Miami
Estados Unidos
Año VI

 Nº 33/34

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos

Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

 


 

HEXÁGONO

por

Luis S. Taza Hernández

 

     La oscuridad de aquél dormitorio se me hacía pesada y molesta. Intentaba dormir alejando de mi mente la preocupación por escribir algo que realmente interesara a mis lectores. Este trabajo es así, como  aquél aventurero que buscaba en el desierto un objeto sagrado y misterioso, resolviendo mil entuertos. Mi inquietud cedió parte a un principio de sueño que quise aprovechar. Como el que quiere coger ese último autobús que le lleva a  su hogar, de regreso  al  merecido descanso. Pero cuando el silencio comenzó a hacerse presente surgió una voz susurrante y sensual. Estaba solo, pero reconocí una voz de mujer, que tal vez perteneciera a un bello rostro. Abrí mis ojos, y ante mí pude ver que estaba en lo cierto. Un pelo liso, rubio y largo cubría un cuerpo bien proporcionado. Una cara dulce, atractiva, delicada y aniñada esgrimía una sonrisa angelical, que me decía - "Buscas algo que contar, algo que mueva el espíritu de esas buenas gentes. Ven conmigo al lugar donde se condena a la soledad infinita. - " Su mano, suave y fría,  tomó la mía. Entonces me di cuenta de su encantadora desnudez... pero lo curioso es que no inspiraba deseo, tampoco temor, solo paz y felicidad como nunca antes había experimentado. Habría ido con ella al fin del mundo sin tan siquiera decir una palabra. En un segundo nos encontramos en una inmensa sala circular muy elegante y barroca, se diría que parecía un palacio versallesco...o algo así. La muchacha desapareció de mí lado, y yo me vi rodeado de mucha gente muy bien vestida, y hablando mil lenguas distintas. Al fondo de la sala vislumbre la figura de una anciana mujer toda de negro sentada en una mesa elegantemente decorada. Me abrí paso entre la multitud, y llegué ante ella para saber que era aquello, y le pregunte muy educadamente - " Por favor, podría ser tan amable de decirme ¿donde me encuentro? - " La arrugada, canosa y encorvada anciana daba la sensación de querer ignorarme, rodeada de libros polvorientos. Mientras escribía algo con una pluma antigua y decorada, con tinta muy roja y espesa. Decidió apartar su atención de sus escritos, y se dignó, por fin,  contestar con una sonrisa entre burlona y maligna - "¿Que no lo sabes? - 

 

"Con un simple gesto de cabeza respondí negativamente.

 

La anciana continuó - " En un burdel, en el mayor burdel del mundo. Tengo las mejores chicas que se puedan desear, y los mejores clientes a que se puedan aspirar. Aquí prestan sus servicios la famosa Economía, que está muy solicitada, por cierto...aunque no menos que Política, que también está siempre muy...pero que muy ocupada.  Quizás te convenga Corrupción, pero esa va y viene...y tal vez...no sé. Violencia, tiene un momento, pero es también muy cara... -”

 

     No la dejé continuar, y por curiosidad, le pregunté cuánto costaban.

 

La anciana mujer me miró con sus cansados ojos, y sin apartar la mirada me respondió - "Cuarenta mil soledades. - " No pude disimular mi sonrisa, que en el fondo ocultaba sorpresa y cierta indignación...pero decidí continuar interrogando a tan elocuente mujer con cierto recelo:

 

- "¿Y felicidad?, ¿y amor? - "

 

- "No, todos preguntan por ellas al entrar,... pero aquí nunca estuvieron. - " me contestó con un cierto tono que inspiraba pena y sufrimiento, que no entendí.

 

Para finalizar, quise saber con  quién estaba  hablando:

 

- "¿Puede ser tan amable de decirme su nombre, buena mujer? - "

 

- "¿Mi nombre?, ¿de veras quieres saberlo? - "contestó desafiante.

 

- " Sí - " dije con determinación.

 

- "Mi nombre es Historia...y con esta pluma mojada en la sangre de aquellos que soñaron cambiar mis destinos escribo el tiempo y el nombre de aquellos que vienen por aquí, y usan mis servicios - ."

 

Sonó el despertador, y recordé aquél extraño sueño.

 

...Pero faltaba una pieza en este puzzle - ¿quién era aquella joven que me llevó a este relato?

 

Salté de la cama y me asome a la ventana, allí estaba la respuesta.

 

 

Luis S. Taza Hernández nació en Alicante, España (1960).  Narrador. Ha cursado estudios en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Alicante.  Ha incursionado en el mundo de la literatura en diversos medios de la región alicantina, tales como en las revistas literarias Auca y El Palmeral. Sus narraciones salieron publicadas en el libro Entre azules y blancos (Ediciones Frutos del Tiempo, Elche, 2003).