la realidad

Escribe sobre las pupilas de su masa negra

Las sombras cambian          los acentos son leves

El hollín de los tabancos se hace patente

La luna crece en las ruinas del subconsciente

Anochece en el día sobre calles intransitables

Aunque los brazos invoquen pájaros

Y se vuele sobre ellos devorando ramas

Cuerpos espiando su propia desnudez maltrecha

Dioses de barro sin palabras audibles

Entrada la noche los cuerpos se horadan

Se refugian  se carcomen se arañan

Emergen duelos de ríos y trementina encendida

Un taller de sueños abre el fuego:

Para los amantes la noche es un santuario

Para leer la yedra líquida del agua 

Deshilvanar las espaldas  quitarle el hipo a la lluvia

Y desarticular con el ápice de la lengua las sienes

 Para otros  que no enfrentan el sosiego

La noche es una constante para beberla en los costados

Extraña botica de la intemperie

Crema del terror con cutis de hampa

Asfalto del terror donde el olvido es recuerdo

Y la dicha un residuo de la memoria

Para otros quizá sea místico paraguas

Imagen para esquivar las taquicardias del poder

Sacar las manos y hacer gestos felices

Para otros importa muy poco la noche o el día

Pero entrar a ella es sentarse en los armarios del tiempo

Trazar caracolas con tinta china

Abrir las ventanas que nos sostienen

Rasgar la oruga de los fantasmas

Ver los efectos del paisaje a contraluz

Y la geometría de los sueños sobre el granito

La noche es pues ver la luz de otra manera

A menudo tan antigua como la herrumbre

La luz es ver la noche entre matorrales

Recostada sobre las crestas de la espuma

Ambas se resisten al hábito y al instante

Porque encarnan múltiples destinos y congojas

Porque son cuando se apagan o encienden

Un extenso asombro de contrastes

Porque son para perderse como una braza en el agua

O un pájaro en la hojarasca…

 

 

 

PASTORA HERNÁNDEZ


Nació en Jarabacoa, República Dominicana (1956). Poeta y escritora de cuentos para niños. Estudió Sociología en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y Artes Liberales en el Boricua College de Nueva York. Ha participado en estudios sobre la ciudad de Nueva York y en investigaciones sociales dominicanas, siendo coautora del libro Mujer Rural Dominicana (Santo Domingo, 1985). Es, asimismo, coautora de dos monografías sobre obreras agrícolas. Publicó en 1997 el libro de poesía Vuelta al Silencio Reflexivo. Artículos y poemas suyos han sido publicados en distintos medios: Tertuliando, Agenda Para Poder Vivir, revista Xinesquema y La poesía de mujeres dominicanas a fines del siglo XX, así como en los periódicos Nuevo Diario (República Dominicana) y Unidad Hispana (Nueva York). Desde hace unos años dirige un proyecto de literatura infantil.


 

 

DECLIVE

 

La ciudad se quiebra

en noche de pura luna

Huele un recuerdo a hierba fresca

Camino ligera por el tiempo

por esa otra orilla de alargadas raíces

Allí nacieron mis primeros sueños

La fascinación por el mar

Las primeras imágenes

que devolvieron los espejos…

 

Por mis cuencas ondulan

las banderillas de las salves

Atabales: Lejanos tambores

Una voz, un grito

Somos más que trópico,

música y gracia

Se fundó la canción primera

en la fuente del verde

En el cielo de luminosos astros

En la esencia del agua y del fuego

En la pre-historia del sudor y las manos.

 

 

 

FONDO DE ALMÍBAR

 

A mi niña interior

 

Desde su fondo de almíbar

mi niña habla de los espejos del agua

Reconocido acento.

Mis manos tocan vírgenes jardines

Rosa de sangre

Amalgama

Finas raíces

Rayo de sol traspasando

sus diminutas manos

Entraña reverdecida

Interno amanecer

El tiempo corre solemne

en el tamaño de la sombra.

Emergió de un sueño

con sus propias luces y dudas

Tú estás en lo alto

pero yo estoy en la cúspide

Estoy en tú corazón

para develarte.

Percibo el olor de hojas trituradas

aún siento el sabor del zumo en tu boca.

Las pausas alegres

diluyendo tu nudillo adolorido

De tus ojos recojo

inesperadas luces.

Veo crecer tus pupilas

en los más variados espejos

Ahora comprendo la variada soledad

Mi corazón es tu corazón crecido

Mis manos recogen las lágrimas

de tu pequeño rostro

Ahora puedo acercarme

a las flores extrañas de tu jardín

Sentirme en el derecho

de enseñarte cosas nuevas y bellas

Sujetarte amablemente de mis manos

Sentir que también he crecido para cuidarte.

