|
 |
|
DUELO DEL LENGUAJE/LANGUAGE
DUEL
Vintage Books, 2002, 192 Páginas. (Poemas)
Nueva York, EE.UU.
ISBN 0-375-71384-0

|
Bajo
otros supuestos sería una tautología decir que un
libro de poesía es un libro sobre el idioma; pero no
en el caso de Language Duel/ Duelo del lenguaje,
de Rosario Ferré. Es un libro sobre el idioma y sobre
las errancias; sobre la condición peregrina y
beligerante de la lengua y también sobre su capacidad
de coexistencia. Ferré fabula y testimonia con poemas
en alto grado anecdóticos las enarraciones de un
proceso transculturativo que la han afectado como a
pocos por su condición de puertorriqueña y escritora.
Aunque el título suponga una
contienda, una vez levantada la tapa, e inmersos en la
lectura podemos descubrir que estos textos
corresponden a un momento posterior. No están
aventurados sobre el fogonazo del polvorín, sino que
son la revelación de esa calma fecunda, en la que se
comienza un inventario de la devastación y se toma
conciencia del valor de esas cosas pequeñas que han
logrado salvarse.
Mientras ella se pregunta ¿Por
qué será / que en el año 2001/ a los americanos se le
hace tan difícil/ aprender a escribir en español? Y
jura que mientras discute en español su "derecho a
hablar en inglés", escucha "rugir los cañones" y ve "las
bombas salir volando sobre (su) cabeza" (Duelo del
lenguaje), a lo que convoca en todo caso es a un
presente histórico. Las lanzas se cruzaran y
sentiremos como en sordina el ruido de las armaduras
de los conquistadores que se quiebran ante los
tomahawks y los bigwams que caen ante el
paso arrollador de la máquina de vapor y los fusiles.
Después de esto, ironías de la historia, el español
seguirá gozando de una excelente salud y el duelo de
los idiomas continuará hasta nuestros días, a veces
con su "guerra fría", o su tregua fecunda, y a veces
coqueteando como dos aves de corral que ensayasen su
danza de apareamiento.
Ella, como muchos poetas
antillanos, puede ver con fascinación los más impíos
ciclones y asumir las tragedia como una cuestión de
identidad. Esto no quiere decir que la suya sea una
literatura resignada ante la realidad, sino que puesta
en la situación de elegir ha tomado conciencia de que
el duelo comienza en un nivel más profundo; podría
haber elegido el bando de los artilleros que meten la
carga y dan baqueta desde lo alto de la atalaya, pero
portadora de una carga más explosiva quiere hacer
justicia y luego lograr la reconciliación identataria.
Después de todo, ella es también una mujer bilingüe,
un anfibio literario que se deja arrastrar hacia los
misterios de un abismo que lejos de bifurcarse se
fusiona.
Como un ejemplo de estas
“fidelidades encontradas”, los textos de Duelo del
Lenguaje no son traducciones estrictas, sino que
en muchos casos se permite hacer variaciones
aprovechando “la doble perspectiva” de poder “correr a
toda marcha por los rieles/paralelos de ambos mundos”.
Me parece ver que la magia de cada lenguaje la absorbe,
cada idioma le exige imágenes y le ofrece
posibilidades; cada uno se discute la posesión de una
mujer que escribe como si tronara de la tierra hacia
arriba. Es la suya una identidad compuesta de la
acción contaminante de dos culturas que se manifiestan
en la lengua, y aunque el español convoque nostalgias
y brote con la fuerza y el derecho de la maternidad,
el inglés es también parte de su presente y su futuro.
Puede asumir la voz de una latino writer,
hablar del español como su lengua: “húmeda y profunda,
con tantas curvas y meandros que nos hace sentir
astronautas del útero (…) casi tan hondo como el canal
por el que llegamos al mundo” (Corriente Alterna).
Pero eso no evita que se perciba que el inglés —ese
“nuclear reactor” en el que “No excess baggage is
allowed” (Language Current)— está en su vida desde
el hueso, confundido con la escencia misma de su
sensibilidad. Sabe de antemano que “Two male crabs/
can't root in the same lair” (Language Duel), pero
ella hará que convivan separados por una fina película,
compartiendo la misma agua, como dos peces peleadores
que se han colocado en la misma pecera.
