Miami
Estados Unidos
Año VI

 Nº 35/36

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos

Daniel Berdeguer

Luis H.Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 


 

RINA LASTRES BERITÁN


Nació en la ciudad  de Manzanillo, Cuba (1946). Inició  estudios de Periodismo en la Universidad de La Habana.  Desde 1980 reside en los Estados Unidos, dedicada al periodismo. Durante cuatro años fue redactora y gerente de producción de la revista “Industria y Mundo Turístico”,  revista especializada en turismo, editada para agentes de viajes en la América Latina. Desde 1987 trabaja como supervisora de guionistas de radio. En  noviembre de 2003 publicó el poemario Hábito de Ser (Madrid).


 

 

CASI  MIRADA

 

Nos veremos mañana, Amor,

en esos ojos apenas alegría,

casi mirada.

Tendrás las manos cómplices

y un silencio lunar bajo los soportales.

En Madrid, en La Habana

o en cualquier otro antiguo dolor

que salga a saludarnos.

Más pardos los colores,

más roja la manzana,

con la belleza simple

de las simples palabras reencontrarnos.

Nos veremos, Amor,

somos el árbol que florecen las naranjas.

Te esperaré en el agua torcida,

en el rubor del sol por las mañanas,

y si llueve, y si escampa.

Nos veremos, Amor,

en esos ojos apenas lejanía,

casi mirada. 
 

 

CIUDAD  SIN  PARAÍSO

 

Crece, alborotándose en su cauce, el río,

aunque nadie me espere en aquel parque

de Calzada y D, donde “El Vedado” se volvía aristocrático

y agradecía cualquier tarde sin promesas.

Las cosas que deseábamos abandonaron sus sabores,

porque mi voz devuelve las palabras

que bajan por mis pies hasta esperarme,

hasta verme rendida colgando del paisaje…

¿Era esto el olvido?

¿Es esta mansedumbre lo que queda?

 

  

AYES  DE  BOLERO

 

Es breve el horizonte

como frase de bolero

escapada de un bar.

Breve en su perspectiva

porque no sabe decirnos “cómo fue”

e insiste: “y mira si es grande mi amor”.

Es breve el horizonte

en su cadencia breve.  Breve

y solitario como ese mismo bar

cuando todos los boleros escaparon

y los parroquianos regresan al desamor.

 

  

FOTO  FIJA

 

Han vuelto las palomas.

Si intentas tocarlas, se van.

Se acercan a comer

cuando algún visitante les prodiga migajas.  Luego,

se van.  Por eso en esta tarde cualquiera de verano,

la escena es repetida.  Sólo que tú no eres

quien camina de espaldas en la fotografía.

Sucede que no estás.

 

  

CUESTIÓN  DE  URBANISMO

 

No tendrás un lugar en las aceras.

La ciudad se deslumbra

ante un progreso urbano desmedido,

y el sol que te esperaba

padece mimetismo.

No hay un ángel

clamando compañía

ni racimos de cintas amarillas.

La estrella que espiaba tu regreso

ha enredado sus pies

en una buganvilia.

Aquel amor de sombras y misterios,

también en expansión, relocaliza.

No tendrás un lugar.

En esta geografía crece la vida.

 

  

DE  HOMBRES,  ESPEJOS  Y  CIUDADES

 

Se quedaron dormidos los espejos

y el hombre halló otras formas para reconocerse:

árboles donde puso sus dedos inocentes,

aquel parque de otoño con amores de barrio

y los desconsolados retratos de una abuela

que se sobreponían al vértigo del tiempo.

Y así, se buscó en todos los asaltos de la luna,

en cada redondez de sol brillante,

hasta inventarse un rostro

que no le recordara la viudez de los espejos,

y se perdió desnudo de pétalos de olvido

entre el ruidoso tráfico de asuntos cotidianos

de una ciudad hasta hoy desconocida.    

 

  

CARENCIAS

 

Al compás del olvido, desentono.

Con zapatos errados obedezco.

Entran por mis ojeras orígenes diversos:

mejillas que no ardieron con mi tacto,

sonrisas aleatorias

que hieren el perímetro del miedo.

Atiendo los afanes que conversan

derrumbes devenidos alegrías,

jubilosas arenas bajo el ala.

Entra la muchedumbre en el espejo

y ensaya pantomimas el paisaje

que añora una yagruma.

 

  

HOJARASCA  Y  OTOÑO

 

Hojas secas.

Pies secos.

Rudo otoño

cuya impetuosa libertad exhibe.

Arrinconada al viento la hojarasca: su testigo.

¿Qué serían sin la magia del desprendimiento?

 

  

DULCINEA  2004

 

La asignaron un nombre,

una ficha social,

una naranja,

una voz y una piel,

pero la advirtieron

que caería con saña una luna sobre el asfalto

y que el gallo cantaría tres veces

el día de su boda.

Nunca supo cuándo vendría la muerte,

pero se pasó el amor esperando 

una suerte de Quijote

que la dejara sin argumentos,

y se volvió triste

sin que la soñaran Dulcinea.

 

  

RABO  DE  NUBE

 

El viento se enrosca lentamente

y se envuelve en su ira,

malicioso, irreverente,

vertebrando desafíos.

Tú también tienes algo de rabo de nube.

Eres un círculo concéntrico,

un pavoroso suspiro.