 

 

 

MAR AL SUR DE ENERO

 

Cactus

Piedras

Polvo del camino

Lluvia del tiempo

Espacio de la noche

Mar: espejo de las nubes errantes

Rayos de luces bailarines de tus aguas

Amigo de la alegría de las soñadoras

Proporción si límite

Infinita belleza sedienta de miradas

 

Día por día

Noche por noche

descubro tu profundidad

en los ojos de las niñas

en los del negro

En los de ellas y los de ellos

Búsqueda de pan

Prolongado viento

de los dioses de la imaginación

 

Desde la cima de esta montaña

 

cabalgo en tu horizonte de plata.

 

 

 

DESCOSIENDO EL ALBA

 

Va desapareciendo la orfandad de mi sangre

Sueño constelado de estrellas marinas

Mapa de corales pisan mis pies

Delgada superficie traspasada

rueda por mi sueño

Amanece

Tiernamente seguimos

descosiendo el alba.

 

 

 

NO HAY DESAMPARO

 

La benévola luz irradia

por imprevistas brechas

ya la alegre mano en la primera línea

Los más ingeniosos juegos

o las interrogaciones más inauditas

Centro del universo

Centro del ser

Día que vivo y descubro

el pensamiento interrogando al corazón

Fuente del saber moja la boca en su renacimiento

Opaco sabor de paraíso

Con la escogida música

no hay desamparo.

 

 

 

A LA MEMORIA DE JOSÉ MARÍA HEREDIA

 

Te imagino contemplativo, José María Heredia

Resurgir melancólica, tú isla alargada

Solitario

El Niágara, torrente incomprensible

removió tus recuerdos

El deslumbramiento, convocó la nostalgia

La exaltación, otro cielo

Han llegado hasta mí tus versos

Veo el Niágara, lo siento

oigo despeñarse el agua

Te veo a ti sumergido en ti

sumergido tu yo en el Niágara

Removiéndose el polvo inconforme

de tus huesos

Traspasando el tiempo

una inmensidad, una sola palabra: Niágara

se llena de ti, José María Heredia.

 

 

 

A RIMBEAUD

 

Desde su eternidad palpitante

Rimbeaud se embriaga de ternura y poesía

Tal vez no quiso retornar a su casa

con las manos vacías de esperanza

Ha regresado solo de su "temporada en el infierno"

Lo terrible y horroroso desgarra su poema.

 

 

 

FLOR SEDIENTA

 

Hoy mi corazón está abierto

como una flor sedienta esperando la lluvia.

Día de leer “El Amanecer” de Tagore

preámbulo de Paz

preámbulo de agua viva

recorriendo los rincones

que el sueño azuza.

Hoy una flor sedienta

espera como yo

mojar las esencias que aquilatan la vida.

Mojar pétalos y boca

celebrar una perfecta canción

liberación del verbo.

Vacío y nada

auguran una nueva invención del mundo.

“El alma construye su propia sociedad”

dijo Emily Dickinson.

Desde ahí, tal vez tocamos y vivimos

nuestra ración de paraíso.

 

 

 

JOSÉ GERALDO NERES


Nació en Sao Paulo, Brasil (1966). Poeta y escritor. Co-fundador del Grupo Palavreiros (escritores/poetas sediados en Diadema, San Paulo, Brasil), actual Coordinador de Comunicaciones y Web-Master del portal de literatura PALAVREIROS. Co-editor de la Revista Electrónica "Poética Social", correspondiente PALAVRARTE. Recibió el 2do lugar del Premio Cultural Plinio Marcos, en la modalidad de literatura en Julio de 2003. Ha participado en las antologías poéticas: “Alabastros” (Marzo-2002) y “Tiempos Perplejos - Poética Social” (Depto Cultura de Diadema, Diadema-San Paulo / Agosto-2002). Ha publicado sus poemas y prosa en diversas publicaciones de su país y en otros países de América Latina y Europa. Entre sus proyectos culturales está el portal de literatura Palavreiros, incluido en el directorio mundial de poesía de la Unesco.


 

 

RENUEVO

 

en la barranca
pintura de miedo
perfume de luna

con trenzas de árbol

hilo un columpio
y bailo en las estrellas
el enigma de los sueños    

 

 

 

ÁPICE

 

sexo grita
los dolores del arco iris
espasmo secular
libertino firmamento
esquina oscura, sagaz

(gotas insanas)

relieve sin tramas

 

 

 

OTRORA

 

en las lágrimas
la faz mezclada
lava otras faces
flirt 
con el gozo del oceano

 

 

 

CÁNTICO

 

esencia
ser libertino
mézclase con líquido
en mañoso éxtasis
el deleite acompasa el desatino
tatuo un poema en su dorso
manifiesto silente de misterios
la madrugada estimula tramas
estrellas juguetean en el espejo del alma
rocío
el paladar del amanecer
son versos
en papiro inmaculado