Nadie escapa de la precariedad de
las eventualidades. La tradición y la identidad
sobreviven bajo este presagio, ellas estaban ahí desde
antes inamovibles e indolentes, pero Rosario Ferré no
se resiste a verlas pusilánime. Ella sabe que la
literatura, la identidad y la cocina son un misterio
de equilibrio y proporciones. Y que no existe un sabor,
ni un perfil definitivo.
Duelo del lenguaje,
es hijo también de la ambigüedad semántica y del
bombardeo semiótico, no hay que olvidar que en español
el duelo comienza en el enfrentamiento pero termina
disparado por dentro de las ingeniosas cadenas
etimológicas hasta denominar a los dolientes (un duelo
cuando es de ley se extenderá, al menos para una de
las partes, más allá de la performance). Y el
duelo del lenguaje de Doña Rosario, la escritora viva
más importante de la isla del encanto, es también un
recuento de su dolor, de su ausencia, y sobre todo de
la memoria. Porque al final tenemos la certeza de que
este es el libro que necesitaba para dar fe de vida,
al menos poéticamente hablando, y para poner sobre sus
propias contradicciones el peso grave de la palabra.
Lo que ha vivido es apenas una hilada generosa en la
rueca de los siglos. Lo que experimenta tiene un
origen remoto que ella descubrió desde sus años
universitarios en Estados Unidos, y que confirmó mucho
después cuando regresó a sus raíces para encontrar
muchos de los temas de su inspiración y también un
país volátil y fracturado por el intercambio
intercultural con los Estados Unidos pero también que
no había sabido utilizar las infinitas posibilidades
de esta nueva riqueza. Nosotros los cubanos, por
aquella metáfora del pájaro, ahora prisionero dentro
de un espejo, la entendemos bien. Un ala imaginaria es
la continuidad de la otra viva. Aún con las plumas de
un ala quemadas, el destino del ave sigue siendo el
mismo.
Es por ello que se permite
colocarse a la ofensiva, y superar viejas retóricas
con la evidencia de que la tragedia no es
unidimensional, sino que se revierte como un
bumerang encendido “prendiendo” en algunas de las
ciudades más populosas de la Unión. Su mérito, entre
muchos otros, es mostrar el derecho y la grandeza de
nuestras culturas antillanas, con textos de gran valor
ético y literario, y llevar el razonamiento desde la
superficie del idioma hasta el hueso de los debates
culturales. Aunque no sea la intensión de este libro
histografiar con exactitud la llegada del español a
las Américas y su periplo por las tierras del norte,
puesto que el vehículo se lo impide, si logra que este
espíritu recorra toda la primera sección del cuaderno
y que quién lo lea (tanto en inglés como en español)
entienda, que sin intentar desplazar al idioma oficial,
el castellano goza de linaje, derechos ... y ha
“retornado” a estas tierras para quedarse para siempre.
Habla también de las olas sucesivas, las emigraciones,
el newyorican, el dominicanyork, los
cubanoamericanos y haitianos al sur de la Florida, las
reconquistas de un espacio producto de la trashumancia
política y el arribo con estos de una lengua y una
cultura “nuevas” que se levantan altivas en creole
y español criollo de las islas. Poemas como “Subiendo
por el Archipiélago” y “Los esqueletos de los héroes”,
son una muestra total y rotunda de la madurez de este
cuaderno: “En Miami uno se tropieza a cada paso/ con
los esqueletos de los héroes./ Muchas calles ostentan
sus nombres:/ Ponce de León, Coronado, Cabeza de Vaca./
Llegaron, vencieron y perecieron/ bajo los cascos de
la ambición y de la gloria./ Pero nada desaparece; el
ayer sobrevive en lo que vemos,/ en el viento que
agita las palmeras/ en el sesgo que inclina a los
navíos/ al hundir sus quillas sobre el agua./ Hoy los
conquistadores están de vuelta:/ Los cubanos, los
haitianos, los puertorriqueños./ El océano está
empedrado/ con los huesos de los héroes”. (Los
esqueletos de los héroes).
