Miami
Estados Unidos
Año VI

 Nº 35/36

Escríbanos   

 

 

Publicada por Ediciones Baquiana

Director Ejecutivo

Patricio E. Palacios

Directora de Redacción

Maricel Mayor Marsán

Asesores Técnicos

Daniel Berdeguer

Luis H.Beltran

Asesor de Arte

Carlos Quevedo

 

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Boletín Informativo

Reciba por correo electrónico una síntesis de las principales noticias literarias

 


 

CARMEN VALLE


Nació en Arecibo, Puerto Rico (1948). Ha publicado los siguientes libros de poemas: Un poco de lo no dicho (Nueva York, 1980), Glenn Miller y varias vidas después (México, 1983), De todo da la noche al que la tienta (Puerto Rico, 1987), Preguntas (Colombia, 1989), Desde Marruecos te escribo (ed. bilingüe, Puerto Rico, 1993), Entre la vigilia y el sueño de las fieras (ed. Bilingüe, Puerto Rico,1996), Esta casa flotante y abierta (ed, bilingüe, Puerto Rico, 2004). Como narradora, ha publicado Diarios robados (Buenos Aires, 1982). Ha sido coeditora de la revista Ventana y de Bilingual Review (número especial Hispanic Women Writers in the USA). Ha dirigido talleres de poesía en el St. Mark´s Poetry Project de nueva York. Es profesora de literatura latinoamericana en New York City College of Technology  de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY).


 

 

REGISTRO CIVIL

 

De dónde viene mi vida

andando tan largo.

Cómo le adjudico sus recuerdos;

por qué nos vemos encontradas.

Yo con un país, un amor isla;

Busco y rebusco el planeta

como el baúl de mi bisabuela.

Ella la suerte y su vasija de Mauritania.

Ella también su collar berebere

con apellido canario. 

También el más efectivo secreto

de la planta especia que me dijo,

para conservarlos años y la fuerza.

Todas las noches de esa mujer,

todos sus actos redesconcierto,

todas las muertes de sus maridos

y el nacimiento de su única fortuna.

 

Peregrina de las islas

que reposa mientras ama,

cargo los amuletos en el precio de la sal;

en el olor a locura,

en un corazón de abeja reina,

en una casa flotante y abierta,

en un cofre con tierra de la Tierra.

                                            

                    (De Esta casa flotante y abierta, ICPR, 2004)

 

 

CONSIGNA

 

Haz lo que quieras.

Es viernes

pero parece cualquier otro día de la semana.

Se ha atragantado la tarde al oscurecer;

no se detiene un pájaro a saludar

y se han quebrado las nubes botando agua.

Estoy caminando por el pueblo desde el balcón

y veo que la plaza está cerrada

que lanzar una piedra cambia el mundo

y sentarse a soñar también lo cambia.

No hay nada especial que hacer

hay que seguirlo haciendo todo

descubrir lo que nunca estuvo oculto

y dejar de ocultar lo que no cambia.

 

  

TONADA PARA EL CAMINO DE VUELTA

 

Se hace el viaje a lo que habrá

y se piensa en lo cambiante

de agosto con luz de mar.

 

Es el día blanco de sol,

es la noche y sus virtudes;

hay vísperas, hay después,

el eslabón de saber,

la navaja por lo sano.

 

En el mismo lugar todo

mira por otra ventana

que se descubre al silencio.

Mientras todo queda dicho,

siente valor lo perdido

para pedir una siembra

de arroyos y quien te quiera,

porque hace miedo esperar

caminando entre tal vez

cuado se prefiere andar

a la orilla de un mar bravo

pero con menos quizás.

 

  

ALLÁ O LO POSIBLE

 

Nómada sitiada,

nómada presa,

nómada contenida en ciudad nómada.

Nómada del paisaje humano

nómada de cuerpos

y de un corazón detrás de otro.

Nómada dentro del camino

cuando el retorno no cabe

porque no sólo el cuerpo es el que ya se ha mudado.

Nómada como el que busca horizonte

como el que no se detiene

pero algo espera

como el que no puede

pero quiere y se atreve y  falla.

Nómada como la costumbre de nunca tocar el cielo

ni el fin del camino

pero quiere siempre

y se atreve siempre

y fallar no se contempla

no se puede contemplar.

 

 

IR Y VOLVER

 

Nunca iré a Venecia;

lo presiento.

Nunca a Le Mans

ni a Fez

nunca al mar de Calisto

ni al rumor del desierto

ni al cero, nada, nulo

de un alud de nieve desde lejos.

Pasaré por las páginas de todos

pasaré por sus nombres sin recuerdos

pasaré en sueños quizás

sin pasar.

Todo será un volver al mismo sitio

un marcharse con él a cuestas

 y un regresar indeciso pero cierto

distinto, a veces similar, idéntico.

 

  

UNA RAZÓN

 

Tiene la lluvia una razón de ser

en esta tarde,

la de la espera, la el recuerdo, la de la de la duda,

también la del deseo.

Lluvia ante el mar.

Lluvia ante el verde que espía al mar.

Alegría callada en el agua que acompaña;

en el agua que desata una mirada allá

donde todo está guardado y en su sitio;

en el agua que amarra con salitre

un libro de memorias que no se escribirá;

en el agua siempre reflejada en el ojo que la guarda

y en el pecho que la lleva tatuada.

 

Ante el verde silencio,

regalado por la lluvia marina,

tiene la tarde una razón.

 

                                  (De trashumante, inédito)