 

 

 

AMBROSÍA

 

con trajes estelares
dragones en la cintura
anhelo el dueto del rocío
flama
en el peregrino dorso
refugio de las lágrimas cristales
 
nutrir
días pasados
fragmentando
las fases de la luna
 
blanco – amanecer
pájaros
traducen en cánticos
el supremo éxtasis

 

 

 

BLUES

(NOSTALGIAS)

 

Rozar el arco iris
con dedos cristalinos
susurrar palabras extintas
en el diccionario de la floresta

                 carnal

puñal aterciopelado
bálsamo en cicatriz azul
ingenuo instante
poema bilingüe
modela nubes de algodón

 

 

 

CARMESÍ

 

estrella marina
acuario de viento
gota tejedora
suspensa

(ojos-tempestad)

quimera
del seno lunar
contornea
el rocío

piedra de fuego
pulsa
en la
acuarela-vientre

génesis

 

 

 

ENCANTO

 

en el lecho
silueta
el sol brilla
en los labios místicos

en la puerta
el sonido dudoso
me llama a bailar
en las llamas versos

reina-mujer
cabalga
y alimenta

tatua su mapa
en este peregrino

en la barca-deseo
enigmas
y

el sudor de la noche

sin estrategia
sin miedo-mañana
me entrego
¡ oh , cazadora!

avalon
se diseña
en la savia
            navego



 

 

PATRICIO ARMANDO SÁNCHEZ


Nació en Talca, Chile (1959). Es poeta y Profesor de Español. Pasa su infancia entre Talca y Valdivia. Es hijo adoptivo de dos importantes científicos chilenos. En 1977 se traslada con su famila a París, donde reside durante siete años. Realiza luego sus estudios universitarios de Español en las universidades Paul Valéry de Montpellier, Francia, y Complutense de Madrid, España, especializándose en Literatura Hispanoamericana. En 1994-1996 reside en Portland, Estados Unidos. En la actualidad es el responsable del Taller de Poesía Pablo Neruda de la Diputación Provincial de Montpellier, es ademàs miembro del Centro Cultural Los Andes (organización de ayuda y solidaridad con Chile y los Mapuches), de L’Ours Blanc (Asociación de Escritores Franceses) y de la Sociedad de Escritores de Chile. Sus poemas aparecen en diversas publicaciones literarias especializadas y en el Internet. Ha publicado los siguientes poemarios:  11 sonetos y 3 poemas libres para ser leídos -con mucha seriedad- al bajar de un autobús, en las postrimerías del siglo XX (1990),  Sea la Luz (1990), Poèmes écrits dans un Café (en francés, 1991),  Escribidor Anónimo (2000) y Breve Antología Personal y otros poemas (2000). Forma parte de una antología de poesía franco-chilena titulada Petite anthologie de poésie franco-chilienne, Carnets du Chili, Castelnau-le-Lez, Francia (2003) y del Índice de los Autores del Maule en Chile. Fue ganador del Premio Nacional de Prosa y Poesía Juvencio Valle en Santiago, Chile (1995), del Premio Nacional de Poesía Ciudad Villa Alemana, Chile (1996) y Finalista en el Premio Internacional Centro de Estudios Poéticos en Madrid, España (2000).


 

 

NUBE DE TABACO

 

Nada sabes del sol cuando los amigos

te abrazan con la sonrisa en los labios.

 

En todas las ciudades habrá un mesón

donde tú apoyarás tus codos en invierno.

 

Las calles son como gacelas

de circo a la hora del crepúsculo.

 

Por esto tú debes  perdurar

en una nube de tabaco.

 

Serás feliz en la quietud de un instante,

aunque en realidad sólo halles sombras

en un espejo deformado.

 

No mereces desvivirte si la alegría

que te ofrecen tus amigos es sincera.

 

Tienes un camino frente a ti: convencerte

de que la risa es el preámbulo en la fábula,

 

después podrás hallar en otro espacio

otra ciudad en la que el sol busque tu rostro primigenio,

 

pero aún no es el momento, ten paciencia.

 

 

                        (Lisboa, 1999)

 

 

 

LA CIUDAD

 

En cada país hay un lugar llamado Talca

y una iglesia de oro con ojos de paloma

kioscos soñolientos: revistas y periódicos

y muchachas sonrientes con el rostro cansado

 

Por las calles circulan vendedores de fruta

y alegres panaderos se aprontan a dormir

en lechos semejantes a enormes sepulturas

donde el amor espera sobre unos senos cálidos

 

El sacerdote cuenta las perlas de un rosario

y tañen las campanas para anunciar el alba

mientras los comerciantes conversan barren limpian

 

Automóviles pasan de prisa echando humo

y en la acera sonríen alegres secretarias

cuando los lustrabotas les lanzan un piropo

 

 

 

HAY DíAS

 

Hay días, y son los más, eternamente breves.

