Miami
Estados Unidos
Año VII

 Nº 39/40

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Consejo de Redacción

Dr. Humberto López Cruz

Universidad Central de la Florida en Orlando

 

Dr. René C. Izquierdo

Miami Dade College Recinto de Kendall

 

Profesora Myra Medina

Miami Dade College

Recinto Norte

 

Dr. Gerardo Piña Rosales

Universidad de Columbia

Nueva York

 

Dra. Alicia E. Vadillo

Universidad Estatal de Nueva York en Oswego

 

Dra. Lidia Versón

Universidad del Turabo

Puerto Rico

 

 

Asesor Técnico

Luis H. Beltrán

 

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

   

 


POETAS ESPAÑOLES

 

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ


Nac en Cartagena, Murcia, España (1942). Su obra poética está traducida – y algunas de sus novelas – a más de veinte idiomas.  Es licenciado en Filosofía y Letras, especialidad de Historia y Geografía, y también realizó estudios de Filosofía Pura en las Universidades de Murcia, Madrid y la Sorbona. Articulista ocasional, autor de guiones cinematográficos y traductor de Poe, Villon, London, Kavafis, Hölderlin, Stevenson y de varios poetas ingleses, ha consagrado su vida a la literatura y, obsesivamente, a la poesía. Después de la publicación de la antología Nueve novísimos poetas españoles en el año 1970, realizada por Josep María Castellet, se dio a conocer entre un grupo de poetas que surgió como una propuesta diferente a los valores estéticos y líricos hasta entonces conocidos. Finalista del premio Planeta con El manuscrito de Palermo y de La Sonrisa Vertical con La caza del zorro, fue premio de este último con La esclava instruida. También fue premio Barcarola y premio de la Fundación Loewe. Entre sus libros de poesía se encuentran los titulos: La edad de oro, Nocturnos, Tosigo ardento, El escudo de Aquiles, Signifying nothing, El botín del mundo y La lágrima de Ahab, entre otros. Su libro Museo de cera, el cual fue publicado por séptima vez en el año 2002 por la Editorial Renacimiento en Sevilla, fruto de 39 años de trabajo y que cuenta con casi novecientas páginas, escapa al contexto de nuestra cultura para entroncar con corrientes universales de todas las épocas y todas las literaturas. Otros libros suyos son sus memorias Al sur de Macao, Naturalezas muertas, La corona de arena (biografía de Lawrence de Arabia), Yo, Talleyrand (El manuscrito de Palermo) y Desolada grandeza. Fue organizador en 1985 del Homenaje a Ezra Pound, en Venecia, ha sido promotor y organizador del Festival de Poesía Ardentísima  desde sus comienzos hasta la fecha y en 1990 recibió el Doctorado Honoris Causa por Dowling University en Nueva York, por el conjunto de su obra.  


 

 

CANTO DE AMOR A BARCELONA

 

"Ciudad grandísima que puede llamarse,

 con toda justicia, una gran tienda"

August Friedrich F. von Kotzebue

 

 

"Al caballero pertenecen bienes y honra"

                                                                    Ramón Llull 

 

Cae la lluvia de Otoño.

La ciudad resplandece.

El tiempo que viví por estas calles,

las mujeres y amigos que me siguen,

antes de que la edad disipe como un viento

helado

cuanto los atraía.

Sentarme en cualquier sitio,

beber hasta la noche,

viendo pasar a las muchachas

y caer las hojas de los árboles.

Si nuestras ilusiones envejecen,

la piel guarda tu olor.

Y así, prendido en esta despedida,

brindo por ti.

 

 

EL DESTERRADO

 

"Yo iba provisto de cartas de recomendacíón para un holandés, el señor Mesman, y para un comerciante de Dinamarca; ambos hablaban inglés y se ofrecieron a buscarme una residencia a propósito para mis actividades"

Alfred De Russell Wallace

 

 

La vida que amé y el que fue

mi mundo.

A veces sueño si aún

existe.

Pero los años van secando

mi cuerpo

y acostumbro a mis ojos a que acepten este paisaje como

el último.

Mucho me ha costado no

desesperar,

aunque sé que la vida sólo puede

ir ya a peor.

A veces, para mí y unos pocos

amigos

pretendo aquel antiguo

lujo.

Como un sediento el agua, espero

la noche.

Entonces camino hacia los bares

del puerto,

y en la belleza de alguna mujer olvido

mi destierro.