A la vuelta de una temporada de
escritura que la va confirmando como una de las
escritoras hispanas de mayor envergadura, su poesía se
permite desenfados e instantes memorables como en los
textos bilingües “Juan de Oñate”, “La humildad del pie”,
“La marcha de los saguaros”, “Contrapunto” y
“Aleluya latino”, por sólo citar algunos. Disfrutará
la anécdota del exitoso hombre de negocios que “Suelta
un ¡Coño! más grosero/ que una bala de cañón/ y
entorna la vista al suelo, avergonzado”. Cuando
alguien le pisotea un zapato en un elevador del lujoso
Ritz de Miami, y también la complicidad del
ascensorista que sonríe “porque quiere dejar claro/
que el español también tiene su gente de calibre/ a
pesar del vituperio” (El español del Ritz).
Rosario Ferré ha protagonizado
algunas de las polémicas sobre el feminismo y la
teoría literaria más interesantes de los últimos años.
Ella evita detenerse en feminismos y otros fanatismos
genéricos porque sabe que la literatura no tiene sexos
y que sólo existe buena o mala. La conquista de la
mujer escritora está en desinhibirse de tantas taras y
romper los límites del vidrio. “Contrapunto”, uno de
los poemas del primer bloque es un ejemplo de la
frescura con la que aborda estos temas. Su sutilidad y
su gracia lo apartan de cualquier trillado erotismo.
“Los pechos/ como panes gemelos/ se yerguen siempre
visibles,/ siempre expuestos/ sobre la doble colina
que se extiende/ sin dificultad hacia el horizonte./
Tienen un propósito clave:/ dar sustento./ “ ‘Somos lo
que somos’,/ proclaman llanamente,/ muy seguros de sí
mismos/ dentro de su alcoba privada./ El hombre tiene
que luchar/ por guardar su secreto:/ un perro caliente/
dentro del pantalón,/ moviendo la cola y olisqueándolo
todo,/ un pensamiento sin articular,/ un impulso
juguetón en la pantalla/ que todavía no se ha impreso/
sobre la página./ El pene,/ buzo ciego/ hurgando en la
oscuridad primordial”. (Contrapunto).
La casi totalidad de los textos
incluidos en este tomo antológico, en el que también
aparecen poemas seleccionados de dos de sus libros
anteriores Las dos Venecias y Fábula de la garza
desangrada, son un extraordinario divertimento. Textos
que ofrecerán un par de gratificantes horas de lectura,
incluso para los que no son habituales consumidores de
poesía. Como un atractivo extra a su calidad
escrituraria está la pasión, la erudición, el detalle
historiográfico y como ya he escrito, la voluntad
anecdótica que existe en cada uno de ellos. Me reservo
recomendar un texto “Agapantos en blanco y negro /
Snapshot in Black and White”, que resume sin retóricas
la tragedia de esos seres atravesados por dos
identidades, hombres del limbo, prisioneros del hypen,
que cada día recuperan su libertad a través de la
escritura, y lanzan las comidas étnicas al fuego de la
literatura.
|

|
|
Joaquín Badajoz
nació
en Pinar del Río, Cuba (1972). Graduado de Ciencias Económicas. Ha sido comisario – curador de una
treintena de exposiciones de Artes plásticas en Cuba y Panamá. Textos suyos
pueden encontrarse en Encuentro de la Cultura Cubana (España); El
Panamá América y La Prensa (Panamá); Arcoiris (Bilingüe,
Francia); y en las publicaciones cubanas: Vitral, Deliras, Cause, Arte
Cubano y La Gaveta (Cuadernos de Arte y Teoría de la Cultura). Fue miembro
hasta 1999 del consejo de redacción de la revista VITRAl y miembro fundador de
la Unión Católica de Prensa en Cuba UCLAP-Cuba y de la Unión Católica
Internacional de la Prensa; así como miembro- consultante de la revista
independiente de literatura Deliras y miembro del Consejo Editorial de
Ediciones Loynaz. Es miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de
la Lengua Española y de la Asociación de Licenciados y Doctores
Españoles en EE.UU. (ALDEEU). Reside en la ciudad de Miami
(EE.UU.) desde 1999. En la actualidad es editor ejecutivo de la
revista Cosmopolitan en español. |
 |
|