Días para grabar en un mármol.

Días que parecen días, y no lo son.

Días de dos noches y cuatro atardeceres.

 

Hay días, mi Dios, de fuego consumido.

Días para arrancar del calendario.

Días en que te dicen iBuenas Noches!

Días cual una piedra inmensa en tu zapato.

 

Hay días de recuerdos, con sabor a café.

Días...en tu hastío mental de estar cansado.

Días sin ton ni son, y nadie al otro lado del espejo.

 

Días, ¡caray!, de tanto anonimato.

Días en que pasas agotado de esperarte en un zaguán.

Días, a medianoche, de alguna tarde de un jueves.

 

 

                                    

HOY

 

Hoy acabo de hablarme en una oreja.

Hoy acabo de hablarme en un oído.

Hoy estoy feliz, caramba!, qué tristeza

Al sentir mi corazón redondo y amarillo.

 

Hoy acabo de verme ciegamente.

Hoy acabo de hablarme en una esquina.

Hoy me vi cruzando una calle, una calle cualquiera.

Hoy estoy feliz, caramba, qué tristeza!

 

Hoy le ayudé a un cojo a levantar mis piernas.

Hoy pienso morir, caramba..., qué tristeza!

Hoy me daré muerte con los cuatro sentidos que me quedan.

 

Hoy he de matarme para seguir viviendo.

Hoy buscaré un útero sencillo como tierra.

 

Hoy estoy feliz, caramba, qué tristeza!

 

 

          

EL PARAGUAS ROJO

 

arriban a este puerto cansados trasatlánticos

y hendidos en la proa desertan ante el vino

y abócanse a los vasos recios hombres

con barbas pusilánimes

 

son viejos marineros que acódanse a la barra

confiados como mástiles

y beben vino a sorbos al son de una guitarra

 

sois bravos marineros murmuran las rameras

buscando ser amadas

oh rojas jarreteras!

y caen rojos guantes ya ebrios sobre el suelo

y glúteos que se abren

agólpanse en un sexo

 

las copas en las mesas conservan sus latidos

de copas postergadas

al son de una guitarra y en fin los marineros

de un barco de otros puertos

exploran nuevas aguas al son de una guitarra

 

sois bravos marineros

la noche ya se acaba!

                                                 

(Cabaret de Barcelona, 1987)

 

 

 

MEDITERRÁNEO

 

Sobre la grava azul de Canet Plage busco

el sonido del albatros. No sé si es Ezra Pound

quien en lontananza me hace señas, hoy vivo por

la estrella de otros versos; en el botón de mi solapa

han cagado unos pájaros.

La noche ha sido larga, poco he dormido,

las olas de este mar Mediterráneo golpéanme

incesantes los pies con sus martillos, mas, no deseo

esperar a que transidos pescadores me socorran,

y por lo mismo he de liberarme de la sal

dormida en mi cuerpo.

Extrañamente no puedo respirar

como es costumbre en los poetas, mover estas

arenas sería delatarme. Cuán frío es el aire

sobre mis párpados secos.

 

(Mar. Tu imantado corazón nunca termina de latir.

Un sorbo beberé de tu ambrosía en un vaso de

cristal guarnecido de zafiros.)

 

(Perpignan, 1987)

 

 

 

EXTRANJERO

 

Tu semblante son los trenes que se duermen con el alba.

Llevas equipaje transitorio,

 

viajas.

Desciendes en un andén, te preguntan tu nombre,

no respondes.

 

Sin embargo, debes ser feliz porque estás vivo.

Vivir es algo sumamente serio para ti.

 

Extranjero,

Las aves se beben tus pestañas.

Recibes una carta.

Alguien te ama.

Una mujer te ama.

Una mujer espera que vuelvas a sus brazos.

No hay regreso.

 

Avanzas en un tren mas retrocedes en espacio.

Tu territorio lo has perdido.

Tu patria no te pertenece.

 

Los años son las moles de tu casa.

Tu nombre es el exilio.

 

¿Qué buscas extranjero?

Las horas te amenazan.

 

(Italia, Florencia, 1980)

 

 

 

GRACIAS

 

Doy las gracias al búho del molino

y también a la oveja trasquilada

cuando el sol en la hierba me ilumina

con sus claros cabellos de muchacha

 

Doy las gracias al sabio caracol

que detiene su marcha cuando fulgen

en el cielo febril y lo coloran

unas alas hermosas de gorrión

 

Doy las gracias a los lobos del bosque

a la hechicera que sueña con sapos

al sendero de piedra del camino

 

Doy las gracias al viento y a los árboles

a las palomas que vendrán mañana

a despertarme con sus alas blancas