  

 

AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

 

"Cuando los hechos han ocurrido, alguna interpretación

ha de relacionarlos con los presagios"

Marco Tulio Cicerón

                               

                                                                                          

A mi maestro Tácito

 

Será como contemplar Istanbul

O esas noches en las salas

Heladas de los aeropuertos

Cuando la barba se vuelve ceniza

Aquel amanecer a 9.000

Metros sobre el Caribe

O aquella madrugada 

En que Lester sonó como ninguna

 

Apagaré todos mis rostros

Y qué lugar o cuerpo

Habrá de acompañarme

 

Mas creo que unos versos una música

Irán conmigo en ese instante

Serena aceptación de un vano sueño

 

Mozart algún momento de Kavafis

El final de un soneto de Quevedo

Mi amado Shakespeare

 

 

PARÁBOLA DE LOS CIEGOS

 

"Alhajas como crepúsculos"

                                                            Vicente Huidobro 

 

 

"Veneraciones sacras

me sirven de consuelo"

                              Fernando De Valenzuela y Enciso

 

 

       A mi maestro Omar Khayyam

 

Pasaremos. Ceniza

De un sueño.

Como pasaron Delfos,

Alejandro, Palmira.

Pasarán las palabras

Con que los grandes

A los grandes recordaron.

Después un viento

De oro y hierro

Igualará montes y llanos,

Dignidad y soberbia.

                               Y, muerto,

Girará este planeta

Eternamente, con su carga atroz,

Grandiosa, inexplicable.

 

 

LAS MINAS DEL REY SALOMÓN

 

"Diré que eres más bella que la Luna"

                       Ruben Darío

 

 

"La alegría es el paso de una perfección

menor a una perfección mayor"

                           Baruch Spinoza

 

 

"El amor requiere talento"

                                                           Hermann Keyserling

 

Oh Reina de mis placeres, cuando veas

caer la tarde, embellece

aún más, si es posible, tus encantos.

Dispón el vino, las uvas, los jazmines.

Que un fuego no más fuerte que la Luna

ilumine la estancia.

Al oírme, finge

dormir, y luego

simula despertar,

el suave abandono,

la morbidez de la mirada.

Deja entonces que mis manos recorran

tu piel, y lentamente

ábrete al amor, deja

arder tus muslos y tu vientre,

y tu lengua, y tus labios. Que tus ojos

proclamen el placer. Oh Reina

de mis noches, Señora de mis manos.

¿Qué podrá el tiempo

contra tu gracia y tu esplendor?

¿Qué podrá contra mí que te he amado?

 

 

LA NOCHE AMERICANA

 

"Tu vida es preciosa pues contiene

Todo aquello por lo que vale la pena vivir,

juventud, belleza, sabiduría, valor, todo

lo que la felicidad y lo más excelente pueden llamar suyo"

                                       William Shakespeare  

 

 

"Nada aquí es plebeyo"

                                        Publio Papiro Estacio  

 

La lenta soledad de los cipreses

La sabia disposición del paisaje

Bajo la luz de oro que rocía el crepúsculo

Un hombre pasea por las sendas

Entre las ruinas de la Villa Adriana

Alguien que ya no tiene paz que ha aceptado

Que sus ojos se acostumbren

Al caos y que quizá más tarde

Acepte la insensibilidad

                                      Pero este atardecer

Las sombras alargándose junto al estanque

Los pájaros que se recogen

Como en otro mundo

                                      Por un momento

Contempla estos jardines como fueron

Y sueña que el Emperador y unos amigos

Y unas mujeres alegres cruzan

Ante él conversando entregados

Al esplendor del instante dichosos

 

Ha sido una ilusión Y él bien lo sabe

Pero en lo que ha sentido

Ha contemplado el paso sereno de la vida

 

 

 

 

GINÉS ANIORTE


Nació en Murcia, España (1960). Poeta y profesor de Educación Secundaria en la Comunidad Autónoma de Murcia. Es un activo participante en conferencias, lecturas y festivales de poesía. Co-dirige la Galería Virtual Tierra (www.galeriatierra.com), dedicada a la promoción de pinturas, dibujos, grabados y esculturas. Ha publicado los libros de poesía: Poemas de amor (1980); Es tiempo de vivir (1986); Fragmentos (1987); Mientras dure el invierno (Los libros de la frontera, 1990); Veinticinco poemas (1997); Adivinaciones (Huerga & Fierro, 2000); y Cuanto quise decir (Editorial Renacimiento, 2004).


 

 

DONDE HABITA EL OLVIDO

 

Cuando pasen los años

-imagina ese tiempo donde habita el olvido-,

dime qué ha de quedar

de ese minuto en que te abrazo,

del verano flamante que encendemos

tal si de un fuego último

se tratara.

 

              En las noches

de entonces, en belleza iguales y distintas

a ésta que procura su delirio,

la luna que ahora vemos

será otra porque otros serán quienes la miren.

