Miami
Estados Unidos
Año VI

 Nº 33/34

Escríbanos    

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos

Daniel Berdeguer

Luis H. Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 


 

 

 

LA ESCRITORA AUSTRIACA

ELFRIEDE JELINEK

ES LA NUEVA PREMIO

NÓBEL DE LITERATURA

 

 por

 

Lidio Mosca Bustamante

 

 

 


     Quien observa los peatones de la calles principales de la ciudad de Viena o frecuenta algunos cafés ha tenido la oportunidad de ver más de una vez a Elfriede Jelinek. Si esto continuará así después del Premio Nóbel, es un interrogante. Ella es, sin dudas, una escritora que nombra las cosas por su nombre. Sus textos han dividido en dos bandos a la opinión pública austriaca. Como pasa con los escritores canonizados, miles de personas opinan en pro o en contra sin conocer su obra. La escritora ha recibido todos los premios importantes que existen en el mundo literario en idioma alemán. Sin embargo, asegura que no puede vivir de la venta de sus libros. Hasta el día de hoy ha pagado sus cuentas mundanas con traducciones, obras de teatro escénicas y orales. Sus textos expresan claramente su posición respecto al pasado político de su país. Es conocido su enfrentamiento con el partido de derecha que en los últimos años ha ganado terreno. Últimamente, ella asegura con resignación que su lucha por evitarlo ha sido inútil. La intención de la nueva Nóbel de literatura es la advertencia. Para ella, callarse es permitir que crezca hierba sobre los recuerdos de los campos de concentraciones durante la segunda guerra mundial. La puesta en escena de sus obras teatrales ha producido de inmediato reacciones de espanto entre las almas más conservadoras. La revelación del pasado en diálogos y escenas en sus obras avivan el recuerdo del horror que los ciudadanos del presente prefieren no comentar. No se le perdona que sacuda a sus conciudadanos advirtiéndoles que el demonio no duerme siempre. En un reportaje reciente con motivo del máximo galardón internacional de literatura explica ella la sustancia de su libro Los niños de los muertos (1995) que según ella es el más importante de su pluma: “La novela gira alrededor de la historia fantasmal de este país, del hecho que se apoya sobre una montaña de cadáveres y que no se deseaba reconocerlo –o en todo caso lo hace demasiado tarde”.

     Su propia vida también ha sido una tragedia. Su novela La pianista narra su relación de amor y odio hacia su madre, con quien vivió hasta que ésta cumplió los cien años de vida. Sufrió bajo su tiranía y su determinismo. Elfriede Jelinek dice que no le otorga demasiada importancia a ese texto que fue llevado al cine con éxito. Aclara que, sin embargo, fue necesario para ella escribir su complicada relación con la madre, por catarsis.

     No es aconsejable hacer un comentario sobre su obra sin tratar de entender el significado psicológico que ella tiene. En una sociedad que, según la describe la autora, todo lo controla. Esta limitación conduce a ciertas personas a creer que lo único que les queda a ellas es el control sobre el propio cuerpo.  Con intención de llamar la atención, la mujer afectada recurre a la auto agresión física (Síndrome de Borderline). Dos personajes suyos (Erika Kohut en su novela La pianista y Sophie Witkowski en Los excluidos se agreden a sí mismas lastimándose con una hoja de afeitar en la región más íntima que posee una mujer; la vagina. La auto agresión ocupa un amplio campo en la sicología y su definición requiere considerar diferentes mecanismos que la producen. Es útil saber que se presenta casi exclusivamente entre mujeres. Entre las causas posibles y frecuentes está la del abuso sexual durante la niñez. No es casualidad que Elfriede Jelinek presente insistentemente protagonistas afectadas por este fenómeno. La agresión sexual hacia las niñas preocupa a la sociedad austriaca. Estas dos protagonistas llegan al extremo de agredir sus órganos más íntimos, lo que le otorga al hecho una extremidad particular. La escritora señala por medio de estas escenas, de qué manera suele ser dañada el alma femenina en una sociedad en la cual el goce de los medios de consumo no es capaz de reemplazar a la necesidad del sano desarrollo en la pubertad femenina. Por fin, es de notar que después de realizada la auto agresión la mujer tiene una sensación de tranquilidad y euforia que se suma a la sangre que fluye (la vagina es un órgano muy ricos en vasos). Esa sangre cumple el rol del “lavado interno” que percibe la mujer que lo practica. Recordemos el ritual de los caciques mayas que pinchaban sus órganos sexuales masculinos en la creencia que la esencia de la vida está presente en la sangre. Esa sangría les permitía entrar en contactos con los dioses y purificar la vida.

     En su novela Los niños de los muertos la autora mezcla los vivos y los fallecidos. Los últimos regresan para mezclarse con los vivos. Edgard Gstranz y Gudrun Bichler aparecen y desaparecen en escenas de un mundo dantesco. En éstas, los sucesos mundanos de la televisión, los artistas del quehacer  público actual, los deportistas, los jubilados, los políticos corruptos y otros personajes nacionales tejen un cuadro casi abstracto. Tampoco falta la iglesia católica que ha llevado y lleva parte en la historia del país. La referencia de asesinatos producidos con hachas surge otra vez más, recordándonos que nadie está libre de ser víctima. Su estilo presenta frecuentemente un juego vivo de palabras que se transforman a veces en verdaderos estiletes que tienen como finalidad la máxima atención del lector. Ella incorpora términos y situaciones que la juventud del país identifica como propios. Uno de sus méritos es el cuidado del idioma alemán. 

     Personalmente, creo que lo que más me convence de Elfriede Jelinek es que ella trata a la literatura como al medio de su elección para descubrir su verdad. Esa verdad que a ella tanto le duele. Por otro lado, no excluye en sus textos la interrelación de la política, la cultura y la historia. Pero lo mejor que se puede hacer frente a la noticia de este último Premio Nóbel es leer su obra.

 


Lidio Mosca Bustamante nació en Santiago del Estero, Argentina (1947). Narrador, profesor, conferencista y Doctor en Medicina. Autor de libros de su especialidad médica (Radiología) que se venden en España e Hispanoamerica, así como de artículos para revistas médicas. Paralelamente, ha desarrollado su carrera literaria. Ha publicado el libro de cuentos “La Excusa” (1981), la novela corta “Blumen für Agustina” en idioma alemán (1991), “Flores para Agustina” en idioma español (1999), y de “La Marca en la Arena”, en idioma español (1995), “Das Zeichen im Sand” en idioma alemán (1997). Ganador del premio “Leopoldo Lugones” a la actividad literaria Cuento de los Servicios de Radio y teledifusión de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina en 1974. Desde 1981 es socio activo de la Sociedad Argentina de Escritores (S.A.D.E.) y es miembro de varias organizaciones dedicadas a la promoción de la literatura hispanoamericana en Austria, país donde reside. Desde 1998 es miembro del P.E.N. Club Internacional con sede en Viena. Fue coeditor del Folleto Literario Colibrí, de publicación mensual, en Viena durante el año 1993. Sus cuentos, artículos y ensayos han sido publicados en diversos medios europeos, al igual que en México y Argentina.