Nadie sabrá de este milagro

que el cielo nos ofrenda

y hoy se inflama en nosotros,

del instante preciso que cumple mi deseo

en la sed de tus labios.

La lluvia habrá borrado de este mundo

el epitafio inútil

que aún no hemos decidido,

y el viento de tu voz, que hoy me lleva en su música,

será el eco inaudible de esta breve fortuna.

 

Este momento acaso ya se pierde

en el mar vislumbrado de la nada,

ese mar que en su abismo

sepulta la alegría de los otros

que hace tanto soñaran como yo a ti te sueño.

 

También ellos supieron

que esta luna que hoy vive, asombrada, en lo alto,

no es aquella que ardiera

en el cielo espejado de sus ojos,

aunque sí sea el mismo

este brillo aparente de la falsa moneda

que en mis versos trasluce

la ficción de su plata.

 

 

INCITACIÓN

 

Pasarán estos días en que vivo

contigo, y no me turba nada

porque lo tengo todo, acaso; y otro

tiempo menos propicio negará

esta gloria a que estoy acostumbrado,

por la que vivo.

                      Y aunque sé muy bien

que estas firmes palabras que revelan

mi condena no pueden evitar

el fin que aquí adivino, me previenen

con su oscuro decir o con su música,

de la dicha tan breve que hoy me asiste.

 

Luego no es vano el pensamiento

en apariencia inútil,

si el poema ocioso al que ahora me entrego,

al fugaz discurrir de la vida provoco,

por incitarte a ti, lector querido,

que, impasible, contemplas

cómo gira este mundo, y en su vuelo se lleva

los sueños y los días

que son tu único tesoro. 

 

 

TODAVÍA TÚ

 

Después de tanto tiempo,

tras de la puerta última

que cerrara el olvido,

cuando el pasado es un proscrito

que habita la memoria,

y la dicha me ofrenda

el mundo en otros labios;

ahora que la paz besa el estigma

secreto de mi pecho,

y la quietud adorna

las estancias que habito,

todavía regresas a mis sueños

para intentar salvar en vano

la exigua luz que hoy

apenas si vislumbra

tu sombra o tu recuerdo.

 

 

ELOGIO DE LA MUERTE

 

Y como antes de nacer

en que jamás fuimos, así después:

un no sentir eterno y dulce,

porque dulce es la paz del no existir.

Así me sé cuando en el sueño,

tal si fuera una muerte

que ensayo cada noche,

me adentro, y en la nada

que conforma la ausencia

de todo lo vivido, allí me entrego

a la quietud perpetua

del tiempo que se agota

en el principio de su fin.

   

 

HOMO SAPIENS

                              

Aunque abrace la suerte de habitar esta dicha,

y apenas sí me inquieten los designios del cielo,

-sabedor de la sombra que acecha en mis palabras-

no me dejo cegar por la luz del destino,

pues fácil es saber que el fulgor de esta rosa

que hoy anida en mis ojos durará sólo el tiempo

de soñar una vida.

                           Y si bien el azar

quiere ahora premiarme con tan gratos favores,

y los astros me brindan la gracia de su lumbre,

desde el mar del olvido el pasado me dice

cuán efímera y frágil es la gloria del mundo. 

 

 

TESTAMENTO

 

Lo que tengo no es mío.

 

 

Ni siquiera el amor que hoy encumbra mis alas

y es asombro del mundo,

a mí me pertenece.

 

Cómo legar a nadie

las raras posesiones

que me presta la vida,

si soy el poseído.

 

Me gustaría, un día, nombraros herederos

de aquello que aprendí

cayendo en el camino,

porque os sirviera de lección,

y procurara dicha, y al fin, no fueran vanos

los años que quemé

burlado por el tiempo.

Mas no queréis mi luz, y agradezco que hoy,

sin rubor, lo digáis,

pues no debiera nadie

regalar su tesoro

si por él no suspiran.

 

Os digo que es inútil

vuestro afán para nombrar

lo poco que poseo;

como si yo pudiera

libraros de la suerte que ignoráis:

esa otra pobreza

que vosotros no veis,

y es herencia imposible

que para mí quisiera.

 

Luego así están las cosas.

 

Mi gratitud exenta de gloria por los días

que a los vuestros, que son míos, cedéis,

es cuanto os lego.

 

No tendréis otro premio,

aunque al fin celebréis

todo aquello que ciegue

vuestros ojos ilusos porque os brille en las manos.

 

¿Sabréis advertir en mis tesoros

aquello que en verdad

hace el hombre más digno?

 

Porque tal vez cojáis,

para adornar vuestras muñecas,

el cobre y el latón.

 

Si es que algo me queda

 

 

 

 

ARTURO TENDERO


Nació en Albacete, España (1961). Poeta y escritor. Estudió teatro y periodismo en la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha trabajado en distintos medios informativos. En la actualidad imparte clases en el Instituto Bachiller Sabuco de su ciudad natal, actividad que comparte con la de editor y director de la Revista de Creación La Siesta del lobo. Ha publicado los libros de poemas Una senda de aldeas cotidianas, (Albacete 1991), Adelántate a toda despedida, Editorial Pre-Textos (Valencia 2005). Ha sido antologado en las siguientes antologías: Antología poética de autores albacetenses (Diputación de Albacete, 1983), Narrativa albacetense del siglo XX (Diputación de Albacete, 1985), Una senda de aldeas cotidianas (Diputación de Albacete, 1991), Poetas de La Confitería  (Universidad de Castilla - La Mancha, antología poética, 1999), Las aves sin dueño (Ediciones La siesta del lobo, poesía, 2000), dedicado a la isla de Fuerteventura, y Mar interior, poetas de Castilla-La Mancha (Junta de comunidades Castilla- La Mancha, antología de poesía, 2002). Ha publicado una versión libre del texto teatral El mercader de Venecia de Shakespeare (Ediciones La siesta del lobo, teatro, 2000), representada en los escenarios por el grupo de teatro albaceteño “Cómicos”. Es el autor de la antología La generación fanzine. Poetas de Albacete para el siglo XXI (Diputación de Albacete, antología de poesía, 2000). Ha sido Finalista del Premio de Poesía Mística Fernando Rielo y ha recibido el Premio de poesía Manuel Alcántara en el 2003 y el Premio de poesía Gerardo Diego del Gobierno de Cantabria por su poemario Adelántate a toda despedida en el 2004.


 

  

PORTAZO

        

Oyes a tu mujer que te maldice

mientras cierras la puerta

e ingresas  en las calles espantando

los cuervos de la culpa a manotazos.

 

Demasiado vaivén para los versos

esta casa pequeña que retumba

de voces familiares, enconadas

a fuerza de esforzarse en ser oídas.

 

No es el amor, sino esa mezcla impura

de amor con multitud lo que te ofusca.

Necesitas andar y preservarte, huir

que es un consuelo que nada soluciona.

 

Y no es tampoco tedio, pues no buscas

aventuras que alguna vez leíste,

ni la traición, ni hundirte en las sentinas.

 

Nada que en estar solo no encuentre su cobijo:

tú por las calles, entre gente inhóspita,

sin otro abrigo que el de tu ternura.

Has de pensar, de andar, de apaciguarte,

de escribir algún verso sentado en un bordillo,

mientras la tarde envía, cada vez más oscuro,

el viento frío de los descampados.

 

 

PARÉNTESIS

 

En este porvenir lleno de hijos

se enredan nuestros nervios.

La casa se transforma

en un campo de minas.

Dan ganas de poner

tabiques de por medio.

 

Aunque, claro, ninguno de mis héroes

daría aquí la vuelta

sin presentar batalla.

Se debe uno a sus mitos.

 

Haremos una y mil veces las paces

y en otras tantas

cualquiera de los dos

romperá el armisticio.

 

Partiremos la casa, nuestras deudas,

cada cual buscará

por su lado el calor

que somos incapaces de ofrecer

sin sentir el engaño.

 

Adónde van los besos

que dejamos de darnos,

en que gestos se pierden

los abrazos furtivos

con que antes aplacábamos

la soledad, su acoso.

 

Es cierto: ya otras veces

reñimos, pero nunca

el orgullo nos trajo a tal distancia.

 

Las tardes mueren rojas, como heridas

que se desangran,

y luego viene, lenta, como un telón que cae,

la hora de estar juntos

en la alcoba y el lecho, cada cual

tirado por los sueños a una costa distinta.

 

 

SOLO ANTE EL PELIGRO

 

Las farolas se turnan

para ablandar la noche.

 

Hay motos aparcadas en la plaza

y un bullicio discreto

desconcierta mis pasos.

 

No soy viejo, tan sólo

un poco forastero.

Al fin y al cabo hay sombras

de diecisiete años

con cuerpos armoniosos

que el tacto merodea.

 

Sigue tu rumbo, ordeno.

Como si hiciera falta.

Sólo vine a por algo

a la farmacia, y he olvidado qué.

 

Quizá porque me turba

este temor levísimo,

el polen que levanta

mi mirada al pasar.

 

Y sin embargo paso,

como un río de buena educación

cuyo reino

no es de estos deseos.